Coger muchos aviones es lo que tiene, uno se encuentra en los aeropuertos y en las cabinas todo tipo de personajes y de conversaciones, sabido es que la vergüenza se ha perdido, y por ende la educación, y es obligatorio tragarse los sonidos del móvil, las conversaciones ajenas y cualquier cosa que antes se hubiera compartido de manera discreta.
En este último viaje a Tenerife me encontré, a la ida, con una política del PP y dos adláteres, que entre las tres sumaban 3 bembas colorás fuera de escala, y que se quedaron frustradas e indignadas porque no les pudieron adelantar el vuelo. Ya las imagino pensando: ¡a nosotras, cómo se atreven!
Durante mi vuelta, esta mañana, también tuve teatro protagonizado por nuestros insignes politicuchos.Sentado en el Binter volando a GC. Adelanto el vuelo media hora y me dan el asiento 14A, o sea ventanilla. A mi derecha se sienta un tío que no para de hablar con su compañera del otro lado del pasillo, ambos políticos. La conversación es para 🤮 desde que despegamos. Ahora ella, modelo política empoderada para 🤮 igualmente, le dice a su interlocutor: “Tuve que llamar a mis contactos del Cabildo…” No cesan mis arcadas. ¿Realmente esta gente se creerá por encima de nosotros, resto de mortales?En la conversación son todo consignas: Clavijo, Presidencia del Gobierno, subsecretarios, leyes obsoletas, jerarquía, habilitados, la ley que se prevee, etc.; no para de poner verde a no-se-quién mientras el otro asiente cuál perro fiel (debe ser su subalterno, lisonjero como el primero). Vaya un vuelo desagradable. 🤮🤮🤮¡Qué ascazo!Yo, yo, yo.
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