Mariana Mazzucato: “Los años de hegemonía de Estados Unidos han terminado, estamos viendo el final del Imperio Romano”
La economista italoestadounidense defiende la reacción de una coalición de países contra Trump y cree que “alejarse de Washington ahora es positivo”.
Amanda Mars, 28.04.2026
Mariana Mazzucato es una polvorilla. La economista italo-americana (nacida en Roma hace 57 años, criada en Estados Unidos y afincada en Londres) forma parte de ese grupo de reputados académicos progresistas que ejercen una oposición desacomplejada al neoliberalismo y al trumpismo posterior a este, pero lo hace sin afectación ni solemnidad. Habla con pasión y optimismo de otra forma de hacer y ver la economía. Mazzucato, profesora de la University College of London, defiende el papel innovador del sector público y pone como ejemplo idóneo de colaboración público-privada la primera misión a la luna ideada por Kennedy, ahora tan de actualidad. Su obra escrita es vibrante y títulos como El Estado Emprendedor o Misión Economía (editados por Taurus en España) dan buena cuenta de ello. En esta entrevista, concedida en el marco de la Global Progressive Mobilisation (GPM) en Barcelona, está exultante por la creación de un Consejo Global para una Economía del Bien Común junto al Gobierno español. Sin embargo, aborda el impacto estructural de la era Trump en la economía mundial con menos euforia.
Pregunta. Llevamos desde 2008 reinventando el capitalismo. ¿Qué le hace pensar que esta vez es diferente?
Respuesta. No lo hemos hecho, ese es el problema. En 2008 hubo una crisis financiera y lo primero que hizo Europa, y fue su principal error, fue no entender de dónde venía. Impusimos austeridad cuando el gran problema era la deuda privada. Deberíamos haber aprendido y haber reformado de veras las finanzas y abrir una gran conversación sobre la forma en que crecemos. Crecemos de una forma problemática, muchas compañías ni siquiera estaban invirtiendo en economía real, sino en finanzas. Creo que la diferencia, ahora, es la situación geopolítica y climática. Aunque Trump ha intentado convertir en algo impopular hablar del clima, la conversación de los últimos seis años ha generado una sensación de urgencia para pasar a la acción que antes no existía. El problema es que no hay suficiente liderazgo. Lo que es alucinante que está ocurriendo en España, en Brasil y un poco en Sudáfrica, es que tienes a unos líderes que están diciendo: “Ya basta”. El Papa actual, y el papa Francisco también, han dicho también que ya basta. Necesitamos reestructurar el capitalismo y las asunciones sobre cómo funciona y cómo no funciona.
P. Mencionaba la situación geopolítica. Hay una guerra en Oriente Próximo, sigue la de Ucrania, vivimos un choque energético, vuelve a subir la inflación, las previsiones se revisan a la baja… ¿Cuál cree que es el principal riesgo ahora mismo?
R. Para empezar, no pensemos en todo ello como crisis inevitables. Estos problemas han sido creados por el hombre. Y, en este caso, en la actualidad, creados principalmente por Estados Unidos. Y necesitamos una coalición mucho más fuerte entre los BRICS y también España, países que se resistan a asumir que las crisis simplemente ocurren. Es una pena que no tengamos a más líderes como [Pedro] Sánchez hablando de Gaza o de Irán. Me parece interesante el orgullo por resistir que se está produciendo en España, en lugar de reaccionar a cada mensaje de Trump en redes sociales.
P. La incertidumbre puede ser ese gran riesgo.
R. Recuerde que cada vez que Trump cambia de opinión sobre lo que hará o no en Irán, hay volatilidad en los mercados, y con esa volatilidad hay gente ganando mucho dinero. Así que la incertidumbre es un eufemismo, es una incertidumbre fabricada que está beneficiando a determinadas compañías.
P. ¿Qué va a significar Trump en la economía global, no a corto plazo, sino de cara a los próximos años?
R. Creo que los años de hegemonía estadounidense han terminado. Estamos viendo el final del Imperio Romano, y no son buenas noticias. Yo no quiero que ningún país caiga porque la gente sufre. Pero sí es una buena noticia la llamada de atención sobre el hecho de que hay un cierto modelo de capitalismo que, no solo no ha funcionado, sino que ha revivido el imperialismo en los últimos tiempos, como muestran las conversaciones sobre Venezuela o sobre Groenlandia. Ahora vemos una reacción en contra de las cosas que Trump ha hecho, sobre todo con relación a la subida de los precios de la energía, pero también por sus ataques al Papa. Creo que va a haber una realineación global, algo que no es necesariamente ni bueno ni malo, pero desde luego está lejos de Estados Unidos. Está China, están los países del BRICS pensando en nuevos sistemas de pagos… El mundo pasa página.
P. ¿Que China pueda tomar el espacio que deja Estados Unidos lo ve como una buena noticia?
R. No lo veo como una buena o una mala noticia, lo veo como noticia. Y si estuviesen tomando el lugar de EE UU cuando teníamos un líder como Roosevelt o incluso como Biden, o incluso Obama, estaríamos en otra situación. Pero ahora tenemos un Gobierno disfuncional, que daña a su propia gente. Los aranceles, a quien más están perjudicando es a los trabajadores estadounidenses. Además, está el retroceso en las inversiones reales en materia climática. Así que distanciarse de Estados Unidos es positivo. A dónde acercarse, no creo que deba ser solo China, creo que debe ser una coalición de países voluntarios. China es el país que más está gastando en reducir las emisiones de carbono y algunos países en Europa lo ven como una oportunidad.
P. Tiene muy buenas palabras para la dirección económica que lleva España, pero más allá de los grandes números, hay una gran frustración entre la gente por el coste de la vida y los problemas de acceso a la vivienda. ¿Qué opina de eso?
R. Ese malestar que describe para España ocurre en la mayoría de países, la pregunta es qué está haciendo el Gobierno al respecto. Yo creo que ustedes, aquí, al menos intentan ir hacia la raíz del problema, por ejemplo, asegurándose de que los precios de la energía están limitados a los que debería ser el precio mayorista del gas. Se han gravado los beneficios extraordinarios, no los beneficios, que son algo bueno, sino los excesos. A esto me refiero con ser proactivo. En cuanto a la vivienda, el asunto va más allá de la vivienda en sí. Va de inclusión y sostenibilidad, de cómo diseñamos las comunidades, lo que no queremos son las banlieues de Francia: crear periferias de gente que no siente que tiene acceso a lo que debería ser una comunidad. Para eso necesitas una agenda progresista.

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