martes, 28 de abril de 2026

INTERMISSION

Tuve ayer una conversación telefónica dura, corta e intensa, de esas que no dejan de sorprender por surrealista, igual porque mi capacidad de asombro permanece casi intacta a pesar de la edad. Si ayer acababa el día nervioso hoy le doy comienzo a la par, esta vez leyendo unos whassap donde me dicen lo terrible persona que he sido y bla bla bla, lo que me lleva al mismo punto de ayer, un punto final, o ellos o yo en ambos casos, y ante esta disyuntiva la solución a la ecuación x ó y es obvia, "y" de yo.
Sacudirse un peso de encima no es fácil, más hacerlo que sentir luego la falta de él, como ese miembro fantasma que sigue doliendo tras la amputación. Me decía un amigo que tras un episodio de mucho estrés, al pasar página, el cuerpo reacciona de modo extraño y parece que así me encuentro yo ahora, cansado.
Me hago viejo y cada vez soy menos ingenuo. Ay ese dichoso complejo de culpabilidad que hace que nos planteemos cosas absurdas que sólo nos hacen daño y que no aportan nada. Ya estamos en la segunda parte de la película, eso lo sabemos bien aunque hayan desaparecidos los descansos o aquel bonito INTERMISSION de las películas antiguas que servía para cambiar los rollos de película de 35mm y que a menudo incluía una "obertura" musical al inicio y permitía al público descansar o comprar alimentos; una pena que la vida no nos permita cambiar el rollo a la mitad. Bueno, siempre podemos cambiar de película en la medida de lo posible, ¿o no?

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