miércoles, 29 de abril de 2026

DOS ERAN DOS


Yo le pongo nombre a las casas donde vivo, es una estupidez como otra cualquiera y, además, no le hago0 daño a nadie. Me parece mucho más romántico que ponerle, por ejemplo, nombre al coche, tipo "voy a coger el Manolo o la Paca", que haberlos haylos. Pues sí, todos los nombres tienen alguna explicación, como "Villa Titanic", por haber quedado bajo las aguas en la inundación de Santa Cruz de Tenerife el domingo 31 de mayo de 2002, "Pin y Pon", por el tamaño de la misma, "Villa Augusta", casa que me compré para disfrute de Augusta, mi perra labrador ya fallecida, y ahora "Nueva Villa Augusta", nombre que no necesita explicación.
Si no todas han tenido jardín, una pena, sí han contado con una o varias bibliotecas, y mis amigos, que entraban y salían de ellas. La primera de ella, en "Villa Titanic", la comencé con los libros de mi infancia y aquellos que atesoré durante mi carrera de arquitectura juntos a mis álbumes de fotos de mi juventud y mis viajes; de ésta, tras las lluvias, quedó muy poco, ningún álbum y algunas novelas. 
Cuando me mudé a La Laguna, ya en "Pin y Pon", encargué a una empresa de estanterías metálicas sendas bibliotecas que finalmente se quedaron cuando la vendí, estaban hechas a medida y no tenía lógica llevármelas, además el comprador era también lector.
Ya en "Villa Augusta", una casa con jardín que hubiera hecho las delicias de Cicerón, encargué una biblioteca a medida, de madera, que ocupaba un lateral completo del salón. Ésta, colocada por módulos que juntos formaban una biblioteca en forma de "C", pudo desmontarse y pasó a conformar el centro del loft al que llamé "Nueva Villa Augusta" por razones obvias. En casa conviven ahora cuatro bibliotecas, la grande heredada de La Laguna y tres más de distintos tamaños; si muchos animales, como las vacas, tienen 4 estómagos, ¿por qué mi casa no iba a tener 4 corazones? Pues eso.
¿Y a qué viene todo este rollaz0? Tranquilos, ya llego al epílogo. He tenido dos encuentros con sendos amigos que me han hecho las preguntas del millón, y seguro que habrá alguna otra tercera a la altura.
  • ¿Y estos libros?, ¿te los has leído todos?
  • Una biblioteca, ¡si esto ya no se usa!

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