Ya habré contado anteriormente que de niño, siendo pelirrojo en los años 60, en un país inculto y supersticioso, ser pelirrojo no era tarea fácil, más si se era tímido y poco (nada) futbolero. Afortunadamente las cosas cambiaron, ya la gente no se santiguaban ni hacía tics absurdos al cruzarse con uno por la calle -yo me hacía el loco, claro está, como si no me hubiera dado cuenta, una vez tras otra- y los pelirrojos se convirtieron en niños guapos y niñas monísimas que poblaban los anuncios de publicidad allá donde fueres. Yo tuve la suerte de comenzar mi infancia con amigos, de G con 5 años; luego nuestras madres se hicieron mejores amigas y la vida siguió para todos nosotros -Exin Basket incluido-, a pesar del color del pelo. Con los años igual de rojo pero con menos pelo.
Hoy leo un interesante artículo que comparto con ustedes sobre la marcha.
Siempre habíamos creído que la evolución llevaba miles de años detenida. Los pelirrojos nos estaban diciendo lo contrario
Las personas pelirrojas son un resquicio de nuestra evolución acelerada más reciente.
José A. Lizana, abril 2026
La evolución ha sido una de las grandes aliadas que nos ha hecho llegar a donde estamos ahora mismo, pero también hay una idea que ronda la mente de algunas personas al apuntar que las comodidades, la agricultura o las mejores tecnológicas han hecho que esta selección natural se estanque en humanos. Pero... ¿Es esto verdad?
Un mito. La respuesta es que no. Y para demostrarlo, un grupo de investigadores ha publicado de manera reciente un nuevo artículo en la revista Nature, rompiendo este mito, apuntando que la evolución no solo se ha detenido, sino que la invención de la agricultura le hizo pisar el acelerador a fondo.
Aquí el equipo de investigación ha logrado lo que hasta hace poco parecía imposible, como es rastrear la huella de la selección natural a través de los milenios.
Cómo se ha hecho. No es algo fácil mirar hacia un pasado tan extenso, pero aquí los investigadores han usado un nuevo método bautizado como AGES, donde 'solo' han tenido que procesar 16.000 genomas antiguos provenientes de Eurasia occidental. De esta manera, los resultados han arrojado que existen 479 variantes genéticas que han experimentado una gran presión selectiva, por lo que nuestra adaptación biológica se ha acelerado tras los avances que han hecho a la humanidad tal y como es ahora.
Algunos ejemplos. Que haya habido cambios en nuestra genética está fenomenal, pero a veces queremos claros ejemplos de por qué es así. Uno de estos apunta a que cuando las poblaciones de Eurasia abandonaron el nomadismo para asentarse, cultivar la tierra y domesticar animales, sus dietas, la exposición a la luz solar y las dinámicas sociales cambiaron radicalmente.
Esto se tradujo, por ejemplo, en que aumentaron las variantes genéticas asociadas a la piel clara o al cabello rojo, siendo esto último algo ligado a las mutaciones en el gen MC1R. Y su sentido radica en la necesidad de adaptar el cuerpo para absorber suficiente vitamina D en climas con poca luz solar, aunque también se apunta a que estos genes podían compartir diferentes funciones muy relevantes de adaptación.
Y también estético. Alejado de lo funcional que puede ser tener una mayor absorción de vitamina D, los estudios también arrojan datos curiosos sobre nuestra estética evolutiva al apuntar que la selección natural favoreció la reducción de la calvicie en estas poblaciones.
Aquí la discusión está servida, ya que se puede pensar que está relacionado con la selección sexual o incluso que es la consecuencia de otros cambios en la genética que abrieron la puerta a que hubiera menos casos de calvicie y también de artritis reumatoide.
Los pelirrojos, que representan apenas entre el 1% y el 2% de la población mundial, poseen una importancia evolutiva significativa ligada a la adaptación a entornos específicos y a la gestión biológica de recursos, más allá de ser solo un rasgo fenotípico raro. Su origen se remonta a mutaciones en el gen MC1R hace unos 50,000 años.
Importancia y Ventajas Evolutivas: Adaptación a bajas latitudes (Vit. D): La piel clara asociada al cabello rojo es una ventaja evolutiva en el norte de Europa, permitiendo una mayor síntesis de vitamina D en entornos con poca luz solar.
Mecanismo de defensa tóxica: Un descubrimiento reciente sugiere que la feomelanina (el pigmento rojo) ayuda al cuerpo a gestionar el exceso de cisteína, un aminoácido que, en concentraciones altas, puede causar daño celular y estrés oxidativo.
Gestión del dolor y temperatura: Estudios indican que los pelirrojos tienen un umbral del dolor más alto, siendo capaces de soportar mejor ciertas molestias. Además, son más sensibles a los cambios de temperatura, lo que actúa como un detector precoz de frío/calor.
Herencia Neandertal: La variante del gen MC1R no es exclusiva de los humanos modernos; se ha confirmado que los neandertales ya eran pelirrojos, siendo esta característica parte de nuestra herencia híbrida.
Ventaja Metabólica e Inmune: Eficiencia en vitamina D: Los pelirrojos necesitan menos luz solar para producir vitamina D, lo que fue crucial en la prehistoria del norte de Europa.
Sistema inmune: Algunos estudios sugieren que tienen una mejor respuesta inmune y un envejecimiento celular más lento.
Desafíos Evolutivos: A pesar de las ventajas, el gen de la feomelanina presenta desventajas como la falta de protección solar (mayor riesgo de melanoma) y una piel más sensible.
En resumen, los pelirrojos representan un ejemplo de cómo la evolución equilibra costes y beneficios, persistiendo debido a ventajas metabólicas y de adaptación al entorno, a pesar de los riesgos dermatológicos asociados.


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