sábado, 30 de junio de 2012

DO IT!

Tírese en paracaídas
Conducir un Ferrari, montar en globo o relajarse en un 'spa' para dos. Los paquetes de experiencias ponen al alcance de los viajeros vivencias interesantes a precios razonables
VÍCTOR NÚÑEZ JAIME - 30/06/2012

En el principio, fue una película: The Game. Nicholas Van Orton (Michael Douglas), un empresario multimillonario, le regala a su hermano Conrad (Sean Penn) una tarjeta de invitación de una compañía que diseña experiencias inolvidables para cada uno de sus clientes. Nicholas acepta el obsequio y comienza a oscilar entre lo real y lo fantástico mientras avanza en un juego.
Era el año 2002 y Antonio Quina y Tiago Machado, dos portugueses expertos en marketing, vieron la película y en ella un nuevo negocio: ofrecer experiencias de viaje. Porque "vivir un regalo único, pensado especialmente para ti" es muy difícil de olvidar.
Este "marketing de experiencias" se centraría en hacer realidad los sueños de los viajeros. En algo que a la gente le hiciera cerciorarse de que la vida es bella. Se trataría de un mensaje que englobara las emociones y las sensaciones. Y ellos se convertirían en "mayordomos de sueños." Investigadores de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, elaboraron un estudio en el que aseguraban que la gente encontraba más felicidad en las vivencias que en los objetos materiales.
Antonio y Tiago crearon un catalogo online con más de mil experiencias para regalar: pilotar un MIG ruso, vacaciones en el yate de los Onassis... Pero siempre estuvieron abiertos a lo que la gente anhelara. Un día llegó un meteorólogo, dijo que vio la película Twister y que quería hacer lo mismo que los protagonistas: seguir un tornado. Lo llevaron a Nebraska y lo consiguieron. Luego, alguien quiso ver de cerca los restos del Titanic y le dieron un paseo en un submarino. Otro quiso pasar unos días en la isla de Mick Jagger. Se pudo. La gente les revelaba sus sueños y ellos se encargaban de realizarlos.
El éxito de la empresa llegó pronto. Abrieron una sucursal en Brasil y después, en 2006, otra en España. "Los españoles son más divertidos que los portugueses", pensó Tiago cuando una chica quiso pedirle matrimonio a su novio a bordo de un helicóptero sobrevolando Madrid. El equipo de La Vida es Bella (www.lavidaesbella.es) se encargó de que así fuera. Después, una pareja les pidió conocer el plató donde se han rodado la mayoría de las películas de James Bond, el agente 007. Llegaron otras solicitudes pero pensaron en cómo llegar a un público más amplio que no pudiera satisfacer económicamente estos gustos estrambóticos. Así que crearon los packs de experiencias.
Los paquetes de La Vida es Bella se dividen en cinco mundos, explica Isabel Rosa, directora de marketing: estancia, bienestar, gourmet, aventura y multiexperiencia. "Puedes conducir un Ferrari, montar en globo, hacer pilotaje acrobático, ser piloto por un día... Pero lo que más se vende son los packs Spa para Dos y Refugio para Dos"

Experiencias al alcance de muchos
Existen otras empresas que ofrecen paquetescon una filosofía similar. Plan B (www.planb.es), por ejemplo, considera que "la vida es una sucesión de momentos de sensaciones, de emociones" y ha metido en una caja la oportunidad de vivir experiencias como aprender el arte de la cata de vinos, cenar en un restaurante romántico, despertarse en un antiguo molino transformado en hotel o descubrir el Mediterráneo en un crucero. Cofre VIP (www.cofrevip.com) ofrece diferentes áreas temáticas en todas las regiones de España y divide sus paquetes en regalos para él, ella, bodas y ocio. Con Smartbox (www.smartbox.com) se puede elegir entre cientos de opciones como estancias gastronómicas, spas, o una "desconexión" de tres días en una casa rural. Sus precios oscilan entre los 14 y los 2.000 euros.
En el top ventas de Smartbox estos dos tipos de regalos también dominan. No obstante, aquí abundan las estancias gastronómicas en hoteles exclusivos por un promedio de 300 euros. "En estos tiempos", agrega Isabel Rosa, "la gente cumple su sueño con una escapada romántica. Hoy seguimos tendiendo peticiones de cosas espectaculares, pero la mayoría se queda en peticiones porque tienen un coste muy alto."

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