Trabajo por las mañanas como arquitecto municipal desde hace casi 20 años y leo con estupor noticias como ésta. Parece que no aprendemos nada del pasado, salimos de una burbuja inmobiliaria para, con el pretexto de no tener viviendas, empezar a urbanizar como posesos el suelo rústico, más cuando no se ha colmatado el urbanizable. Increíble pero cierto.
¿Nadie ha pensado que a lo mejor una solución puede ser replantearnos el modelo residencial en las islas? ¿Y si optamos por densidad localizada en pequeñas áreas, por ejemplo con construcciones en altura? Nunca es una buena idea la construcción extensiva, sin límites, que se lo digan a ciudades absurdas como Los Ángeles, tal extensa que el propio concepto de ciudad se ha desvanecido.
Los
Ayuntamientos deben solventar el problema de la vivienda pública, punto
nº1, y no sólo la vivienda sino las guarderías y, sobre todo, las
residencias de ancianos, todo lo demás es pura demagogia. Antes de
ponerse a construir en el suelo rústico -que en las islas es doble
delito por la superficie de la que disponemos- habría que saber el
parque de viviendas vacías existentes para incentivar su alquiler
("incentivar", he dicho, no me malinterpreten), inventariar el suelo
urbano y urbanizable no construido y sólo si está todo colmatado
plantearse otra posible solución. Otra
cuestión a estudiar es el modelo poblacional, las islas no pueden
soportar que la población aumente y aumente de manera descontrolada, no
es posible. No sé qué habría que hacer, ojalá tuviera la respuesta, pero
ante la ignorancia debemos estudiar sin parar, el urbanismo es muy muy
complejo. La solución no es, NUNCA, deportar a ocho millones de migrantes y a sus hijos, ¿nos hemos vuelto locos? ¿Dónde ha quedado la caridad cristiana tantas veces nombrada en estos siglos?
Por otro lado, ¿qué hacer con las viviendas ilegales que pueblan nuestro territorio? Difícil dilema. No se pararon las obras a tiempo, o se hizo la vista gorda, o a saber, pero la realidad es que ahora viven familias en ellas y no es fácil echarlas a la calle y crear otro problema nuevo. Las amnistías son siempre la solución final y no debería ser así, aunque a veces no haya otra forma de arreglarlo. La "disciplina urbanística" no es una tarea fácil de acometer para los ayuntamientos pequeños y con pocos recursos, pero ésta debería ser la fórmula, evitar que se construya ilegalmente desde el principio, en el mismo momento de colocar la primera piedra y no esperar a los hechos consumados. Para ello es necesario, también, educación urbanística y, sobre todo, agilizar los trámites administrativos y burocráticos para que la obtención de una Licencia de Obra no se convierta en una tarea ímproba, como ahora lo es. Muchas veces se tira la toalla ante tanto requisito y se opta por la construcción ilegal, yo lo veo todos los días. Propongo que el "Urbanismo", y la que estamos la "Solidaridad", sean asignaturas obligatorias en los colegios, desde primaria. Otro gallo nos cantaría.
Desde luego, la solución de los especuladores es la que vemos: abrir la mano y dejar construir en el suelo rústico, y cuando acabemos siendo como Singapur o lo que nos mostraba Blade Runner sólo nos quedará tirarnos al mar con plomos en los pies.
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