viernes, 9 de enero de 2026

PUERTAS

Hablaba esta tarde con una amiga que me decía que echaba de menos mis escritos (bueno, que me echaba de menos), así que aquí estoy. Es curioso, acabo de tachar los días en el calendario que me faltaban y han sido únicamente dos, aunque me hayan parecido muchos más. Dos días en que he tenido de todo, dos días en donde se ha cerrado un libro y se ha abierto otro, o como dice el refrán, una puerta se ha cerrado y otra abierto.
Asuntos familiares resueltos requerían mi presencia; también una devolución de llaves, un almuerzo emotivo (el primer gran regalo de enero), tres desayunos -amigos y trabajo-, cafés, un Decreto compartido y hasta una botas para un posible viaje. Ayer supimos, como regalo final navideño, de la liberación de un amigo que andaba encarcelado en Venezuela, de manera que no hemos podido tener otro regalo mejor para comenzar el año.
Insisto, cuando una puerta se cierra, otra se abre.

El miércoles pasado escribía sobre mi desconexión informativa política y parece que lo voy logrando. No es una desconexión total, pues sí leo los periódicos, aunque es verdad que no escribo sobre lo que se me pasa por la cabeza, no daría abasto con todo lo que está ocurriendo. Imposible. Ahora leo las noticias, y como las 12 uvas en nochevieja, las mantengo en la boca y luego las escupo. Ahora soy yo el que digo "de lo que no se habla (escribe) no existe". Haber llagado a este tercer día sano y salvo es todo un logro, esto sumado a que, como no tengo ni Instagram, X o Facebook, leo únicamente lo que yo decido. Toda una sacudida mental.
Así continúa la vida, casi un mes de vacaciones ayuntamentiles por delante, una ópera en medio y luego la libertad.
Gluck, "Orfeo y Euirídice". *Obertura.
*Dance of the blessed spirits.

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