En la Antigua Roma, el vínculo entre los seres humanos y los perros iba mucho más allá de la simple compañía . Los perros eran verdaderos miembros de la familia, amigos leales que compartían la vida cotidiana, la protección y el afecto.
Cuando uno de ellos moría, algunos dueños los honraban con auténticos entierros, acompañados de epitafios grabados llenos de amor, gratitud y nostalgia. Palabras poéticas talladas en piedra que prueban una poderosa verdad: la profunda conexión entre humanos y animales existe desde hace miles de años. Hoy, Roma todavía cuenta estas historias. Al caminar entre monumentos icónicos como el Coliseo, el Foro Romano y los Museos Capitolinos, no solo visitas ruinas antiguas: te adentras en las emociones, los valores y la vida cotidiana de la Ciudad Eterna.
Por Momo Saad.
.
.
.
Doy fe de ello, pero no en toma, en Pompeya. Éste es uno de los mosaicos de la ciudad que se conserva de maravilla, en una de las casas que pudimos ver allí (OCT-2025).
No hay comentarios:
Publicar un comentario