Ateneo de Santa Lucía, Vecindario. Gran Canaria.
sábado, 24 de febrero de 2024
ANHEDONIA
¿Estamos en la era del Nuevo Romanticismo donde acabaremos todos suicidándonos ante el horror que vivimos?
Las grandes empresas tecnológicas (Skynet) se unen para crear nuevos robots parecidos a los humanos (los humaniodes de toda la vida) -ya lo predijo James Cameron en Terminator-; los negacionistas están a punto de volver a ganar unas elecciones y encumbrar nuevamente a su inefable presidente; las guerras modernas se hacen eternas para regocijo de los traficantes de armas, que no son otros que los propios países soberanos y hasta la diplomacia nacional llega a blanquear el azabache.
¿Qué haría Larra hoy viendo lo visto?
miércoles, 21 de febrero de 2024
VICIOS ORDINARIOS
Buenas:
Máriam Martínez-Bascuñán escribía este domingo sobre Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid. Se refería a sus palabras sobre las 7.291 muertes de ancianos que no fueron trasladados desde sus residencias a los hospitales en lo peor de la pandemia del coronavirus, tras la aprobación de unos protocolos que lo impedían: “Cuando una persona mayor estaba gravemente enferma, con el covid, con la carga viral que había entonces, no se salvaba en ningún sitio”.
La columnista le respondía citando a la filósofa Judith N. Shklar, que decía que una sociedad justa debe evitar la crueldad antes que nada: “La crueldad es el supremo mal, algo inexcusable, y como dice Shklar, deberíamos odiarla más intensamente que a cualquier otro mal”.
No voy a hablar de Ayuso, no os haría eso a no ser que fuera absolutamente imprescindible. Pero sí es buena excusa para extendernos un poco más en las ideas de Shklar sobre el liberalismo, el miedo y la crueldad.
Shklar fue una filósofa nacida en Riga (Letonia) en 1928. Su familia dejó el país durante la Segunda Guerra Mundial y se instaló en Montreal (Canadá). Ella estudió filosofía y se doctoró en Harvard, donde se convirtió en la primera mujer en ocupar una cátedra en el departamento de Ciencia Política.
Sobre la crueldad habla tanto en el ensayo El liberalismo del miedo (1989), como en Los vicios ordinarios (1985), en el que se detiene en:
- La crueldad
- La hipocresía
- El esnobismo
- La traición
- La misantropía
Estos cinco vicios son una versión política y social de los siete pecados capitales. No se trata de ideas desagradables a las que tenemos derecho ni se quedan en actos y decisiones específicas: “Estos vicios pueden afectar a todo nuestro carácter y, por lo tanto, nuestras respuestas a ellos son mucho más profundas, tanto en lo emocional como en lo especulativo”.
El objetivo de Shklar no es ni eliminar ni prohibir estos vicios, “sino explorar las dificultades de reflexionar sobre ellos”. No tendremos más remedio que soportar algunos de ellos, como el esnobismo o la hipocresía, pero otros merecen una atención especial, como es el caso de la crueldad.
¿Por qué es tan importante la crueldad para Shklar? Para esta autora, el liberalismo consiste en que podamos tomar todas las decisiones que queramos sin miedo y siempre que sean compatibles con la libertad de los demás. En su planteamiento, no hay un bien supremo como objetivo a alcanzar, sino un mal supremo que evitar a toda costa porque elimina la posibilidad de una sociedad libre: la crueldad y el miedo que inspira.
¿Cómo puede ser cruel un gobierno?
La crueldad, escribe Shklar, es el daño físico o emocional que una persona o un grupo con poder inflige de modo voluntario a alguien más débil con el objetivo de lograr algún fin. Esta crueldad es posible por las diferencias en el poder público que están integradas dentro del sistema de coerción que los gobiernos necesitan para llevar a cabo sus funciones esenciales.
Hay un nivel mínimo de miedo inherente a cualquier sistema legal. Por ejemplo, cuando alguien decide no robar un coche por miedo a terminar en la cárcel. El miedo que hay que evitar es el que crean los actos de fuerza arbitrarios, inesperados e innecesarios, además de los actos habituales de tortura que pueden llevar a cabo fuerzas policiales, militares y paramilitares de cualquier régimen. Por ejemplo, no es razonable que alguien tema terminar en la cárcel por criticar al gobierno.
Cuando los ciudadanos tienen miedo por la expectativa de crueldad institucional, la libertad es imposible. “Si no hay libertad, todo el mundo se ve intolerablemente paralizado o degradado”. Deberíamos tener la confianza de que podemos hacer lo que queramos, siempre que respetemos la ley y a los demás, sin el temor a una respuesta arbitraria por parte del gobierno, la policía o los jueces. Recordemos por ejemplo que a Putin no le hace falta asesinar a todos los que son críticos con él, le basta con que todo el mundo sepa que le puede pasar lo mismo que a Navalni.
Por eso es necesario que los ciudadanos desconfiemos de los gobiernos y que además todas las acciones y decisiones públicas se lleven a cabo mediante procedimientos justos y públicos, en un contexto de división y subdivisión constante del poder político. Shklar no habla solo de instituciones como el parlamento, los jueces y la oposición, sino también de la prensa y de asociaciones y acciones privadas y voluntarias que puedan ayudar a vigilar, criticar e incluso modificar las acciones de los demás agentes.
Por volver al tema del artículo de Martínez-Bascuñán, quien debe decidir si me ingresan o no en un hospital son los médicos. Si hay otras cuestiones que interfieren en estas decisiones, como pasó durante la pandemia, se deben seguir criterios públicos que podamos debatir y cuyas consecuencias se puedan analizar o incluso juzgar si es necesario. El objetivo es que tengamos la confianza en que estos procedimientos no sean arbitrarios ni crueles, y que tampoco lo sea la respuesta de los responsables políticos cuando se les pregunta por estas decisiones.
Ni es buena ni funciona
En Los vicios ordinarios, Shklar recuerda una de las excusas más habituales para la crueldad —sea la guerra, la tortura o las arbitrariedades políticas y judiciales— es que en ocasiones es necesaria y no hay más remedio que aplicarla. En estos casos se suele esgrimir la excusa de un bien superior, como el orden público o "la patria".
Pero también hay que desconfiar de las excusas: “Es el utopismo de la eficiencia, con toda la crueldad y la traición a las que invita”. Estos “argumentos amorales” no son concluyentes y “no representan realmente respuestas racionales a ninguna necesidad”. Las arbitrariedades suelen responder a los intereses particulares de quien los aplica. O incluso pueden ser bienintencionadas, pero erróneas: no olvidemos que los dictadores y tiranos suelen pensar que están haciendo lo mejor para su país.
Para Shklar, las instituciones y actitudes democráticas constituyen la mejor forma de evitar la injusticia: “El propósito de la política es servir a nuestra capacidad, por minúscula que sea, para conformar un conjunto de disposiciones mejor que el que hemos conformado hasta ahora”. La filósofa no nos promete una utopía, por suerte, solo recuerda las bases para que podamos vivir sin miedo, en libertad y cada vez un poquito mejor.
Como ya vimos cuando hablamos del pluralismo de Isaiah Berlin, puede parecer poco, pero no lo es. Es muchísimo.
ZENONES Y SÍSIFOS
No sé si leer la prensa a las 5 de la mañana es una buena idea. Sí, sí lo sé, no, no lo es, absolutamente no. Te sale de dentro esa especie de impotencia, lo que te da cuando no entiendes nada, cuando ves que el sentido común se ha perdido, cuando te preguntas ¿a dónde vamos a llegar? pero no precisamente como pregunta filosófica sino como quien va a escribir la lista de la compra y piensa, ¿hoy carne o pescado?
¿Y si, como dijo Zenón, los cambios son sólo una ilusión de los sentidos y vivimos repitiendo su paradoja una y otra vez como Sísifo? Avanzamos, nos paramos, retrocedemos y vuelta a empezar para no llegar nunca a la meta. Nunca. La pena es que ésta parece estar cada vez más lejos y ni siquiera la vemos como a un espejismo en el desierto.
Leo que a José Díaz, un enfermo de ELA onubense, le bloquean la eutanasia solicitada hace más de un año y medio; denuncia que todos los médicos implicados son objetores. ¿Objetores? Sí, objetores. Por otro lado, en Alabama, el Tribunal Supremo falla que los embriones congelados son niños. Niños. Parece que el mundo está lleno de niños congelados y yo sin saberlo, hoy tendré pesadillas, ni los caminantes blancos de Juego de Tronos puede superarlo. Pero hay más: juzgan a Assange en Londres por publicar en WikiLeaks lo que se ha demostrado verdadero (o sea, le mandan un globo sonda a los periodistas de todo el mundo, ¡ojito colegas!), Putin sigue con su "política" a lo far west sin que pase nada (¿y qué podría pasar?). La ley de la selva. Mientras Trump, siempre en el candelero, se compara con Navalni y dice que la ofensiva contra él "es una forma de comunismo o fascismo"; me pregunto qué libros de cabecera tendrá este señor? o mejor... ¿habrá leído algún libro? Podría seguir, pero no. Lo dejo con estas dos noticias, una frívola y otra seria, demasiado diría. Parece que la nueva moda en Internet, o al menos una de ellas, es la rutina de belleza aplicada a los niños, los llamado "Sephora kids". Ay, estos americanos... Y como no hay dos sin tres ni puntada sin hilo, nuestra Ayuso no nos defraudará hoy tampoco, a ver qué dice al leer sobre 13 estudios que desmienten sus joyas geriátricas anteriores: se salvaron entre el 37% y el 72% de los mayores de residencias hospitalizados con COVID. ¿Qué hubieran hecho en Alabama?
♫
Elton John, *Rocket man.
martes, 20 de febrero de 2024
IMPRESCINDIBLE
Antoni Tàpies al completo: una gran antológica celebra el centenario de su nacimiento
El Reina Sofía reúne 220 obras procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo en una gran exposición comisariada por Manuel Borja-Villel.
Ángeles García, 20-FEB-2024
https://elpais.com/cultura/2024-02-20/antoni-tapies-al-completo-una-gran-antologica-celebra-el-centenario-de-su-nacimiento.html
Antes de comenzar una obra, Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) seguía un mismo ritual. Con el soporte extendido en el suelo, el artista giraba lentamente de manera circular en ambos sentidos. Cuando se detenía, era la señal de que ya tenía clara la composición y de que había llegado el momento de alisar las tablas o tensar cartones, jugar con el polvo de mármol, preparar colores o clasificar materiales. El material escogido dependía de la etapa de las diferentes etapas de una carrera que se prolongó durante casi 70 años y durante la que realizó alrededor de 9.000 piezas. Ahora, cuando se acaba de cumplir el centenario de su nacimiento (el pasado 13 de diciembre), el Reina Sofía inaugura Antoni Tàpies. La práctica del arte, la muestra más completa que se le ha dedicado hasta el momento, con 220 obras procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo, realizadas entre 1943 y 2012. Comisariada por Manuel Borja-Villel, permanecerá abierta desde el 21 de febrero hasta el 24 de junio. Después viajará a la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona y allí se exhibirá desde el 19 de julio hasta el 12 de enero de 2025. Esta exposición tuvo una “precuela” el pasado otoño en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas (Bozar) con unas 120 pinturas.
La última gran retrospectiva dedicada a Tàpies en este museo fue en 2000, con José Guirao como director del centro y Mariano Rajoy como ministro de Cultura. Entonces se pudo ver al artista, siempre acompañado de Teresa Barba, su esposa, paseando entre las casi cien obras expuestas. Las fuertes molestias de espalda que ya padecía no impidieron que se esforzara en hablar pausadamente de algunas de sus obras más relevantes. El comisario de entonces fue Manuel Borja-Villel, el experto que mejor conoce la obra del artista catalán. No solo dirigió la fundación entre 1990 y 1998, sino que se considera un miembro más de la familia Tàpies, ya que vivió y trabajó con ellos durante muchos años. Fue una amistad que empezó en 1985, cuando Borja-Villel escribió al artista para que le permitiera realizar la tesis sobre su obra. La relación entre ambos duró hasta el final de la vida de Tàpies.
La exposición Antoni Tàpies. La práctica del arte se extiende por la mayor parte del espacio dedicado a muestras temporales en la cuarta planta del edificio Sabatini. En un recorrido exclusivo con Borja-Villel realizado el pasado viernes, el que fue director del Reina Sofía entre enero de 2008 y enero de 2023 cuenta que a lo largo de su vida ha comisariado cinco exposiciones dedicadas al artista barcelonés. Nunca ha habido repetición, aunque todas ellas comparten la esencia de un artista que se sitúa entre los más importantes del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX. Opina Borja-Villel que Tàpies es primero un artista y después un mago en el sentido de que quería transformar la sociedad con su pintura. Caracterizado de mago se pinta en algunos de los muchos autorretratos que se hace en los primeros tiempos de su carrera.
El recorrido por la exposición es cronológico y ligado a círculos temáticos que tienen que ver con cada una de sus etapas vitales y artísticas. La tesis novedosa que plantea el exdirector del Reina es que Tàpies trabajaba con la idea de ambiente, de que su obra tiene que verse en conjunto, no de manera aislada. Cada una de esas etapas o círculos intenta ser un espejo de los sucesivos estudios que fue utilizando a lo largo de su carrera. El título, La práctica del arte, es el mismo que el pintor puso en 1970 a su primera compilación de escritos.
El primer círculo recoge parte de sus primeros trabajos, realizados entre 1946 y 1950. Los formatos de esta etapa son, en general, pequeños, salvo Triptic (1949), una pintura que contiene sus aproximaciones al surrealismo y proyecta sus profundas preocupaciones existenciales. Ante este famoso lienzo, el comisario cuenta que Tàpies no solía titular sus obras ni le gustaba dar explicaciones sobre los contenidos. Solo rompía esta regla cuando la insistencia del galerista era mucha y el argumento era que la catalogación de un cuadro debía contar con el mayor número de datos posible.
En esos casos recurría a títulos que no admitían dudas respecto a su significado: Matèria en forma de peu (1965), Matèria en forma de aixella (1968) o En forma de cadira (1968). Firmaba las obras en la parte trasera del cuadro. Tampoco solía encargarse de los marcos porque no daba importancia a los envoltorios, aunque también esta norma tiene alguna excepción, como el marco que él mismo hizo para un autorretrato de 1948 que le regaló a Teresa, que entonces era su novia. Cada esquina del marco lleva una T, la inicial del nombre de su prometida. El artista solía jugar con algunas letras en sus cuadros: la A de Antoni, la M de la muerte o la X del misterio, entre otras.
Cepillos y violines
Mientras se avanza por los círculos que vertebran la exposición, se llega a dos grandes salas en las que empiezan a aparecer obras de gran formato. Son las obras matéricas en las que pinta los lienzos con polvo de mármol coloreado. El lienzo puede ser sustituido por una persiana o cualquier otro material que permita la inclusión de un violín, un cepillo o cualquier objeto que al artista le viniera bien para su discurso. Algunas de las obras de este círculo estuvieron en el pabellón de España de varias ediciones de la Bienal de Venecia o formaron parte de exposiciones internacionales en París, Londres o Nueva York. En esta última ciudad fichó con la poderosa Martha Jackson y en París con Rodolphe Stadler y Maeght. Empieza también en esta etapa una pujanza en el mercado que, según Borja-Villel, no ha sufrido bajones. Es también una etapa en la que el artista madura como hombre. Se casa con Teresa Barba en 1954 y después nacerían sus tres hijos: Antoni, Clara y Miguel.
Cuando se le pregunta al comisario sobre el tipo de persona que era Antoni Tàpies, responde que era alguien muy culto. Muy dedicado a la lectura, a la música y a la reflexión. Era delicado en el trato, pero con fuerte carácter y con muy buenas relaciones con sus colegas artistas, aunque era un hombre casero al que no le gustaba demasiado la fiesta. El comisario añade que Tàpies tenía amplios gustos en el mundo del arte, pero si tuviera que señalar algún referente importante, hablaría primero de Marcel Duchamp y marcaría sus raíces artísticas españolas sobre El Greco y Zurbarán.
Con toda una vida dedicada al experimento, a Tàpies no le era ajeno nada de lo que ocurría a su alrededor. “El arte no es nunca ensimismado. Para él una obra no concluye en sí misma, sino que continúa con aquello que le antecede y sucede, y en aquello que le rodea”, detalla el comisario. Entre las obras que remiten a dramas recientes, llama la atención la figura envuelta en un sudario que surgió en 1993. Tàpies exponía junto a Cristina Iglesias en el pabellón español de la Bienal de Venecia, un espacio desde el que podían oír los bombardeos de la guerra de la antigua Yugoslavia. El cuadro, titulado Dukkha (1995), hace referencia al lamento, un concepto fundamental en la filosofía budista.
Amor por Cataluña
Antifranquista y demócrata profundo, Tàpies nació en una familia burguesa de Barcelona muy vinculada al nacionalismo catalán. Las vitrinas de la exposición exhiben informaciones de las luchas democráticas de entonces y de la participación del joven Antoni Tàpies en las manifestaciones. Un recorte de prensa da cuenta de cómo la Guardia Civil multa y retira el mercedes blanco en el que el artista se había desplazado hasta la manifestación. Son varias las obras que se exhiben en las que se recoge la huella de su sentimiento catalanista, que no independentista. Uno de los ejemplos más rotundos es L’esperit catalá (1971), prestado por el museo de la Universidad de Navarra. Realizado con polvo de mármol sobre tabla de albero, contiene varios lemas que hablan de su inmenso amor por Cataluña. En el mismo espacio se puede ver Homenaje a la memoria de Salvador Puig Antich (1974). Con un simple trozo de lana negro y un trozo de cartulina con colores, evoca el dolor por la ejecución del joven antifascista.
La exposición cierra con obras cargadas de dolor y melancolía por su declive físico y el final de las utopías que había perseguido.
lunes, 19 de febrero de 2024
ACABAR Y EMPEZAR Y VICEVERSAR
Qué ganas de terminar "Holly" de Stephen King -entre semana tengo menos tiempo para leer- para empezar "La casa de la noche", de Jo Nesbø, aunque traicione flagrantemente a la sueca Karin Smirnoff. y su “Las garras del águila”, la séptima novela de Millennium (Stieg Larsson). Bueno, todo queda por la literatura nórdica.
RECORRIDOS MÁGICOS (A SONG FOR THE LOVERS)
Tras una inesperada conversación a la hora del almuerzo sobre arquitectura, interesante a la par que surrealista, me quedé pensando en cómo ciertos elementos de una casa juegan un papel tan importante en su funcionamiento, el porqué de la necesidad de preservar la buena arquitectura y la impunidad generalizada al atentar contra ésta.
Pongamos como ejemplo este maravilloso edificio racionalista en Tel-Aviv, del que escribí hace unos días acerca de sus magníficas jardineras (¡gracias P!). He aquí el paradigma del Movimiento Moderno, amplias superficies horadadas, ventanales, luz y vegetación al servicio del espacio y del que lo habita. ¿Y la puerta de acceso desde la calle? Ésta se encuentra en la fachada principal que no es la de la entrada a la vivienda, que se encuentra en un lateral, invitando al morador a recorrer el jardín antes de alcanzar el interior. Mies utilizaba el espacio exterior como extensión del espacio habitado, básico es ya su "menos es más". El racionalismo no se entiende sin el recorrido, sin el fuera-dentro o viceversa, de ahí sus muros de cerramiento a poca altura y sus rejas poco tupidas. La propia arquitectura invita al viandante a que disfrute de su entorno, de su jardín, de su naturaleza, limitando la propiedad privada de manera sutil.
Muchas de las normativas pormenorizadas de los ayuntamientos han heredado esta premisa tan sencilla, muros bajos y rejas permeables para que los jardines de las viviendas formen parte del espacio libre de calles y avenidas. Ésta es una guerra perdida en España, a pesar de las normas; atesoramos la propiedad privada y la intimidad mal entendida tanto que uno se siente más feliz, más seguro, si lo rodean altos muros y vallas completamente opacas.
¡Qué gran placer pasear por una urbanización donde se ven los jardines que rodean las casas! Árboles, arbustos y flores, pájaros cantores, un banco bajo una enredadera, el sonido del agua... Cosas sencillas que iluminan el alma.
Casa Pérez-Alcalde (Casa de Estadística).
José Blasco Robles (1932), Santa Cruz de Tenerife.
Viviendas Sociedad Cooperativa de Construcción.
IMITATION OF LIFE
Una semana dura ésta que pasó, hospitales, papeleo, incertidumbre y también trabajo. Incluso llamadas recurrentes de quién siempre está en las malas pero nunca en las buenas, así son. El morbo que no cese; mayor es cuanto más "científica" es la conversación. Esto de la medicina es un mundo desconocido para mi y que así siga siendo, in saecula saeculorum.
De vuelta al redil, trabajo pendiente no reasignado, ignoro todavía lo que me depara este lunes lunero pero no cascabelero. Suena "Big in Japan" en el Spotify del ordenador mientras confecciono la lista de expedientes urgentes -deesosquenopuedenesperarbajopenademuerte- y echo un ojo a los que no lo son tanto. Eso sí, el cuadro de colores varios que relleno cada día desde el 1 de octubre de 2007 está listo ya, preparado para continuar ampliándose esta penúltima semana de febrero, un febrero todo menos invernal, un febrero veraniego si me apuras.
Esta mañana, entre la euforia del PP por las elecciones gallegas y la también euforia por la bofetada sin manos a su odiado Sánchez, radiada sin descanso por la COPE del transistor tras la barra del bar Bonanza -especialidad en bocadillos y buen trato-, lugar del primer café del día, acierto a escuchar al camarero declamando el tema de los carnavales de 2025, ¡increíble!, ya se ha publicado el notición: África. Parece, según creí haber entendido, que el 14 de febrero del próximo año, coincidirán el día de los enamorados con la final de murgas, no habiendo ocurrido nunca tal acontecimiento planetario. Me atrevo a predecir una alineación absoluta de todos los astros de nuestro sistema solar. Apunten pues, 14-02-2025, Final de Murgas; si luego no consiguen entradas no será culpa mía.
Hoy lunes 19 empieza la vida sin disfraz, qué duro se va a hacer, sobre todo para todas esas comunidades y tiendas que deben retirar empalizadas, plásticos, fosos con cocodrilos y escudos protectores anti meados colocados en sus respectivas fachadas, entradas y escaparates. Santa Cruz volverá a oler a claveles, azaleas, jazmines y azahar (soñar es gratis).
Al tajo.
♫
R.E.M., *Imitation of life.
domingo, 18 de febrero de 2024
HOLLY
Se sienta en su sillón junto a ella, completando la imagen de pareja que en el campus se ha señalado a menudo como buen ejemplo - no bueno, perfecto- de la perdurabilidad del amor romántico.
Ella levanta su copa.
- Gracias, amor mío.
- No hay de qué. ¿Qué está pasando?
- Puntos fríos.
- Puntos con corrientes de aire.
Ella le lanza una mirada de soslayo.
- Una vez científico, siempre científico.
- Muy cierto.
Ven la televisión y se toman su postre, una mezcla de frambuesa y sesos de...
"Holly", Stephen King.
NICOLÁS LEMUS, DEP
Fallece el historiador orotavense Nicolás González Lemus
Era uno de los investigadores especialistas de la historia del turismo y se había interesado, con obras que obtuvieron gran repercusión, en las estancias de Los Beatles y Agatha Christie en Tenerife.
Diario de Avisos, 14-FEB-2024
Era uno de los investigadores especialistas de la historia del turismo y se había interesado, con obras que obtuvieron gran repercusión, en las estancias de Los Beatles y Agatha Christie en Tenerife. Acababa de publicar en la prestigiosa editorial sevillana Renacimiento el libro ‘Piratería inglesa en las Islas Canarias’.
Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de La Laguna y licenciado en Filosofía y Letras. Su Memoria de Licenciatura con el título de «Turismo, viajeros y residentes británicos en el Valle de La Orotava en la segunda mitad del siglo XIX», recibió la calificación Máxima de Sobresaliente y su tesis doctoral «Génesis del turismo y presencia británica en Canarias. Tenerife (1850-1900)» Cum Laude. Combinaba la docencia, la investigación y la dirección de la Sección de las Ciencias Humanas de la Librería Lemus.
Fue profesor de Patrimonio Cultural de la Escuela Universitaria de Turismo de Santa Cruz de Tenerife (EUTUR), adscrita a la Universidad de La Laguna.
Con anterioridad, Nicolás González Lemus fue profesor de Historia Económica del Turismo en las Islas Canarias de la Escuela Universitaria Iriarte, Universidad de La Laguna.
Ha sido fundador y director de las revistas TURISMO de la Escuela Universitaria Iriarte y CATHARUM del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. Había realizado estancias de investigación en Londres, Oxford, Berlín, Viena, París, Las Palmas y Madrid.
Era miembro de la Royal Historical Society (Londres), de la Royal Geographical Society (Londres), de la Hakluyt Society (Londres), del Instituto de Estudios Canarios (La Laguna), de la Real Sociedad Económica Amigos del País de Tenerife, del Museo Canario (Las Palmas de Gran Canaria) y Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias.
Había sido Investigador Principal en el proyecto de investigación Evolución histórica y geográfica del viaje y del turismo en Canarias de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, protagonizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas y la Escuela Universitaria de Turismo Iriarte, adscrita a la Universidad de La Laguna.
Sus líneas de investigación básicas se habían orientado hacia la presencia británica en Canarias durante el siglo XIX desde diversas perspectivas y su proyección en el turismo, incluida las expediciones y viajes.
Autor de una treintena de libros y un centenar de artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras. Había participado en congresos e impartido clases en centros docentes de media y universitarios y conferencias en todo el territorio nacional y en el extranjero.
FERNANDO DELGADO, RIP
El periodista y escritor Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947) ha muerto este domingo a los 77 años, según han confirmado fuentes familiares. Delgado dirigió el programa A vivir de la Cadena Ser entre 1996 y 2005. Además, dirigió Radio 3 en 1981 y más tarde estuvo al frente de RNE, donde fue el director de 1982 a 1986 y entre 1990 y 1991.
En 2005 dejó el periodismo y pasó a dedicarse íntegramente a la literatura. Exterminio en Lastenia, La mirada del otro y Sus ojos en mí son algunas de sus obras más populares.
Como reconocimiento de su trayectoria en el periodismo recibió un Premio Ondas Nacional de Televisión y una Antena de Oro. También ganó el Premio Pérez Galdós, y el Premio Planeta por La mirada del otro, en 1995.
Muere a los 77 años el periodista y escritor Fernando Delgado, ganador del Premio Planeta
Fue un rostro televisivo muy reconocible en los años 90 por su labor como presentador del telediario de Televisión Española en los fines de semana.
Jaime Cedillo, 18-FEB-2024
https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20240218/muere-anos-periodista-escritor-fernando-delgado-ganador-premio-planeta/833666746_0.html
El periodista y escritor Fernando Delgado ha fallecido este domingo a los 77 años, según han confirmado a EFE fuentes de su entorno. Locutor en Radio Nacional de España, presentador del telediario del fin de semana en Televisión Española en los años 90 y diputado en las Cortes Valencianas por el Partido Socialista desde 2015 hasta 2019, se alzó con el Premio Planeta en 1995 por la novela La mirada del otro.
Nacido en 1947 en Santa Cruz de Tenerife, a los 24 años se trasladó a Madrid, donde desarrolló casi toda su trayectoria profesional. Estudió Periodismo en la Universidad Comuplutense e inició su carrera como periodista en medios locales canarios, dando el salto a la península para trabajar en RNE a finales de los años 60. Se dedicó principalmente al área de cultura en la primera etapa, labor que sería recompensada en 1981 cuando pasó a ser director de Radio 3 y, posteriormente, de RNE.
Delgado formó más tarde parte del consejo de RTVE, pasando a presentar los informativos de fin de semana durante cinco años, convirtiéndose en uno de los rostros habituales de la televisión en España. Más tarde volvería a la radio, donde logró un gran éxito en la Cadena Ser con el programa A vivir que son dos días.
Colaborador habitual en varios medios de radio y prensa escrita, ha recibido el reconocimiento a su labor con galardones como el Premio Ondas por su labor al frente del Telediario o la Antena de oro.
Su proyección literaria se fue fraguando en paralelo a su labor periodística. Publicó su primera novela, Tachero, en 1976. Desde ese momento publicó varios libros, llegando a ganar premios tan importantes como el Planeta, ya citado, o el Azorín en 2015 con Sus ojos en mí. Su Trilogía del Ahogado, una exploración del dolor y el gozo de la culpa, fue muy celebrada. También publicó los libros de poesía Proceso de adivinaciones y Autobiografía del hijo y el ensayo Cambio de tiempo en 1994.
Además de los mencionados, habría que destacar en su obra algunos títulos conocidos como Exterminio en Lastenia (Premio Benito Pérez Galdós de Novela en 1980) o Me llamo Lucas y no soy perro.
Como curiosidad, diremos que durante mucho tiempo firmó sus obras como Fernando G. Delgado, pero en los últimos años la inicial de González, su primer apellido, desapareció. En el momento de su fallecimiento, vivía en Faura (Valencia).
LOS ENAMORAMIENTOS
Rafa Nadal: tus lecciones, mejor de tenis
El tenista está a favor de la igualdad... pero hay que ganársela. Ser embajador de un régimen sátrapa puede acarrear el fin de un mito.
Berna González Harbour, 17-FEB-2024
Enamorarse suele incluir adjudicar al ser amado cualidades que en realidad no tiene. En ocasiones nos llegan señales de sus defectos, no somos idiotas del todo. Pero en general ignoramos esas advertencias cuando el brillo de su mirada, sus atenciones y el calor de su entrega nos nublan la vista. Algo parecido ocurre con las estrellas del deporte, a las que convertimos en los yernos más deseables por meter goles o lanzar pelotas. La necesidad de construir mitos es una debilidad humana que pasa por encima de la noción más racional que deberíamos tener en cuenta: el deporte es el deporte; la calidad humana, otra cosa.
Hay ejemplos de sobra para las fases de amor y desamor que sufrimos con grandes estrellas y hoy le ha tocado a Nadal, el supuesto hombre perfecto que hoy se vende a un régimen dictatorial que mata, censura, discrimina y entierra a las mujeres bajo un trapo negro del que más les vale no asomar la cabeza.
Una mujer saudí fue condenada hace solo un año a 45 años de cárcel por decir sus opiniones en Twitter. Obtuvo mejor suerte otra que solo estará 34 años en prisión. El régimen también asesinó al periodista Jamal Khashoggi en su consulado en Turquía y después lo hizo desaparecer tras cuartearlo y quemarlo in situ. El humo se vio a distancia. Que nos llevemos bien con el régimen porque necesitamos su petróleo es una verdad bastante vergonzante. Que un icono de nuestro tiempo como es Rafa Nadal lo represente, una mancha.
El nuevo embajador del tenis de Arabia Saudí engordará su chequera, cierto, pero ya no podrá dar lecciones. Y, sin embargo, las da. Nadal declaró esta semana en La Sexta que está a favor de la igualdad, como no podía ser de otra manera, pero… no regalada. ¿A qué precio entonces nos hacemos merecedoras de ella? ¿A cuánto debería salirnos el kilo de igualdad en el mercado que habitamos? En el país que va a representar, las mujeres no podrían ni aspirar a ganársela. Menos aún a disfrutarla.
En los últimos años, el régimen saudí ha dado algunos pasos cosméticos que deben haber confundido al tenista, como permitir a las mujeres conducir e incluso ir a los estadios de fútbol. Una revolución. Gracias. Pero esos chispazos de supuesta libertad no cambian la naturaleza del régimen. Alguien debería decir a Rafa que, si quiere dar lecciones, mejor que sean de tenis. Porque el desamor ha comenzado y, como sabemos, puede acabar fatal. ¿Es el fin de un mito?
TOTAL, NO SE IBAN A SALVAR (II)
Decía Oscar Wilde: “Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.” La señora presidenta, Ayuso, quizá leyó al irlandés (igual la obligaron en el colegio y acabó leyendo alguna de sus frases geniales) y se le grabó a fuego, porque bien que lo consigue a base de barbaridad tras barbaridad. Como bien diría mi amigo W, que personajes como ésta lleguen al poder es una de las paradojas más importantes de la democracia. Su alusión a los ancianos moribundos e insalvables ha traído cola y será una de las cosas con las que ésta (voy a ahorrar adjetivos, no sea que...) pasará a la historia, con minúscula, no precisamente por gran estadista. Me pregunto si entre sus palmeros en la Cdad. de Madrid no habrá alguien con conciencia.
Mañana os mataré a todos
Dentro de los mil debates estúpidos y encendidos que alimentan nuestro día a día y que al final lo único que denotan es que la indignación es parte de nuestro privilegio, debiéramos pararnos a pensar qué papel cumplen los viejos.
Elvira Lindo. 18-FEB-2024
A un abuelo llamado Manuel se le muere trágicamente su mujer. Se ve abocado a vivir en el piso de su hijo, con la nuera y la nieta. El abuelo no encaja, farfulla en la soledad de su cuarto, habla con espíritus, a su nuera le parece que trama algo. Un día, a la hora de la cena, Manuel rompe su silencio y hace una advertencia: “Mañana os voy a matar a todos”. Este es el comienzo de Viejos, película española de terror cuya historia estaba escrita antes de la pandemia, pero a la que lógicamente los guionistas añadieron aspectos inspirados en una época tan trágicamente relacionada con la vida de los ancianos. No pienso escribir “nuestros mayores” porque ese plural implica un compromiso ético que nuestra sociedad incumple en mayor o menor grado con esa parte de la población. Hiela la sangre escuchar el tono de Isabel Díaz Ayuso hablando de la irremediabilidad de la muerte en aquellos días de pesadilla, como si lo único que debiera importar de esos ciudadanos es que estuvieran vivos o muertos y no así de qué manera daban el último paso de su existencia. A los que sufren se les ayuda a morir, pero qué esperar de políticos sin escrúpulos que difamaron al doctor Montes por defender la muerte digna.
Se diría que la presidenta madrileña no es consciente de que el tono chulesco es insólito en este asunto. Tiene mil oportunidades para emplearlo en otros debates, pero da la impresión de que confía en que ese habla castiza y faltona es la clave de su éxito y ya no sabe distinguir entre los distintos registros del lenguaje que nos llevan a hablar más bajo o más alto según donde estemos y coloquial o gravemente conforme al tema que abordamos. Esa conciencia del tono en que se habla se está perdiendo: si a una mujer o a un hombre la chulería les da rédito y votos en política emprenderán un camino sin retorno. Pero este asunto es de una gravedad extrema: hablamos de personas al borde de la muerte que se aferraban a los barrotes de una cama desesperadas por la asfixia. Lejos de sus hijos, lejos del viejo hogar y del barrio donde desarrollaron sus vidas. Dentro de los mil debates estúpidos y encendidos que alimentan nuestro día a día y que al final lo único que denotan es que la indignación es parte de nuestro privilegio, debiéramos pararnos a pensar qué papel cumplen los viejos en esta comedia, y sí, digo viejos porque la considero una palabra más pura y más noble que todas esas otras que envueltas en el corsé de la corrección esconden en el fondo una mirada condescendiente que nos libra de un firme compromiso.
¿Qué pasaría si volviera una pandemia, fatalidad que entra dentro de lo posible? Nada ha cambiado. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos enteramos de que en una residencia se ha recibido comida con moho o con gusanos. Los familiares están atentos, hacen lo que está en su mano, pero debiera tratarse de un asunto de primer orden. Todos estamos siempre a punto de ser viejos, aunque en esta sociedad de juventudes alargadas hay muchos incautos que viven ignorándolo. Viejos y viejas, que en un gran porcentaje enfrentarán solos ese futuro que ya llega, sin descendencia que se ocupe de los cuidados y apartados de cualquier debate público. Porque ser viejo es eso, que tu voz no cuente, que otros hablen por ti, que se te dirijan al oído con un tonillo infantiloide, que se te considere un ser sin deseos, sin voluntad propia, sin soberanía, a expensas de la entrega de las hijas o de lo que te permitan los ahorros.
Me decía mi amigo el guionista Javier Trigales hablando de Viejos, que el género de terror es incluso más veraz que el cine social porque, en definitiva, habla de nuestros miedos y el miedo es en gran parte lo que condiciona nuestra manera de estar en el mundo. Una noche, en la cena, el viejo Manuel advierte, “mañana os mataré a todos”. Esa frase es la voz de una venganza colectiva que no debiéramos tomar a la ligera.
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Necesitamos líderes que crean que podemos estar a la altura de esta idea filosófica, la de una sociedad que interactúa de forma humana y racional y lo proyecta a sus instituciones.
Máriam Martínez-Bascuñañ, 18-FEB-2024
La falta de empatía es otra cara de la crueldad, lo opuesto a la mirada humanista. Nuestro narcisismo nos hace creer que, para ser empáticos, basta con ponerse en el lugar del otro, pero lo que terminamos haciendo es proyectarnos. Mirar al otro desde nuestros miedos y fantasías provoca una ansiedad a la que reaccionamos apartando nuestra mirada o comportándonos con condescendencia, especialmente con aquellos a quienes percibimos como vulnerables. Piensen en lo ocurrido durante la pandemia. ¿Supimos cuidarnos? El dolor ajeno nos produce un rechazo que “a veces mezclamos generosamente con la piedad”, y rara vez pensamos en la idea de que una sociedad justa debe evitar la crueldad por encima de cualquier otra cosa. Así lo explica Judith Shklar, filósofa icónica del liberalismo político. Pensé en esto al oír las recientes palabras de Isabel Díaz Ayuso sobre los ancianos muertos en la pandemia. ¿Cuál es el liberalismo que dice practicar? Porque lejos de representar la “amoral ley de la selva”, el liberalismo es en realidad “extremadamente difícil y restrictivo, demasiado para quienes no pueden soportar la contradicción, la complejidad, la diversidad y los riesgos de la libertad”, dice Shklar.
¿En qué momento este país repleto de kantianos abrazó el emblema de la caña y la terraza como absurdo ejemplo de liberalismo y libertad? Estos, liberalismo y libertad, son principios que solo pueden realizarse y preservarse en concierto con otros, la antítesis de la crueldad y el matonismo de Ayuso. Necesitamos líderes que al menos crean que podemos estar a la altura de esta idea filosófica, la de una sociedad que interactúa de forma humana y racional y lo proyecta a sus instituciones para garantizar que se respete la libertad y seguridad de todos. El primer resultado de la crueldad es el miedo, y el miedo invalida cualquier opción de vivir en libertad. Esa es la raíz del liberalismo político y con esos cimientos funcionaban las democracias. Un amigo me dijo hace poco que El ala oeste de la Casa Blanca mostraba el mundo pre-Trump, uno donde existía la idea de lo común, de premisas básicas que todos compartíamos, como el respeto a las reglas del juego. Se ve en el famoso debate de la última temporada, entre Santos, el Obama latino y el senador Vinick, un liberal-conservador de la estirpe de Lincoln, dos candidatos que muestran miradas ideológicas opuestas, pero coinciden en lo que respecta a la moral más básica.
Hoy es muy difícil entender una visión del mundo como la que defiende Ayuso, un pastiche ideológico a lo Milei, a caballo entre el anarcocapitalismo y el neoconservadurismo. Apesta a macarrismo pijo. Ayuso dijo que las personas mayores abandonadas deliberadamente por su Gobierno en las residencias, sin asistencia sanitaria ni tratamiento ni paliativos, “iban a morir igual”. Sumaba así a su crueldad moral la crueldad retórica de la pura frivolidad. Es rara la dosis inusitada a la que nos tiene acostumbrados. Esa falta absoluta de empatía es lo contrario al liberalismo, y Ayuso y sus muchos fans coquetean con la crueldad a diario. Si quieren que hablemos en serio de la estructura ética de nuestras democracias empecemos por ella. Una sociedad que se dice liberal sabría que la crueldad es el supremo mal, algo inexcusable, y como dice Shklar, deberíamos odiarla más intensamente que a cualquier otro mal. Si no, presidenta, no somos liberales. Somos otra cosa.
viernes, 16 de febrero de 2024
ANFITRIONES, BIBLIOTECAS Y JARDINES
Comentábamos en el trabajo el otro día, los compañeros en un receso, lo distinto que éramos todos respecto a ser o no ser buen anfitrión. Todo empezó al hablar de unos amigos que se habían comprado una casa en el campo y que solían tener invitados los fines de semana, incluso del extranjero. Para ellos, con los hijos emancipados, no tenía sentido tener una casa tan grande sin poderla compartir con la familia y los amigos. Tuvimos también el ejemplo opuesto, casa de las mismas características pero sin invitación alguna, la pareja siempre sola; al menos en su casa. Cada uno es como es, ninguna de ambas opciones es mejor que la otra, sólo diferente. Ahora, ¿en qué lado nos posicionamos?
Mi elección es clara, no entendería la vida sin amigos, sin familia, por lo que invitar a mi casa es siempre una opción segura. Desde aquellas veladas en Villa Titanic, antes casademiabuela, tantos y tantos años -las "primas" incluidas-, hasta reuniones en Pin y Pon como sardinas en lata o ya los últimos años disfrutando del jardín de Villa Augusta, qué época más feliz.
Tenemos en ciernes la inauguración de Nueva Villa Augusta, evento que será doble porque el espacio es el que es, esta vez sin jardín pero con biblioteca (la mitad de lo que pediría Cicerone: "Si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo").
Mi biblioteca, mis amigos y mi familia.
No podría ser más feliz.
MINUTOS DE GLORIA
El drama de la migración es doblemente terrible, primero porque parece no tener solución, al menos sencilla, y también porque, cuando las encuentran son siempre un arma de doble filo.
¿Qué hacer con los MNO (bien les gusta ponerle siglas a todo, ya somos americanos), los menores no acompañados? Si los derivamos automáticamente a Madrid ya está la ecuación resuelta: Canarias → Europa, nuevo "puente aéreo". Si los dejamos en las islas, desbordamiento y catástrofe humanitaria asegurada.
¿Cuál es la solución entonces? No lo sé, no tengo ni idea. Quiero pensar que podrías ser, para empezar, invertir en estos países para que la gente no tenga que plantearse abandonarlos a la buena de dios (¿se puede decir "a la buena de dios" sin ser políticamente correcto? Me arriesgaré). Pero entiendo al Ministro, no puede existir este puente aéreo automático del que hablaba yo antes porque el efecto llamada está asegurado, pero ¿cuándo estos niños están ya aquí, los dejamos mezclados entre tanto adulto desesperado? Desde luego ésta no parece la mejor opción, no.
Hablar del procés está bien, de Nadal y sus finanzas también -somos un país cotilla-, incluso de ese que deja un equipo francés y que quiere venir al Madrid -pan y circo, siempre, pero más circo-, pero la inmigración o como la llamen ahora, ésta sí debería estar todos los días en la primera plana de los periódicos porque no hablamos de un asunto político sino de un asunto humanitario: la gente se ahoga intentando conseguir una vida mejor todos los días, todos. Todos. Si las cifras que dan las estadísticas sobre los africanos que consiguen llegar son altísimas, ¿imaginan las de los que se quedan por el camino?
No hablamos de darle unas monedas al pobre de la puerta al salir de misa para limpiar la conciencia, no, hablamos de nuestros hermanos, humanos todos, que se mueren de hambre en sus países mientras a nosotros nos preocupa la calima.
Ya, ya, hoy me levanté demagógico, mea culpa. Nadie es perfecto, y menos yo que nadie.
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