Ya sabíamos que la visita del papa a España, ¡España!, iba a apagar un poco el resto de las noticias, como así ha sido. No obstante, hay tanto en el panorama actual que parece imposible abstraerse de tanto fango y no creo que fuese conveniente esto; ponerme de nuevo en modo OFF es tan difícil que lo dejo para momentos límites.
Parece que el acoso a la mujer de Pedro Sánchez ha remitido un poco, ahora como están "ellos" abducidos por el llamado "caso Zapatero" (bien les gusta a los periodistas poner nombre a todo, se diría que todo es ya prensa amarilla), ahora decididos a investigar a las hijas del expresidente, al director de Plus Ultra y al mensajero que hace 8 meses les entregó una pizza, por si las moscas.
Siguen con la caza al hermano del Presidente, a ver en qué queda todo; frotándose las manos con Koldo y secuaces mientras miran hacia otro lado por el caso Kitchen. Así funciona esto, mientras te apuñalo recito a Gandhi y su no violencia. Nos queda un duro camino hasta las próximas elecciones, sean cuando sean, un camino de baldosas de todos los colores menos amarillas.
A ver si el Papa va a tener que poner orden en todo esto, visto que esta mañana criticó el gasto militar, el aborto, la eutanasia, la xenofobia, la pederastia y hasta la prioridad nacional y acabaron todos aplaudiendo siete minutos como si no hubiera un mañana. Tanta cortesía y educación podrían aprehenderla para las sesiones normales. Eché de menos los gritos de los diputados de VOX cuando el papa defendió a los inmigrantes, pero me quedé con las ganas. ¡Papa for President!, llegué a pensar. Cosas que pasan, ya ven.
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