He tenido esta tarde una "conversación" algo desagradable por whassap, desagradable por frustrante, por no saber cómo acometerla, cómo llevarla de manera natural, cómo contestar de forma normal. Una conversación sobre un tema cualquiera que se torna compleja, con su punto surrealista, difícil de entender y, por supuesto, imposible de resolver con argumentos lógicos.
Hablar con un conspiranoide tiene su aquel, parece interesante pero no deja de ser una trampa. Digas lo que digas siempre existirá una respuesta que puede tambalear tu argumento desde la base, y he ahí cuando aparece tu frustración. Da igual que sea un argumento sencillísimo u obvio, la respuesta de tu interlocutor siempre será la contraria a tu visión pues todo es una conspiración oficialista u orquestada por las farmacéuticas, o por las grandes corporaciones; siempre hay un vídeo que ofrece a enviarte, en el cual, si te fijas bien, puedes escuchar a tal o cual ministro diciendo una frase preclara que apoya su teoría, una noticia de hace un par de semana que ha leído en una web de no-se-sabe-dónde, algo que le contó un amigo sobre cómo tal o cual sujeto organizó un simulacro que ha terminado ser verdadero. Y claro, ¿cómo estar a la altura de tales argumentos? Imposible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario