martes, 12 de mayo de 2026

YA LO DIJO VOLTAIRE

Si para alguien que ha hecho un ridículo monumental es difícil zafarse de la situación -recordemos el siempre útil "trágame tierra" ante un: qué bien, no sabía estás embarazada; no, estoy gorda-, reconozco que para un político, más cuando goza de sus interminables minutos de gloria, debe ser harto complicado. Más le valdría a Clavijo, Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, correr un tupido velo y pasar a otros menesteres en vez de seguir erre que erre con sus diatribas pseudocientíficas contra todo y todos, a la vez que aprovecha para cargar contra Pedro Sánchez, cómo no. La manía que tienen estos políticos canarios de echarle la culpa de todo a Madrid no consigue sino aumentar nuestro complejo pueblerino colonial, que no deja de ser algo completamente trasnochado, reaccionario y mentiroso. Si Fernando Clavijo quería pasar a la Historia, parece que lo hará por el bochornoso espectáculo que el Gobierno de Canarias ha dado, él a la cabeza, en la llamada (bien les gusta a los periodistas ponerle un nombre a todo) crisis del hantavirus.
Nada ya en el Puerto de Granadilla, el barco de camino a Holanda y siguen los periódicos publicando artículos sobre lo acontecido y el futuro del virus y de los pobres pacientes, nunca mejor dicho.

¿Personas o roedores?
Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso.
David Trueba, 12.05.2026

Parece que fue hace un siglo cuando Pedro Sánchez quiso iniciar su mandato presidencial con la acogida a un barco cargado de náufragos. El resto de países, con la Italia de Meloni entonces a la cabeza del giro autoritario, se negaban a aceptar el desembarco del Aquarius con sus emigrantes extenuados y hambrientos. El Gobierno español se marcó un guiño de humanidad. En un mundo cargado de gestos brutales contra los pobres y desfavorecidos cabe aplaudir cada guiño de humanidad porque nos va el prestigio de especie en ello. Esta última semana fue noticia otro barco marcado por el desprecio generalizado. El MV Hondius rozaba Cabo Verde cuando se desató la alarma por el contagio de hantavirus entre su pasaje. El pánico condujo de nuevo a una precipitada reacción de desprecio por los valores humanos. En lugar de idear la fórmula más razonable para rescatar a los pasajeros comenzó una carrera desalmada por quitárselos de encima. Daba un poco de pena oír, como si eso fuera lo capital, que entre los atrapados en el barco había 14 de nacionalidad española. La acogida del Gobierno nos salvó de entregarnos a la profunda debacle moral. Ya Groucho Marx preguntó hace un siglo: ¿que si somos personas o roedores? Tire un trozo de queso al suelo y se lo demostraremos.

Empieza a ser evidente que la próxima gran crisis de la humanidad, aparte de las guerras en que nos hemos dejado meter de nuevo, va a venir por un desmoronamiento del sistema ciberinformático o por otra epidemia sanitaria. El origen del virus que ha convertido un apacible crucero de lujo en una pesadilla apunta a un roedor andino. Lo curioso es que en esa Argentina, una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno autoritario de Milei fue abandonar la Organización Mundial de la Salud. Y al día de hoy anda desmontando sus hospitales universitarios, privados de fondos. Son ese tipo de decisiones populares y aplaudidas por la masa las que muy poco tiempo después se desvelan como un ahorro trágico y una estupidez de libro. Ha sido precisamente la OMS la que ha coordinado con el gobierno español el modo de proceder en esta alarma. Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso, ese regionalismo caníbal en el que nos quieren meter algunos. Ya lo vimos con el reparto de los menores no tutelados que se arracimaban en los centros de Canarias, ni tan siquiera las autonomías dentro de un mismo país fueron capaces de trabajar con generosidad y unidas por el bien común. Lo dijo Voltaire, la única ley que guía a los hombres es la del sálvese quien pueda.

Los que pretendían que los pasajeros del barco en cuarentena siguieran en alta mar durante semanas con un cadáver en el congelador tan sólo prolongaban el lema populista de Nosotros primero. Ante cualquier desafío, primero yo. La deshumanización del hombre comenzó exactamente el mismo día en que se convirtió en Yo y miró al de enfrente como un extraño Tú. La cota más baja la hemos alcanzado con ese anuncio de una casa en venta en nuda propiedad donde se explicaba que los propietarios eran diabéticos y se les vaticinaba una muerte rapidita. Leer esa noticia provocaba un asco tremendo, un asco inmobiliario. Lo del barco infectado ha sido otra oportunidad para demostrar si somos roedores o personas. A algunos el humanismo les parece cosmético y facilón, un guiño. Pero ante la ceguera general, un ojo medio abierto es la única grieta por la que se puede colar la luz.

Qué le pasa a un político cuando apuesta su credibilidad a la teoría de las ratas nadadoras
El presidente canario sigue insistiendo en que existía el peligro de que unas ratas contagiadas por el hantavirus pudieran llegar nadando a Canarias a pesar de que los roedores sospechosos de contagiar la enfermedad estaban en Argentina y no se dedican a actividades acuáticas.
Íñigo Sáenz de Ugarte, 11.05.2026

Es difícil reprochar a un alto cargo si empieza a ponerse nervioso por un brote de una enfermedad respiratoria poco conocida. Sabemos desde la pandemia que los iniciales mensajes tranquilizadores de un Gobierno pueden no verse confirmados más tarde. Somos conscientes de que la coordinación de las administraciones gobernadas por partidos diferentes puede dejar mucho que desear. Lo que no es igualmente aceptable es que se exija al Gobierno central que tome las medidas necesarias para reducir al mínimo los riesgos sanitarios y que luego se diga que está sobreactuando o, aún peor, que haya ignorado amenazas imaginarias.

En menos de 24 horas tras el comienzo de la crisis del hantavirus el martes 5 de mayo, el Partido Popular ya había exigido la dimisión de la ministra de Sanidad. Son de gatillo rápido. Una vez producida la llegada del crucero MV Hondius a un puerto de Tenerife este fin de semana en medio de exigentes medidas de seguridad, el PP prefirió el lunes no seguir apostando a esa carta, mientras dejaba que el presidente canario, Fernando Clavijo, continuara con sus quejas. No solo sigue en contra de que el barco descargara su pasaje en las islas, sino que ni siquiera se bajaba de la burra de las ratas nadadoras, una interpretación que ya sabía que no tenía base científica.

Clavijo, de Coalición Canaria, y su Gobierno de coalición con el PP delegaron en un director general su representación en el despliegue realizado en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife). Lo cierto es que sus protestas habían conseguido que el barco no atracara allí, sino que fondeara en las aguas cercanas, lo que obligó a que los pasajeros fueran enviados a tierra en zodiacs. Ni aun así quiso presentarse en el puerto. Tampoco para vigilar cómo iba todo.

Antes se había sabido que el presidente canario envió el sábado a Mónica García una captura de una búsqueda de Google con el fragmento hecho por inteligencia artificial que respondía a la pregunta sobre la capacidad natatoria de las ratas. A Clavijo tampoco le servía que el crucero fondeara, porque las ratas se harían unos largos para llegar a tierra. La gente se reía de él en las redes sociales empleando también la IA. Es lógico que la gente se lo tomara a broma. El lunes, se quejó de que la ministra había difundido “una conversación privada” con la intención de ridiculizarle.

La gente espera que los responsables políticos se basen en el mejor análisis científico posible y que escuchen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No que hagan una búsqueda en el móvil y no pasen del primer resultado hecho con IA. Por la misma razón por la que cuando Clavijo se pone enfermo va al médico y no se limita a consultar al doctor Google.

El origen del brote de hantavirus no estaba en el barco ni había que especular con el estilo de las ratas en el agua. Los que pueden contagiar el hantavirus son un tipo de roedores sin gran experiencia natatoria que existe en la zona de Argentina que visitó un matrimonio holandés que luego subió al barco. Ambos cayeron enfermos y fallecieron más tarde después de haber sido evacuados.


A pesar de esto último, Clavijo seguía inmerso en su universo alternativo, que incluía opciones propias de películas de serie B con malos efectos especiales como la invasión de las ratas mutantes o algún escenario similar de pesadilla. “En la nota del secretario de Estado dice que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio, pero no lo descarta. No es esperable y la posibilidad es remota, pero no se descarta”, dijo el lunes haciendo gala de una gran imaginación al interpretar el comunicado.

El Gobierno canario continúa insistiendo en que el problema se lo tendría que haber comido entero Cabo Verde. “Debe ser atendido donde está” para luego irse directamente a Holanda, dijo Clavijo sobre el barco. Había catorce pasajeros españoles a bordo, pero él no pensaba que fueran de su incumbencia. En total, eran cerca de 150 pasajeros de 23 nacionalidades diferentes. Su edad media era de 65 años.

Formado por varias islas, el pequeño país africano se encuentra en el puesto 131º en el Índice de Desarrollo Humano. Cuenta con una renta per cápita de 4.218 euros, ocho veces menos que España (34.210). Para la OMS, era mucho más seguro llevar el barco a un puerto español con más medios materiales y experiencia en lidiar con emergencias sanitarias.

Un grupo ultraderechista acudió a la Audiencia Nacional para intentar que los jueces dieran la razón a Clavijo. La denuncia fue rechazada con argumentos basados en la jurisprudencia y la realidad de las emergencias sanitarias. “Existe un interés prevalente en la protección de la vida y la salud de las personas que se encuentran en el barco”, dictaron los tres jueces por unanimidad. Sobre el riesgo que podría suponer para Canarias, el tribunal respondió que “no se evidencian datos o circunstancias que permitan apreciar que con tal actuación se comprometa la vida y la salud de la población española”.

El Gobierno envió a Tenerife a tres ministros –los de Sanidad, Interior y Política Territorial–, un despliegue que demuestra que pretendía aprovechar el operativo en términos de imagen, una costumbre muy extendida entre gobiernos. Si hubiera hecho lo contrario, le habrían acusado de desentenderse de la crisis.

La presencia de Fernando Grande-Marlaska fue la menos justificada. Marlaska cometió el error político de no asistir al funeral de los dos guardias civiles muertos al colisionar dos de sus embarcaciones cuando perseguían a una narcolancha en la costa de Huelva. El ministro debería asistir a todos los funerales de agentes muertos en acto de servicio en la lucha contra la droga.


El ejemplo más claro de que la crisis ha transcurrido por los cauces por los que apostó el Gobierno fue que este lunes varios medios lo acusaban haber sobrerreaccionado. Ana Rosa Quintana se quejó de que el Gobierno había “centrado el foco en el hantavirus” con su despliegue y encargó a uno de esos redactores que lo demostrara de forma prolija. Los espectadores vieron cómo se resaltaba en tono negativo que se celebraran siete ruedas de prensa y se publicaran ocho comunicados.

“¡Luces! ¡Cámaras! ¡¡¡Desembarco!!!”, se veía en el videowall del plató de Telecinco. Todo se presentaba como un gran show. Lo mismo hizo El Español, que denunció que se había montado “un espectáculo global”. Su director, Pedro J. Ramírez, lo llamó “un 'reality' televisivo”.

Al comienzo de la crisis, se rieron o escandalizaron por las declaraciones de Fernando Simón afirmando que el riesgo era bajo para España y luego denunciaron que el Gobierno había reaccionado con demasiada energía. Lo que antes era caos, ahora era un exceso de organización. No apreciaron ninguna contradicción entre las dos posiciones.

Las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. El Papa León XIV agradeció el domingo “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. Cuando el pontífice visite Canarias en junio, Clavijo podrá informarle de que la Iglesia debería ser más consciente del peligro que supone un ejército invasor de ratas nadadoras.

'Marca España' en la gestión del hantavirus: de la OMS a la UE, se multiplican las felicitaciones por la "excelencia técnica" del operativo
El crucero fondeado en Tenerife ha partido este lunes por la tarde en dirección a Países Bajos, tras la evacuación de los últimos pasajeros. Todos han sido derivados a sus países de origen, incluidos los 14 españoles ingresados en el Hospital Gómez Ulla. Los organismos internacionales, volcados con la gestión española.
Miguel Fernández Molina, 11.05.2026

El crucero MV Hondius se aleja de las costas tinerfeñas tras unos días de máxima tensión por el brote del hantavirus. Con únicamente ya los tripulantes más un médico a bordo del puerto de Róterdam (Países Bajos) y con el resto del pasaje ya evacuado rumbo a sus países de origen para pasar la cuarentena, llega el momento del primer balance.

La emergencia aún no ha pasado, como recuerdan las autoridades, pero ya hay quienes ponen nota a la gestión inicial... y esta vez España queda en buen lugar tras la culminación del operativo de desembarco y traslado de los pasajeros. Entre ellos, los 14 españoles llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde este domingo iniciaron la cuarentena en aislamiento y a la espera del resultado de sus pruebas.

A diferencia de lo que ocurre en clave de política nacional, la respuesta internacional ha sido prácticamente unánime, en forma de reconocimiento por la gestión "solidaria" y "eficiente" de la emergencia sanitaria, especialmente cuando otros países rechazaron ofrecer apoyo a los pasajeros afectados. De puertas para dentro, el panorama es diferente; tanto el Gobierno de Canarias como la oposición al Ejecutivo central han acusado a Pedro Sánchez, Mónica García y otros ministros de "descoordinación" entre administraciones.

Desde la sede del PP, Borja Sémper ha reprochado "lo que consideramos una descoordinación absoluta entre administraciones o una coordinación manifiestamente mejorable". Para el portavoz nacional del PP es "muy razonable" la demanda de "información y coordinación" por parte del presidente canario, Fernando Clavijo, que ha sido muy crítico con la actuación de Moncloa desde que se decretó que Canarias acogiera al crucero.

"Hay que recordar al inicio cómo se abordó esta crisis con información contradictoria dentro y en el seno del propio Gobierno", ha apostillado, para señalar que al PP lo que le ha parecido "peor" de la gestión es "la sensación de descoordinación" y "que ni el propio Gobierno se ponía de acuerdo en las horas iniciales".

De inmediato, Ferraz ha dado su propia versión, presumiendo de que "España le ha dado de nuevo una lección al mundo y al Partido Popular". Para la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, frente a la actuación "responsable" del gobierno, enfrente han encontrado "lo de siempre del PP: intoxicar, estorbar [...] alimentar los bulos".

La polarización choca con la práctica unanimidad recibida en el juicio de las principales instituciones mundiales. Así lo ha transmitido el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Tras compartir un vídeo del operativo en Tenerife, felicitaba a "todo el Gobierno" y al resto de administraciones "por su liderazgo y excelencia técnica demostrada a lo largo de esta operación".


Su entusiasmo ha ido a más al completarse el desembarco de los pasajeros y tras la salida del buque hacia Países Bajos. En una rueda de prensa compartida con Mónica García, Fernando Grande-Marlaska y otros altos cargos, Adhanom ha aplaudido con cierto tono de broma que España lo ha hecho "bien" y "con mucho estilo".

En su breve intervención sí ha remarcado que "era necesario" sacar a los contagiados de hantavirus y a los pacientes sospechosos para evitar un empeoramiento de sus estados. "Nunca se consideró la opción de dejarles en el barco", ha explicado en el turno de preguntas, tras insistir en que "este es el tiempo de la solidaridad", cuestión que ha agradecido a España por "aceptar el barco" la semana pasada.

La relevancia de la operación ha sido tal que este mismo lunes por la tarde Moncloa anunciaba una reunión entre Pedro Sánchez y el máximo responsable de la OMS, con una posterior comparecencia conjunta para valorar la respuesta española e internacional a la crisis del hantavirus.

En términos similares a los del doctor Tedros Adhanom, el secretario general de la ONU, António Guterres, se ha sumado a los apoyos y reconocimientos por la labor del Gobierno de España y otros estamentos en la crisis del hantavirus. El mandatario portugués añadía en el mismo mensaje la petición de que, superada la primera y más tensa fase, "que los esfuerzos internacionales en materia de salud garanticen la seguridad de todos".


La UE comparte un mensaje unitario entre sus grandes responsables. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto en valor el trabajo "codo con codo" entre los organismos sanitarios de la UE y España, con un mensaje de "agradecimiento al gobierno español y a todas las autoridades involucradas sobre el terreno".


El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha alabado el "excelente ejemplo de cooperación multilateral" encabezado por España, junto con la OMS, el ECDC y otros organismos sanitarios internacionales. "Enhorabuena por las rápidas y eficientes operaciones de desembarco en Tenerife, y gracias a las autoridades españolas y a todos los equipos por su dedicación", añadía Costa en sus redes.


El reconocimiento se torna en agradecimiento en el caso neerlandés. El primer ministro de Países Bajos aplaudía la gestión española "por haber hecho posible" la llegada y el tratamiento con seguridad de los pasajeros del crucero con bandera neerlandesa. Rob Jetten añadía el reconocimiento de todo su equipo "por la buena y constructiva colaboración entre nuestros dos países en los últimos días".

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