La librería más antigua de España, en Burgos, pide 60.000 euros de socorro popular para sobrevivir a Internet y las grandes cadenas
Hijos de Santiago Rodríguez, con 176 años abierta, inicia una campaña de micromecenazgo para resistir y saldar sus deudas.
Juan Navarro, 12.05.2026
La librería burgalesa Hijos de Santiago Rodríguez celebró en 2025 su 175 aniversario, sinónimo de la librería más antigua de España, con presentaciones, eventos y citas con escritores. El 176 corre riesgo de citarse con una persiana bajada y el cartel de “Cese de negocio”. La venta virtual, las grandes cadenas de venta de publicaciones y las descargas ilegales aprietan a un negocio local, emblemático de Burgos, que ha pedido socorro en esas mismas plataformas del mundo virtual que la amenazan: han creado una campaña de micromecenazgo para que pequeños ―o grandes― donantes de todas partes puedan escribir más páginas en su historia comercial y literaria. Los herederos de aquel pionero Santiago Rodríguez aspiran a lograr 60.000 euros y de momento superan la mitad con el impulso de autores como Máximo Huerta o Juan Gómez Jurado, que han divulgado en redes sociales esta iniciativa.
La tataranieta de aquel primer librero ha colgado un vídeo en el portal de micromecenazgo Gofundme donde presenta la situación, recordando que lleva toda su vida entre libros: “Hola, me llamo Lucía y represento la sexta generación de libreros que han regentado la librería más antigua de España: Hijos de Santiago Rodríguez, en Burgos. Estamos sufriendo momentos económicos difíciles y necesitamos ayuda para evitar que se cierre este establecimiento tan emblemático para Burgos y España en general”. La tienda nunca ha dejado de funcionar, más allá de cambios de ubicación y variaciones en el negocio, pues también fue imprenta, pero ahora corre ese riesgo. La mujer anuncia que han iniciado un concurso de acreedores para el cual necesitan recaudar esos 60.000 euros que ellos no pueden asumir para costear las deudas pendientes “y garantizar que esta historia pueda continuar” tras sobrevivir a guerras, posguerras y pandemias. Para ello tienen un plazo de 40 días.
“Tenemos un plan, un equipo y 176 razones para seguir”, comenta la jefa de un grupo con seis trabajadores más allá de ella misma, y asegura que la suma recaudada se destinará “íntegramente” a abonar las cuentas pendientes, “proteger los empleos” que genera esta librería burgalesa y que la comunidad de lectores, jóvenes y mayores, que acude a Hijos de Santiago Rodríguez, pueda seguir disfrutando del espacio. “Esta historia merece que la cuente mucha gente, gracias de corazón”, cierra el vídeo la librera. La campaña y la difusión en redes sociales gracias a autores conocidos como Máximo Huerta o Juan Gómez Jurado han permitido que de momento vaya recaudando casi la mitad del total ambicionado. Los usuarios del portal de micromecenazgo pueden donar la cantidad que consideren oportuna a partir de los cinco euros, aunque hasta el momento de escribir este texto la más generosa asciende a 1.100 y se rebasa con creces la mitad de la cantidad ambicionada.
La heredera respira aliviada y atiende el teléfono de milagro entre ventas físicas, pedidos virtuales, mensajes de cariño en redes sociales y abrazos de esa clientela que le ruega que no cierre la tienda, que “es parte de Burgos”. “Está siendo alucinante, la respuesta de Burgos es buenísima; lo que más ilusión me hace es que la gente venga a la librería y ponerles cara”, destaca, además del ajetreo digital y la campaña de micromecenazgo llenando la hucha hasta los 60.000 euros imprescindibles. La idea emanó del club de lectura, que la animó a colgar en ese portal la necesidad de financiación, algo que acabó aceptando. Alabado sea porque la soga tendida por Amazon y una cadena de libros abierta muy cerca ya apretaba.
El procedimiento comienza por reunir esa cantidad para resolver deudas urgentes y mientras esperar al concurso de acreedores, tardío porque los juzgados mercantiles “están saturados”. Hay ya compradores interesados, admite, pero primero ha de desprenderse de esos números rojos. Además, le han pedido que mantenga abierto el negocio hasta que haya fecha para ejecutar el concurso de acreedores, algo aún sin plazos. “Con este espaldarazo mi idea es aguantar para garantizar la continuidad y los puestos de trabajo”, asegura la tataranieta del primer emprendedor, aunque se niega a confesar quiénes quieren coger el relevo: le han pedido discreción “y no estoy yo para chafarlo”. De todos modos, también le han solicitado permanecer en la librería una temporada, al menos hasta que haya una transición y acompañar al nuevo mando. Después, ya veremos: “Mi idea es el hoy y el mañana; después ya veremos, quiero salvarlo y que siga abierto”.
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