Vimos la última película de Almodóvar, "Amarga Navidad", el domingo pasado. Sólo estábamos cuatro personas en la sala, una parejita joven y nosotros. Estos no pararon de hablar durante TODA la película, riendo y dándole a la lengua como si estuvieran en una cafetería. De pena. Éste fue el fondo con el que vimos el largometraje, un guion complejo donde no puedes perderte nada, un lío de personajes, de saltos en el tiempo, de idas y venidas, de sufridores todos. Cambios de nombres y de caras que entran y sales, ansiolíticos y un humor casi inexistente que echas de menos a lo largo del tiempo. No se hace larga, entretiene, con esa maravillosa estética a la que nos tiene acostumbrado, con unos actores estupendos, una música a la altura y un precioso Lanzarote como marco. Pero algo... no sabría decirlo, algo le faltó a la película para ser redonda.


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