Una compañera de trabajo me habla a menudo de su familia, la cual serviría de ejemplo de cómo gestionar un gran clan de maravilla. No sólo se quieren, que por supuesto, sino que los nietos adoran a sus abuelos, los hijos a sus padres, los primos entre ellos, los cuñados trabajan juntos; además aceptan la diversidad que existe y, como guinda, sienten mucho amor por los animales a los que miman y cuidan como a un miembro más de todos ellos. Una familia unida que encuentra siempre una buena ocasión para reunirse, comer, compartir el tiempo. Me gusta que me cuente cosas sobre ellos, disfruto sabiendo que algo tan bonito es aún posible. Yo la felicito mentalmente cada vez que me cuenta alguna de sus historias con las que disfruto como un niño con zapatos nuevos.
Mi familia no se tocaba, o eso pensaba yo iluso. Se tocó y se deshizo irremediablemente. Pero esto es ya agua pasada y el molino quedó ya muy atrás en un recodo del río.
Hoy, ahora, vuelve a ser atacada, en este caso en mi persona, o al menos así lo entiendo, así lo veo. Ya se sabe que "pueblo chico, infierno grande", y nada más certero que el refranero español.
Trabajar rodeado de pirañas es lo que tiene, la envidia, los celos y la ponzoña lo enlodan todo y difícilmente se puede salir indemne y limpio de ello salvo, claro está, alejarse de ello como si se tratara de un agujero negro (que en el fondo lo es).
Escucho hace un rato el maravilloso y sublime Bolero de Maurice Ravel en una interpretación única, en vivo, que me transporta a estas dos últimas semanas de intrigas, castigos y puñaladas, algunas en la misma herida abierta. Uno aprende a base de sangre que nadie es imprescindible en este mundo de mierda, o mundo cretino como prefiero denominarlo. Da lo mismo lo que des, lo que aportes, lo mucho que estés dedicado a tu labor, que te desvivas por tu trabajo. Da lo mismo, un día estás arriba y otro porfían. Es un hecho que la edad te va curtiendo y hasta dando fortaleza, armas para poder ir sobrellevando los asuntos, pero Superman sólo existe en los cómics y en el cine, la vida real es mucho más compleja y no suele haber segundas oportunidades ante la criptonita, que uno la encuentra ya en cualquier lugar adonde mire. Habiendo conocido el bullying de niño, ahora la cosa se ve de otra manera pero muchas veces igual de dura aunque sea por otras causas. En el fondo, ¿no se trata siempre de abusos de una u otra manera?
Tengo familia, amigos y libros (bueno, y una salud medianamente buena), y aunque me falte un perro, doy gracias por todo y sólo pienso en un futuro sin tanto mal rollo alrededor, con tiempo para trabajar en lo mío, para dedicarlo a mi y a la gente que quiero o viceversa porque hasta el machacón Bolero tiene un final apoteósico.
♫
Ravel, *Bolero (Sergiu Celibidache, director)
Orquesta Filarmónica de Múnich.
NOTA. De esta versión se ha escrito de todo, y todo bueno. Para ustedes, siempre de lo bueno lo mejor.

2 comentarios:
Nada, que voy a la cena el jueves, sí o sí.❤️
¡Fantástido!
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