Tengo amigos conspiranoicos, sí, es una pena. Ya uno los tiene de todo tipo -es la marca de los tiempos-, vegetarianos o carnívoros, de derechas o de izquierda, del Atleti o del Tete, de monte o de playa. Estos primeros me comparten continuamente vídeos larguísimos con diatribas elaboradas sobre esto o aquello, sobre lo malas que son las vacunas contra el COVID (nunca se comenta las vidas que salvaron), sobre el autismo, ya que estamos; la Plandemia, la ONU, la OMS, la Agenda 20-30 y, cómo no, sobre el cambio climático, otro invento de Satanás porque el tiempo ha sido siempre así.
Reconozco que no sé cómo comportarme, como tampoco ante los vídeos políticos que me llegan casi a diario, donde normalmente el personaje protagónico es el mismo y sólo falta que le salgan cuernos y un rabo (estos tampoco hablan de economía).
¿Qué debe hacer uno? Normalmente me planteo varias opciones de comportamiento:
a) Bloquearlos (ésta es un poco radical, pero me tienta).b) Decirles que no me manden más vídeos como estos.c) Decirles que no me manden más vídeos. Punto.d) Borrar lo que me mandan sin abrirlo (la más rápida).e) Invitarlo a tomar un café y, con toda la paciencia del mundo, recomendarles un buen colirio (esta no me atrae demasiado, no me gusta el proselitismo).f) Invitarlos a tomar un café y regalarles un buen libro de Historia o de Ciencia.e) No hacer nada, ¡allá cada uno!
La opción d), no les voy a engañar, es la más cómoda y segura para la tranquilidad de uno mismo y su salud mental, pero es que llegan a ser muy muy pesados. Mira que les he dicho que no necesito que me muestren el camino, que uno ya tiene sus años, pero no hay manera. De una forma u otra acaba llegándome la última ocurrencia. Yo los traería conmigo a La Esperanza, una mañana como la de hoy, con 28° a las 4:45am, y les preguntaría por eso del negado cambio climático.
♫
Frank Ocean, *Lost.
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