domingo, 3 de agosto de 2025

LAS NUEVAS AGENCIAS DE VIAJE


Vaya un estrés, me senté esta mañana como si tal cosa para organizar las vacaciones, y lo que suponía iba a ser un rato se ha convertido en una carrera de obstáculos. Qué incomprendidas han estado siempre las agencias de viaje, ahora lo sé. ¡Haz tú lo de los billetes y los hoteles, que a ti te gusta!, me dicen. Que a mi me gusta; sí, no lo sabes tú bien lo que me gusta.
Organizar un viaje es una yincana desde el principio, uno no sabe dónde va a saltar la liebre, dónde va a estar el truco, dónde voy a haber olvidado marcar una casilla o, por el contrario, marcar la indebida. Y ahora, lo de las maletas, eso es ya otro cantar, un capítulo aparte. Uno tiene que estar ojo avizor, según la compañía con la que vuele, para saber qué equipaje está incluido -más bien ninguno-, si permiten maleta de mano o no, qué tiene que pagar como mínimo, etc. Una vez que ya crees haber terminado, ¡no!, craso error, faltan los asientos, voluntaria su elección en algunos casos, obligatoria en otras para bajar la tarjeta de embarque. No diré que es un timo porque la verdad viajar ahora es más barato en general, la oferta es casi infinita, pero el estrés de organizarlo y las buenas horas sentado frente al ordenador con la concentración total en la pantalla no te la quita nadie.
Me pregunto si me hago viejo (pregunta a la que nunca hay que contestar) y ya ha llegado, ha vuelto, el momento de ir a una agencia de viajes la próxima vez. Es sólo una idea, pero no la descarto. 

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