lunes, 6 de mayo de 2024

Vv


Después de la manifestación multitudinaria de hace unas semanas bajo el lema CANARIAS TIENE UN LÍMITE, no dejamos de leer artículos sobre el evidente problema del modelo turístico en Canarias. Nadie niega ya, ni siquiera el PRI-CC, que no es lo mismo pero es igual, que tenemos un problema, aunque muy lejos de declarar la muerte del sistema, hasta diría muerte por éxito. Los turistas, como los coches, nos desbordan. Pronto las islas se convertirán en el Singapur de Europa, y si no al tiempo. Cuando nos encontrábamos sumidos en los encendidos debates del Puerto de Granadilla -recordemos el lema ¡NO AL PUERTO DE GRANADILLA!-, aquél que iba a resolver el paro en las islas (¿para qué ha servido este puerto, me pregunto...?), ya se hablaba del modelos de isla/ islas al que no queríamos parecernos, pero el debate acabó en nada, el puerto se construyó y la que fuera dirigente del PP, la misma que pasará a la historia por los arañazos en sus piernas como lo fue la otra por seguir en el candelabro, pudo estar feliz con el resultado. 
Tiempos negros aquellos donde se atacaba a cualquiera que estuviera en contra del Puerto porque estaba en contra del progreso de Tenerife. Siempre el dichoso progreso, la panacea de todas las épocas de la Historia.
Hoy, cuando la obviedad de la falta de bondad del sistema clama al cielo, seguimos sin verle las orejas al lobo y ponemos el foco de atención en las viviendas vacacionales. ¿Y qué es esto sino una cortina de humo? Los alquileres asequibles, o mejor dicho, la falta de ellos, es un problema evidente pero no el único ni el más importante. El alquiler vacacional es novedoso si lo vemos con perspectiva, no existía cuando ya se hablaba de la caducidad del modelo turístico en las islas. ¿Por qué entonces centrar el debate en esto? 
Se me ocurre una respuesta, sólo una teoría: porque se trata de algo al que todo el mundo puede aspirar. Hasta al más humilde de los españolitos le es factible alquilar su casa por un pastón, ¿por qué no lo iba a hacer? No podemos defender a muerte la economía capitalista únicamente cuando nos interesa, ¿o no? Liberales todos, pero hasta un límite. El estado fuera de nuestras vidas, claro que cuando hace falta soltarle pasta a los bancos, no sea que... entonces ¡papá Estado, seas bienvenido!
El alquiler vacacional se les ha ido de las manos (y de los bolsillos), he ahí el problema, y ahora sólo les queda la solución de cortar cabezas, matar moscas con cañones, prohibirlo todo. La regulación es necesaria, sí, pero una regulación con cabeza y con justicia. 
No se puede poner puertas al mar, la Historia está llena de casos como éste.

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