domingo, 27 de septiembre de 2026

SIN (CON) PALABRAS

 

PELIS Y SERIES




 

LIBROS





















HUMOR, REMEDIO INFALIBLE



PALOMAS Y PERSONAS


Un antiguo hogar para palomas, reacondicionado para personas
A petición de un diseñador de interiores poco convencional, Guy Goodfellow transformó un palomar del siglo XVIII en un espacio para escribir y recibir invitados.
The New York Times. Aimee Farrell & Toni Ferenc, 14.09.2026

Es fácil pasar por alto la solitaria torre cuadrada que se encuentra justo detrás del jardín italianizante de Garsington Manor, una majestuosa casa Tudor a cinco millas al sureste de Oxford, Inglaterra. Con 41 pies de altura y casi 22 pies de ancho, y un techo a cuatro aguas coronado por una veleta en forma de flecha, la estructura fue construida en 1714 como hogar para palomas. Si bien los palomares, como se les conoce, han estado presentes en las fincas aristocráticas británicas desde la conquista normanda, alcanzaron su máximo esplendor en el siglo XVIII, tanto como símbolos ornamentales de estatus al estilo de grutas y caprichos arquitectónicos, como despensas autosuficientes; las aves se criaban por su carne y sus excrementos, que se utilizaban como fertilizante. En 2018, cuando el diseñador de interiores londinense Guy Goodfellow , de 60 años, que había estado trabajando con los propietarios de la finca en la restauración de la casa principal, centró su atención en esta, 72 palomas seguían allí y más de 30 centímetros de guano cubrían el suelo. (Las palomas fueron trasladadas a Snowshill Manor en Gloucestershire). Hoy en día, sirve como refugio para escritores y como un pabellón romántico para tomar algo antes del almuerzo y para cenas. «He hecho cosas descabelladas», dice Goodfellow sobre la transformación, «pero nunca nada como esto».


Cuando Goodfellow entró por primera vez en el pequeño edificio, le impresionó su mezcla de sofisticación y sencillez. «Es una frágil red interna», dice sobre el interior, con sus paredes de piedra pálida de Headington casi completamente cubiertas de hileras escalonadas de cajas nido empotradas. Intrincado y sombrío, recuerda a un tablero de ajedrez o al santuario interior de una catacumba alejandrina. Tras haber renovado el tejado, cuyas tejas de terracota salían volando al jardín con los fuertes vientos, los propietarios le pidieron a Goodfellow que dividiera la única cámara horizontalmente, creando un estudio con torrecillas en su recién creado segundo piso. Su inspiración, el refugio creativo de la escritora y diseñadora de jardines Vita Sackville-West en la torre del castillo de Sissinghurst en Kent, aludía al propio pasado literario de Garsington. Su propietaria a principios del siglo XX, la mecenas del Grupo de Bloomsbury, Lady Ottoline Morrell, acogió a autores como Virginia Woolf, E. M. Forster, D. H. Lawrence y Aldous Huxley.

Para materializar la visión de sus clientes, Goodfellow tuvo que ingeniárselas para añadir la nueva planta sin afectar a las paredes, protegidas por la normativa de English Heritage. Su solución fue crear una estructura totalmente autoportante, de la que suspendió 23 escalones, inspirándose en un sistema de escaleras: una columna giratoria con escaleras para facilitar el acceso a los nidos. En la planta superior, instaló dos pares de ventanas abatibles en los huecos existentes y revistió el espacio con paneles de roble recuperado a la altura de la cintura. Gran parte del mobiliario antiguo y muchos de los objetos eclécticos —entre ellos un par de putti, uno de resina y el otro de piedra tallada— proceden de las colecciones privadas de los clientes.

Entre dos estanterías francesas pintadas del siglo XIX con escritorios abatibles, un sofá de Goodfellow tapizado en terciopelo verde musgo de George Spencer Designs está repleto de cojines textiles antiguos de Robert Kime y Nushka. Orientado al norte hacia un césped exuberante, un sillón Bridgewater de Howard & Sons con un estampado floral geométrico en gris y blanco descansa sobre una alfombra Ziegler en tonos óxido y azul. Tal como se pretendía, la torre se ha convertido en un lugar de tranquila concentración para los propietarios, pero también, en verano, con las ventanas abiertas, en un espacio fresco y ventilado para recibir invitados. En un reciente cumpleaños familiar, diez invitados se apiñaron alrededor de una mesa cubierta con un mantel de lino, traída para la ocasión, para cenar pasta pomodoro. Por la noche, iluminado por decenas de velas y un brillo eléctrico ambiental creado por la diseñadora de iluminación Sally Storey, adquiere el acogedor encanto de una cueva. «Ha vuelto a la vida», dice Goodfellow sobre el palomar. Pero la verdadera magia reside en que "alguien estaba lo suficientemente loco como para querer hacerlo realidad".

NOSOTROS, LOS NUEVOS ARIOS


Por qué necesitamos acoger a los emigrantes
La pureza mata; el mestizaje da vida. El sueño de una Europa blanca y cristiana no es un sueño: es una pesadilla.
Javier Cercas, 26.09.2026

Recapitulemos: la crisis de Ceuta no fue de partida una crisis migratoria; fue una crisis geopolítica: Marruecos olfateó la debilidad nacional e internacional del Gobierno español y organizó, alentó o toleró la entrada de casi 80.000 personas en Ceuta para mostrarle al mundo lo que puede hacer con Ceuta. Solo más tarde, cuando la mayoría de los que entraron había salido, la crisis geopolítica se trocó en una crisis migratoria todavía irresuelta, agravada por la torpeza y la gandulería de un Gobierno cuyo presidente siguió de vacaciones durante semanas en vez de hacer lo que debía haber hecho de inmediato: plantarse en Ceuta con su Gobierno en pleno y encerrarse allí a cal y canto hasta haber controlado la situación. Dicho esto, era inevitable que la internacional nacionalpopulista aprovechara la crisis para proseguir su tarea de demonizar la emigración intentando demostrar que constituye la causa de todos nuestros males. Es una mentira flagrante y una perversión sin paliativos. Infinidad de razones justifican este aserto; menciono tres.

La primera y más importante es moral. Todas las civilizaciones conocen el deber de acogida; es un imperativo ético elemental, literalmente sagrado: sin ir más lejos, las Escrituras llaman en numerosas ocasiones a dar de comer al hambriento y de beber al sediento, como predica Jesucristo (Mateo 25:35). Ahora bien, mientras permitamos que miles de personas mueran cada año tratando de llegar a nuestras costas —más de 1.313 desde enero hasta mayo de 2026—, estamos incumpliendo ese mandato. Es una canallada, y cada día que pasa sin que pongamos todos los medios a nuestro alcance para acabar con ella nos convierte en sus cómplices. He ahí la primera razón para acoger a los emigrantes: para no convertirnos en una banda de desalmados. La segunda razón es económica. Como se sabe, la economía española es ahora mismo una de las que más crecen en Europa, aunque los ciudadanos de a pie no se beneficien lo suficiente de ello (cosa que debería abochornar a un gobierno de izquierdas); pues bien, los economistas convienen en que, de los cuatro pilares que sostienen esa bonanza, uno es la emigración (los otros tres son el turismo, los fondos Next Gen y el bajo precio de la energía). Esta es la segunda razón: si echamos a los emigrantes, el país se arruina. Lo anterior no es una hipócrita declaración biempensante que pretenda ocultar la evidencia de que la mayoría de los emigrantes realiza trabajos subalternos; tampoco un rapaz argumento mercantilista. Es un hecho. La tercera razón es político-cultural. Es verdad que, como escribió George Steiner, Europa nace de la conjunción entre Atenas y Jerusalén, entre Sócrates y Jesucristo, entre razón y revelación; pero esa es la verdad parcial con que el nacionalpopulismo construye una gran mentira: la de que, para dar lo mejor de sí misma, Europa debe ser blanca y cristiana. La verdad completa es que Europa siempre ha dado lo mejor de sí misma cuando ha hecho lo contrario; es decir: cuando, partiendo de su base judeocristiana, ha sabido asimilar nuevas culturas, tradiciones, lenguas y visiones del mundo, al modo de una criatura mutante que solo es fiel a ella misma alimentándose de lo ajeno. En realidad, no podía ser de otro modo. La pureza es estéril; el mestizaje, fecundo. La pureza mata; el mestizaje da vida. El sueño de una Europa blanca y cristiana no es un sueño: es una pesadilla. Ese es el tercer motivo por el que debemos acoger la emigración: para ser mejores y más fuertes, para ser otros sin dejar de ser nosotros.

Hablo de una emigración ordenada y racional, claro está, cosa que nada tiene que ver con lo ocurrido en Ceuta: es imposible que una ciudad de 80.000 almas acoja de golpe a más de 70.000, ni siquiera a las 8.000 o 10.000 que, según dicen, quedan allí cuando escribo estas líneas; o al menos es imposible sin un estallido social que ojalá no se produzca. Pero, por urgente que sea resolver la situación de Ceuta, lo esencial persiste. Y lo esencial es que nosotros necesitamos a los emigrantes tanto como los emigrantes nos necesitan a nosotros. O más.


ERES LO QUE HACES (O LO QUE NO), NO LO QUE DICES


Los obispos españoles callan ante el desahucio de Maricarmen o la crisis humanitaria en Ceuta
La Conferencia Episcopal, “en situación de letargo” ante el vuelco electoral que atisban en España, evita pronunciarse sobre los fondos buitres y, salvo excepciones, sobre el drama de Ceuta, del que sí ha hablado León XIV. 


ESPITA ABIERTA


Isabel en terapia
Algo le pasa a la presidenta madrileña si no se da cuenta de que sido una de las grandes promotoras de la mala educación en la política actual.
Elvira Lindo, 27.09.2026

Cuando alguien me dice que ha decidido “quitarse” del vicio de la información como si fuera una droga pienso que esa persona que desea estar limpia, usando la expresión de algunos extoxicómanos, en el fondo sigue nutriéndose de sucedáneos que le ofrecen la realidad en titulares escritos por gente de su cuerda, sin el esfuerzo que supone leer lo que incomoda o lo que induce a cultivar una opinión propia. A esa voluntad de no saber, que escucho cada vez más a menudo, yo respondo que no puedo permitirme ese lujo, aunque en realidad miento: siempre preferiré abrir los ojos a cerrarlos. Me consuelo pensando que si hay algo rescatable de esta actualidad sin tregua es que no te da tiempo a aburrirte. Yo procuro salir de mi burbujita ideológica porque considero necesario saber de qué argumentos se nutren aquellos con lo que nada comparto. A veces, diré, encuentro reflexiones con cierto interés y en este afán de ser justiciera que me acompaña, me digo, mira este qué idioteces piensa, pero qué bien las expresa. A mí una persona educada, en estos tiempos de ordinariez, puede seducirme.

El otro día, scrolleando tontamente, porque a cierta edad a una debería darle vergüenza, me quedé prendada de una política que, siendo entrevistada en profundidad, venía a confesar que no le gustaba este mundo actual en el que resulta imposible debatir amigablemente con personas que no piensan como tú. Se quejaba la joven con amargura de esta manera brutal de ejercer la política en la que el adversario se convierte en enemigo. El enemigo, en su voluntad destructiva, no descansará hasta acabar contigo. Lo decía serenamente. No era difícil, porque el interlocutor la arropaba como si fuera terapeuta más que periodista, y cuando tienes delante a un entrevistador así es fácil rendirse a la confesión. Vaya, pensé, yo podría haber dicho lo mismo, podría haber afirmado, si es que no lo he escrito ya, que la violencia verbal ha irrumpido en la política de tal manera que quienes la lideran han conseguido que los debates políticos sean estériles, que quienes se regodean en la mala educación como si fuera un arma dialéctica hayan intoxicado el lenguaje, manchando el de la calle, llenándolo de expresiones grotescas de apariencia popular que avergüenzan a quienes pensamos que un sillón concedido por el voto del pueblo debería obligar a un decoro, a la excelencia en la exposición de una idea.

Yo hubiera añadido que la clase política debería dejar los chistes para quienes muy honradamente se ganan la vida como cómicos, hubiera añadido que nada tiene que ver el humor con la burla despiadada que provoca las risas crueles de los tuyos. Qué feo un espectáculo en el que solo se ríen los tuyos, ¿verdad? Es como un teatro con una platea partida en dos en el que actores sin vis cómica forzaran las risas de su batallón desplegando chistes crueles contra los espectadores de la bancada contraria. Sí, le hubiera dicho, en esto pienso lo mismo que usted, y esta coincidencia me alivia porque siento desazón al observar cómo las buenas formas se han ido perdiendo, cómo los políticos se defienden victimizándose en vez de comprender que pueden hacer mucho daño, abriendo la espita de la crueldad que luego no se sabe cómo cerrarla, mostrando una incapacidad casi patológica para la empatía. A mí tampoco me hace gracia que desde una institución pública se popularice un insulto que del escaño pasa a lema de la camiseta de los mozos de las fiestas de pueblo. No puedo digerir el chao, pescao; ni sabía que era eso del bulo del culo. Era un chiste para iniciados que me explicaron y tampoco le encontré la gracia.

Estaría de acuerdo con usted, le hubiera dicho a la entrevistada, si no fuera porque es quien es. Algo le pasa en su mente si no percibe que usted ha sido una de las grandes promotoras de la mala educación. En cuanto a su entrevistador, podría de una vez mutarse en terapeuta y decirle, Isabel, tenemos que hablar de esto.

José Luis Perales, *Isabel

NUESTRO GRAN ESTADISTA


Bermúdez amenaza con encadenarse al monumento a Franco
Mobutu Vladimir Gunnarson, 24.09.2026

Un nuevo capítulo se añade a la controvertida historia del monumento a la Paz de la capital tinerfeña, mejor conocido como monumento a Franco. En el pulso entre administraciones públicas, una información llegada desde el consistorio chicharrero amenaza con subir el nivel de las tensiones existentes: el alcalde José Manuel Bermúdez amenaza con encadenarse al conjunto escultórico.

Esta información ha surgido de un rumor que recorre los pasillos del ayuntamiento santacrucero y se ha planteado como una medida extrema que, empero, no cuenta con un apoyo unánime en el gabinete del alcalde. Uno de los escépticos, que ha querido permanecer en el anonimato, nos explica la razón principal de sus suspicacias: “hay una evidente diferencia de dimensiones entre el monumento y el regidor, con lo que el resultado de la aplicación de esta hipotética medida de presión supondría, en función de la altura a la que se ejecutara el encadenamiento, una evocación de Gargamel y Papá Pitufo, un homenaje a un espadachín calvo con un llavero o evocación de José Luis Moreno y Monchito.”

Pese a que, como se ha visto, la pretendida medida de presión no es más que hipotética, ya hay colectivos que han manifestado su apoyo al alcalde y anunciado que se encadenarán igualmente a la escultura. Entre ellos, el elenco del programa radiofónico El Fielato, con la excepción de Alfonso Soriano, que ha repetido indignado* que en Santa Cruz no hay ningún monumento dedicado a Franco.
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*Alfonso Soriano indignado.
Pregunta: ¿Hay en Santa Cruz de Tenerife algún monumento dedicado a Franco?
Respuesta: