Llevo un tiempo dándole vueltas a esto de la procrastinación, aunque más que darle vueltas diría que viviéndolo en primera persona y, como algo nuevo y desconocido, me intriga a la vez que me preocupa. Durante mis primeros años ejerciendo de arquitecto no disfrutaba de fin de semana alguno, ahora tengo dos trabajos y casi no duermo; nunca fui perezoso, ni vago, ¿hasta ahora? Disfruto de un cansancio crónico, de falta de ganas, de motivación y, repito, me intriga y me preocupa a la vez. Me intriga por desconocido, aunque ya llevo un tiempo sintiéndome así; me preocupa porque igual se resume en exceso de trabajo o en ansiedad por incapacidad de abarcarlo todo.
Esta tarde he bajado algunos textos interesantes de Internet y voy a leerlos ahora mismo.
Etimológicamente hablando, sobre la base del latín en procrastināre, formulado por el prefijo pro-, que remite a ‘adelante’, y el término crāstinus, por ‘día siguiente’ o ‘mañana’, este último conjuga crās, por mañana, y el sufijo -tinus, en propiedad de adjetivación a nivel temporal.
La procrastinación es el comportamiento de optar por postergar la realización de una tarea o responsabilidad para más adelante, generalizado por mañana, cuando se la puede concretar en el presente. Este actuar está asociado al estado anímico-emocional de la persona y el interés que tiene.

No hay comentarios:
Publicar un comentario