Diamantes, pogromos y boicots (Judíos Vs Inmigrantes)
Israel está en boca de todos, la gente se muere de hambre en Gaza, literalmente, Europa presiona para parar la guerra mientras EEUU continúa su desconocida deriva que nadie entiende, veta resoluciones en la ONU cuando hay que pedir que cambien las cosas o se ausenta de las negociaciones en los países del Golfo que median para la paz. Claro que es posible que lo que se busque es que en Gaza se mueran todos de inanición y muerto el perro se acabó la rabia. Cada vez más países se unen al clamor que pide parar esta terrible guerra, ayer lo hizo Francia, anunciando el reconocimiento de Palestina como Estado y pidiendo el fin de la guerra y la devolución de los rehenes por Hamas. EEUU e Israel, raudos, han condenado esta decisión que dicen "es un paso atrás hacia la paz". Sí, lo sé, nadie entiende nada, pero es aquí, es esta época de terror y no entendimiento, en la que nos (les) ha tocado malvivir.
Siguiendo con esto de la guerra, de las guerras, estoy enfrascado en una novela que leo en el libro electrónico, el cual en los aviones es realmente cómodo pues se pone horizontal trabado en la abertura trasera del asiento delantero, se cambia la orientación y a leer como un señor la media hora que dura el BINTER. En esta historia de diamantes, nazis, judíos, católicos, alemanes, italianos, sudafricanos, españoles y árabes -poco más se puede pedir a una novela para que sea adictiva-, se nos muestra la realidad de vivir en Centro Europa en los albores de la 2ª Guerra Mundial, el ascenso de ese señor que siempre está enfadado, el acoso al odiado judío y todo lo que pasó en aquellos tiempo tantas veces recordado. Leo un párrafo que me resultó, como mínimo, inquietante por la similitud con estos tiempos, el cual transcribo:
“—La gente de aquí odia a los judíos —dijo suavemente el doctor Silberstein. —En todas partes ocurre lo mismo. —Mi querido joven, ¿conociste a Walther Rathenau? —Claro, el ministro de Exteriores. El que asesinaron. —Había una marcha del Freikorps que decía: «Knallt ab den Walther Rathenau, die Gottverfluchte Judensau». (Matad a Walther Rathenau, es un asqueroso judío.) ¿Conoces a los nazis, el Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista? —No, no me interesa la política. —Es un partido pequeño. Escoria. Prometen librar a Alemania de los judíos. —¿Cómo les fue en las últimas elecciones? —Tuvieron un resultado lamentable, sólo doscientos ochenta mil votos en todo el país.”(“El diamante de Jerusalén”, Noah Gordon.
España es un país pacífico, quizá porque llevamos en nuestra memoria los horrores de la Guerra Civil, la peor de todas las guerras porque mueren matando hermanos contra hermanos. Los judíos, como pueblo, lo han sido también, baste recordar cómo, mientras eran hacinados en el gueto de Varsovia, no se rebelaron porque no creían que los nazis fueran a ir más allá de aquello. No se pudieron equivocar más. Los mismos judíos que fueron expulsados de España, eso sí, después de haber ayudado económicamente a los reyes en sus campañas bélicas egocéntricas y de muchos otros países Europa pogromo tras pogromo. Los países no son malos per se, lo son sus gobernantes, que pueden acabar siendo como Stalin en la URSS, Hitler en Alemania, Mao en China y así continuaríamos media mañana, y no es plan que la vida es muy corta. ¿Adónde quiero llegar? se preguntarán hartos ya de este rollo anárquico. Sencillo, al no al no. Tal cual.
¡No a los productos catalanes!, ¡Boicot a Israel!, ¡Inmigrantes fuera!, o frases como estas que pueden leerse en las paredes de cualquier ciudad cada vez más. Pues ¡no al no! Sí a los productor catalanes y, si quieres, ¡no a los políticos catalanes independentistas! ¿Por qué odiar al pueblo catalán como tal? Por un lado defiendes que pertenece intrínsecamente al Estado español y al mismo tiempo los odias públicamente. Dices ¡Boicot a Israel! , yo digo no al no. ¿Boicot al país?, ¿es que todos los judíos son Netanhayu? Di ¡No al Gobierno actual en Israel!, ¡No a Yetanyahu!, pero ¿boicotear a un país?
Tendemos a generalizar y esto no ha llegado nunca a buen puerto, nunca. No todos los inmigrantes son malos, ni violadores ni asesinos; llevan años llegando a Europa a trabajar buscándose la vida como lo hicieron los españoles en su momento, por ejemplo. No todos los palestinos son Hamás, ni todos los vascos fueron ETA y así sucesivamente. Generalizar es terrible, estigmatizar a un pueblo lleva a lo que lleva, sólo hace falta repasar los libros de Historia, incluso desde la Biblia, hasta la actualidad. Las cacerías humanas, los linchamientos, las masacres, las limpiezas étnicas, se van sucediendo desde los tiempos más remotos, ya sea por religión, por poder, por dinero, por tierras; por lo que sea porque al final acaba siendo todo igual.
Homo homini lupus.
¡Sí a Cataluña! ¡Sí a Israel! ¡Sí a Palestina! ¡Sí a toda la buena gente de este mundo!
¡No a la guerra! ¡No a los gobiernos belicistas! ¡No al terrorismo!

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