domingo, 6 de julio de 2025

MI PADRE (II)

Un día, en un café de Lisboa, Fernando Pessoa escuchó a un hombre narrar las muertes y penas que había sufrido su familia en los meses anteriores. Al terminar el relato cargado de patetismo, el hombre levantó su taza y, resignado, dijo: En fin, la vida es así, pero yo no estoy de acuerdo.
"Tinta invisible", Javier Peña.

Cuando, por la pandemia, estábamos confinados en nuestras respectivas casas, yo bajaba varias veces a Santa Cruz a llevarles a mis padres comida preparada por mi: cremas de verduras sobre todo. Pertrechado de varios tuppers en una mochila, llevaba también certificados y autorizaciones varias por si me paraba la Guardia Civil o la policía mientras conducía por la isla casi desierta. Cada día, al llegar a su casa, depositaba en la entrada cada una de las viandas se sacaba de mi mochila hasta colocarla en mi espalda de nuevo, ya vacía. Mi padre, cada vez, me preguntaba si no iba a pasar, a lo que yo le respondía: no papá, ya sabes que puede ser peligroso. Él me respondía siempre "pues no estoy de acuerdo".

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