martes, 5 de mayo de 2026

DIES MARTIS


Como cada mañana leo el periódico al levantarme, no sé si es bueno o malo, pero es lo que hago desde que dejé mi anterior trabajo y ya no necesito poner el despertador a las 04:15am, de manera que me levanto, paso por el cuarto de baño y me siento en el salón, a oscuras si no ha amanecido y sin ruidos exteriores porque todos duermen, a leer un buen rato los titulares y las noticias que me interesan. Me sigue sorprendiendo que un periódico como EL PAÍS tenga esa capacidad de mezclar noticias que tanto te enseñan las atrocidades de la guerra con la gala MET o su chovinista aniversario. Vivimos en un mundo absolutamente inhumano, pensaba antes mientras leía, glamour y muertes en la misma balanza, un día tras otro. La frivolidad en una mano, la locura y el dinero en la otra, todo lo demás queda detrás, iluminado con luces tenues (Gaza, Ucrania, ICE) para que, si fuera posible, pase desapercibido. Los judíos del 36 son los inmigrantes del hoy, todos lo vemos y todos asentimos, raudos a sentarnos porque empieza la final de copa y el fútbol es lo que tiene. Los grandes hombres, otrora faros de occidente, se convierten en dictadores ante nuestras caras y seguimos votándolos como si estuviésemos drogados y no entendiésemos nada. ¿Cómo es posible que la Historia nos haya calado tan poco? Este es el precio que pagamos por no quejarnos, por seguir con el relato de "todos son iguales", por consentir que imperen en la política los modelos mafiosos (bueno, la mafia, al menos tenía una ley no escrita: la familia no se toca), por dejar morir la democracia sin mover un dedo. La solución no puede ser instalarnos cómodamente en la inacción, en convertirnos en los monos "sabios", nuestra conciencia acabará pasándonos facturas, estoy convencido. No sé si veré cambios en este mundo, que espero que los haya si pienso en las generaciones que nos precederán; yo por lo pronto tengo mis propias soluciones en caso de que esto vaya a peor.

Pero no todo está perdido, allá ellos con sus galas MET, sus Bezos, sus sectas y su ceguera. Bienvenidos sean a nuestros mundo particular la familia y los amigos, los libros y los animales, la música y los viajes, la salud... "Los colores del tiempo", ésta es la estupenda película francesa que vimos anoche. Muy entretenida, con un maravilloso París de fondo rodado en dos épocas diferentes, y una historia preciosa que mezcla familia, historia con h y con H, arte y colores, aderezado con un maravillosa banda sonora de Cédric Klapisch (también director). Una película optimista que te impulsa a sonreír y a pensar que no todo está perdido, al contrario.


30 primos, podría haberse titulado también la película, todos bien avenidos, quizá demasiado bien, visto lo visto en muchas familias donde la codicia acaba cortando los lazos. La apertura de la puerta de una casa en el campo descubre un nuevo mundo lleno de colores, ¿no nos gustaría a todos una experiencia parecida?
Pomme, *La nuit (BSO).

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