Me temo que cada año escribo lo mismo, porque no logro entenderlo. Nos han vendido toda clase de "días de", en esta ocasión un maravilloso invento del buenismo materno filial a la mayor gloria de los grandes almacenes. Pero se ha dado un paso más y ahora todo el mundo felicita ¡a las madres de otros! Yo no lo entiendo, perdónenme; que cada cual felicite a su madre -los que tengan la suerte de tenerla-, y los demás, pues nada, a leer el periódico.
A mí, que ni padre, ni madre, ni perro que me ladre, no me va a felicitar nadie, así que hoy es un día (ni) más, ni menos, que ya es mucho.
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