Ayer, 1 de mayo, me encontraba en la cocina preparando tranquilamente unas natillas, de esas que me retrotraen a la infancia en casa de mi abuela, cuando recibo un whassap. Me enviaban una foto de un señor vestido de director de orquesta, batuta en mano, con un pie de foto que decía: feliz día del trabajador. Ingenuo que es uno, pregunté ¿quién es este señor?
> Pero, ¿este señor no es funcionario de carrera?
> Un caradura. Como Begoña Gómez.
Aquí, viendo el andar de la perrita y sin comérmelo ni bebérmelo, opté por una salida digna de la polémica.
> La verdad es que no sigo esta política de acoso y derribo a los familiares de los políticos.
No sirvió de nada. Le tocó el turno al suegro de Pedro Sánchez y sus alquileres, con captura de pantalla de un periódico que llamaba proxeneta o algo así al susodicho.
> ¿No alquila este señor locales comerciales?
Seguí en mi tónica.
> No discutamos de política, no lleva a nada bueno.
> No estés por encima. Esa fue su respuesta.
... (Pensando qué contestar).
> No, no estoy por encima y además me tengo por una persona bastante informada.
... (Llamada de teléfono de mi discutidor. No lo cojo).
...
> Cobarde. Me escribe.
...
> La verdad es que esta tarde te has lucido, me dices que ando por encima de no-sé-qué y encima me llamas cobarde.
> ¡Y chicharrero!
...
Acabé mis natillas y me senté a ver un capítulo de la serie "The Pitt", intentando pasar página. Al cabo de media hora recibí otro whassap más amable con un buenas tardes, o algo parecido. Contesté lo propio pensando, ¡cuánta violencia tenemos dentro los españoles!

No hay comentarios:
Publicar un comentario