Como en los viejos tiempos, como en los peores tiempos. Hoy me he despertado a las 3:30am y no hay nada que hacer. Preocupado, ¿preocupado?, me levanté de la cama y aquí estoy intentando escribir un poco en silencio hasta que salga el sol y comience esta semana de mayo florido y hermoso.
Tengo en la cabeza la muerte de este amigo tan joven, los proyectos pendientes que nunca se terminan, las decisiones complejas pero necesarias, el futuro incierto -que no existe, es hoy-; la vida misma.
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