Parafraseando a Star Wars escribo esto pensando en el futuro, donde parece que por fin acaba la guerra de Gaza con la retirada del ejército de Israel y la pronta liberación de los rehenes, vivos o muertos e intercambio de prisioneros; esto es lo más importante. La pataleta de Trump por no concederle el Nobel de la Paz, sin comentarios. La no felicitación de España a Mª Corina igualmente sin comentarios; ¡quién entiende la diplomacia!
Parece que esta semana ha estado llena de noticias esperanzadoras, las más, y otras que no lo son tanto. Por mi parte espero empezar 2026, si es que llego -cruzo los dedos para ello-, en otro ambiente menos enrarecido porque mis pulmones ya no son lo que fueron y temo caer envenenado irremisiblemente en cualquier momento. Dejaré atrás, entre otras cosas, las intrigas de palacio y más siendo republicado.
Más tiempo para trabajar, escribir y leer, e incluso dedicarme al libro en ciernes a modo de perro sacudiéndose el agua de encima. ¿No hablaba Gardel de esos 20 años que no son nada? Yo siento contradecir a Carlos al respecto.
Llegó el momento de pensar en olvidar los antidepresivos y ansiolíticos, esa mierda de pastillas que nos regala el diablo para poder sobrellevar tanta mierda como la que nos rodea. Se acabó la condescendencia con la mala gente que camina, con los amigos que no lo son, con los desagradables y celosos, con los que siempre restan y nunca suman, los que se apuntan constantemente al carro pero nunca ofrecen viajar en el suyo, los del Yo-Yo pero nunca Tú-Tú, los que, para entendernos, sólo ven la paja en el ojo ajeno. Resumiendo, los que nunca suman y siempre restan.
El 26 de este siglo será un buen año, lo sé, al igual que lo fue el 63 en el siglo pasado.

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