viernes, 17 de octubre de 2025

UNA NOCHE EN LA ÓPERA


YERMA, ópera de Heitor Villa-Lobos -compositor que me encanta, dicho sea de paso-, basada en la obra de teatro homónima de Federico García Lorca.

Argumento: narra la tragedia de una mujer infértil, Yerma, que vive obsesionada con la maternidad en una sociedad rural y conservadora. Desesperada por cumplir el mandato social y su deseo personal, Yerma intenta remediar su infertilidad mediante conjuros y acude a una peregrinación, pero su anhelo no se cumple. Finalmente, en un acto de desesperación, Yerma mata a su esposo Juan, creyendo que así se liberará de su destino y pondrá fin a su frustración, pero...

¿Qué decir de la ópera? Difícil cuestión.
La puesta en escena muy bien, muy efectista; la orquesta excelente, como siempre y los cantantes, en general, estupendos. Los protagonistas muy buenos. Ella, la soprano Berna Perles, intensa, sin dejar de cantar desde que empieza la ópera, acabará exhausta, sin duda. Juan y Víctor, tenor y barítono, a la altura, muy bien. Del resto hubo de todo. En ocasiones, dada la intensidad de la música, las voces casi ni se escuchaban.
Tres horas de función, tres horas apasionadas, con alguna cabezadita incluida; un interminable recitativo musicalizado pero sin clavicordio, donde la grandilocuencia escénica apaga en algunos momentos el drama y hasta los cantantes.

Una escenografía elaborada, un libreto muy fiel a la obra de teatro, un ambiente opresivamente lorquiano donde las mujeres son las protagonistas absolutas, pero ¿una bonita ópera con una música sublime? Pues más bien no.

Ahora, como le decía esta mañana a una amiga "entendida", que no enterada, igual mis oídos no están suficientemente educados para estas óperas modernas y, no siendo un esnob (escribirlo sin la "e" sería igualmente un snobismo), si no me gusta, no me gusta, es lo que hay. Como todo en el arte, habrá a quien le apasiones, a quien le deje más bien frío, y a quién ni una cosa ni otra.
Al final de la representación de ayer, al César lo que es del César, el público aplaudió como si no hubiera un mañana.

PD. Las siguientes fotos están extraídas de la web de la Calatravada, léase el Auditorio de Tenerife.



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