Martes, día de la guerra. Parece que mi cabeza se ha recuperado de mi particular jet lag que supone el cambio de hora a esta etapa de oscuridad temprana. Si antes de anoche me despertaba a las 3:15am, hoy lo hice una hora más tarde; todo ha vuelto a la normalidad, si es que puede decirse eso a levantarse antes que las gallinas. Avanza la semana y hoy vuelvo a subir música intensa, esta vez el lamento del violín, nada de Wagner: el sublime Concierto nº1 para violín, Op.26, de Bruch.
Feliz resto de semana.
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