Flaco favor le hizo el olvidado Albert Rivera a la democracia en España. ¿Dónde quedó aquel partido conservador, moderado a la manera francesa, europeísta, no recalcitrante? Mal camino escogió Rivera para terminar cariacontecido muerto en vida, una pena. La derecha española, vendida al absoluto populismo, no arrima el hombro con el país para intentar que las cosas mejoren para todos, como debiera ser la consigna para todo político que se precie, no. La premisa de partida es y será únicamente el ¡abajo Pedro Sánchez!, cuente lo que cuesta, incluso con teorías conspiranoides que no benefician sino a los extremos. Hasta del robo de cables tiene la culpa el Gobierno. De pena, vuelvo a decir. ¿Cómo salir de este hoyo?
La sensación que me invade al leer noticias como ésta una y otra vez, da lo mismo si se trata de una desgracia natural como la DANA en Valencia, la venta de un banco, el terrible suceso tecnológico que ha supuesto el apagón eléctrico en España y otros países o el olvido constante de las cifras económicas, ya no es enfado ni bronca, es simple tristeza. ¿No es posible que rememos todos en el mismo sentido? ¿Qué nos ha enseñado la Historia? Dos respuestas simples e incontestablemente olvidadas...
"La unión hace la fuerza".
"Violencia llama a violencia".
"Violencia llama a violencia".
Echo de menos esa ley no escrita en norteamérica que hace que los expresidentes sean exquisitos con sus sucesores, el país es lo importante y sobre todo de cara al exterior (bueno, Trump es un verso suelto en esto, el verso suelto). Aquí los Presidentes son abatidos desde el primer día, estos o aquellos, y después ni te cuento. Mientras ellos, los políticos, andan embarcados en su guerra, que no es entre ellos sino contra nosotros; somos sus sparrings, ¿acaso lo dudas?
No me resisto a creer que todos los líderes políticos buscan lo mismo, nuestro bienestar, el bienestar del país, ¿entonces? Echo de menos la ley norteamericana no escrita (Trump es un verso libre, el verso libre) que dice que los expresidentes son exquisitos con sus predecesores en el cargo; lo importante es el país. Nosotros no tenemos esa suerte, los Presidentes son machacados durante y después, sin contemplación. Y mientras duran estas guerras internas, nosotros, los españolitos de a pie, nos volvemos invisibles. Lástima que la memoria a corto plazo sea tan eso, corta, y que en las elecciones nos olvidemos de lo mal que nos han tratado, porque cuando ellos pelean realmente los sparrings somos cada uno de nosotros, ¿acaso tienes alguna duda?
Me despido ya, ¡qué pena!
♫
Lola Flores, *Ay pena, penita, pena.
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