...te das cuenta que el libro es una joya. Hablo de "La península de las casas vacías", de David Uclés. Veamos:
A mi tatarabuela María Lucas, quien alejaba a sus nietos para no contagiarles la vejez.A mi tatarabuelo Felipe, que al llegar de la guerra se metió en la cama y no salió más.A mi tatarabuela Rita, que no pagó el bautizo de su nieta por no heredar su nombre.A mi bisabuelo Papa Lolo, que no se quitaba su bufanda morada ni en verano.A mi tío abuelo Antonio, que apuntaba a la tele cuando salía Franco y gritaba ¡pum!.A mi tío abuelo Jorge y su hermana Tíscar, a quienes el peso de la tierra les abrió las puertas del cielo.A mi abuela Che, que sigue llamándome "lucero", por contarme cómo se vivía antes.Y, aunque nacieron después de la guerra: a Pedro y a Ángeles, mis padres, por haberme inventado, y a Mairiángeles, mi hermana, por cuidarme tanto.
¿Qué me dicen? ¿No se mueren de ganas de leerlo?
Lo sabía.
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