viernes, 26 de septiembre de 2025

SEP-2025. CRÓNICA I: MALTA

 
La Valeta, una ciudad donde hasta las rejillas para recoger el agua de lluvia se fabrican escalonadas.

Una vez decidido cuándo me tomaré las vacaciones de este año, lo primero que hago es escribirle al concejal con el dato una vez lo he solicitado formalmente. Normalmente suele ser unos tres meses antes para que no se sorprenda(n) y tenga(n) tiempo para asimilarlo. Las de este año, además, se salen un poco de la normalidad al deberme parte de las del año pasado que no disfruté por mi baja. Apuntadas en el calendario para ir tachando día a día y tener en el horizonte mis días en modo OFF, llegó la hora de preparar el equipaje para el viaje a Madrid, donde todo empieza, un día antes de volar a La Valeta. 15 días por delante organizados de la manera siguiente, 5 días en cada ciudad, dos nuevas y una repetición. Dimos vueltas al destino, dudando hasta el último momento la elección del segundo destino, solución que daría finalmente la posibilidad de viajar sin escalas para aprovechar mejor el tiempo. 

El viaje quedó programado así: La Valeta, Nápoles y Atenas. Salimos el día 9 por la tarde y regresamos ayer 24 a casa. Una vez aquí puedo escribir aquello de "visto y no visto". Siempre es ésta una sencilla fórmula de demostrar la Teoría de la Relatividad. Además, he vuelto con un año más encima. 

Todo empieza, como es lógico, con la preparación del equipaje, ropa, papeleos varios (pasaporte, por si las moscas), alguna guía y un adaptador eléctrico porque Malta, antigua colonia, utiliza el sistema británico. Preparar el equipaje tiene siempre su punto estresante, más cuando viajar ha perdido el glamur que tenía y ahora hay que decidir cuánto equipaje se lleva porque se paga por cada centímetro cuadrado. Así, una vez asumido que viajar con poco equipaje no sólo ahorra sino que da suma comodidad al no tener que facturar (aunque esto acaba siendo una lotería inexplicable), queda decidir qué ropa llevar una vez escrutado como dios manda el pronóstico del tiempo para saber si se necesita ropa de abrigo, siempre más voluminosa, o el consabido hábito del turista -cosa que odio-, bermuda, camiseta y gorra. 
Para un viaje cómodo y placentero, la maleta de mano, la misma que "deberá colocarse en el compartimento superior", debe llevar como acompañamiento una pequeña maleta (en esto las mujeres nos llevan años de ventaja viajando con un bolso de toda la vida), en mi caso una bolsa-mochila naranja y redonda del tamaño de un plato, donde llevar a) libro -papel o electrónico-, b) kit con pasaporte y tarjetas varias, c) gotas para la nariz (en mi caso imprescindibles), d) pañuelos de papel (ídem), e) pomada nasal "Rinobanedif" (ídem), f) auriculares inalámbricos con reducción de ruido y g) iPad con un buen número de pelis o series; la opción e) chicles es también una buena posibilidad). Con todo esto uno está listo para viajar cómodamente. En mi caso esta pequeña mochila naranja es tan pequeña que ni siquiera te obligan a ponerla debajo del asiento al despegar y aterrizar, de manera que la puedo tener siempre a mano.

Tras este circunloquio, ya me conocen, vuelvo al hilo y he aquí que salimos de Madrid sin retraso en vuelo directo de Ryanair hacia La Valeta, en esos asientos que parecen de papel y habiendo pagado el billete priority para asegurar el espacio de la maleta de mano y no entrar los últimos en el avión. Un vuelo tranquilo, sin incidencias, que nos dejó en la capital maltesa donde disfrutamos, al bajar de la escalerilla del avión, calculo que de unos buenos 33 o 35° de nada y una humedad que llegaba al 90%. ¡Para qué quejarse! Taxi del aeropuerto hasta nuestro apartamento en La Valeta (Elegant Apartment, Ursula Sstreet). Ubicado en una calle-escalinata, como tantas en la ciudad, subimos hasta la 3ª planta, sin ascensor, para encontrarnos un amplio y luminoso apartamento con amplia cocina-comedor, dos dormitorios -uno en el gran salón- y un cuarto de baño tan grande que cabía una bañera exenta bajo el ventanal a la calle. La decoración, sobria, la presidía un mueble a modo de tabernáculo de iglesia que tenía su sagrario en el centro. Todo un lujo, sin duda. Entiendo que de ahí saldría el ostentoso nombre con el que publicitaban el apartamento: "Elegant". 
He aquí las fotografías de lo que nos encontramos al llegar a La Valeta.












Para entender un poco la ciudad sería necesario una pequeña pincelada histórica de Malta, una mezcla de religión, guerra, colonialismo, palomas y ahora, por supuesto, de turismo: cruce estratégico en el Mediterráneo, con huellas de muchas culturas y potencias.
- Prehistoria (5000 a.C. aprox.): primeros asentamientos; famosos templos megalíticos, entre los más antiguos del mundo.
- Antigüedad: colonizada por fenicios, cartagineses y luego romanos (218 a.C.). San Pablo naufragó allí en el siglo I d.C.
- Edad Media: pasó por bizantinos, árabes (influencia en lengua y cultura) y luego normandos.
- Orden de Malta (1530–1798): Cedida a los Caballeros de San Juan, que fortificaron la isla y resistieron al Imperio otomano (Gran Sitio de 1565).
- Dominio francés y británico: Ocupada brevemente por Napoleón (1798); luego protectorado británico desde 1800. Gran papel en la Segunda Guerra Mundial.
- Independencia: Se independizó en 1964; república desde 1974; miembro de la UE desde 2004.
También ha tenido gran importancia su papel histórico en las diferentes Cruzadas, que si bien no fue escenario directo de las primeras Cruzadas, se convirtió después en el último bastión cruzado en el Mediterráneo (Orden de San Juan de Jerusalén u Orden de los Hospitalarios).
Durante las Cruzadas (s. XI–XIII), los caballeros hospitalarios atendían a peregrinos y combatientes en Tierra Santa. Tras la caída de Acre (1291), se instalaron primero en Chipre y después en Rodas. En 1530, el emperador Carlos V les cedió Malta, donde se convirtieron en la Orden de Malta, continuando desde allí la misión cruzada contra el islam otomano y los piratas berberiscos, proyectando la idea de Malta como “baluarte cristiano” en el Mediterráneo. El Gran Sitio de 1565, cuando resistieron al asedio otomano, consolidó ese papel simbólico y estratégico.
Con estos datos es más fácil entender la cantidad de fuertes y bastiones que se emplazan en su territorio. Éste, todo menos llano, se urbaniza mediante calles empinadas, innumerables escaleras y escalinatas, rampas y miradores con unas magníficas vistas sobre la bahía y entrada al puerto. Tanto las vistas desde La Valeta como a ésta desde "Las tres ciudades", son espectaculares.

























La Valeta es una ciudad muy interesante, diferente, donde la piedra te hace recordar los colores de la ciudad vieja de Jerusalén, con una arquitectura preciosa donde predominan los balcones cerrados con madera y cristal, en muchas ocasiones pintados de diferentes colores, superpuestos unos sobre otros, las interminables escaleras, las esquinas monumentales... La arquitectura residencial es magnífica, sin duda alguna.
Por otro lado, y como todo tiene un precio, la ciudad se ha convertido en un parque temático en sí misma; la cantidad de turistas es tan ingente que pasear por sus calles o escoger un restaurante se convierte en tarea ímproba. No pasa lo mismo en "Las 3 Ciudades", las tres lenguas de tierra que se hallan frente a La Valeta y donde se pasea prácticamente sin turistas.





Pasamos los cinco días caminando por La Valeta y un día por las ciudades al otro lado de la bahía, recorriendo sus calles, disfrutando de su arquitectura, de sus museos, iglesias, fuertes y gastronomía. El arte es siempre grandioso y un buen ejemplo lo tiene la maravillosa Concatedral -Caravaggio incluido-, sobria por fuera y magnífica por dentro. Una ciudad-museo para disfrutar.



















































































































PD. Si te gustan las pelis de zombies, parte de "Guerra Mundial Z" está rodada en Malta, en particular las escenas que corresponden al viaje de Brad Pitt a Israel.

No hay comentarios: