Sabido es ya que cualquier periódico, por serio que se precie, cae muchas veces en el amarillismo; si no son noticias cortesanas sobre la infanta y su cohorte lo son sobre aristócratas, jet set, aristócratas, influencers y rémoras todas. La noticia hablaba de una de éstas que pasaba las vacaciones (¿vacaciones de qué?) en Sotogrande y bla bla bla. Le prometo que no es envidia, en absoluto, es asco.
Uno está todo el año trabajando para poder ahorrar dos duros, o uno, o nada los más, y esta gentuza, sin dar palo al agua, hace ostentación sin pudor de su vida de lujo, heredada en muchos casos, dando la imagen de lo que son, gente frívola y vacía (y que me perdonan si me equivoco, pero ellos se exponen y esto es lo que transmiten). Del trabajo se ha escrito mucho y se ha dicho más, desde el Opus, que predica la santificación del trabajo para elevar al cristiano a una mayor cercanía a dios, a los nazis que cínicamente proclamaban aquello de "Arbeit macht frei" (El trabajo libera).
Desde luego no creo que sea del arduo trabajo de lo que tendrán que vacacionar.
Otro día hablamos de la Revolución Francesa.
1 comentario:
Venga, José a trabajar...
Fernando
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