Vimos la última película de Almodóvar, "Amarga Navidad", el domingo pasado. Sólo estábamos cuatro personas en la sala, una parejita joven y nosotros. Estos no pararon de hablar durante TODA la película, riendo y dándole a la lengua como si estuvieran en una cafetería. De pena. Éste fue el fondo con el que vimos el largometraje, un guion complejo donde no puedes perderte nada, un lío de personajes, de saltos en el tiempo, de idas y venidas, de sufridores todos. Cambios de nombres y de caras que entran y sales, ansiolíticos y un humor casi inexistente que echas de menos a lo largo del tiempo. No se hace larga, entretiene, con esa maravillosa estética a la que nos tiene acostumbrado, con unos actores estupendos, una música a la altura y un precioso Lanzarote como marco. Pero algo... no sabría decirlo, algo le faltó a la película para ser redonda.
martes, 24 de marzo de 2026
UTOPÍAS
Comentábamos en casa, hace unos días, los resultados de las últimas elecciones autonómicas en España, donde había ganado el PP pero, al no hacerlo por mayoría absoluta, "obligados" a pactar con la ultraderecha para gobernar. He aquí el quid de la cuestión de nuestro sistema democrática, más o mejor justo pero el que tenemos, gobierna no el partido que gana (más diputados) sino el que logra mayoría absoluta o simple el día de la investidura presidencial. Éstas son las reglas y con ellas jugamos todos.
¿Por qué nunca se ha hablado de la posibilidad de que los dos partidos más votados, que llegan casi a la mitad de los votantes, grosso modo, se planteen apoyarse para que así no gobiernes aquellos que no nombro por sus siglas porque de lo que no se habla no existe? Ingenuo que es uno, sí.
Esto sería un ejercicio democrático de libro, los dos partidos discutiendo con el fin último de lograr acuerdos por el bien del país: una utopía como otra cualquiera, ¿pero no sería una solución? Nuestros políticos habrían estado a la altura de Platón, Tomás Moro, Campanella, Fourier, Owen, Bacon, Thoreau, Bellamy, Le Guin...
Soñar es gratis.
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Ante la eventualidad de que Vox llegue al Gobierno
La posibilidad de que el PSOE preste su apoyo a una investidura del PP en solitario merece debatirse.
Ignacio Sánchez-Cuenca, 24.03.2026
En las tres últimas elecciones autonómicas (en Extremadura, Aragón y Castilla y León), los diputados de las derechas (PP y Vox) han sumado mayoría absoluta. Por supuesto, estos resultados no se pueden extrapolar mecánicamente a lo que podría suceder en unas elecciones generales. Pero debe recordarse que, desde hace un tiempo, todas las encuestas dan una cómoda mayoría absoluta a PP-Vox en el Congreso. Las cosas podrían cambiar, como de hecho cambiaron en la campaña electoral de 2023. No cabe descartar, pues, que se invierta la tendencia, sobre todo si las izquierdas alternativas consiguen movilizar a su electorado. En cualquier caso, sería absurdo negarse a contemplar la posibilidad de la mayoría de derechas.
Sobre esta posibilidad escribí hace unos meses, en septiembre de 2025, en el que seguramente haya sido el artículo que más desacuerdo e incomprensión ha suscitado de todos los que he escrito en los últimos años. En aquel texto, planteaba la necesidad de comenzar a debatir qué podría suceder si PP y Vox consiguiesen más de 175 diputados en las próximas elecciones generales. Sugerí que en esas circunstancias tendría sentido que los partidos progresistas, y especialmente el PSOE, por ser la fuerza mayoritaria, permitiera gobernar al PP sin tener que negociar el apoyo de Vox.
Como ha pasado tiempo y la eventualidad que entonces planteaba sigue siendo probable, me gustaría volver sobre este asunto. Conviene aclarar que lo que estoy planteando no tiene que ver con la situación de 2016, cuando el PSOE optó por abstenerse para facilitar la investidura de Mariano Rajoy. En 2016, había un bloque mayoritario muy similar al que votó a favor de Pedro Sánchez en 2023. El PSOE, sin embargo, prefirió permitir que Rajoy siguiera gobernando. A mi juicio, aquello fue un error político descomunal. Entre otras cosas, si hubiera habido un entendimiento entre las izquierdas y los nacionalismos en 2016, es muy probable que la crisis catalana de 2017 no hubiese llegado tan lejos. Lo que ahora pongo sobre la mesa es distinto, pues el análisis parte del supuesto de que las derechas obtienen una mayoría absoluta y no hay, por tanto, mayoría alternativa.
Mucha gente piensa que si, llegado el caso, el PSOE facilitara la formación de un Gobierno del PP en minoría sería una catástrofe electoral para los socialistas. Sus votantes no se lo perdonarían, y el partido volvería a entrar en la fase de depresión y desorientación que se vivió tras la expulsión de Sánchez como secretario general en 2016. Yo no estoy tan seguro de que esta interpretación sea correcta. Si el PSOE, con el apoyo de otros partidos, explicase a la ciudadanía que ha decidido dar un paso para proteger a los españoles y a su sistema democrático de los riesgos que supone que la extrema derecha llegue al Gobierno, mucha gente lo entendería. A diferencia de una gran coalición, en la que podría darse la impresión de que los dos grandes partidos se ponen de acuerdo para salvarse del desgaste que sufren, lo que aquí se plantea es que el PSOE, en un gesto de responsabilidad, ponga los medios para evitar que Vox llegue al Ejecutivo.
En este sentido, es útil repasar los datos del barómetro de marzo de 40dB. Preguntados los ciudadanos si el PSOE debería facilitar un Gobierno en solitario del PP en caso de que los populares y Vox obtuvieran mayoría absoluta, el 32% se mostró de acuerdo con la abstención del PSOE y el 25%, con un voto favorable. Lo curioso es que esos porcentajes son aún mayores entre los votantes de izquierdas: 37% a favor de la abstención y 29% a favor de votar sí. Se trata de una mayoría muy amplia, del 66% del electorado progresista.
En realidad, el problema no estriba en que la sociedad española no esté madura para esta posible solución, ni que sea electoralmente dañina para el PSOE. Más bien, la mayor dificultad consiste en que resulta extraordinariamente difícil propiciar las condiciones políticas para que un arreglo de esta naturaleza funcione. Se requiere un mínimo reconocimiento entre el PP y el PSOE si de verdad se busca cerrar el paso a Vox. Algo así no se puede improvisar sobre la marcha. Si se hace de forma sobrevenida, en el último momento, no tendrá eficacia.
El problema es que estamos cada vez más lejos de ese reconocimiento mutuo. Por un lado, el PP no ha querido desmarcarse de Vox. De hecho, parece sentirse bastante cómodo colaborando con un partido que niega el pluralismo político y pretende restringir derechos de minorías. Es Vox el que pone más pegas a la colaboración con los populares, no al revés. Supongo que el hecho de que los fundadores de Vox fueran antiguos dirigentes del PP pesa mucho. Y que los orígenes del PP se remonten a la Alianza Popular de Manuel Fraga, también. Por otro lado, las izquierdas parecen bastante cómodas tratando de movilizar a los suyos recurriendo a la amenaza de Vox. Es uno de sus principales reclamos electorales.
Puesto que el PP muestra una querencia natural por Vox y el PSOE tiene incentivos para explotar el miedo lógico a un Gobierno de las derechas, ninguno de los dos partidos realiza un mínimo esfuerzo para establecer un clima de entendimiento que posibilite un acuerdo como el apuntado. En mi opinión, la principal responsabilidad recae sobre el PP. Si el PP quisiera de verdad evitar a Vox, tendría que explicarlo y, sobre todo, debería rebajar la deslegitimación constante de su rival socialista. Lo que no tiene sentido es que el PP utilice un estilo apocalíptico de oposición y luego aspire a que el PSOE le saque las castañas del fuego. Además, el PP no puede pretender que el apoyo procedente de las izquierdas sea un cheque en blanco. Sería necesario fijar algunas prioridades y algunas líneas rojas y, sobre todo, que el PP ofreciera garantías de que, una vez en el Gobierno, no va a cambiar de criterio ventajistamente y girar hacia Vox.
Podría también suceder que el PSOE ofreciera su buena disposición a ayudar, y el PP hiciera oídos sordos. Incluso en ese caso, los socialistas podrían utilizar el desplante para mostrar a la ciudadanía la mala fe de los populares y la irresponsabilidad de echarse en brazos de la extrema derecha.
A la vista de la evolución de la política española en estos últimos años, no soy demasiado optimista. Se han perdido demasiadas oportunidades. Se podían haber ensayado mecanismos de cooperación a nivel municipal y autonómico para dejar a Vox fuera de los gobiernos locales y regionales, pero se ha hecho todo lo contrario. Algunos lo justifican alegando que la mejor manera de desactivar a Vox consiste en que pase por la experiencia de gobierno y se desgaste rápidamente. Podría ser, nadie puede tener certezas al respecto, pero es una apuesta arriesgada que no tiene en cuenta el daño que podría causar el partido ultra en los colectivos más vulnerables.
Quizá las izquierdas inicien la recuperación electoral ahora que nos vamos aproximando al fin de la legislatura y no se produzca al final la mayoría PP-Vox. Con todo, creo que, como sociedad, no podemos rehuir un debate abierto y franco sobre los beneficios e inconvenientes de que entre en el Gobierno de España un partido de corte autoritario.
CHE BOLUDO, NUNCA MÁS
La democracia no puede permitir que el revisionismo de los crímenes de la dictadura distorsione hechos probados y juzgados.
EL PAÍS, 24.03.2026
Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe militar que derrocó al Gobierno constitucional de Isabel Perón e inauguró la última dictadura en Argentina. La fecha, que desde hace dos décadas se conmemora como el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, llega en un contexto político enrarecido, atravesado por discursos revisionistas desde el poder, intentos de relativizar el terrorismo de Estado con la promoción de una presunta “memoria completa” de lo ocurrido y una creciente disputa sobre el sentido mismo de lo que pasó entre 1976 y 1983.
La dictadura que se instauró aquel día no fue un paréntesis trágico ni una deriva descontrolada. Fue un sistema de poder que organizó la represión como política de Estado. Secuestros, torturas, desapariciones, centros clandestinos, apropiación de niños. La violencia no fue un exceso: fue el método. El objetivo no era solo eliminar a quienes el régimen consideraba enemigos, sino reconfigurar la sociedad a través del miedo.
Esa caracterización no descansa únicamente en la memoria colectiva o en el trabajo de organismos de derechos humanos. Descansa, sobre todo, en la justicia. Argentina construyó, con avances y retrocesos, un andamiaje judicial que permitió investigar, probar y condenar esos crímenes como delitos de lesa humanidad. Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y más tarde el indulto presidencial a los jerarcas del régimen intentaron clausurar ese camino, pero su posterior anulación y la reapertura de los juicios consolidaron algo más que un consenso moral: una verdad jurídica.
A diferencia de otros países que optaron por la amnesia o por fórmulas de reconciliación sin rendición de cuentas, Argentina convirtió su pasado en materia de derecho. Lo que ocurrió no es objeto de interpretación libre ni de balance equidistante. Está documentado, probado y sentenciado. Ese suelo firme es el que hoy se ve interpelado.
El discurso que reaparece con fuerza, y que encuentra respaldo en sectores del poder, con el presidente, Javier Milei, a la cabeza, intenta reinstalar la idea de una “guerra” entre dos bandos, con responsabilidades repartidas y “excesos” de ambos lados. La fórmula no es nueva, pero su resignificación actual sí resulta inquietante. Porque no se limita a revisar el pasado: lo reconfigura para alterar el presente. Hablar de “excesos” implica aceptar que hubo una respuesta legítima que se desbordó. Pero en Argentina no hubo tal desbordamiento. Hubo un aparato estatal que actuó fuera de la ley de manera planificada y sistemática.
La apelación a una supuesta politización de la memoria busca, además, deslegitimar décadas de trabajo institucional. No fueron solo activistas o relatos supuestamente interesados las que fijaron los hechos. Fueron tribunales, pruebas, testimonios, sentencias firmes. La discusión no es entre memorias enfrentadas, sino entre hechos juzgados y su negación.
Cada intento de relativizar el terrorismo de Estado erosiona la frontera que separa lo que una democracia puede tolerar de lo que debe condenar sin ambigüedades. Y cuando esa frontera se vuelve difusa, no solo se reescribe el pasado: se debilita el presente.
Frente a esa deriva, la persistencia de la sociedad argentina ofrece un contrapunto elocuente. Las historias de hijos de desaparecidos y de nietos y nietas que recuperan su identidad, el trabajo incansable de organizaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la continuidad de los juicios, incluso medio siglo después, no son gestos simbólicos. Son la expresión de una convicción profunda: que la verdad no prescribe.
A los 50 años del golpe, Argentina no está condenada a repetir su historia, pero tampoco está vacunada contra su distorsión. La democracia no se sostiene solo en elecciones o en mayorías coyunturales. Se sostiene, también, en acuerdos básicos sobre lo que ocurrió y sobre lo que no puede volver a ocurrir. En esa claridad se juega no solo la memoria de Argentina, sino la calidad de su democracia.
TRADICIONES
Reconozco que esta nueva polémica (¡cosas de ricos!, se podría decir) no me afecta en absoluto. Nadie debe sorprenderse de una de tantas tradiciones casposas de la Iglesia católica y sus adláteres, que son muchos. Que puedan participar cofrades mujeres me importa lo que las mujeres puedan ser sacerdotes -ahora se diría inclusivamente sacerdotas-, que existan toreras o asuntos como estos. No hace falta sino ver en los ámbitos que se producen estos debates, superados en la medicina, la abogacía, la arquitectura, la política. Los pocos reductos donde las mujeres no acceden aún son eso, espacios puntuales que se entienden por sí mismos: tauromaquia, cofradías, Iglesia, etc.
Siempre pensé que las mujeres no participaban en estos debates, que eran las más listas por no sumarse a esa majadería de los votos de obediencia y castidad, por ejemplo, ¡qué necesidad de hacerse curas! (aquí no es necesario cambiar el género a la palabra), ya ni te cuento toreras sádicas. Pero me equivocaba, desgraciadamente parece que estas movidas son igual de atrayentes para ellas y que esto de "Clavario" debe ser lo más.
Y debe serlo porque a los hechos me remito, es la noticia que sale en la primera página de EL PAÍS de hoy, justo después de los artículos correspondientes a los 50 años después de la dictadura argentina, donde no hubo discriminación alguna, desaparecidos y desaparecidas a la par.
Que me perdone Sagunto, su clavario, sus tradiciones y estas mujeres que no me recuerdan en nada a las sufragistas de antaño.
lunes, 23 de marzo de 2026
HUNTERS
HUNTERS, una serie de NETFLIX fantástica que contiene un capítulo independiente que puede verse solo, el 7º de la 2ª temporada. Imprescindible.
Primera temporada
Ambientada en la ciudad de Nueva York en 1977, Hunters sigue a un grupo diverso de cazadores de nazis que han descubierto que cientos de altos funcionarios nazis están conspirando para crear un Cuarto Reich en los Estados Unidos. El ecléctico equipo de cazadores emprende una sangrienta búsqueda para llevar a los nazis ante la justicia y frustrar sus planes genocidas.
Segunda temporada
Después de que un accidente arruina sus planes en Europa, Jonah debe reconstruir su equipo, empezando por la agente Millie Morris, quien ha fracasado espectacularmente con su propio grupo. En Argentina, se encontrarán con un nuevo personaje, Chava Apfelbaum, la tía abuela de Jonah, quien lidera su propio grupo de cazadores de nazis. Juntos, irán en busca del nazi más famoso de todos los tiempos, Adolf Hitler, quien se esconde en Sudamérica (siguiendo la teoría de la supervivencia del dictador). Mientras tanto, a través de un vistazo al pasado, vemos que Meyer Offerman está enfrentando una amenaza que podría revelar su verdadera identidad, lo que tendría importantes repercusiones para el equipo de cazadores.
"The Home" (La Casa) es el séptimo episodio de la segunda temporada de Hunters (Prime Video), aclamado por su estilo narrativo único, similar a un cuento oscuro o un episodio de Black Mirror. Centrado en un matrimonio de ancianos en la Alemania de posguerra, funciona casi como un cortometraje independiente con tintes de suspenso y terror.
Trama: El episodio mezcla recuerdos de la guerra con el presente de los personajes, con la casa como escenario principal donde se desarrolla un enfrentamiento tenso y fatal. Ha sido descrito por espectadores como una "obra maestra" independiente del resto de la trama de la temporada 2.
domingo, 22 de marzo de 2026
PURA HISTORIA
Por Rubén Ascanio Gómez.
Quizás en los últimos instantes de vida de José Carlos Schwartz recordó este día de homenaje, además de a su compañera de vida y a sus cinco hijos. Apenas siete meses antes, en la tarde del 22 de marzo de 1936, el último alcalde republicano de Santa Cruz de Tenerife, había recibido un emocionante homenaje.
El acto, organizado por el concejal y poeta, Pedro García Cabrera, se desarrolló en la plaza de Toros de Santa Cruz, que se había llenado con una amplia representación de militantes y activistas de las organizaciones obreras y republicanas de Tenerife. Ese día manifestó que “la emoción que le producía la grandiosidad del homenaje le iba a impedir expresar todo lo que quería decir a su pueblo. Refiriéndose a ciertos ataques y amenazas anónimas, aseguró que no le intimidaban ni le impedirían luchar con entusiasmo, como hasta ahora”. Sus palabras fueron aplaudidas con entusiasmo, en especial cuando aseguró que “cuando existen leyes que oprimen y coartan el desenvolvimiento de un pueblo, es necesario, para la salvación del propio pueblo, que se pase por encima de esas leyes, con objeto de satisfacer las justas y legítimas aspiraciones de la gran masa de ciudadanos” (1). No solo los asistentes sintieron esas palabras, también las fuerzas de la reacción, tomaron buena nota y las usaron con una violencia brutal.
Schwartz fue de esos casos donde una persona, que pudo vivir una vida acomodada y tranquila, optó por defender la justicia social e ideales avanzados en una sociedad en la que los viejos poderes seguían controlando muchos aspectos de la isla en la que vivía. Había nacido en 1897, al borde de una etapa de cambio y choque entre la vieja monarquía decrépita y las ideas de renovación cultural y social que llegaban de Europa.
Juan Carlos pudo estudiar magisterio y derecho, ejerciendo desde los años veinte como abogado en un despacho de la calle General Antequera Nº13.
En esa época, con veintipocos años, aparecían numerosos poemas suyos en medios como Gaceta de Tenerife. Eran creaciones breves, pero que demuestran ya una gran sensibilidad y una cultura amplia, basadas en el amor, los paisajes e incluso la religiosidad. También le tocó su tiempo de servicio militar, en el Regimiento de Artillería de la capital (2).
La ciudad en la que vivía mantenía un amplio sector de población donde los ideales republicanos habían arraigado desde hacía décadas. Desde la ya lejana I República, sectores de la burguesía local trataron de promover un espacio interclasista, que aunara desde familias de la alta burguesía a personas que venían de los sectores obreros, que además se identificarán con posiciones regionalistas y la defensa de la centralidad de Tenerife, frente al auge de Gran Canaria. Esa suma provocó que el Partido Republicano Tinerfeño fuera la principal fuerza política insular durante las tres primeras décadas del siglo XX.
Los años veinte le permitieron ejercer su profesión e ir haciéndose un nombre entre los letrados tinerfeños. También fueron los años donde se casó con su esposa, Jorgina Esquivel Díaz, con la que pronto formó una familia. A pesar de la Dictadura de Primo de Rivera y la crisis perenne, en esos días también logró convertirse en funcionario del Ayuntamiento capitalino. Posiblemente ya existía en él el sustrato de ideales que florecerían a partir de la proclamación de la II República.
Desde mayo de 1931 su nombre se convirtió en recurrente en los actos políticos y organizativos del Partido Republicano Tinerfeño, formando parte de los representantes elegidos para la asamblea insular prevista en esos días. A ella concurren algunos de las figuras más destacadas del republicanismo insular, como Adolfo Benitez Castilla, Antonio Lara Zárate, Andrés Orozco Batista, Bernardo Chevilly, José Naveiras Zamorano, Ramón Gil-Roldán, Sebastián Castro Díaz, Domingo Molina Albertos, Rubens Marichal López o Elfidio Alonso (3), muchos serán caras visibles, diputados, alcaldes o ministros de la República, algunos de los más veteranos incluso habían vivido los días de la Primera República.
El 20 de agosto de 1931 se anunciaba que había sido nombrado como presidente de la Juventud Republicana (4), una entidad promotora de espacios culturales y educativos, que, entre otras cosas, había ayudado a dar forma a la Masa Coral.
La ilusión inicial, por la salida de Alfonso XIII y la llegada del nuevo tiempo, pasó rápido. Los movimientos sindicales querían lograr mejoras y avances, generando los primeros choques con las nuevas autoridades. Juan Carlos, como presidente de Juventud Republicana, no dudará en pedir calma y búsqueda de soluciones a estos conflictos laborales. En un escrito publicado en algunos de los principales medios afirmará que hacen esa petición, ya que “amamos una España republicana, amante de la paz publica y de la libertad del trabajo” (5).
En los primeros meses de la II República no solo se recuperó la vida política y el asociacionismo obrero, tras unos años de parálisis, también se retomó con fuerza la vida cultural, con eventos promovidos, entre otros, por la propia Juventud Republicana, es el caso del encuentro musical con la Masa Coral Tinerfeña, presentado por Schwartz, celebrado en el Teatro Galdós de Las Palmas, (6) o la matiné de la misma entidad, celebrada en enero de 1932 (7).
Nuestro protagonista fue una figura habitual en mítines, aniversarios de la República y otros actos ligados con este tiempo político. A partir de 1933 se le eligió como presidente del comité local en Santa Cruz de Tenerife (8). El Partido Republicano Tinerfeño mantenía un peso central, aunque ya empezaba a sufrir procesos de división y ruptura en la difícil convivencia entre las sensibilidades internas. Además, las luchas sociales tomaban fuerza, con ejemplos como los Sucesos de Hermigua, vividos en el mes de marzo, que marcarían mucho la vida del propio José Carlos Schwartz.
El juicio contra varias decenas de vecinos de Hermigua, acusados de promover los disturbios sociales vividos en la localidad, fue uno de los eventos centrales de 1934. En el grupo de abogados encargados de su defensa encontramos una selección de personalidades con una militancia política larga. Luis Rodríguez Figueroa y José Carlos Schwartz ejercían junto a figuras como Luis Jiménez de Asúa, Juan Simeón Vidarte, José Arozena, Aurelio Ballester, Benigno Mascareño y Sebastián Castro, la defensa jurídica de 35 gomeros y gomeras señalados por los caciques. Medios de todo tipo, desde el anarquista En Marcha al socialista Rebelión, incluyendo a los republicanos, destacarán la defensa realizada por Schwartz (9), en especial en la mañana del 4 de julio. Ese ímpetu en la defensa de los acusados será quizás una de las grandes losas que pesarán sobre su futuro, aunque en este momento posiblemente le ayudó a ir tomando posiciones cada vez más avanzadas dentro del republicanismo. No terminó ahí su labor en la defensa de sectores obreros, en diciembre de ese año participó como abogado defensor en el Consejo de Guerra celebrado en el Cuartel de San Carlos, “contra los paisanos José Pérez Luis, Antonia Gutiérrez Fuentes, Adelina González Medina, Carmen García y García y Guillermina García Bello, por el delito de repartir hojas clandestinas subversivas” (10).
El giro a la derecha del gobierno republicano, muy presionado por la CEDA, apoyado por algunos de sus viejos compañeros de partido, ayudó a abrir esa brecha ideológica que en 1935 lo llevó a formar parte de Izquierda Republicana. En noviembre de ese año se eligió la directiva de ese partido en Santa Cruz de Tenerife, siendo elegido presidente, con Juan Afonso como vicepresidente, José María Martín Díaz como secretario, Manuel Guadalupe Pérez como tesorero (11).
La quiebra del viejo Partido Republicano, del que salieron un número importante de militantes, fue, según el investigador José Francisco López Felipe, algo que “la burguesía tinerfeña nunca perdonará a Schwartz" (12). El primer gran acto público de esta formación fue en noviembre de 1935, donde aseguró que “la República —continúa ha de ser algo de una honda transformación. No podemos estar con quien pacta con la CEDA, pero si con el hombre, don Manuel Azaña, que encarna todas las virtudes de la República” (13).
La voz de José Carlos Schwartz fue clave en el proceso electoral previsto para febrero de 1936, ese ímpetu le hizo merecedor de la confianza de su espacio para dos responsabilidades, la gestión del Gobierno Civil de forma provisional entre el 21 de febrero y el 14 de marzo (14), y, poco después, la alcaldía capitalina.
La prensa conservadora lo había colocado como uno de los principales enemigos del viejo régimen. Una prueba de ello es la entrevista que ofrece a la periodista monárquica María de Bueno y Núñez de Padro, que durante semanas había escrito en Gaceta de Tenerife bajo el pseudónimo María de Híspalis. La futura activista de falange reprocha a Schwartz sobre los posibles disturbios sociales que se podían dar por el voto a las izquierdas. El abogado tinerfeño no duda en rechazar estas acusaciones, y explica el paso dado en su tarea como Gobernador Civil, ya que “el Poder estaba abandonado y nosotros lo hemos recogido de la calle... Los ideales se conquistan con valor, con energía, luchándoselo todo y dando el pecho, como lo damos nosotros” (15).
Entre marzo y julio de 1936 José Carlos Schwartz ejerció como alcalde de Santa Cruz. No dudará en tomar un papel activo en la defensa de soluciones para conflictos obreros, además de dar el paso de sumarse a la crítica contra la labor de Franco durante la jornada del primero de mayo. Uno de sus últimos actos fue el 4 de julio en el teatro Guimerá, un mitin organizado por las Juventudes Socialistas, El título de ese mitin será premonitorio, “contra la guerra y el fascio” (16). Catorce días después justo llegaron ambas cosas a su vida.
Horas antes del 18 de julio, según Gilberto Alemán, el Gobernador Civil Manuel Vázquez Moro llamó al alcalde, ”advirtiéndole de la situación y recomendándole que se lleve del Ayuntamiento cualquier documento que pueda comprometerle” (17). Parece que no fue el único, los militantes anarquistas, Antonio Tejera y Santiago Guerra también fueron a su casa. Le dijeron que había un movimiento militar, su respuesta fue '”pues horita vienen por mí” (18).
Poco después llegaron los golpistas a su casa y se lo llevaron en un camión abierto, llevándolo a Paso Alto (19), donde durante las siguientes horas irían llenándose los calabozos de cargos públicos, guardias de asalto y militares leales a la República. Su casa, según el recuerdo familiar, fue allanada y desvalijada el 19 de julio (20). Schwartz parece que compartió celda con Manuel Vázquez Moro, que daba bolitas de chocolate cuando sus hijas pequeñas lo visitaban.
El aparato franquista no dudó en mostrar su poca estima por el exalcalde. El jefe de la Guardia Civil de la capital, manifestó en su informe del 9 de septiembre de 1939 que era “de ideas izquierdistas y avanzadas, siendo popular en la política del partido” (21). En la Comisaría de Información y Vigilancia serán todavía más beligerantes, afirmando que era aliado “con el anarquismo y el comunismo hasta el extremo de formar parte en mítines y actos de rebeldía” (22). Ya en esa época Juan Carlos Schwartz estaba desaparecido. Su figura era incómoda. No iban a perdonarle su compromiso en la defensa de los más desfavorecidos y su crítica contra el viejo caciquismo. El 2 de octubre de 1936 se había decretado su libertad, pero solo fue una artimaña. Nunca regresó a su hogar. Dejó una viuda y cinco huérfanos desamparados. Aunque algunos expedientes posteriores dirán que no se sabía el paradero, el informe de la Guardia Civil elaborado en 1939 marcaba a los dirigentes muertos, uno de ellos era Schwartz, otro, José María Martín, también desaparecido. El régimen nuevo sabía perfectamente lo que había pasado.
Su cuerpo sigue en paradero desconocido y su figura tuvo que esperar hasta 2019 para lograr un primer reconocimiento formal, como hijo predilecto de Santa Cruz de Tenerife.
#DomingosdeMemoria. Rubén Ascanio Gómez.
AY, ISABEL
La presidenta acusa al Gobierno de acelerar nacionalizaciones con la Ley de Memoria Democrática para alterar el censo y desbancarla del poder.
Juan Diego Quesada, 20.03.2026
La teoría conspirativa del Gran Reemplazo ronda las élites desde hace unos años. La idea de que la población blanca y cristiana va a ser reemplazada por inmigrantes la sostienen algunas de las personas más poderosas del mundo, como Elon Musk o J.D. Vance. El vicepresidente de Estados Unidos se muestra convencido de que los demócratas pretenden desnivelar de golpe la demografía con el fin de instaurar un régimen autócrata a través de sus políticas migratorias, más abiertas que las republicanas. La población negra, la hispana y la LGTBIQ+ quedarían al mando en este nuevo orden. Un mundo en el que los caucásicos serán los discriminados, la sal de la tierra de este repentino amanecer.
El Gran Reemplazo o la teoría de la sustitución era una tesis minoritaria hace una década, pero ahora se ha normalizado e instalado en el debate público. Uno de sus impulsores ha sido Renaud Camus, un escritor francés que vive en un castillo en la aldea de Plieux y contempla mientras escribe, desde su torre, la llanura de la Gascuña, la tierra de D’Artagnan. Ha inspirado una novela de éxito escrita por el enfant terrible de las letras francesas, Michel Houellebecq. En Sumisión, un partido islamista y patriarcal llega al poder con el apoyo del socialismo. Los valores de la Ilustración quedan enterrados en un París repleto de mezquitas.
Isabel Díaz Ayuso coqueteó con el concepto del gran reemplazo a principios de febrero, cuando alertó de que el islamismo radical se abre paso en países del norte de Europa y amenaza con expandirse por España. En varios discursos más volvió a referirse de refilón al asunto, pero no ha sido hasta ahora que le ha dado cuerpo a una versión castiza de la teoría (más centrada en el censo electoral que en los valores culturales) y la ha ligado a una conspiración en su contra para sacarla del poder. Ese deseo de La Moncloa es real, y por algo Pedro Sánchez ha puesto a disputarle su supremacía a un ministro, Óscar López. A ningún presidente autonómico le dedica más minutos de su tiempo.
En Sol tienen la sospecha de que desde La Moncloa se urde un plan para desbancarla en las elecciones de 2027. Lo creen Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez, su principal asesor, confirman desde el entorno de la presidenta. ¿De qué se trata? Según la presidenta y su equipo, el Gobierno podría agilizar el proceso de nacionalización por la Ley de la Memoria Democrática que otorgaría el derecho a voto a 2,3 millones de personas que la han solicitado. Si se tiene en cuenta la proporción, 400.000 de ellas tendrían vínculo con Madrid. “Con que solo votaran 20.000, ya moverían un escaño. Si vota la mitad, decidirían 10 escaños”, explican desde Sol. “Vamos a ver la presión que mete el Gobierno para agilizar esos procesos. Y estamos viendo cómo crece el censo”, añaden.
Estos futuros nuevos españoles no necesariamente viven en el país, muchos han hecho los trámites desde otros lugares. Y no tiene nada que ver con el proceso de regularización extraordinario que ha decretado el Gobierno. Este trámite se ha abierto para hijos, nietos y bisnietos de exiliados y víctimas de la Guerra Civil. Su alta demanda ha colapsado la burocracia española. El interrogante último se encuentra en por qué Ayuso sospecha que estos potenciales votantes no la apoyarían a ella. “Obviamente no sabemos qué votan. Lo importante es que se está modificando el censo de manera opaca. Gestionado todo desde el ministerio de Bolaños [Félix, actual ministro de la Presidencia]”, inciden desde la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, hay señales de que la presidenta piensa que son votantes progresistas. Una entrevista que ha concedido esta semana al director de Okdiario, Eduardo Inda, se tituló: “Las nacionalizaciones masivas son el nuevo pucherazo de Sánchez para mantenerse en el poder”. Inda, en un momento dado, lo verbaliza de una manera muy clara, aunque no haya ninguna manera de probarlo: “Han nacionalizado a un millón. Esos son todos votos para la izquierda”. La presidenta responde:
—Eso es lo que pretende el señor Bolaños, que está detrás. En las municipales, esas regularizaciones masivas, de los países con los que haya reciprocidad, ya podrían votar, y en las generales, como ya son españoles de pleno derecho, podrían participar. Estamos detectando que el censo de Madrid está duplicándose con respecto al resto de España. ¿Por qué? Porque a través de Bolaños y su ministerio lo que se hace es que, de manera automática, cuando tú te quieres nacionalizar y eliges circunscripción, el sistema te da por defecto Madrid, o ellos te condicionan y te recomiendan Madrid. Esto, además de reventarnos los servicios públicos, condiciona el voto y el porcentaje de votantes porque amplía los censos.
Por ahora, no hay ninguna prueba de que los funcionarios instiguen a los solicitantes a elegir Madrid. A 1 de diciembre de 2025, del millón de expedientes iniciados, aproximadamente la mitad habían sido ya resueltos con la concesión de la nacionalidad. Para votar, deberán estar inscritos en el padrón municipal de Madrid o en el Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA). A la presidenta no le parece una buena idea: “Un cubano con 30 años nunca ha votado en unas elecciones democráticas, ¿cómo vamos a confiar en que el voto desde Cuba hasta Madrid sea democrático si su Gobierno no lo es?". Desde el PP intuyen que los descendientes de los nacionalizados serán propensos a la izquierda, aunque eso tampoco se pueda asegurar.
Ayuso, al igual que ha hecho en ocasiones el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, ha mezclado la ley de memoria con los regularizados, que no van a tener derecho a voto en el corto plazo. Siempre con una intención: el PSOE, que creen que ya es minoría, maniobra en la sombra para conseguir un censo a su favor. Dentro del PP, una de las políticas más insistentes con este tema es una ayusista de pro, la eurodiputada Alma Ezcurra.
Desde el ministerio de Bolaños, consideran que estas teorías no son más que“bulos”. “[ El PP] es un partido que conoce perfectamente las garantías del sistema electoral, que ha contribuido a diseñarlo y que gana elecciones con él”, dicen. “Sumarse a una estrategia de deslegitimación y mentiras propia de la ultraderecha da idea de su profunda crisis ideológica. (...) Los bulos y las teorías falsas sobre manipulación electoral han sido usados en otros países con el fin de tensionar a la sociedad, sembrar el caos y forzar la desconfianza en el sistema democrático”, añaden.
Todos los gobiernos desde la restauración de la democracia, salvo el de Mariano Rajoy, han aprobado regularizaciones de inmigrantes. José María Aznar (PP) regularizó aproximadamente a medio millón de personas en varios procesos, mientras los socialistas José Luis Rodríguez Zapatero a unas 570.000 y Felipe González a otras 140.000. Revisando el CIS, se encuentran preferencias distintas según el país de origen, como que los cubanos y los venezolanos, seguramente por el trauma de los regímenes castrista y chavista, votan más por la derecha. Mientras que los marroquíes, los ecuatorianos y los dominicanos tienen preferencia por la izquierda. En cualquier caso, ningún dato muestra que los nuevos españoles puedan producir un vuelco electoral. La teoría del Gran Reemplazo se queda en eso, en pura teoría especulativa.
INTER Y LEGERE
Solo sabemos, ya privados de casi toda inteligencia, que es muy triste que inteligencia signifique traición.
Martín Caparrós, 21.03.2026
Las palabras no ganan para sustos. Las traen, las llevan, las quitan, las ponen, las callan, las gritan, las pervierten: es una vida muy difícil. Algunas se defienden como pueden, escondidas donde pocos las digan o recuerden, pero otras sufren reveses tremebundos. Hasta hace nada, por ejemplo, la red era el aparejo del rudo pescador mal afeitado o del gentil cazador de mariposas; ahora es el ogro que se come a nuestros niños crudos y a nuestros electores con patatas. Hasta hace nada, una maga era una mujer que hacía posible lo imposible; ahora es el epitafio en el gorrito de un señor mayor que se dedica a bombardear el mundo. A la palabra inteligencia le ha pasado algo así, y se la ve sentida, resentida.
Inteligencia, por supuesto, viene del latín, donde fue inter y legere, que, juntos, tienen dos significados muy curiosos: puede ser elegir entre dos cosas o relacionarlas. Así la inteligencia, tan indefinible, se puede definir como una cruza de esas dos aptitudes: la capacidad de elegir entre muchas la mejor opción, la de juntar elementos que parecían distantes y lograr algo nuevo en esa síntesis. Así la inteligencia fue, desde hace dos o tres siglos, la cualidad más apreciada o más temida: los que la tenían creaban, prosperaban, gobernaban, dudaban con ella. Alguno incluso se atrevió a pensar.
Ya no: como dijimos hace poco, buena parte del mundo descree de la inteligencia, le desconfía, la detesta, y ha decidido reemplazarla, en muchos puestos de gobierno y conducción, por la más crasa estupidez.
Así que, despreciada, escarnecida, la palabra buscó refugio en otros significados, pero no tuvo suerte. Su sentido más popular, últimamente, el que la tiene en tantas bocas, le exigió dejar de ser humana y volverse artificial. La inteligencia artificial —IA, AI— es el chicle globo de estos tiempos: lo masticamos sin parar, le hacemos burbujitas. Y le tenemos mucho miedo de dos formas: porque tememos que sea tan inteligente que se apodere de nosotros y nos domine —aunque nadie entienda mucho cómo, para qué— y porque tememos que deje a millones de personas sin trabajo.
Algo así ya sucede y siempre sucedió: con la mejora de técnicas y herramientas muchas tareas precisan menos manos y cabezas. Debería ser un orgullo y una felicidad que nuestra sociedad sea capaz de inventar aparatos que trabajen por y para nosotros; el problema es que, siguiendo los principios que nos organizan, los dueños quieren aprovechar esas ventajas para ganar todavía más. El problema no es el avance técnico; es esta sociedad o, por decirlo en serio, el capitalismo desbocado.
(Esto no va a quedar así: estoy convencido de que el gran conflicto político y económico de las próximas décadas será la pelea entre patrones, trabajadores y extrabajadores por el reparto de los beneficios de la tecnificación. Por ahora se los quedan los primeros; segundos y terceros empezarán a reclamar su parte y arderá alguna Troya.)
Así, la palabra inteligencia en inteligencia artificial no tiene tantos fans. Lo malo es que le ha surgido una competidora aun peor: la palabra inteligencia en el esquema de gobiernos y ejércitos, guerras y guerritas, drones y ladrones. La palabra lleva siglos designando al que sabe violar ciertos secretos, pero recién a fines del XIX Estados Unidos la usó para rotular su departamento de espías navales: la Office of Naval Intelligence. La verdadera inteligencia les resultaba tan ajena que pensaron que decir inteligencia quedaba más elegante, menos brutal que espionaje o infiltración o vigilancia o chismorreo. Así que después, en 1947, cuando se decidieron a tratar de controlar el mundo, usaron la palabra para una de sus armas principales: la famosa Central Intelligence Agency, CIA.
Hace unos días la CIA salió en todos los diarios: contaban que sus agentes se habían enterado del pijama party de los jefes islámicos en Teherán y transmitieron “la inteligencia” a los tirabombas adecuados. Me impresiona pensar en el triunfo de esos señores que representan, se diría, el triunfo de la maldad más pura: la de simular que piensan y sienten lo que no piensan ni sienten para facilitar la muerte de los que les creen —y ganar con eso un buen dinero. Aunque quizá sea lo contrario, el más puro heroísmo: personas que simulan que piensan y sienten lo que no piensan ni sienten para ayudar a que otros, millones, puedan dejar de simular. En cualquier caso, ya sea por la patria o por la pasta —que a veces se parecen tanto—, el método es el engaño, el puñal en la espalda.
Quién sabrá qué quieren, qué imaginan esos señores y señoras. Solo sabemos, ya privados de casi toda inteligencia, que es muy triste que inteligencia signifique traición. No hay, sospecho, mayor traición a la palabra inteligencia.
FELIZ DOMINGO
Hola de nuevo. Escucho a Mina mientras cierro el periódico después de haberme empapado las noticias del mundo, que siguen siendo terribles y desesperanzadoras, los artículos domingueros siempre a la altura, la enésima crítica de Boyero a la última película de Almodóvar -la misma que espero ver hoy o mañana- e incluso algunas críticas a las sandeces de Ramón García y sus loas a la tauromaquia infantilizada. Mis amigos comparten fotos de lo bonitas que se han quedado las islas tras Theresa mientras yo preparo la agenda de la semana que viene, aviones incluidos, para encajar como en el tetris lo que necesito ultimar; algunos mensajes enviados que esperan respuesta con lo que podré completar el timetable.
Vimos anoche la película polaco-canadiense "La promesa de Irene", muy buena, muy emotiva, muy esperanzadora... muy dura. Las primeras imágenes donde nos muestran el "poder" de los nazis son realmente terribles. Una historia real de una jovencísima polaca que escondió a un grupo de judíos en el sótano de su casa, a la par la de un comandante nazi. Dentro del horror llegas a verle hasta un poco de humor al asunto. Yo me emocioné, por supuesto, con lágrimas incluidas. A la protagonista, Irena Gut, la nombraron "Justa de las Naciones", un reconocimiento que hace el pueblo de Israel a los no judíos que salvaron vidas durante el Holocausto, como así hicieron con Oskar Schindler, uno de los poquísimos nazis con este reconocimiento. Ya habré contado que en mi viaje a Jerusalén tuve la ocasión emocionante de estar frente a la tumba de este héroe.
Poco más que compartir hoy con ustedes vosotros, salvo que sigo sin respuesta mis mensajes y, por tanto, sin cerrar la semana que viene, qué se le va a hacer. Por lo pronto sé es seguro que antes de volar tendré la oportunidad de seguir yendo al gimnasio a las 7 como cada mañana, alimentando desde mi cinta de correr las líneas paralelas que tendré frente al ventanal.
Es temprano aún, mediodía, una buena hora para seguir escuchando música -ahora mismo "Planet Gold" de Sofiane Pamart, maravilloso- e imbuirme en la lectura de los dos últimos libros con los que estoy ahora: "Será por dinero", de Aitor Marín, y "El tiempo que me queda", de Irene Afonso Domínguez.
Los dejo con sus cosas, feliz domingo.
♫
Mina, *Una zebra a pois.
sábado, 21 de marzo de 2026
AY RAMONCHU, ¡QUIÉN TE HA VISTO Y QUIÉN TE VE!
Le contesta el portavoz de PACMA: "Un disparate".
Daniel Pueblas Lara, 16.02.2026
La tauromaquia es una de esas cuestiones peliagudas que divide a la sociedad. Sin embargo, cada vez son más los que rechazan esta tradición que otros tantos asocian con la cultura.
Ramón García, conocido también como Ramontxu, se ha destapado como uno de los más fervientes defensores de los toros. El presentador del Grand Prix fue el encargado de conducir la gala de San Isidro 2026 el pasado día 5 de febrero en Las Ventas, donde realizó unas declaraciones que han desatado una oleada de críticas.
"Por eso yo quiero pedir hoy que lleven a sus hijos y a sus hijas a los toros. Que lleven a sus nietos y a sus nietas a los toros. Que lleven a sus sobrinos y a sus sobrinas a los toros. Que lleven a sus hermanos. Porque el mundo del toro y lo que se aprende no te lo da nada. Ninguna otra cosa en la vida", dijo Ramón García en el acto.
El presentador insistió sobre este punto, asegurando que llevar a los niños "les va a hacer mejores personas". Unas palabras que ahora, más de una semana después, han provocado la reacción de Asier Esparza, vocal de la Junta Directiva del partido animalista PACMA.
"Un disparate y una manipulación emocional"
"Hablar de tu abuelo y de llevar a los niños a los toros para hacerlo, como dices, mejores personas utilizando la nostalgia y el amor de un nieto como argumento para justificar que un niño presencia una tortura ritualizada y absolutamente premeditada, esto no es tradición, esto es un disparate y una manipulación emocional", señaló Esparza, en un vídeo publicado este fin de semana en sus redes sociales.
"Dices que allí se aprende algo que no te da nada más en la vida y aquí te voy a dar la razón. Se aprende a desconectar el alma y la empatía. El debate no está en si el toro sufre o no. Esto, la ciencia ya lo ha demostrado cientos de veces. El debate es: 'ahora que sabéis que sufre, ¿hasta cuándo vais a seguir fingiendo que no lo sabéis?'", continúo el portavoz de PACMA.
"Yo aquí solo veo dos opciones: uno, negáis la evidencia científica, pero no en plan rebeldes con criterio, sino como catetos, estáis a la altura de los terraplanistas. Conocéis la realidad, pero os importa menos que cero. Dime, Ramón, ¿en qué os convierte esto? Pon tú el adjetivo", inquirió a Ramón García.
Y para finalizar su respuesta, Asier Esparza dejaba clara la postura de los animalistas: "Si para mantener viva tu afición necesitas heredarle a un niño la capacidad de mirar al dolor y no sentir nada, no estás formando mejores personas, sino ciudadanos vacíos y anestesiados. La verdadera evolución no es conseguir que el niño siga los mismos pasos de su abuelo hasta la plaza, sino evitar que cometa los mismos errores que él. Esto es solo mi opinión, es una cuestión de sentido común. La tradición se hereda, pero la compasión se elige".
EL COMUNISTA
Fíjate que soy poco mitómano -nunca he entendido las filas de gente llorosa antes las capillas ardientes, por ejemplo-, pero con Pedro Sánchez me está pasando algo extraño. Sanchista, llaman los periodistas a los partidarios del Presidente, como lo hicieron hablando de los juancarlistas, felipista con ambos, González y Borbón, y demás frivolidades semánticas; bien les gusta a un periodista inventarse un modismo y más si éste pasa a la Historia. Pues eso, que no soy mitómano ni sanchista ni nada por el estilo, más bien anti todo lo que sea encasillar. Pero mira que con el tiempo cada vez me gusta más este señor, tal vez por el odio inquino que se respirar contra él por todos lados.
Los mismos que me echan en cara que mi poco interés por la economía, inversamente proporcional a las políticas sociales, son los que no hablan jamás de los logros económicos de España en estos momentos.
Los mismos que se quejan de la subida de los precios por esta última guerra son los que critican a los del NO A LA GUERRA.
Esos mismos serían los que, en caso de que España entrara en guerra, pondrían el grito en el cielo si llamasen a filas a sus hijos.
Todo está tan enfangado que lo mejor es encender la tele e ir directamente a alguna plataforma antes de que cualquier canal genérico se cuele, antes de que pueda aparecer AR sin que menos te lo esperes.
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Sergio Coto, El HuffPost.
Si algo ha conseguido en las últimas semanas Pedro Sánchez es que se hable de él. Su postura totalmente contraria a la de la Administración Trump e Israel en los ataques contra Irán sigue siendo objeto de análisis fuera de España.
Uno de los últimos en hablar del presidente del Gobierno español ha sido Martin Sonneborn, político, periodista y eurodiputado desde 2014, líder del partido satírico Die PARTEI.
Concretamente, ha reaccionado a las más de 80 medidas que este mismo viernes ha aprobado el Gobierno, en un Consejo de Ministros extraordinario en el que hubo algo de tensión con Sumar hasta que se ha acordado impulsar un segundo decreto centrado en la vivienda.
"Malditos comunistas"
En claro tono irónico, Martin Sonneborn ha mostrado su sorpresa porque España haya pensado más en los ciudadanos que el propio Gobierno alemán tras la subida de precios por la guerra en Irán.
"¡Malditos comunistas! España aprobó ayer una serie de 80 medidas (con un presupuesto total de 5.000 millones de euros) para combatir los efectos de la guerra en Oriente Medio", ha detallado.
El eurodiputado alemán se ha hecho eco de algunas de las medidas impulsadas por el Ejecutivo español. "La medida principal consiste en una reducción de los impuestos sobre la energía, del 21% al 10%, para la electricidad, el gas y los combustibles. Esto disminuirá el precio de la gasolina en 30 céntimos por litro en la gasolinera, lo que supone un ahorro de aproximadamente 20 euros por depósito para un coche familiar de gama media", ha destacado.
Al ver el anuncio de Sánchez, ha hablado de que, "desde una perspectiva alemana, prácticamente TODO en esto es asombroso". "¿Puede una decisión del gabinete tomada el viernes entrar en vigor al día siguiente? ¿No está eso prohibido?", ha cuestionado de forma irónica.
"¡¿Qué?! ¿De verdad se pueden BAJAR los impuestos?".
"¡¿Qué?! ¿Se puede gastar dinero público PARA LOS CIUDADANOS?".
"¿Eh? ¿Un gobierno puede simplemente hacer la vida más fácil a la gente en lugar de complicarla constantemente?".
"¿Y por qué esta noticia ocupa reportajes televisivos enteros y páginas completas de periódicos en Francia, mientras que en Alemania solo circula una pequeña noticia (frustrantemente incompleta) de la agencia DPA?", ha proseguido.
Martin Sonneborn ha destacado que "si esta es la medida 'populista' del 'comunista' Sánchez, ¿quién crees que estará mejor al final: un español con su 'comunista' o tú con 'Merz'?".
"¿Cómo explica usted el hecho de que exista un gobierno en la UE que, bajo cualquier circunstancia imaginable, actúe simplemente con más inteligencia y dignidad que el suyo?", ha sentenciado.
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