miércoles, 11 de febrero de 2026

LA FATWA


Buenos días. Lo primero que me aparece en Spotify es el aria "Soave sia il vento" de la ópera de Mozart "Così fan tutte", no puede haber una música más perfecta, así que con optimismo comienzo otra mañana dedicado en cuerpo y alma -más en cuerpo que en alma, para qué les voy a engañar- a los últimos proyectos entre manos, que parece no acabar nunca. 
Per créanme si les digo que no sé si sigue siendo una buena idea lo de leer el periódica con el primer café, por mucho que abogue por estar informados como única arma contra la desinformación, valga la redundancia a la inversa. Todo muy obvio, sí, pero con resultados altamente poco recomendables. Veamos, por ejemplo, la portada de EL PAÍS hoy miércoles, un día normal con apariencia de intranscendente. pero no, nuestros políticos siempre pueden volverlo gris o negro, ellos saben cómo hacerlo, estén en la palestra o en la retaguardia, como Felipe González, al que sólo le falta emitir una fatwa contra Pedro Sánchez. 
Por cierto, a colación de esto último, me entretuve ayer en leer los cientos de comentarios (bueno, no todos, me cansé a la mitad de ellos) de los lectores. Entre ellos muchos decían que había que respetar a Felipe González, que él daba su opinión, tan lícita como cualquier otra. Sí, efectivamente cualquiera puede decir lo que piensa, pero no estamos hablando de un comentario normal dicho por una persona normal, se trata nada menos que de un expresidente, referencia en su momento de la izquierda española. Creo que, aunque no le guste Pedro Sánchez, que es obvio (dos gallos en un mismo corral ya huele mal) debería ser, como mínimo, más leal.
Ya me desviaba de lo que quería decir, las noticias de hoy, tan esperanzadoras como siempre. Ah, antes de que me olviden, no pasen por alto la película "Tormenta infinita", con Naomi Watts, muy buena.
Otra vez fuera del tiesto, perdónenme.
Las noticias de hoy son, como decía, todo menos esperanzadoras: tiroteo en una escuela canadiense, Feijóo recriminando a Sánchez la culpa del accidente ferroviario (se comenta en los corrillos del Congreso que hay un vídeo donde se ve a alguien con un chaleco con las iniciales PS sobre la vía del tren con un soldador, una noche sin luna), de luna nueva; y como guinda del pastel, ¡y qué guinda!, Ayuso compareciendo en Mar-a-Lago y equiparando al Gobierno de México con la dictadura cubana. Ésta haciendo amigos, como siempre.
Como no voy a acabar esto que escribo con Ayuso, no se lo merece, lo haré con Mozart, siempre una opción ganadora.

PD. Olvidaba dejar por escrito que me avergüenzo de la clase política española.
"Così fan tutte", Mozart. *Soave sia il vento.

martes, 10 de febrero de 2026

LO QUE NOS VIENE ENCIMA

No entiendo nada de economía, ni macro, micro o to so cho. Y no me enorgullezco al reconocerlo, debería saber un poco más, al menos lo básico, pero ya hace años que tiré la toalla al respecto, el dinero y yo no nos llevamos nada bien, quizá sólo para gastarlo, si es verdad la máxima que me remiten muchas veces de que son un pobre con un rico dentro. Se a como sea, no hay duda que debemos leer sobre ello porque las cosas están cambiando a tal velocidad que en un tris nos quedaremos sin dinero en efectivo, estoy convencido de ello. El control sobre o que gastamos y cómo lo hacemos es ya una evidencia, ya nos parece tan normal usar el bizum, por ejemplo, que ni recordamos que hace unos meses ni nos sonaba. Ya lo decía MECANO hace años, ¡no pintamos nada!
El euro digital se acerca a su móvil: qué es, en qué se diferencia de las criptomonedas y por qué Europa se juega su soberanía con este proyecto
El BCE quiere que el dinero se actualice a la economía digital y que los pagos dependan de empresas europeas en medio de las tensiones geopolíticas que dominan el tablero mundial.
Ricardo Sobrino, 07.02.2025

En la era digital, el dinero ha evolucionado. El gesto de abrir la cartera para pagar con billetes está dando paso a sacar el móvil del bolsillo. Acercar la pantalla del teléfono al terminal del supermercado, enviar dinero por Bizum a un amigo o introducir los datos de la tarjeta para comprar por internet se han convertido en actos cotidianos que reflejan la transformación del sistema financiero, pero esconden un cambio más profundo: quién domina los canales por los que circula el dinero. El Banco Central Europeo (BCE) no quiere perder peso en ese ecosistema ni que el dinero quede en manos de operadores privados y prepara uno de sus proyectos más ambiciosos para los próximos años, el lanzamiento del euro digital. Una actualización del dinero físico llamada a convivir con otros medios de pago en una guerra más política que tecnológica por el control del dinero del siglo XXI y que ha despertado el recelo tanto de la industria como de los legisladores.

El euro digital nace como una propuesta del BCE para adaptar el dinero a la nueva economía. Podrá utilizarse como los billetes y las monedas, pero de forma digital, tanto para pagar en los en comercios físicos como en compras por internet y también para enviar dinero entre particulares. El primer objetivo es ofrecer un medio de pago unificado y gratuito para toda la eurozona. “Tiene sentido porque es un bien público que necesitan todos los ciudadanos. Hace 15 años probablemente se podía llegar a todos los sitios con el efectivo, pero cada vez hay más espacios que son esenciales para los ciudadanos en su día a día, en los cuales no se pueden usar monedas y billetes. Un ejemplo muy claro es el comercio electrónico, que es esencial para las personas”, explica José Manuel Marqués, el jefe del departamento de innovación financiera del Banco de España.

La pandemia aceleró un cambio que ya estaba en marcha. Durante los años 2020 y 2021, el uso del efectivo cayó con fuerza en la zona euro y, aunque tras la crisis sanitaria la tendencia se moderó, el retroceso no se ha revertido. El efectivo sigue siendo el medio de pago más utilizado en comercios físicos —en 2024 concentró el 52% de las transacciones—, pero pierde terreno cada año: en 2022 suponía el 59% y en 2016 el 79%. En paralelo, los pagos con tarjeta ya representan el 39% de las operaciones y los pagos con dispositivos móviles, aunque todavía minoritarios, casi se han duplicado desde la pandemia. En términos de valor, las tarjetas concentran el 45% del importe total de los pagos presenciales, por encima del efectivo (39%), una señal clara de que el dinero se mueve cada vez más por canales digitales.


Pero más allá de actualizar el dinero a la realidad tecnológica, el proyecto del euro digital es también el instrumento del BCE en una batalla política que se libra en paralelo. Europa depende de infraestructuras de pago privadas y extranjeras. Visa y Mastercard dominan el mercado de los pagos con tarjeta, mientras Apple, Samsung y Google han irrumpido con fuerza en los pagos móviles, el medio que más crece. Según datos del BCE, el 70% de todas las compras con tarjeta en la zona del euro se liquidan a través de estas redes internacionales, dejando a Europa en una situación de dependencia frente a proveedores extranjeros. El propio BCE reconoce que uno de los objetivos del euro digital es impulsar una industria de pagos —considerada de importancia crítica— que esté liderada por empresas europeas.


“El principal motivo del euro digital no es tecnológico, es de soberanía. Hoy la mayoría de los esquemas de pago que mueven el dinero en Europa son extranjeros, y eso supone un riesgo estratégico. El proyecto del euro digital empieza a gestarse cuando Facebook anuncia Libra. Ahí los reguladores se dan cuenta de que el control del dinero podía desplazarse fuera del sector público”, explica Iván Manso, senior manager de FS-Strategy de KPMG en España.

Las propias autoridades lo explican. “En los medios de pago es muy fácil que haya situaciones de falta de competencia. Si ese servicio además es provisto por entidades que no son europeas, estás en manos de empresas extranjeras para un sector esencial para el funcionamiento de tu economía y puede llevar a una dependencia de un tercer país que lo puede utilizar con propósitos distintos a tus intereses”, detalla Marqués.

Las tensiones geopolíticas de los últimos años, desde la invasión rusa de Ucrania hasta el regreso de Donald Trump al gobierno estadounidense, han reforzado en Bruselas y Fráncfort el temor a dejar en manos de operadores extranjeros, con intereses potencialmente divergentes, los canales por los que circula el dinero. En un hipotético escenario extremo, una decisión política en Washington podría obligar a Visa y Mastercard a cortar el servicio en Europa, paralizando los pagos con tarjetas. Esa dependencia es precisamente lo que el BCE quiere evitar.

También hay un componente económico. Una industria dominada por unos pocos gigantes puede acabar presionando al alza los costes para los comercios. Aunque para el consumidor pagar con tarjeta o con el móvil suele ser gratuito, los establecimientos asumen tasas de descuento: comisiones que cobran los bancos y los emisores de tarjetas al por cada transacción.

“La estrategia de pagos minoristas del Eurosistema reconoce los riesgos asociados a una dependencia excesiva de un pequeño número de proveedores de pagos no europeos, cuyos intereses no necesariamente coinciden con los de las partes interesadas europeas. El predominio de unas pocas grandes empresas globales podría, con el tiempo, conducir a una menor competencia y al abuso de poder de mercado en detrimento de los consumidores y las empresas europeas. El euro digital podría ayudar a reducir la dependencia de Europa de los proveedores de pagos privados no europeos, actuando a la vez como contrapeso a su dominio del mercado”, explican fuentes del BCE.

Pagos fragmentados

Igualmente, el BCE pretende recuperar en el entorno digital el espíritu de la moneda única. Cuando en 2002 se introdujo el euro, la promesa era clara: facilitar los pagos y reforzar la integración económica dentro de la Unión Europea. Un ciudadano español podía viajar a Italia y pagar un café con las mismas monedas que utilizaba en su barrio, sin pasar por una casa de cambio. Dos décadas después, esa unidad se ha fragmentado.

La popularización del comercio online y el avance tecnológico ha dado lugar a un mosaico de soluciones nacionales y privadas para pagar que se han desarrollado de forma desigual. Mientras en España se han generalizado los pagos con tarjeta, en países como Alemania el efectivo sigue teniendo un peso dominante y no es raro que algunos comercios solo acepten pagos con billetes y monedas. El desarrollo de sistemas de pago instantáneo como Bizum, las billeteras digitales y nuevas formas de pago con códigos QR, han abierto un abanico de opciones, pero no siempre están disponibles en todos los países y establecimientos, lo que genera brechas y dificultades para los ciudadanos a la hora de pagar. Para el BCE, esta fragmentación supone un riesgo estratégico. Con el euro digital, la institución busca ofrecer una solución homogénea que funcione en toda la eurozona y refuerce de nuevo la idea de un espacio europeo de pagos verdaderamente integrado.


“Los pagos digitales en la eurozona están relativamente fragmentados, dependiendo de los países y los casos de uso. No obstante, por su diseño, el euro digital podría representar una oportunidad para reducir la fragmentación mediante una solución de pago paneuropea universalmente adoptada en la eurozona”, explica Andrea Costanzo, vicepresidente de instituciones financieras europeas en Morningstar DBRS.

No obstante, el proyecto ha despertado el recelo dentro del propio sistema financiero. La banca cuestiona la necesidad de construir desde cero una infraestructura pública de pagos cuando ya existen soluciones privadas ampliamente adoptadas, como Bizum en España u otros sistemas nacionales en la eurozona. El temor es doble: por un lado, que el euro digital se solape con herramientas que ya funcionan y, por otro, que los costes de implantación y mantenimiento recaigan en las entidades financieras sin un modelo de ingresos claro. El BCE insiste en que el euro digital no pretende sustituir a estas soluciones, sino complementarlas, pero el debate sobre quién paga la factura y si realmente es necesario construirlo desde cero, está abierto.

“Las principales preocupaciones se refieren a las estructuras de financiación y la composición de ingresos de los bancos, ya que un uso generalizado del euro digital podría provocar la desintermediación, lo que en última instancia conllevaría mayores riesgos de liquidez y costes de financiación, así como una disminución de la rentabilidad”, añade Costanzo.


Bitcoin, ‘stablecoins’ y Bizum, no todo es lo mismo

Uno de los mayores retos a la hora de explicar qué es y cómo funcionará el euro digital es la confusión que genera con otros activos digitales. Porque el universo de los pagos es cada vez más amplio, pero no todo es lo mismo. Por un lado, están los criptoactivos. Seguramente habrá escuchado hablar sobre Bitcoin, Ethereum y otras criptomonedas. No son dinero público ni de curso legal y su uso como medio de pago es marginal. Se utilizan principalmente con fines especulativos, presentan una elevada volatilidad y no cuentan con el respaldo de un banco central. Tanto el Banco de España como la CNMV advierten del riesgo extremo que supone invertir en ellos.

“Es un entorno descentralizado del que no se tiene control. Si se va a mover la economía a través de esos raíles como tal, el banco central no puede controlarlo y existe el riesgo de que a nivel tecnológico se caiga la propia red. Además, no es lo más eficiente utilizar criptoactivos o criptomonedas, como puede ser Bitcoin, para pagar”, valora Iván Manso, de KPMG.

Por otro lado, en los últimos años han empezado a ganar terreno las stablecoins. También son criptoactivos, pero a diferencia de Bitcoin o Ethereum, su diseño busca evitar la volatilidad. Su valor se vincula a una moneda oficial, como el euro, el dólar o la libra esterlina. En teoría, una stablecoin referenciada al euro debería valer siempre más o menos lo mismo que un euro, lo que las convierte en una herramienta mucho más estable y predecible que otras criptomonedas. Su finalidad principal no es la especulación, aunque algunos inversores las utilicen como refugio temporal en momentos de turbulencias en los mercados.

En la práctica, las stablecoins funcionan como una forma de dinero digital privado y se utilizan sobre todo para facilitar pagos y transferencias rápidas, especialmente entre empresas a escala internacional. Hoy en día, una transferencia transfronteriza tradicional puede tardar varios días en completarse, pasar por numerosos intermediarios y generar costes elevados en comisiones y tipos de cambio. Durante ese proceso, miles de millones de euros quedan inmovilizados temporalmente entre la cuenta de origen y la de destino. Las stablecoins prometen reducir drásticamente esos tiempos, permitiendo mover dinero casi de forma instantánea y ofreciendo a empresas y grandes corporaciones más agilidad para gestionar tesorería, pagar proveedores o abonar salarios en distintos países.

Algunas de estas monedas digitales están impulsadas por bancos tradicionales y consorcios financieros y otras proceden de empresas tecnológicas. En Europa, su emisión está regulada por el reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), que exige a los emisores autorización previa y la obligación de mantener reservas suficientes —en efectivo o activos muy líquidos— para respaldar su paridad con la moneda de referencia. Sin embargo, a diferencia del euro digital, las stablecoins no están respaldadas por un banco central ni constituyen dinero público. Son instrumentos privados cuyo funcionamiento depende del emisor y de la confianza de los usuarios. El riesgo que corren es que si el emisor gestiona mal las reservas, sufre problemas financieros o quiebra, los tenedores de esas stablecoins podrían enfrentarse a pérdidas de su dinero.

“El dinero más seguro ahora mismo es el efectivo porque es el que emite el propio BCE y está respaldado por la institución. El dinero que utilizamos en depósitos es dinero bancario y no está directamente respaldado por el BCE, sino por la entidad financiera. Es muy difícil que lleguen a alcanzar la masa monetaria, al menos a nivel europeo. Si no se llegara a emitir el euro digital esta es otra alternativa. Pero la cuestión es que el euro digital va a ser muy eficiente, va a estar disponible 24 horas, siete días a la semana, 365 días del año”, explica Manso, de KPMG.

Además de las criptomonedas y las stablecoins, existen soluciones de pago privadas más cercanas al día a día del consumidor, como Bizum. Se trata de aplicaciones vinculadas a la cuenta bancaria que permiten enviar dinero al instante a familiares, amigos y próximamente comercios, directamente desde el móvil, sin necesidad de efectivo ni tarjetas. Estas plataformas han tenido un gran éxito en España y otros países europeos porque son rápidas, sencillas y muy prácticas, pero no son dinero como tal, son intermediarios que permiten llevar dinero de una cuenta a otra al instante.

Pagar con euros digitales

Si todo avanza según lo previsto, el euro digital podría estar operativo en 2029, aunque los recelos políticos y del sector financiero podrían retrasar el calendario. Pero la pregunta que seguramente se esté haciendo es, ¿cómo me afectará el euro digital en mi día a día y cómo podré pagar mi café de las mañanas con euros digitales? Más que una revolución, el BCE pretende que el euro digital sea una evolución natural del dinero, diseñada para convivir con los billetes y monedas sin complicar la vida cotidiana de los ciudadanos. Quienes prefieran no usarlo, por desconocimiento, desconfianza o falta de costumbre con la tecnología, podrán seguir pagando en efectivo, como hasta ahora. Quienes estén acostumbrados a utilizar Bizum, o lo prefieran, también podrán usarlo, ya que está previsto que próximamente se habilite esta opción para los comercios. Y quien prefiera pagar con la tarjeta o con carteras digitales como las de Apple o Google también podrá hacerlo.

“No estamos en contra de que haya innovación y distintas maneras de permitir pagos, pero sí creemos necesario que haya una alternativa pública gratuita para los ciudadanos y con unos costes contenidos”, explica José Manuel Marqués, del Banco de España.


Los euros digitales se obtendrán a través de una cartera integrada en las aplicaciones móviles de los bancos, donde las entidades financieras actuarán como intermediarios. De forma similar a como hoy sacamos un billete de 50 euros de un cajero, los usuarios podrán transferir fondos desde su cuenta bancaria a su cartera de euros digitales y pagar con ellos de manera inmediata. Con acercar el móvil al terminal de pago, la transacción se realizará al instante, sin necesidad de introducir contraseñas complejas ni depender de la conexión a internet. De hecho, una de las características más innovadoras del euro digital es que podrá utilizarse incluso sin cobertura móvil o Wi-Fi, asegurando que los pagos sean posibles en zonas remotas o ante fallos temporales de la red.

El euro digital ofrecerá también pagos inmediatos entre particulares, permitiendo enviar dinero a familiares o amigos. Además, esta nueva forma de dinero abre la puerta a nuevas posibilidades para la innovación financiera, como pagos automáticos, microtransacciones, programas de fidelización integrados. Igualmente, la privacidad estará garantizada.

El BCE planea establecer un límite inicial de tenencia por usuario, que según apuntan los expertos conocedores, apunta a situarse entre los 2.000 y 3.000 euros. Aunque no está definida la cifra, se busca una cantidad suficiente para el día a día de cualquier ciudadano, pero que al mismo tiempo permita mantener el control sobre la emisión y el flujo del dinero digital. Igualmente, con ese límite se busca que no haya una fuga de fondos. Hay que tener en cuenta que los euros digitales no tendrán una remuneración, no servirán como depósito, para evitar ese trasvase o posible fuga de capitales que suponga un riesgo para la estabilidad financiera, por lo que el usuario tampoco tendrá un incentivo en acumular euros digitales en su cartera.

Aunque el dinero del futuro ya no pesara en el bolsillo, sigue concentrando poder. Mientras el euro se prepara para dar el salto definitivo al móvil, Europa se juega algo más que un nuevo medio de pago: quién diseña las reglas, quién controla los canales y quién cobra por ellos. La carrera por el dinero del siglo XXI ya ha empezado.

AY CANARIAS

MEMORIA HISTÓRICA

 

Exigen compromiso institucional con las víctimas de la dictadura en Tenerife
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife pide más recursos para seguir con la búsqueda e investigación de los desaparecidos durante el franquismo.
Adrián Galván, DIARIO DE AVISOS, 07.02.2026

Reparar el recuerdo de la represión franquista para construir un presente más justo y libre. Esta es la voluntad que, desde hace ya veinticinco años, guía a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Isla de Tenerife (Armht). Sin embargo, avanzar en este camino resulta cada vez más difícil cuando no todas las partes reman en la misma dirección. Así lo denuncia la presidenta de la entidad, Mercedes Schwartz, quien reclama mayor apoyo y compromiso institucional en la labor de recuperación de la memoria histórica, especialmente en las iniciativas de localización de fosas de víctimas de la dictadura.
“Si las administraciones no se involucran, no podemos hacer nada”, señala Schwartz. En su balance de 2025 afirma que “ha sido muy difícil avanzar en los proyectos” debido a la falta de inversión pública. Tal y como recuerda, “la Isla de Tenerife fue una de las que mayor represión sufrió”, con una persecución que derivó en asesinatos y desapariciones que, pese a la dificultad para cuantificarlas debido a la opacidad del régimen, los investigadores estiman en miles.
Respecto a todas esas personas que el franquismo borró sin dejar rastro, de un día para otro, la asociación impulsa distintos proyectos de búsqueda con el objetivo de arrojar luz sobre este oscuro pasado. No obstante, “para cualquier iniciativa es necesario contratar personal especializado, investigadores… y la disponibilidad económica de la que disponemos es muy, muy limitada”.

Dentro de sus líneas de actuación destaca la lucha contra los vestigios franquistas y la reivindicación de espacios que, a su juicio, deberían ser declarados lugares de memoria democrática. El caso más emblemático, el del monumento a Franco, que lleva años en un punto muerto, atrapado en un vaivén jurídico y político. “Es impresentable que en un país democrático todavía existan monumentos de exaltación de la dictadura”.

Además desde finales del año pasado, el grupo solicita que se declaren lugares de memoria histórica espacios como la antigua prisión de Paso Alto y el Barranco del Hierro, donde fueron encarceladas y fusiladas víctimas de la represión franquista. Ambos expedientes siguen, según la entidad, “sin respuesta”.
Pese a la labor que desarrollan en la Isla, la presidenta del Cabildo “nunca se ha reunido con nosotros”, indican. Una situación que refleja el escaso compromiso político que vienen denunciando. Así, reclaman un respaldo por parte de las administraciones, sobre todo en forma de apoyo económico, “no para la asociación, sino para los proyectos, porque buscamos verdad, justicia y reparación”.

“Podría haber 500 desaparecidos en la fosa marina de Anaga”

Entre los próximos objetivos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Isla de Tenerife, se encuentra la realización de una prospección submarina en la costa sur de Anaga, entre Santa Cruz de Tenerife y San Andrés, con el fin de investigar lo que numerosas fuentes históricas y testimonios sitúan como una gran fosa común marina utilizada durante la represión franquista.

“Los golpistas sacaban de madrugada a prisioneros, los metían en un barco y los arrojaban al mar con un saco de piedras”, relata sobre este trágico episodio. En esta fosa común de Anaga se calcula que podrían encontrarse hasta 500 desaparecidos.

Por ello, la asociación ha solicitado al Ministerio de Defensa y al Ministerio de Memoria Democrática su colaboración, proponiendo la utilización del buque de salvamento Neptuno y del vehículo submarino Leopard para llevar a cabo un primer sondeo científico del fondo marino.

ZARIGÜEYAS




 

lunes, 9 de febrero de 2026

SNARKY PUPPY

Metropole Orkest & Snarky Puppy.




*Chimera.

¡OLÉ!


El Comité de los Derechos del Niño de la ONU pide a España que la pederastia en la Iglesia no prescriba
El organismo reclama una prestación universal por crianza, ante “el aumento de la pobreza infantil”, y reitera que debería prohibirse el acceso de los menores de 18 años a los toros.
Carolina de Lima / María Sosa Troya, 05.02.2026

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU, integrado por 18 expertos independientes, recomendó este jueves a España que declare como imprescriptibles los delitos de abuso sexual contra la infancia cometidos por miembros de la Iglesia católica y que garantice el derecho de las víctimas a una reparación. La propuesta forma parte de las observaciones finales de este organismo como resultado del examen al que se ha sometido España en 2025, que culminó el pasado enero con una sesión en Ginebra en la que una delegación del Gobierno se sometió a las preguntas del grupo de expertos. El comité se ha mostrado preocupado por las altas cifras de pobreza infantil y propone la creación de una prestación universal por crianza. También reitera una recomendación que ya realizó en el pasado: la prohibición de que los menores de 18 años acudan a los toros.

Con un documento de 18 páginas, se concluye el VII ciclo de revisión a España, que se sometió a uno de estos exámenes por última vez en 2018. El comité, que evalúa el grado de cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño, que España ratificó en 1990, ha contado para su análisis con distintos informes, entre ellos, uno elaborado por el propio Estado, otro por el Defensor del Pueblo y otros muchos que enviaron organizaciones de la sociedad civil.

El comité expresa su “preocupación” por el “bajo nivel de investigaciones y condenas en casos de abusos sexuales cometidos por personal de la Iglesia católica”. Según la contabilidad de EL PAÍS, hay más de 2.900 víctimas de la pederastia en el seno de esta institución. Muchas de ellas asumen que vivieron una agresión, y se atreven a hablar de ello ya en la edad adulta, por lo que es muy frecuente que, a la hora de denunciar, el delito ya haya prescrito.

En España, los delitos sexuales contra la infancia prescriben en un mínimo de cinco años y en un máximo de 20, en los casos más graves. Actualmente, ya hay abierta una vía en el Congreso para estudiar su imprescriptibilidad, no solo en el seno de la Iglesia, sino los cometidos contra menores de edad en general. En 2024, la Cámara baja aprobó la toma en consideración de la reforma del Código Penal para que los delitos de pederastia penados con más de cinco años de cárcel no prescriban, algo que ya sucede en países como Bélgica, Holanda, Suiza y Suecia.

El catedrático de Derecho Penal de la Universitat Oberta de Catalunya Josep Maria Tamarit explica que la reclamación del comité de la ONU no podría hacerse efectiva exclusivamente para los delitos cometidos en el seno de la Iglesia, sino para todos los relacionados con pederastia. Aunque ha apuntado que esta modificación solo podría aplicarse para los delitos cometidos y denunciados una vez que se hubiera reformado el Código Penal para introducir la imprescriptibilidad. “En nuestro ordenamiento jurídico ya hay delitos que no prescriben, como los crímenes de guerra. Ampliar estas excepciones es una decisión del legislador”, sostiene. Actualmente, el Ministerio de Juventud e Infancia está preparando una reforma de la Ley de Protección de la Infancia frente a la Violencia (Lopivi), en la que pretende ampliar el plazo de prescripción de estos delitos (de tal forma que el tiempo para poder denunciar comience a correr cuando la víctima cumpla 45 años, frente a los 35 que establece la legislación actualmente).

Pero el informe del comité va mucho más allá de este caso en concreto. Presenta una batería de propuestas, que van desde la protección de los menores en el entorno digital hasta la situación de los migrantes (expresa, por ejemplo, preocupaciones respecto al procedimiento de determinación de la edad) o de los menores tutelados por la Administración (pide garantizar que ningún niño de hasta seis años viva en centros residenciales y mejorar las garantías jurídicas en las retiradas de tutela).

Más del 28% de la infancia española vive bajo el umbral de la pobreza

Precisamente este jueves se han conocido las últimas cifras de pobreza infantil en España: el 28,4% de los niños y las niñas viven bajo el umbral de la pobreza. El país se sitúa, año tras año, a la cola de la UE. Un dato que los expertos consideran preocupante. El documento se refiere al “aumento persistente de la pobreza infantil y de la exclusión social”, por lo que el comité reclama al país establecer una prestación universal por crianza y apunta directamente a la posibilidad de hacerlo a través de deducciones fiscales reembolsables. Esta medida, apuntan los expertos, debería contar con financiación suficiente y formar parte de una estrategia integral para asegurar unos estándares de vida adecuados para los niños y niñas. Los expertos reprochan a España la “insuficiente inversión pública en ayudas a las familias y a la infancia”.

Este es un punto en el que hay un fuerte debate en el seno del Gobierno, formado por una coalición entre el PSOE y Sumar. Los ministros del socio minoritario del Ejecutivo defienden desde hace meses como una de sus prioridades el establecimiento de una prestación universal para todos los niños menores de 18 años que establecen en 200 euros al mes. Las organizaciones que defienden los derechos de los niños y los adolescentes, aglutinadas en la Plataforma de Infancia, y expertos en pobreza infantil han defendido la medida como una potente arma para combatir las altas cifras de pobreza. Eso sí, requeriría de un alto desembolso económico.

Por otro lado, en sus observaciones de 2018, el comité ya recomendó a España que prohíba la asistencia a espectáculos taurinos, y en esta ocasión lo han reiterado: el país debe prohibir su participación en eventos, festejos y también en escuelas taurinas. Los expertos han expresado su preocupación por que niños y adolescentes puedan presenciar escenas de violencia y muerte. Además, el comité insta a las autoridades a promover campañas de sensibilización sobre “los efectos negativos de la violencia asociada a la tauromaquia en los niños, incluso como espectadores”. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha explicado que quiere incluir la medida en la reforma de la Lopivi, algo que ha suscitado fuertes críticas de la oposición.

En su informe, en el que desglosa una batería de medidas, el comité enfatiza que garantizar los derechos de los niños, además de ser una obligación del Estado, requiere voluntad política y mecanismos de seguimiento eficaces. En este contexto, Ricardo Ibarra, director de la Plataforma de Infancia, subraya que el próximo desafío es “transformar las recomendaciones en avances concretos y sostenidos para la infancia”.

DEBAJO DEL RETRATO


Nadie quema nada, pero todo arde
Juan José Millás, 08.02.2026

Debajo del retrato de George Washington, cuidadosamente enmarcado para convertirlo en símbolo, cuelga la Declaración de Independencia, protegida por cortinas que se abren o se cierran a gusto del consumidor, como el que baja la persiana del dormitorio cuando el domingo por la mañana entra demasiada luz. Quizá no hacían falta: la musealización (¡qué extraño sustantivo: musealización!) ya anquilosa o fosiliza lo suyo. Nada como colocar una joya histórica sobre una peana para que pierda su significado, si algún día lo tuvo. Y, al contrario: basta con instalar un bacín sobre un pedestal para otorgárselo (recuerden el famoso urinario de Duchamp). Son contradicciones del arte, qué le vamos a hacer. Ese famoso texto, que nació para incomodar al poder, aparece aquí reducido a decorado solemne. Si se desprendiera de la pared y se estrellara contra el suelo, el marco sonaría a ataúd roto, quizá a ataúd vacío. La escena es de una crueldad casi municipal. Arriba, el fundador, neutralizado por el óleo, que a veces funciona como camisa de fuerza. Debajo, un documento que habla de igualdad, rebelión y límites al poder. Y un poco más abajo todavía (donde arriba y abajo poseen connotaciones de orden moral) Corina Machado y Trump sonríen como quienes acaban de inaugurar una rotonda para organizar el tráfico mundial de diplomas noruegos.

Todo aparece planchado, aunque institucionalmente muerto, como el decorado de una peli cuando se termina la jornada de rodaje. No hay choque, pese a la acumulación de contradicciones cuidadosamente ordenadas. Nadie quema nada, pero arde todo.

HERMANA, YO SÍ TE CREO


Os importan una mierda las mujeres
Contarás que si no se ha ido a denunciar al juzgado entonces mucha valentía no tendrán estas señoras, quizá algún interés oscuro por ahí. Es entonces cuando te llega un mensaje con la respuesta del PP de Madrid acerca del caso del alcalde de Móstoles.
Ángeles Caballero, 06.02.2026

Os importan una mierda las mujeres. Les hacéis caso un ratito, cuando conviene. Entráis de lleno en sus problemas, en sus asuntos, como si no fueran también vuestros. Se os llena la boca del “Hermana, yo sí te creo” cuando toca, cuando el señalado no es uno de los vuestros. Es entonces cuando mandáis a paseo la presunción de inocencia y pedís dimisiones, comparecencias, explicaciones, una autopsia minuciosa del caso. Qué calvarios tienen que pasar las pobrecillas, cuánta hipocresía, busquemos un dato rápido, creo que solo el 8% de las agresiones sexuales se denuncian, ¿verdad? Lo he visto por ahí, lo aprovecharé en los 20 segundos que me conceden para explicarlo.

Os importan una mierda las mujeres, y lo que les pasa. Y como os da igual pasáis de la ferocidad a la mansedumbre. A abrazar de inmediato lo de las denuncias falsas, lo de que no se puede ir por ahí arruinando la reputación de unos pobres señores a los que os empeñáis en joder la vida. La presunción de inocencia, más importante aún que la propia vida si me apuras. Dirás luego conceptos vacíos y totalmente contradictorios con lo que dijiste en la intervención anterior, que hay que apoyar a las víctimas, aunque no dirás que depende cuáles. Te habrán explicado quizá que ya no existe el concepto de abuso porque ahora se le llama agresión y entonces aprovecharás para recordar el daño que hizo la ley del solo sí es sí. Eso siempre funciona, pensarás.

Esta vez contarás que si no se ha ido a denunciar al juzgado entonces mucha valentía no tendrán estas señoras, quizá algún interés oscuro por ahí. Es entonces cuando te llega un mensaje con la respuesta del PP de Madrid acerca del caso del alcalde de Móstoles. “La denuncia objeto de la información carecía de sustento alguno, no sabemos si obrando de mala fe, y quizá debería llevarlo a un juzgado, mejor que intentar dañar la imagen de un alcalde que sí es una persona conocida”. ¿Ves? Lo que yo te decía, es meterse en líos sin necesidad, si ya lo decía mi madre: ver, oír y callar. Aunque con el caso de acoso que afectaba a otro partido bien que dijiste, porque se lo escuchaste a alguien, que obligar a las mujeres a denunciar las carga de culpa y responsabilidad, las revictimiza.

Y así, otro día más en la parrilla de televisión. Luego que si la desafección.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

LA MUJER DEL CÉSAR


Con lo que ha dado el modo OFF político durante el mes de enero podrían escribirse varios artículos, pero el tiempo es siempre limitado y mi cabeza hierve, de manera que por salud mental hay que sentarse con las piernas cruzadas y recitar OM sin pausa.
El mundo se ha desquiciado y nosotros, como diría Mafalda, no podemos pararlo para bajarnos, así que no nos queda otra opción que ver (y opinar). Siempre.
El auge de la derecha más extrema se da ya por hecho, si no bastan los resultados de los comicios aragoneses de ayer. La estrategia del PP para hundir al PSOE y a VOX adelantando las elecciones no ha salido como ellos esperaban; gana el PP pero para gobernar dependerá de VOX, que sigue subiendo como espuma cervecera y el PSOE iguala su mal resultado en las anteriores, de manera que todo cambia para seguir igual, o peor. Y, mientras Bad Bunny canta en la Super Bowl a la unidad americana, T arremete contra el "terrible espectáculo" del que nadie entiende una palabra, dice. Una bofetada sin manos al Presidente, o con ambas.
En España Musk envía un proselitista mensaje a través de Telegram despotricando contra Pedro Sánchez, demostrando de nuevo el poder que tienen los oligarcas de las redes; una, ésta, otra oportunidad de oro para dejar de pertenecer a esta red (nunca hubo una palabra mejor). Esto suscitó una discusión el otro día -corta porque dos no discuten si uno no quiere, da igual el nivel de beligerancia-, al contar en la mesa, ingenuo que es uno, esto de Telegram. ¿Y si en vez de ir contra Pedro Sánchez hubiera sido contra Trump? fue la respuesta que me dieron. No comment.
Conmigo ya no cuentan. ¡Qué bueno!, conmigo ya no cuentan, me sorprendo a mí mismo. A buen entendedor...
Siguiendo la estela de la peor política patria, nos llega la enésima mujer que pasa de víctima a culpable, la nueva Nevenka. Da igual ya que se publique lo que dijo, lo que le contestaron, todo se resume en una frase: ¿y tú como ligas? ¿Qué diría Don Ramón María si levantara la cabeza? Nos regalaría otras Luces de Bohemia, pongo el sello.
La visa sigue para y a pesar de todo(s). Llegan los Carnavales a las islas, la Iglesia protesta ante la pasta gansa que debe pagar a los afectados de su terrible pederastia y en Canarias surge una campaña para pedir voluntarios y apoyo material y económico ante la inminente visita del Papa. ¡Qué bueno vivir aquí!
Feliz semana.

PD. Y eso que no hemos comentado nada sobre los papeles de Epstein.
Felix Mendelssohn, *Concierto de piano nº1.

domingo, 8 de febrero de 2026

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS


Cofradía de pedófilos
En la lista de depravados de Epstein hay de todo y Europa se definirá por la respuesta que dé al escándalo.
Elvira Lindo, 08.02.2026
https://elpais.com/opinion/2026-02-08/cofradia-de-pedofilos.html

En 2016, cuando un joven de 28 años irrumpió con un rifle de asalto en una pizzería de Washington en donde los bajos fondos de internet habían situado el centro de una fraternidad de pedófilos capitaneados por Hillary Clinton, yo aún creía que las mentes que producían esos delirios solo podían brotar en Estados Unidos. Hace diez años pensaba que el influjo que ejercía el imperio sobre nosotros, cultural en gran medida, no nos empujaba como sociedad a reproducir comportamientos patológicos. Aquella creencia delirante, bautizada como QAnon, creyó ver en Trump al David bíblico designado desde el más allá para limpiar de inmundicia este mundo. Lo alzaron como el líder del Gran Despertar, y Trump, proclive a alimentar con cualquier idea pestilente su propio pedo, se dejó abrazar por la conspiranoia y auguró que los papeles de Epstein serían la prueba definitiva que señalaría a toda una cofradía de pedófilos demócratas. Los papeles de Epstein protegieron, paradójicamente, al hombre amoral del que ya conocíamos comportamientos abusivos en todos los campos. Pero este cuentagotas de revelaciones enfurece al presidente: aunque lo desvelado aún no justifica imputación alguna para ese plantel de individuos repugnantes, Trump brilla con demasiada frecuencia en sus páginas; aunque jamás lleguemos al fondo del caso más sórdido de depravación protagonizado por figuras poderosas de la política internacional, la realeza, la academia y la cultura, todo nombre que asoma se convierte a nuestros ojos en partícipe o cómplice de esta fiesta inmunda.

Ya es mucho lo que nos señala el pequeño porcentaje de revelaciones. El poderoso se siente atraído por sus iguales; el poderoso cree que su comportamiento, por dañino que sea, es legítimo por cuanto el poder lo sitúa más allá de la legalidad; los derechos de mujeres y de menores, más aún si son pobres, no entran en su consideración ni le provocan culpa o piedad; asume, sin asomo de empatía, la idea de que hay personas que nacieron para su uso y disfrute, no contempla que ese abuso las desgracie de por vida. Hay ya algún idiota en España, siempre hay idiotas de avanzadilla, poniendo en duda la veracidad del caso. Es una interrogación que siembra otras, al tiempo. Está a un paso de decir que esto es una confabulación de las feministas para que los hombres muerdan el polvo de una puta vez, o para que esa ultraderecha que marcha a galope se descabalgue. Pero no hay caso, porque en la lista de los depravados hay de todo: filántropos que enmascaran lo sucio con buenas obras; líderes demócratas, como Clinton, a los que se les vio el plumero desde la casilla de salida; mujeres, como Hillary, que llevan toda la vida disculpando los pecadillos del cónyuge; hay privilegiados, como el ex príncipe Andrés, que ya desde el líquido amniótico han nadado en la abundancia; ministros de cultura de un país que han defendido el abuso como un aspecto de la vida íntima, véase Strauss-Khan; hay damas atraídas por ricos depravados; hay gente de la cultura que busca influencia o donaciones, referentes morales de la izquierda que sirven de consejeros, empresarios que por codicia estrechan la mano del pervertido. Hay un dinero putrefacto que les une a todos y un salvoconducto para entrar en la real sociedad de marranos. Europa se definirá también con la respuesta que dé a esta infección de carácter internacional. Como decía esta semana Reed Brody, el abogado de derechos humanos, comienzan a vislumbrarse los efectos de la resistencia del pueblo ante la crueldad. Europa empieza a torcer el gesto ante Trump, incluso una extrema derecha consolidada como la francesa. Aquí, en España, vamos tarde: Díaz Ayuso prepara una intervención en Mar-a-Lago con la ilusión de una chiquilla. No entiende, o sí, que se une a la parada de los monstruos, un espectáculo grotesco que acabará mal no sin antes destrozar lo que encuentren a su paso.

SÓLO LA LETRA "A" ANTES


La palabra ‘again’
Trump, Meloni, Orbán, Putin, Milei y compañía felizmente limitada no son conservadores; son reaccionarios.
Martín Caparrós, 07.02.2026

Quizá por eso nos salvemos. No del todo, ya lo sé, pero un poco, apenas más que otros. Sí, corremos con la ventaja de no tener esa palabra, la que sintetiza lo peor de la conversación mundial contemporánea. En castellano no hay una palabra como again; para decirlo tenemos que juntar dos —otra vez, de nuevo— o caer en la tristeza del adverbio en mente: nuevamente, diríamos, por ejemplo. Pero nadie propondría un eslogan que rezara “Hagamos a España grande nuevamente”; no tiene ritmo, se tropieza, no suena a grande y menos aún a grande de España.

Y esto, decía, nos lo pone un poco más fácil. Again —­que traduciremos de una vez por todas por “otra vez”— es la clave del desastre, la contraseña de estos tiempos de mierda: Make America Grotesque AGAIN. Que sea como antes otra vez.

Hay pocos cuentos más viejos y resistentes que el de la Edad de Oro; pocas personas que no hayan vivido años y años lamentándose por vivir en esos años y no en otros anteriores, superiores. Tantas creyeron que al principio había habido una edad maravillosa que la maldad del hombre, el rencor de los dioses, la astucia de la serpiente, la codicia de la mujer o cualquier otro cliché habían arruinado hasta llegar a esta basura: nuestras vidas. Insisto: no hay relato más insistente, persistente, inconsistente, estupefaciente que ese cuento para amargados que se creen que su único error fue no haber nacido en el momento justo —­otro— y su única solución sería empeñarse en que alguna magia los devolviera a aquella era ya perdida, siempre perdida, como el tiempo.

El relato de la edad dorada ha servido para fundar reinos, religiones, filosofías y hasta romances retrasados, pero nunca se pone tan necio como cuando se usa para hacer política. Y es lo que está pasando en estos días.

Ahora, en este mundo que no encuentra su futuro, cada vez más personas se dejan arrullar por la vieja canción de la mitología de segunda: “Que todo tiempo pasado fue mejor”. Eso, en política, tiene un nombre: se llama reaccionario. No es conservador, porque conservadores son los que quieren que las cosas sigan siendo como son, estando como están; conservadores somos, lamentablemente, en estos días los progres y otras izquierdas que tratamos de conservar los derechos luchados y adquiridos —la igualdad ante la ley, la libre circulación de las personas, la presunción de inocencia, la salud pública, el aborto, la democracia, esas cositas. No, Trump, Meloni, Orbán, Putin, Milei y compañía felizmente limitada no son conservadores; son reaccionarios. O sea: tratan de encabezar una reac­ción que lleve a nuestras sociedades a adoptar muchas de las reglas y características que supuestamente tenían en ese tiempo ido.

Un tiempo cuya primera calidad, por supuesto, es no haber existido: el señor Milei, por ejemplo, antes de dedicar todos sus esfuerzos a higienizar los calcetines de su jefe, se desgañitaba gritando que la Argentina había sido la primera potencia del mundo en 1890 y que él nos iba a llevar de vuelta a esa época magnífica. La Argentina, es obvio, nunca fue la primera potencia del mundo pero millones de personas lo creyeron y lo votaron. (La democracia, últimamente, se dedica a reírse de nosotros y nuestras ignorancias: a mostrarnos lo caro que pagamos no saber.)

Un tiempo cuya segunda calidad —contradictoria y complementaria de la primera— es que resulta muy creíble: ¿por qué no podremos hacerlo, si ya lo hemos hecho? Si nuestros abuelos vivieron así, nosotros nos merecemos vivir como ellos, como se vivía antes de que los corruptores arruinaran todo —insiste la ignorancia.

Un tiempo cuya tercera calidad es su hipocresía: te ofrece, so pretexto de que “entonces todos vivían mejor”, volver a sociedades donde la desigualdad era tan bestia que ni siquiera se podía nombrar. Y lo hace para que unos pocos señores sigan siendo más ricos que nunca en la historia. Así que la palabra again es casi un lapsus del lenguaje, un tropiezo donde el lenguaje dijo más que lo que habría querido: again, la repetición por excelencia, la palabra de los reaccionarios, se lee muy fácil como a gain, una ganancia, lo que todos estos señoros y señoras realmente quieren. Qué pequeña ganancia para unos hombres —habría dicho un astronauta distraído—, qué gran pérdida para la humanidad. Again?

MALDITOS TIEMPOS INTERESANTES


Esta inacabable charlatanería
Buena parte de los líderes autoritarios, tan engreídos, no sobrevivirían en la jungla ni destacarían en el club de la lucha.
Irene Vallejo, 08.02.2026

Un grupo de inconformistas se reúne en casa de un amigo para beber vinos y arreglar el mundo. La conversación se adentra en la noche, y fluye y sigue. Saben que les ha tocado vivir malditos tiempos interesantes. A sus ojos, la política se parece cada vez más a una despiadada guerra de bandos. En la atmósfera de una democracia nerviosa y amenazada, hasta el lenguaje empieza a transformarse; muchos desprecian la moderación como disfraz de pusilánimes y la inteligencia como incapacidad para la acción. Consideran digno de confianza al más furibundo; y al que no, sospechoso. La adhesión de los exaltados recibe aplausos, mientras la razón sosegada solo cosecha burlas. Estamos en El Pireo, hace unos 2.500 años. Quien inicia el debate es un tal Sócrates. Lo narran las primeras páginas de La República de Platón.

Uno de los comensales lanza la pregunta esencial: qué es lo justo y la justicia. Rodeados de rugidos y furia, aquellos insólitos personajes —de profesión, filósofos— creían imprescindible interrogarse sobre esos conceptos en los que nos jugamos la vida, dedicar sus esfuerzos al excéntrico empeño de la conversación, buscando la palabra precisa, la idea certera. En los primeros compases del debate, parecen acercarse a un acuerdo: la justicia sería garantizar a cada cual lo que le corresponde o merece. Hasta que el sofista Trasímaco pierde la calma y estalla: “¿A qué viene, Sócrates, toda esta inacabable charlatanería? ¿Qué sentido tienen todas estas estúpidas condescendencias? Lo justo no es otra cosa que lo que conviene al más fuerte".

Todos callan, sobrecogidos. Desde siempre, el cinismo irrumpe en el debate ético con aura de experiencia, sagacidad y realismo. Sócrates, sin apabullarse, lo enfrenta con socarronería zalamera. ¿A quién se refiere Trasímaco cuando dice: “más fuerte”? ¿A los campeones de lucha libre? ¿Deberían ser los luchadores olímpicos nuestros gobernantes? A lo largo de la historia, la propaganda de las dictaduras ha exaltado los cuerpos hercúleos, pero los dictadores mismos no suelen responder a su propio ideal físico supremacista. Buena parte de los líderes autoritarios, tan engreídos, no sobrevivirían en la jungla ni destacarían en el club de la lucha. Para Trasímaco ser fuerte no es cuestión de músculo, pelea y esplendor halterofílico, sino inspirar obediencia, sumisión y miedo; es decir, tener poder. Un poder que, como demuestra la experiencia, recae en aptos e ineptos, en personas cuerdas y también en gente desequilibrada. Esa fuerza. Y al calor de la conversación, estalla la pregunta incómoda: ¿es la justicia una ilusión, una invención al servicio de los poderosos?

En democracia, como en las tiranías, aclara Trasímaco, cada gobierno establece las leyes que le interesan y castiga a quienes no las cumplen. Justicia es, concluye, el deseo de quien manda: el poder define el bien y el mal. Milenios más tarde, este argumento del sofista inspiró a Nietzsche, que denunciaría la moral cristiana como glorificación del débil y mutilación de la excelencia. A su muerte, su hermana Elisabeth editó muchos de esos textos y los aproximó al imaginario del nazismo. Y hoy, por el zigzagueante camino de la filosofía y de los siglos, aquella conversación en el Pireo influye también en los teóricos de la Ilustración Oscura, los nuevos autoritarios, que defienden tesis antidemocráticas y aspiran a regir los países como si se tratara de grandes empresas donde se ensalza la obediencia al jefe máximo.

El diálogo platónico aborda sin rodeos esta cuestión aún palpitante. Sócrates afirma que gobernar no estriba en buscar lo que conviene al dirigente, sino a los gobernados. La política debería parecerse a la medicina: ambos oficios consisten en cuidar y beneficiar a otros. Intentando probar la candidez e ingenuidad de esa idea, Trasímaco desnuda su teoría sin rodeos: la política no tiene ni la más remota aspiración al servicio público, solo consagra al depredador máximo.

A lo largo de milenios, una ristra interminable de tiranos y políticos corruptos parece dar la razón al cinismo de Trasímaco. El sofista defiende que abusar resulta siempre más provechoso que ser justo. En todas partes salen ganando –dice– quienes rapiñan, quienes no tributan, quienes se aprovechan de lo público, quienes benefician a familiares y amigos a costa de lo común. Sostiene que nos quejamos de las injusticias cuando las sufrimos, pero a todos nos parece estupendo cometerlas. Cuando pronuncia esas palabras, el fuego de sus ojos parece preludiar la democracia en llamas. Este filósofo, defensor a ultranza de los poderosos, existió en carne, hueso y fiereza; no se trata de una ficción inventada por Platón. Nacido en el Bósforo, fue maestro itinerante de retórica. El patriarca de quienes, hechizados por el aura del líder firme y aplastante, aclaman la política de la fuerza y no la del servicio.

Sócrates, en tono socarrón, replica con una paradoja: incluso los ladrones y bandidos, sea cual sea el saqueo que realicen en común, conseguirán mejores resultados si colaboran. Los atropellos y dentelladas contra tus aliados despiertan rencor y luchas. Lo mismo en una familia que en cualquier sociedad: nada lograrás si siembras discordias y enemistades.

Siglos después, San Agustín escribiría: “¿Qué ladrón hay que soporte a otro ladrón?“. También los injustos exigen justicia y lealtad hacia ellos: no es extraño que, de hecho, exhiban una piel muy fina. La apología del poder como apetito sin límites exalta el egoísmo —propio— mientras reclama obediencia, renuncia y hasta servilismo —ajenos—. Incluso la persona más despiadada lo es asimétricamente: se muestra inmisericorde hacia el prójimo, pero exige ser tratada con respeto y delicadeza. Así opera la extraña equidad de los apóstoles de la desigualdad.

Sócrates argumenta que un estado arbitrario termina por ser más débil: la solidez de una ciudad no se mide por lo que unos pocos pueden saquear, sino por la unidad de todos. La violencia no trae concordia, la corrupción levanta sospechas mutuas, el abuso no robustece. Los economistas del presente han detectado una clara correlación entre leyes justas, confianza y prosperidad. Y, frente a las bravuconadas de Trasímaco, la historia prueba que los líderes fieros dividieron a las ciudades y condujeron a grandes tragedias colectivas.

El biólogo Edward Wilson, en su ensayo La conquista social de la Tierra, ofrece la clave para entender el dilema del éxito de los ególatras. "En la evolución social genética existe una regla de hierro, según la cual los individuos egoístas vencen a los individuos altruistas, mientras que los grupos altruistas ganan a los grupos de individuos egoístas". La gran ventaja de nuestra especie deriva de esa insólita capacidad para colaborar y repartir los beneficios de la cooperación. La pregunta de Sócrates continúa vigente: ¿para qué nos sirven a todos los demás esos individuos egoístas, interesados y codiciosos que convierten su voluntad en ley? A ellos mismos les beneficia su avidez, de acuerdo, pero ¿por qué deberíamos aplaudirlos o votarlos, cuando solo nos consideran adversarios o instrumentos a su servicio y además nos debilitan como grupo? Tendremos mejores líderes si dejamos de admirar la ferocidad de sus éxitos individuales —casi siempre frágiles— y valoramos su capacidad de forjar comunidades robustas —es decir, justas—. Nuestros mejores logros nunca han sido fruto de la fuerza bruta. Confundir la prepotencia con la potencia es el signo del momento histórico e histriónico que vivimos.

CONSEJOS

MOMOS_SAAD

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE


IDIOMAS Y CAMAREROS


Siempre me he maravillado con la capacidad del ser humando de aprender otros idiomas, sobre todo con aquellos que nacen con ese don divino. Es quizá, inversamente proporcional a la aversión que siento, digamos por ejemplo, a aquellos que se ríen de los camareros en un restaurante, hecho que puede llegar a cortarte la digestión. Esa capacidad de la que hablo, que permite leer EasyJet y pronunciar mentalmente "isiyet", con mejor o peor fortuna, o Edelweiss y entenderlo como "edelbais" en el mejor alemán de Hans Castorp que uno pueda permitirse. Saber idiomas es, sin duda, una de las cosas que más envidio (sanamente). 
Recuerdo una ocasión durante aquellos años que viajaba recurrentemente a Nueva York sin compañía, cuando me acerqué a uno de los desk del hotel, creyéndome rico, a comprar allí mismo una entrada para un musical. La recepcionista, una chica muy amable, me hablaba en inglés como si tal cosa, suponiendo yo que era latina porque se llamaba Juanita o algo parecido, y de la que supe finalmente que era boricua. Me decía que prefería hablar conmigo en inglés porque hacerlo en español con un ídem le causaba depression, pronunciado casi sin mover los labios, a la manera americana de hablar inglés. Fue esa una de mis primeras conversaciones en Spanglish, sin duda.
Así que entre idiomas y camareros anda el juego.
Feliz domingo. Yo ya en casa.