martes, 18 de noviembre de 2025

RESACA


Hoy me levanto dando un salto, suena el despertador a las 4:15h y, como parece que había vuelto a dormirme tras abrir los ojos a las 2 de la mañana, debía haber entrado en un sueño tan profundo que me asustó escuchar el desagradable sonido despertador. Me levanto, enciendo un par de luces para que esto no parezca la cueva del lobo, ficho online, me tomo el café doble de cada mañana y a trabajar.
La cuenta atrás va a ser dura, ya lo está siendo, ya lo están haciendo. Hoy mi madre hubiera cumplido 86 años de nada, qué triste pasarán las horas... Compré ayer rosas y crisantemos blancos para colocarlos en casa; se me ocurrió acercarme a comprar las flores en moto, craso error. Hacía viento y me costó un triunfo volver sin que el paquete que me hicieron con las susodichas se cayera a la calzada, pero lo logré. Un aniversario que no será justo el mismo día en que estoy de resaca tras pasar por la censura de un informe que no ha gustado. ¡Censura a estas alturas del cuento! Aún no me lo acabo de creer, pero sí, tal cual lo escribo, tal y como lo cuento. Parece que me he vuelto un personaje incómodo en la Administración, no sé si sentirme orgulloso por ello o amargarme. La lista de informes que debo hacer antes de irme es tan grande que el trabajo ayuda a olvidarme un poco, pero sólo un poco, para qué engañarme.
Salir de un trabajo por la puerta de atrás tiene lo suyo, pero en mi caso, como he tenido que comunicarlo tres mese antes por imperativo legal, me sirve para ir haciéndome(les) a la idea y que la víspera de Nochebuena sea indolora o al menos anestesiada. Como en cualquier película americana que se precie, iré ese día a trabajar con mi caja de cartón en ristre, vacía, para llenarla de lo poco que me querré traer a casa, empezando por mis dos flexos, un par de cuadros, algún libro y poco más. 
El 23 de diciembre de 2025 será otra fecha para recordar, el día del Ave Fénix. 
 
 

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