domingo, 9 de noviembre de 2025

AÚN QUEDA ESPERANZA

“El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres.”
Platón, La República

Ya en el siglo IV a.C., Platón nos advertía de que toda forma de gobierno tiende a corromperse si quienes gobiernan buscan su propio interés en lugar del bien común... ¿Y quiénes somos nosotros para osar contradecir a Platón? Iba más allá, mira que era listo el señor, y nos llega a decir que, como la raíz de la corrupción es la falta de virtud, sólo los filósofos —los amantes del saber y del bien— deberían gobernar, porque solo ellos pueden resistir la tentación de usar el poder para beneficio propio.
Todos, desde Platón, Aristóteles, Heródoro, Tucídides, Demóstenes y más, la corrupción es una enfermedad moral y cívica, y dependiendo de la virtud de los propios ciudadanos, la comunidad política termina degenerando inevitablemente.
No eran muy optimistas los griegos, desde luego, pero habiendo llovido lo que ha llovido, ¿qué dirían ahora ante nuestro panorama? Obviamente, que sobran políticos y faltan filósofos. 
Como no hay problemas en España ¡España! que nos acechan o que tenemos encima, las prioridades giran alrededor del nuevo Presidente valenciano, del que todos opinan; de las memoria del emérito -sin interés alguno-; de los juicios a políticos españoles, novios, hermanos, esposas y demás familiares; del premio Planeta; o de la mierda que se esparcen encima unos y otros, léase VOX, PP y PSOE. Como bien podría decir nuestro refranero: "Ay, democracia. Entre todos la mataron y ella sola se murió". 

La alternancia en el Gobierno es sana, limpia y nos sirve para devolvernos la fe en los políticos, sumidos totalmente en la desafección. ¿Quién puede creer hoy lo que nos dice un político? Poca o nadie. Nosotros, los pobres mortales, importamos únicamente a la hora de votar (votarles a ellos, claro está). arriba, cual dioses del Olimpo, gobiernan por encima del bien y del mal, tan ufanos, soberbios y egocéntricos, tocados por esos polvos de Campanilla que deben otorgar un no-sé-qué.

Tuvimos en España un partido joven y esperanzador, conservador pero moderno, a la manera francesa de hacer política: CIUDADANOS. Ahí lo dejo. 
También surgió PODEMOS, reaccionario, también ilusionante, reivindicativo, ilustrado, intelectual... 
Conscientes somos del devenir de ambos, el primero olvidado, el segundo en ciernes. Que nos faltan filósofos es un hecho palpable, pero políticos a la altura también, sin duda. Veía un pequeño vídeo el otro día que mostraba a un político -quizá en la Asamblea de Madrid- hablando con mesura, sin alzar la voz, con frases concisas y bien construidas, acerca de las nuevas "cruzadas" de la ultraderecha donde los menores inmigrantes eran los enemigos. Me gustó lo que vi y lo que oí. Aún hay esperanza, pensé.

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