The exquisite Polynesian atoll of Tetiaroa, located 30 miles north of Tahiti, has always been a place of stunning beauty, tranquility and rejuvenation — first for Tahitian royalty, who chose this island above all others for their summer retreat, and later for Marlon Brando who chose it for his personal sanctuary. In July 2014 a new luxury resort, The Brando, will open on this breathtakingly beautiful private atoll. The Brando is unique in concept and scope, combining environmental purity, luxury and Polynesian charm into an exceptional experience.
El desliz de Marlon Brando
17-03-2014. Por Guillermo Reparaz
http://www.fueradeserie.expansion.com/2014/03/17/viajes/1395051106.html
El actor compró este atolón de
Polinesia francesa para dar rienda suelta a su amor por su tercera mujer,
Tarita Teriipia, su exótica compañera de reparto en Rebelión a bordo. A
partir de julio, los lujosos alojamientos de los que constan sus islotes
abrirán sus puertas como hotel ecológico. Desde 3.000 euros la noche.
Marlon Brando tenía un sueño.
Confinado en Tahití para el rodaje de Rebelión a bordo(1962), su
tormentosa vida privada dio un vuelco radical en medio de las playas y
cocoteros en calma. Su compañera de reparto, la deslumbrante y exótica Tarita
Teriipia, se convirtió en su tercera esposa –muchos apostaron a que no sería la
última– y los paisajes sobrecogedores de la Polinesia francesa fueron su
refugio terapéutico al adquirir, por 200.000 dólares (una fortuna de la época),
el Atolón de Tetiaroa: un conjunto de 13 motus(islotes) en forma de aro
con 585 hectáreas de finísima arena blanca, siete kilómetros de laguna transparente
y 25 kilómetros de barrera de coral casi infranqueable.
Marlon Brando soñaba con crear su
propio hotel ecológico en aquella antigua posesión de la familia real
tahitiana, algo que hizo realidad durante un breve lapso de tiempo. Se trataba
de una pequeña construcción de cinco habitaciones, sin electricidad ni agua
corriente y con una plaga de mosquitos hambrientos. Un antro para héroes con
agallas como Tennessee Williams o el actor y activista amerindio Russell Means,
que no dudaron en aceptar la invitación de su amigo. "La isla es muy
bella", diría el propio Brando. "Tan bella que supera mi capacidad
para describirla o capturarla en película".
Hoy, una década después de la
muerte del imponente actor, está a punto de inaugurarse su resort epónimo: The
Brando, una colección de lujosos alojamientos 100% ecológicos en los mismos
rincones donde el mito lucía barriga, nadaba desnudo o insultaba al circo de
Hollywood con su sombrero de fibras vegetales. En total 35 villas a base de
materiales sostenibles gestionadas por el grupo Tahiti Beachcomber, que alquila
las 78 hectáreas del motu Onetahi a los descendientes del actor. Las
obras, valoradas en 100 millones de dólares (72.759.600 euros), han sido
lideradas por Richard Bailey, amigo y socio de Brando y encargado de realizar
su sueño: un refugio de lujo para Robinsones respetuoso con el medio ambiente y
total autonomía energética, dotado de cientos de paneles solares,
desalinizadora de agua, aire acondicionado a base de agua de las profundidades
y un grupo electrógeno que funciona con aceite de coco. Cada villa está
equipada con una piscina y una terraza con bañera exterior y vistas sobre la
laguna turquesa. Su gastronomía corre a cargo de Guy Martin, con tres estrellas
Michelin por su restaurante Le Grand Véfour de París.
Maravillas naturales
Pero eso no es todo. Más allá de
sus servicios exclusivos, los islotes que conforman el atolón ofrecen
descubrimientos tan variados como un santuario de aves, un estanque de
caballitos de mar, una interminable selva de cocoteros, nidos de tortugas
marinas, crías de tiburones limón o ballenas retozando junto a la barrera de
coral. La preocupación por la naturaleza es tal, que siguiendo los deseos de
Marlon Brando se ha creado un laboratorio dedicado a misiones científicas por
la conservación de la fauna y flora del atolón, como la lucha contra sus plagas
de mosquitos, que constituyen importantes problemas para la salud pública en
Polinesia. Para permitir la llegada de sus visitantes, The Brando ha adquirido
dos pequeños aviones de nueve plazas del modelo Britten- Norman 2T,
capaces de realizar el trayecto en 20 minutos desde Tahití. Una vez en
Tetiaroa, un coche eléctrico les llevará hasta el hotel. A pesar de poder
alojar solo a un centenar de inquilinos, el personal de servicio superará las
160 personas. La apertura oficial está prevista para este mes de julio, con un
precio por noche y villa de unos 3.000 euros.
Más información. www.thebrando.com
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