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domingo, 26 de julio de 2026

SHANGRI-LA


Provengo de una familia muy cinéfila y mi infancia fue de la mano del cine, mucho cine, en blanco y negro o en color, cine clásico, en la televisión o en las salas de la ciudad donde vivía. El cine antiguo nos enseñaba un mundo desconocido, América y sus gánsteres, el lejano oeste, policías y ladrones, también el anticipo de lo que fue la ciencia ficción , las de romanos y las que nos mostraban horizontes lejanos. Una de estas películas que recuerdo con cariño es "Horizontes Perdidos". Tengo grabados en mi cabeza los últimos minutos de la película.
Año 1935. Varios pasajeros, entre los que se encuentra un joven diplomático inglés, sobreviven a un accidente aéreo en el Himalaya. Cuando creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. Mientras la Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un lugar donde la gente es feliz y no envejece.
Viene a colación esto de la eterna juventud después de leer algunas noticias sobre el auge de la cirugía plástica, el llamado "efecto Madonna" o "cara Mar-a-Lago" como ejemplo más grotesco de estos procedimientos que transforman el aspecto exterior por completo. Veo las fotos del deterioro de Julio Iglesias y me quedo espantado. 82 años, que ya son hasta para Gardel. Me miro yo ante el espejo y no me reconozco, qué va a ser de alguien como él con tantos años. Pues nada, lo normal, vejez. Hacerse viejo es duro, lejos queda nuestra lozanía de los 18 años, pero podemos contarlo y sabernos más sabios. ¿No dicen que cada arruga de la cara es una experiencia que recordar? Para gustos, colores:
A favor: Courtney Cox, Nicole Kidman, Mickey Rourke, Jane Fonda, etc.
En contra: Meryl Streep, Emma Thomson, Daniel Day-Lewis, etc.
Obviamente cada cual hace lo que quiere con su cuerpo y con su dinero; como hubiera dicho Juan, mi sociomuerto, "que cada cual haga de su culo un florero", expresión a la que él recurría muchas veces y, la verdad, nunca entendí muy bien.
Dicho lo dicho y visto lo visto, volvamos a Julio Iglesias, el hombre-meme, convencido de que sin tanta cirugía este señor estaría mucho mejor. Insisto, para gustos, colores.





martes, 21 de julio de 2026

Y OTRA BUENA NOTICIA (TAMBIÉN SUMA)


Una terapia solo para Connor: un adolescente camina por primera vez sin ayuda gracias a una ‘tirita’ genética
Un tratamiento experimental contra la epilepsia hecho a medida para cada paciente ofrece esperanza contra enfermedades neurológicas raras e incurables.
Nuño Domínguez, 21.07.2026
https://elpais.com/ciencia/2026-07-21/una-terapia-solo-para-connor-un-adolescente-camina-por-primera-vez-sin-ayuda-gracias-a-una-tirita-genetica.html

Ocho meses después de nacer, Connor, un chaval estadounidense, segundo de tres hermanos, empezó a sufrir ataques epilépticos. El niño llegó a padecer más de 50 crisis al día. Hasta 2014 no tuvo un diagnóstico claro: su enfermedad estaba causada por una mutación en el gen SCN2A, una enfermedad muy rara, pero que supone una de las causas más comunes de epilepsia infantil y autismo monogénico. La mutación distorsiona los impulsos que encienden y apagan las neuronas e impide el desarrollo neurológico y motor de los niños. Los médicos creían que Connor no llegaría a los cinco años.

Cumplidos los 15, Connor ha conseguido levantarse de la silla y caminar sin ayuda. Ha sido gracias a una nueva terapia génica específicamente desarrollada para su mutación. Tras recibir dos dosis, las crisis epilépticas se redujeron un 90%, y también mejoraron otros marcadores, como el habla o el autismo que también sufre.

La enfermedad de Connor pertenece a un grupo de trastornos conocido como encefalopatías epilépticas del desarrollo. En este niño la causa de la enfermedad es una mutación surgida de novo, es decir, que no es hereditaria, sino que ha aparecido de forma espontánea. El problema afecta a uno de cada 80.000 niños, y en muchos casos, cada uno tiene una mutación diferente, lo que dificulta enormemente el desarrollo de una cura.

Un estudio publicado este martes describe el tratamiento de Connor y el de otro niño de nueve años con una mutación diferente en este mismo gen, en un ensayo que ha durado dos años. La publicación en Nature Medicine muestra que en este segundo caso los resultados fueron más modestos. Los ataques epilépticos bajaron un 26%, pero también se observaron una mejora de la capacidad de hablar, moverse y el alivio de los síntomas de autismo. Los médicos no observaron efectos secundarios graves del tratamiento.

Estos resultados forman parte de una nueva tipología de ensayo clínico con un solo paciente (n=1). El tratamiento se desarrolla específicamente para la secuencia genética de cada niño, y en teoría sirve solo para él. Pero los responsables de esta investigación creen que probablemente la misma terapia podría ayudar a otros niños con mutaciones incapacitantes en el mismo gen.

La terapia utilizada se conoce como oligonucleótidos antisentido. Estas moléculas no modifican la secuencia genética de ADN, donde está la mutación que causa la enfermedad, sino que se adhiere a esta como si fuera una tirita y bloquea la acción del gen defectuoso. En este caso los pacientes tenían una copia funcional del SCN2A y otra mutada. La terapia se adhiere a esta última y bloquea su funcionamiento, lo que reduce la producción de proteínas que desbocan la estimulación cerebral innecesaria. La copia sana, en cambio, sigue funcionando.

Connor, en el centro, junto a sus dos hermanos en una imagen de archivo. Care & Cure Institute

Esta es la terapia más personalizada que pueda imaginarse, explica Olivia Kim-McManus, neuróloga de la Universida de California en San Diego, que ha liderado el ensayo. Los responsables del trabajo han analizado el genoma de otros pacientes y creen que el 16% podrían beneficiarse con la misma terapia desarrollada para el joven Connor.

En los últimos años, los oligonucleótidos antisentido han permitido tratar dolencias genéticas raras que se pensaban incurables. El primer caso de éxito, que inauguró todo el campo, fue el de Mila, una niña de ocho años con enfermedad de Batten tratada en 2019. La muchacha tenía unos 30 ataques epilépticos al día, y el tratamiento, desarrollado específicamente para ella, los redujo un 80%.

En marzo se anunciaron los resultados de otro ensayo en el que 81 niños y adolescentes con síndrome de Dravet, otra enfermedad rara, recibieron un tratamiento con oligonucléotidos antisentido. El objetivo era solo probar la seguridad del tratamiento, pero los investigadores vieron cómo las crisis epilépticas se redujeron un 85% en tres meses en los pacientes que recibieron dosis altas. Los beneficios se mantuvieron durante 20 meses de seguimiento, con reducciones de entre el 60 y el 90%. La terapia experimental también mejoró otros achaques del síndrome, como los graves retrasos cognitivos y motores.

Connor empezó a andar por sí mismo después de recibir la segunda dosis. Estos nuevos tratamientos no cambian el genoma, por lo que hay que administrarlos de forma periódica con inyecciones en el líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal.

La neuróloga Kim-McManus explica en un correo cómo una aproximación que parecía ciencia-ficción ahora parece no solo posible, sino amplificable a otros enfermos más allá de la aproximación individual, y desde el ámbito académico. “Hemos desarrollado esta terapia en colaboración académica con una organización sin fines de lucro. Estas terapias génicas n=1 pueden ser factibles y viables para múltiples pacientes según el diseño terapéutico. El desarrollo inicial de los oligonucleótidos antisentido, más el diseño del ensayo, y la ejecución en el centro médico, fue financiado en parte con una subvención de un millón de dólares [del Instituto de Medicina Regenerativa de California]. Este enfoque podría aplicarse a muchas otras enfermedades”, señala la médica.

El primer tratamiento de oligonucleótidos antisentido, autorizado en 2016, fue el nusinersen contra la atrofia muscular espinal. Apareció con un precio de 750.000 dólares el primer año, y 375.000 en los años sucesivos por cada paciente. El coste aproximado de la terapia Milasen, que inauguró el campo, fue de unos 1,6 millones de dólares. Un artículo publicado en 2024 reflexionaba sobre si esto es mucho o poco dinero, y lo comparaba con otro dato: el coste de desarrollar un fármaco convencional es casi 1.000 veces mayor, aunque potencialmente beneficia a mucha más gente.

Paula Río, experta en terapia génica del Ciemat, que no ha participado en el estudio, destaca su valía. “La conclusión más potente es que se pueden revertir problemas neurológicos que se consideraban irreversibles, lo que amplía la ventana terapéutica enormemente”. La bióloga también advierte limitaciones de estas nuevas terapias: “Sólo se estudian dos mutaciones en dos pacientes, y los resultados entre ambos son bastante diferentes, ya que solo uno recupera la posibilidad de caminar. ¿Por qué? No lo sabemos aún. También es importante determinar cuánto tiempo durará la mejoría y el efecto a largo plazo de las dosis, pues hay que administrar el tratamiento de forma seriada”, añade.

Juan Valcárcel, investigador del Centro de Regulación Genómica, también ha trabajado en este campo. EL uso de esta aproximación “para bloquear específicamente la producción de la proteína que produce la enfermedad abre muchas posibilidades para explotar esta estrategia en enfermedades genéticas donde el problema se pueda resolver bloqueando el efecto dañino del gen mutado”, opina. “Aunque los costes son altos ahora mismo, será posible reducirlos muy significativamente en un futuro próximo”, destaca.

El investigador cuenta una historia que ejemplifica la enorme complejidad de llegar a tiempo con estos tratamientos experimentales. “Junto a varios laboratorios hemos tratado de desarrollar una terapia para una niña que sufría ataques epilépticos, hija de unos colegas de Boston. Era Margot Burge, sus padres publicitaron su caso en las redes sociales para aumentar la conciencia sobre este tipo de enfermedades y posibles tratamientos emergentes. El trabajo de varios laboratorios consiguió desarrollar una terapia que fue eficaz en ratones, peor lamentablemente la niña falleció en diciembre cuando se estaban haciendo las pruebas de toxicología en ratas”, relata.

sábado, 4 de julio de 2026

LAS NIETAS



Dicen ellas que son Alaska y Madonna, aunque yo no lo creo. Más bien las nietas de cada una. Ahora, lo que sí parece ser cierto es que ambas tienen el mismo cirujano plástico.

viernes, 3 de julio de 2026

EL MENGELE ESPAÑOL (II)


Veamos qué dice la Wikipedia de esta joya. No tiene desperdicio alguno.

Antonio Vallejo-Nájera (o Vallejo-Nágera) Lobón (Paredes de Nava, 1889-Madrid, 25 de febrero de 1960) fue un médico español, primer catedrático numerario de Psiquiatría en la Universidad de Valladolid. Es considerado como «el Mengele español» o «el Mengele de la psiquiatría franquista» por sus teorías ultraderechistas racistas y su participación en las depuraciones del franquismo. Fue padre del también psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera y abuelo de la escritora María Vallejo-Nágera y de la cocinera Samantha Vallejo-Nágera.

Realizó los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid, donde obtuvo la licenciatura en 1909. A continuación ingresó en el Cuerpo Militar de Sanidad, desempeñando su función con notable mérito, principalmente en las epidemias y en las acciones de guerra de la época, por lo que obtuvo diversas condecoraciones nacionales. Prestó servicio en Marruecos como miembro del Cuerpo de Sanidad Militar. En 1917 fue nombrado agregado de la embajada de España en Berlín, como miembro de la comisión militar que debía inspeccionar los campos de prisioneros de guerra; por el cumplimiento de esta misión se hizo acreedor de otras varias condecoraciones de diferentes países europeos.

Durante su permanencia en Alemania tuvo oportunidad de conocer las clínicas psiquiátricas, así como de escuchar las lecciones de Emil Kraepelin, Ernst Kretschmer, Hans Walter Gruhle y Gustav Schwalbe, cuyos trabajos dejaron una honda influencia en él. Estas circunstancias determinan en Vallejo-Nájera su definitiva vocación por la Psiquiatría. Allí tradujo al castellano las obras de Gruhle y Schwalbe. De nuevo en España, fijó su residencia en Madrid y dirigió, desde 1930, la clínica psiquiátrica de Ciempozuelos.

Cultivó su relación con Franco dedicándole su libro sobre la psicopatología de la guerra, al que incorporaba algunos estudios previos sobre la relación entre marxismo y deficiencia mental, «en respetuoso Homenaje de admiración al invicto Caudillo Imperial, Generalísimo de los Ejércitos Españoles de Tierra, Mar y Aire». Vallejo-Nájera mantenía además estrechos vínculos con Auxilio Social, la organización del régimen encargada de atender a los huérfanos de la guerra, a través de su amigo, el psiquiatra Jesús Ercilla Ortega. Ercilla, buen amigo a su vez de Onésimo Redondo, fue uno de los fundadores de las JONS. Era además miembro del Comité Ejecutivo de Auxilio Social, en calidad de asesor médico, y el hombre de enlace con otros grupos del régimen. Terminada la guerra, Ercilla fue nombrado director médico de la clínica psiquiátrica de San José, en Ciempozuelos, un hospital oficialmente dirigido por Vallejo-Nájera.

En 1931 fue profesor en la Escuela de Aplicación de Sanidad Militar, centro donde se impartía la primera enseñanza de la especialidad. Afecto al nazismo, durante la guerra civil española el coronel Vallejo-Nájera dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y escribió extensamente sobre la degeneración de la raza española, que, según él, habría ocurrido durante la República, postura adoptada también por Juan José López Ibor, Ramón Sarró, José Solé Segarra, Marco Merenciano y otros psiquiatras de su mismo bando. Esto no quiere decir que las relaciones personales o académicas entre los distintos profesores fueran fluidas. Como revela su hijo, también psiquiatra, los equipos de ambos (Vallejo Nájera y López Ibor) tenían una rivalidad furibunda que les llevaba a despreciar y oponerse a cualquier afirmación del otro "bando", algo que al parecer era habitual en la medicina y en la academia española cuando dos "ilustres" catedráticos se dedicaban a una misma rama de especialización.

Su identificación con los militares sublevados le llevó a publicar, a partir de 1936, escritos de tipo político que nada tenían que ver con la psiquiatría. Así, en 1938 publicó Divagaciones intrascendentes, panfleto propagandístico del nacionalcatolicismo donde se exalta a quienes combatían bajo el mando de Franco en la "Cruzada": «Todos debemos unirnos en el Ejército y en su Caudillo, constructor de la Patria», exhortaba. En esta obra proponía la creación de una Inquisición para la prensa, la tribuna y la radio, y presentaba la guerra como necesaria para reconquistar los principios del cristianismo, todo ello con profusión de expresiones racistas-antisemitas. Finalmente, confiaba en que los enemigos de la Patria (demócratas e izquierdistas) «sufrirán las penas merecidas, la de muerte la más llevadera». En El factor emoción en la España nueva, otro opúsculo de «agitación y propaganda de guerra» y auspiciado por Acción Católica, llegó a sostener que la sonrisa equilibrada del Caudillo atraía a los seguidores del bien.

El 10 de agosto de 1938 escribió a Franco solicitando permiso para crear el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, y dos semanas más tarde recibió la autorización esperada. Su propósito era patologizar las ideas de la izquierda. Los resultados de sus investigaciones proporcionaron al alto mando militar los argumentos "científicos" necesarios para justificar por qué presentaban a sus adversarios como una especie infrahumana, y Vallejo-Nájera fue ascendido a coronel.

Franco se mostraba entusiasmado con la obra de caridad llevada a cabo con los huérfanos republicanos por Auxilio Social, y la veía como una pieza esencial para la definitiva "redención" de los errores izquierdistas cometidos por el pueblo español. En el marco de esta misión, el 14 de diciembre de 1941 se promulgó la ley que permitía el cambio de nombre de los huérfanos republicanos, de los hijos de prisioneros, que obviamente no podían hacerse cargo de sus hijos, y de los bebés separados de sus madres en las prisiones inmediatamente después de nacer. Lo cierto es que a muchos niños se los llevaron por la fuerza.

En 1947 fue nombrado por las instituciones franquistas profesor de Psiquiatría en la Universidad de Madrid, puesto que desempeñó hasta 1959; es, por tanto, el primer catedrático numerario de dicha especialidad en la Universidad española. Su actividad docente se pone de manifiesto en su obra y en el ingente número de cursillos y conferencias que organizó. En 1951 fue elegido miembro de la Real Academia Nacional de Medicina.

Teorías

Como jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares de la dictadura franquista, le fue encargado un estudio que demostrase la inferioridad mental de las personas de ideología marxista. Según Eduard Pons Prades en su obra Los niños republicanos (RBA, 2005), Antonio Vallejo-Nájera «dirigió, en 1938, un estudio sobre los prisioneros de guerra republicanos para determinar qué malformación llevaba al marxismo. O sea: iba en busca del gen rojo». En estos estudios afirmaba que las mujeres republicanas tenían muchos puntos de contacto con los niños y los animales y que cuando se rompen los frenos sociales son crueles por faltarles inhibiciones inteligentes y lógicas, además de tener sentimientos patológicos. Pons también afirma en su libro que Vallejo-Nájera pidió en otro de sus trabajos la creación del Cuerpo General de Inquisidores.

Para llevar a cabo el estudio, sometía a los prisioneros a distintos test psicológicos cuando estos se encontraban ya al borde del colapso físico y mental. El equipo de Vallejo-Nájera contaba con dos médicos, un criminólogo y dos asesores científicos alemanes. Seleccionaron a sus sujetos clínicos de entre dos grupos: uno de prisioneros miembros de las Brigadas Internacionales de San Pedro de Cardeña, y otro compuesto por 50 presas republicanas de la cárcel de mujeres de Málaga, 30 de las cuales se encontraban a la espera de ejecución. El estudio de las mujeres, a partir de la premisa de que eran seres degenerados y, por tanto, proclives a la delincuencia marxista, se tituló «Psiquismo del fanatismo marxista. Investigaciones psicológicas en marxistas femeninas delincuentes» y sirvió al psiquiatra para explicar la "criminalidad revolucionaria femenina" en relación con la naturaleza animal de la psique femenina y el "marcado carácter sádico" que se desataba en las hembras cuando las circunstancias políticas les permitían "satisfacer sus apetencias sexuales latentes". Algunas de las conclusiones del estudio realizado por Vallejo-Nájera son las siguientes:


Además de argumentar las bases biológicas de las opciones políticas, sus textos contribuyeron a fomentar la idea de la inferioridad de las mujeres


Otras de sus conclusiones son:


Su purificación de la raza incluía el resurgimiento de una Inquisición en contra de las personas que consideraba antipatrióticas, anticatólicas y antimilitares que corrompían la raza española. Afirmó que:


«Parte de su bibliografía y sus investigaciones están encaminadas a demostrar que el marxismo es una enfermedad mental, que existe un gen rojo que hace enfermar a las personas y que lo mejor es que los rojos no tengan hijos o, si los tienen, se les separe de sus padres», explica Montse Armengou. El comandante y psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera (1889-1960) fue una de las figuras clave de la represión franquista en la posguerra porque la revistió de un manto seudocientífico.

El 23 de agosto de 1938 Franco autorizó la creación del Gabinete de Investigaciones Psicológicas, cuya finalidad era «investigar las raíces biopsíquicas del marxismo», tal y como le había demandado Vallejo-Nájera, que era un psiquiatra prestigioso desde los años veinte. Vinyes explica que resultó «decisivo» para desvelar el drama de los niños perdidos acceder a la documentación del gabinete de Vallejo-Nájera.

La autorización oficial para desarrollar sus teorías le llegó gracias a los contactos personales que mantenía tanto con Franco (su mujer era amiga de Carmen Polo) como con la Falange.

Para corroborar sus hipótesis preconcebidas, el militar estudió a 297 brigadistas internacionales encarcelados en Burgos y a 50 presas políticas recluidas en la cárcel de Málaga, y publicó los resultados en Biopsiquismo del fanatismo marxista, que demostrarían la inferioridad mental de los partidarios de la igualdad, social y política, la brutalidad de su fanatismo e incluso su fealdad.

En su libro Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza, Vallejo defendía la «eugenesia positiva», cuyo fin era «multiplicar los selectos y dejar que perezcan los débiles», que en su universo obsesivo eran los rojos, a quienes consideraba «individuos mentalmente inferiores y peligrosos en su maldad intrínseca». La dramática conclusión de sus teorías la expuso en La locura y la guerra: psicopatología de la guerra española, en el que abogaba por la separación de los hijos de los padres de los marxistas, pues «la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de una plaga tan temible».

Estas teorías se emplearon para justificar el secuestro de niños republicanos. Sus planteamientos, más ambientales que biológicos, postulaban que la raza era el resultado de un conjunto de valores culturales. Los valores que en España contenían los requisitos indispensables para la salud nacional eran jerárquicos, castrenses y patrióticos. Cualquier valor defendido por la República y la izquierda se consideraba hostil y había de erradicarse de inmediato. Obsesionado por lo que él llamaba «esta labor tan trascendente de higienización de nuestra raza», su modelo era la Inquisición que en el pasado había protegido a España de doctrinas envenenadas. Reclamaba «una Inquisición modernizada, con otras orientaciones, fines, medios y organización; pero Inquisición». La salud de la raza exigía separar a los niños de sus madres "rojas".

domingo, 21 de junio de 2026

TODO TERMINÓ BIEN


El cierre de la crisis del hantavirus en España deja una lección para la ciencia: “La salud pública no tiene fronteras”
Este domingo marca el fin de la cuarentena de los españoles que viajaron a bordo del MV Hondius, mientras la crisis sanitaria deja nuevas evidencias sobre el hantavirus e investigaciones en marcha.
David Noriega, 19.06.2026

Todo comenzó en una excursión por el fin del mundo a bordo de un crucero de lujo y terminará este domingo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado una cuarentena de 42 días para los pasajeros del buque MV Hondius, donde se detectó el brote de hantavirus que, al menos en España, puede darse por concluido este 21 de junio. De esa 'Odisea Atlántica', como la naviera llamó a la expedición, han quedado algunas lecciones y ha reforzado el convencimiento de los científicos de que “la salud pública no tiene fronteras”.

Desde que el pasado 2 de mayo se notificó el primer caso de hantavirus, la OMS intercambió cientos de notificaciones con diferentes países. Unas 800, en apenas veinte días, según los datos de la organización. Entre ellas, las negociaciones con España para que acogiera el crucero, varado frente a la costa de Cabo Verde, y desembarcara al pasaje, tocado anímicamente por la incertidumbre y el fallecimiento de tres personas que habían viajado en MV Hondius.


Una de las comunicaciones que cambió el curso de la crisis fue la carta que el director de la OMS, Tedros Adhanom, envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitar formalmente su apoyo en la operación, a última hora de la tarde del 5 de mayo.

Al margen del reconocimiento internacional a España por liderazgo en la gestión de la crisis —y las felicitaciones de las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo o el Papa León XIV, entre otros—, la evolución de la crisis sanitaria implicó “investigaciones epidemiológicas exhaustivas, aislamiento de casos y manejo clínico, evacuaciones médicas, pruebas de laboratorio, rastreo internacional de contactos y medidas de cuarentena y vigilancia”, explican a elDiario.es fuentes de la OMS.

Desde ese 2 de mayo, cuando se notificó el primer caso confirmado y falleció la tercera y última víctima del brote, las autoridades sanitarias realizaron un seguimiento exhaustivo de más de 600 contactos. En España, el grueso del trabajo se desarrolló en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde se internaron para hacer cuarentena los 14 conciudadanos que viajaban en el crucero de lujo.

Dos de esas personas dieron positivo en hantavirus y fueron trasladadas a unidades de aislamiento de alto nivel del hospital militar. La primera superó la enfermedad y fue dada de alta a principios de junio. Sanidad informó que el segundo paciente había recibido el alta este martes. Era el último pasajero del buque que permanecía hospitalizado, porque al resto se les permitió finalizar la cuarentena en sus domicilios a partir del fin de semana del 6 y 7 de junio.


Este domingo marca el fin del seguimiento a los pasajeros del barco en España, pero deja abierta la vía de la colaboración para investigar los efectos del virus hantavirus de la cepa Andes en el cuerpo humano. “Es una ocasión espectacular para ver cómo responde el organismo de cada individuo a nivel inmunitario”, explica la doctora Anabel Negredo, del Centro Nacional de Microbiología (CNM), donde se han analizado todas y cada una de las pruebas PCR que se han realizado en este país.

El brote a bordo del crucero ha aportado nuevas evidencias sobre la transmisión entre humanos, indican los expertos consultados, de la cepa andina del hantavirus. Era algo que ya se sabía, pero los nuevos casos aportan “más información”, apunta el presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eduardo Satué.

La OMS ha puesto en marcha una “iniciativa mundial coordinada sobre brotes, en la que participan 21 países, con el fin de coordinar y optimizar los esfuerzos de investigación sobre el virus Andes”, indican desde la organización. Esto permitirá mejorar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el manejo de la enfermedad, con una letalidad cercana al 30% y sin tratamiento, también en las zonas de donde es endémico, como Argentina, Uruguay o Chile.

En ese proyecto participa España que analizará la respuesta inmunológica e inflamatoria de los casos de hantavirus diagnosticados en el Centro Nacional de Microbiología. “Esto permitirá ver cómo responde cada individuo a la presencia de la infección sobre la que, al ser tan minoritaria, apenas se conoce su reacción”, explica Negredo.

El CNM trabaja también en analizar las secuencias genéticas de los distintos pacientes, a la búsqueda de alguna característica común. “Lo estamos evaluando y todavía no tenemos una confirmación, porque a algunos países les falta esa secuenciación del genoma, pero si la tuvieran, entonces tendríamos que identificar esa característica y con qué está relacionada: la facilidad de saltar de roedor a humanos, de transmisión, entre humanos...”, señala.

El laboratorio de Negredo en el Centro Nacional de Microbiología se encarga de estudiar y anticiparse a las enfermedades víricas emergentes y las transmitidas por vectores o zoonosis —es decir, por animales, en este caso roedores—. “Detectar virus que no circulan en nuestro país y sabemos que pueden aparecer”, resume la doctora. Esto les permite contar con un arsenal de pruebas diagnósticas, de las que carecen los hospitales. “No tiene sentido que un hospital tenga un kit de diagnóstico para ébola, cuyo mantenimiento cuesta 2.000 euros, cuando quizá no tenga ningún caso nunca”, pone como ejemplo.

“Esta situación nos ha hecho más conscientes de la necesidad de tener métodos diagnósticos para esos patógenos poco frecuentes”, continúa Negredo, que explica que el CNM disponía de PCR para hantavirus, como parte de ese trabajo de previsión, que tuvo que verificar con material biológico facilitado por la OMS: “Eso facilitó mucho asegurarnos de que la metodología que habíamos desarrollado funcionaba”.


Para Satué, la otra lección aprendida que deja el hantavirus es la “necesidad de reforzar las herramientas de coordinación entre administraciones”. A su juicio, la Agencia Estatal de Salud pública, aprobada pero pendiente de desarrollar, debería estar ya operativa para “facilitar el trabajo conjunto cuando ocurran alertas como esta”. Durante los momentos de más incertidumbre, la gestión terminó desembocando en un choque político, con el presidente canario Fernando Clavijo oponiéndose a la llegada del barco a Canarias.

“Las cuestiones de salud pública generan mucha alarma, fundamentada o no. Así que las respuestas no se basan realmente en los datos que tenemos”, considera el experto, que apuesta por “tener protocolizado cómo intervenir en determinadas situaciones, las medidas de protección y los recursos que se van a destinar, en lugar de decidirlo en el momento”. “Por eso es importante que exista la Agencia Estatal, capaz de anticiparse y preparar protocolos de contingencia”, insiste, porque “ningún plan sobrevive a la batalla, pero no puedes ir a la batalla sin un plan”.

domingo, 24 de mayo de 2026

DESDE AGUSTÍN DE HIPONA


Juan Carlos Izpisua presenta indicios de cómo revertir el envejecimiento: “Es una pérdida de identidad a nivel celular”
El científico español, que trabaja para una empresa estadounidense financiada por millonarios que buscan eliminar los efectos de la edad, habla de sus últimos resultados.
Nuño Domínguez, 24.05.2026

“Si nadie me pregunta, sé qué es el tiempo. Cuando me lo preguntan, ya no lo sé”, escribió el filósofo Agustín de Hipona hace 17 siglos. Algo muy parecido pasa ahora con el envejecimiento: todos los humanos entendemos lo que es, pero si nos preguntamos por qué tenemos que envejecer y morir, ya dudamos. Les pasa hasta a los mayores expertos del mundo en la materia: como mucho, darán respuestas muy distintas.

El bioquímico español Juan Carlos Izpisua, que lleva décadas trabajando en Estados Unidos buscando su propia respuesta, ha explicado su nueva visión del tema: “El envejecimiento”, dice, “es una pérdida de identidad a nivel celular”; y es posible recuperarla con tratamientos experimentales. Esto significa que se puede revertir el envejecimiento y detener muchas de las enfermedades que lleva consigo.

En 2022, este farmacólogo y bioquímico nacido en Hellín hace 66 años cofundó Altos Labs. Era una nueva y misteriosa empresa financiada por algunas de las personas más ricas del planeta con un presupuesto de 3.000 millones de dólares. Era un volumen nunca visto en una compañía emergente de biotecnología.

Junto a Izpisua, otros primeros espadas de la investigación en envejecimiento, entre ellos Manuel Serrano y Pura Muñoz, también dejaron centros públicos para firmar contratos con Altos, donde se ofrecen sueldos que pueden llegar al millón de euros anual. Cuatro premios Nobel siguieron el mismo camino. El objetivo marcado era atípico: la empresa no buscaba una pastilla contra la edad, sino hacer ciencia básica hasta conseguir rejuvenecer las células humanas y, con ello, curar las enfermedades de la vejez, como el cáncer y el alzhéimer, entre muchas otras.

Este miércoles, Izpisua se subió al estrado del salón de actos de la Real Academia Nacional de Medicina, a pocos pasos del Palacio Real de Madrid, para ofrecer una conferencia en la que desgranó sus últimos resultados científicos, incluidos algunos que se publicarán en los próximos días. La sesión la organizó la Universidad Católica de Murcia, con la que colabora Izpisua desde hace una década.

La idea principal es que las células humanas funcionan de maravilla desde antes del nacimiento, cuando somos un embrión de apenas una semana, hasta que cumplimos aproximadamente 30 años. “Hasta entonces, si no tienes una enfermedad genética o sufres un accidente, no tienes que ir al médico”, explicó el científico en el salón de actos de la academia, coronado por retratos de algunos de los mayores médicos de la historia, y a pocos pasos del sillón donde se sentaba el Nobel español Santiago Ramón y Cajal. Es después de “la primera oleada de envejecimiento” cuando, según Izpisua, las células comienzan a perder su identidad. Es como si se desdibujaran sus funciones y dejasen de comportarse como deberían. Con el paso del tiempo, la respuesta al estrés de estas células ya no es óptima, y se transforman en células senescentes, viejas, que dan lugar a la fibrosis, que es la causa de muchas de las enfermedades asociadas a la vejez.

Para Izpisua, este fenómeno es la respuesta a por qué envejecemos. Su nombre científico es transición epitelio-mesénquima, un proceso fundamental para que las células puedan migrar durante el desarrollo embrionario y generar los diferentes órganos que formarán el cuerpo —la famosa gastrulación, el momento más importante de la vida de una persona—. Pero ya en la edad adulta, este fenómeno es el más desregulado en más de 50 enfermedades humanas, según explicó el investigador de Altos en su conferencia. Esta pérdida de identidad “es el primer signo de envejecimiento” medible, por encima del deterioro de las mitocondrias, el motor energético de las células, o los telómeros, que protegen de los daños en el ADN, resaltó.

Esta pérdida de identidad se expande por el organismo a través de la sangre, y anida en otros órganos, según sus últimas investigaciones. En un estudio con el Biobanco de Reino Unido, que atesora muestras biológicas de más de medio millón de voluntarios, su equipo ha comprobado que las proteínas sanguíneas relacionadas con esta pérdida de identidad son las que mayor mortalidad acarrean. “Hemos analizado un número elevado de enfermedades humanas, así como todos los órganos durante el envejecimiento, y lo que observamos es esa deriva celular especificada por una firma de transcripción genética que da lugar a una pérdida de identidad de las células”, explicó.

El investigador ha desarrollado una intervención experimental para revertir este fenómeno. Se denomina reprogramación celular parcial, y se inspira en el trabajo que le hizo ganar el Nobel de Medicina a Shinya Yamanaka, quien también trabaja para Altos. El nipón demostró que basta activar cuatro genes para transformar una célula adulta de la piel, por ejemplo, en una célula madre embrionaria capaz de crear cualquier tejido del cuerpo. Por primera vez, era posible echar hacia atrás el reloj del desarrollo y del envejecimiento.

En experimentos con ratones, Izpisua ha visto que la reprogramación celular parcial, una intervención similar a la de Yamanaka pero limitada en el tiempo a dos días por semana de reprogramación, alarga la vida. Y revierte, por ejemplo, los daños en el hígado y el metabolismo asociados al consumo de grasas y calorías en animales con obesidad congénita. Esta intervención también regenera los músculos dañados; y otros laboratorios han visto efectos rejuvenecedores parecidos en cerebro, corazón, ojos, riñones, páncreas, hígado. “Una sola intervención tiene efectos en todo el organismo”, razonó Izpisua. “Estamos tocando el corazón del proceso que da lugar a las enfermedades”, resume.

El científico es realista: introducir este tratamiento en humanos es posible, pero mucho más complicado. Antes hay que asegurarse de que la reprogramación parcial no causa daños, sobre todo el más temido: la aparición de tumores si el proceso de rejuvenecimiento va más allá de lo deseado. “Hemos tratado más de 7.000 ratones y en ningún caso hemos visto desde esta diferenciación a una célula embrionaria”, aseguró el científico.

Antes de dar el salto a tratamientos experimentales para pacientes, Izpisua se ha lanzado a aplicar la reprogramación parcial fuera del cuerpo. Lo va a hacer con órganos donados que no son aptos para trasplantes. El experimento, que se realiza en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, aplicará la reprogramación parcial a vísceras dañadas para comprobar si puede reparar parte del daño acumulado. “Sabemos que un ratón no es un ser humano, pero tenemos que empezar de alguna manera a aplicarlo en personas”, señaló el investigador.

martes, 12 de mayo de 2026

CIENCIA Y RULETA RUSA


El brote del crucero deja un nuevo aviso: los humanos seguimos jugando a la ruleta rusa con los virus letales
Los científicos calculan que hay unos 10.000 virus desconocidos que pueden saltar potencialmente de los animales a los humanos. Nuestra invasión de sus hábitats y el cambio climático son los dos principales motores para estos intercambios.
Antonio Martínez Ron, 11.05.2026

En 1993, un brote mortal causado por un hantavirus sacudió a la comunidad de los indios Navajo en la región de las Cuatro Esquinas, en Estados Unidos. El patógeno, al que se etiquetó como Sin Nombre virus (SNV), se cobró alrededor de 30 muertes entre 50 infectados. En los meses posteriores, los biólogos llegaron a la conclusión de que hubo episodios anteriores y eso quedó en la tradición oral de los navajo. Según sus creencias, los ratones habitan el mundo nocturno y exterior y los humanos el mundo diurno e interior; ambos no deben mezclarse porque pueden producirse enfermedades y la muerte.
Tras el brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius —que se ha saldado con una operación de evacuación sin precedentes– la Organización Mundial de la Salud (OMS) está investigando si se produjo uno de estos cruces entre mundos en los que hay un intercambio de patógenos. Junto con las autoridades sanitarias de Argentina, la OMS está analizando los movimientos de la primera pareja infectada y fallecida. Por lo que se sabe hasta ahora, antes de abordar el barco el matrimonio neerlandés había viajado por Argentina, Chile y Uruguay en un viaje de observación de aves, que incluyó visitas a sitios como el basurero de Ushuaia, donde podría estar presente la especie de ratón que porta el virus de los Andes.

Los investigadores llevan años advirtiendo de que ciertas formas de turismo están creando puntos de contacto inéditos entre humanos y reservorios animales potencialmente peligrosos. En 2012, una decena de visitantes contrajeron hantavirus tras alojarse en unas cabañas infestadas por ratones ciervo en el parque nacional de Yosemite, en California. Muchos trabajos han alertado del riesgo sanitario asociado a las excursiones turísticas para alimentar y fotografiar macacos en el Atlas marroquí, gorilas de montaña en Uganda y Ruanda o las visitas masivas a cuevas con colonias de murciélagos en África y Asia. En todos estos casos, el temor no es solo que los humanos introduzcan enfermedades, sino que estas actividades acerquen a nuestra especie a virus que durante miles de años circularon aislados en animales salvajes, lo que se conoce como zoonosis.

En su amplia experiencia como investigador antártico, Antonio Quesada, secretario técnico del Comité Polar Español, ha constatado estas situaciones de riesgo en zonas extremas del planeta. “En Patagonia hay cada vez más gente”, explica. “Hay un boom de visitantes que van a pasar a la Antártida o de viaje por el Cono Sur. Allí hay unas playas de pingüineras enormes y los vemos intentando tocar a los pollitos de los pingüinos. Y cada vez hay más”. Quesada recuerda que está prohibido acercarse a los animales y que los cruceros como el MV Hondius siguen unos protocolos estrictos, pero a veces se topan con grupos que van por libre. “En la base Gabriel de Castilla vimos un velerito noruego que llegó sin ningún tipo de permiso con un grupo que se puso a escalar un glaciar en zapatillas de deporte”.

Un riesgo exponencial

Los científicos calculan que hasta un 75% de las enfermedades infecciosas emergentes proceden de fauna salvaje y que existen al menos 10.000 virus animales con capacidad potencial para infectar humanos. De ellos, la OMS reconoce que más de 200 han saltado a nuestra especie, pero la inmensa mayoría circula silenciosamente en mamíferos y aves sin haber dado todavía un salto que hacemos cada vez más probable con nuestro comportamiento. Al mismo tiempo, la globalización ha convertido esos saltos locales en amenazas planetarias; en el brote del crucero MV Hondius, por ejemplo, había alrededor de 140 pasajeros de 23 nacionalidades, lo que da una idea del alcance potencial de la dispersión.


“Las zoonosis cada vez se están haciendo más abundantes por la relación que tenemos con el medio ambiente”, asegura Noemí Sevilla, directora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA-CSIC). “Cada vez nos movemos más, cada vez vamos más a sitios que antes no íbamos y estamos en contacto con animales con los que antes no estábamos”. “Somos 8 mil millones de habitantes, vivimos muy juntos en grandes urbes y nos movemos mucho por todo el planeta; esto es lo mejor para la transmisión de una enfermedad infecciosa”, coincide Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. “Además estamos en contacto cada vez más con animales silvestres, y alteramos los ecosistemas”.

Hay evidencia sólida de que los eventos de spillover zoonótico —saltos de patógenos de animales a humanos— han aumentado en frecuencia durante las últimas décadas, incluso tras corregir el sesgo de vigilancia y diagnóstico. Un análisis publicado en BMJ Global Health concluye que existe una tendencia histórica de brotes “cada vez más frecuentes y severos”. De cara al futuro, otro trabajo estima que habrá unas 4 veces más epidemias zoonóticas y hasta 12 veces más muertes asociadas a esos brotes. “Para 2050, podríamos estar lidiando con 12 veces más desbordamientos virales de los que tenemos hoy”, dice su autor principal, Colin Carlson, en el documental Spillover (2024). “Si sigue esa tendencia exponencial hacia el futuro, lo que hemos vivido nos va a parecer una anécdota en comparación con lo que viene”.

Cerdos en la selva

En las últimas décadas son muchos los casos en los que nuestras incursiones en territorios deshabitados o silvestres han desembocado en la transmisión de nuevos virus. El detonante del brote de Nipah de Malasia en 1998, por ejemplo, fue haber instalado enormes explotaciones porcinas en zonas selváticas y en el estallido del virus Hendra, en Australia, pasó algo parecido con los caballos. En ambos casos, los animales domésticos entraban en contacto con los zorros voladores, que eran el reservorio de la enfermedad. En la misma línea, el brote inicial de ébola en África occidental en 2013 se relacionó con la creciente penetración humana en bosques tropicales, el virus Marburgo apareció en minas y cuevas frecuentadas por trabajadores y turistas, y algunos brotes de fiebre hemorrágica boliviana y argentina se asociaron a transformaciones agrícolas que favorecieron la proliferación de roedores portadores.

“La naturaleza siempre está produciendo virus que no sabemos qué efecto podrían tener en el ser humano”, señala el médico chileno Gaspar Domínguez, el especialista en salud pública que coordinó la respuesta al último gran brote de hantavirus en la Patagonia. “Por distintas razones, estos virus pueden entrar en contacto con el ser humano, porque estamos ocupando cada vez más lugares rurales y vamos allí con el ganado que se llama periantrópico, es decir, los perros, los gatos, las vacas o las gallinas. Estos animales están en contacto con fauna salvaje y este contacto aumenta dramáticamente la posibilidad de que un virus pase al humano”.

Animales desplazados

Aunque la intrusión en territorios antes deshabitados es una de las causas de los contactos zoonóticos, lo cierto es que muchas veces es nuestra presión la que provoca que las especies huyan de sus territorios para internarse en nuestros espacios. Cuando se miró con más detalle lo ocurrido en el brote del virus Nipah (NiV) en Malasia de 1998 se vio que los grandes incendios forestales provocados para despejar terreno destinado a explotaciones agrícolas desempeñaron un papel crucial. El fuego destruyó amplias zonas de bosque y obligaron a los murciélagos frugívoros a desplazarse hacia áreas cultivadas y granjas porcinas en busca de alimento. Y, en Australia, la investigadora Peggy Eby ha documentado cómo la tala de los árboles de los que se alimentan los murciélagos en invierno jugó un papel esencial en el brote de virus Hendra que afectó a los caballos.

“Estar invadiendo territorios donde históricamente ha estado la fauna silvestre tranquilamente tiene un impacto, pero es muy difícil separarlo del cambio global, el cambio climático y la alteración de los ecosistemas”, asegura Elisa Pérez Ramírez, viróloga y experta en salud animal del CISA-INIA-CSIC. “Está claro que una situación de minería, deforestación masiva y urbanización explosiva en zonas tropicales, donde estamos deteriorando gravemente los ecosistemas y obligando a los animales a moverse a zonas más antropizadas, está produciendo un mayor riesgo de contacto con los humanos”.

“Ahora mismo estamos entrando en contacto con animales reservorio, que se acercan a las personas, a las viviendas, a los cultivos y ha aumentado más el contacto humano animal también por el cambio climático”, coincide Noemí Sevilla. “Cada vez viajamos más y cada vez hay más animales que vienen hacia nosotros, es un caldo de cultivo y tenemos que estar preparados para una posible pandemia”.

Al mismo tiempo, la crisis climática y los fenómenos meteorológicos extremos asociados a ella están desplazando a especies de sus hábitats originales. “En Chile hemos estado viendo cada vez más la presencia de mosquitos Aedes aegypti, que son vectores de enfermedades infecciosas que van apareciendo en el norte del país”, confirma Gaspar Domínguez. “Y algo parecido sucede con la llamada enfermedad de Chagas, que ahora está en la zona central de Chile y cada vez está más al sur, porque la crisis climática hace que los vectores vayan desplazándose y así nos exponen a zoonosis que antes no existían”.

En el brote de hantavirus que afectó a los indios Navajo en los años 90, se sabe que las lluvias excepcionales asociadas a El Niño habían disparado la población de ratones en la región de las Cuatro Esquinas, multiplicando las probabilidades de propagación del virus. “Esto ha sucedido con los hantavirus en otros lugares: cambian las temperaturas y hay una mayor época de lluvias, aumenta la vegetación, aumenta la alimentación y aumenta la población de roedores”, describe López Goñi. “Esto se ha visto con otros virus transmitidos por roedores, como el virus Lassa en Nigeria”.

“Las enfermedades transmitidas por vectores están íntimamente ligadas a condiciones climáticas, ambientales y alteraciones de los ecosistemas”, subraya Elisa Pérez Ramírez. “A estos picos de roedores en Argentina lo llaman ‘ratadas' y están íntimamente relacionados con el medio ambiente”. En opinión de la especialista, a pesar de la pandemia reciente, hemos perdido de vista que nuestra salud no depende solo de nosotros mismos. “Se nos ha olvidado la conexión profunda entre salud humana, animal y ambiental, y que una zoonosis local pude convertirse en una crisis global en pocas semanas”, concluye. “Aunque no creo que sea este el caso con el brote de hantavirus, deberíamos tenerlo muy presente”.

YA LO DIJO VOLTAIRE

Si para alguien que ha hecho un ridículo monumental es difícil zafarse de la situación -recordemos el siempre útil "trágame tierra" ante un: qué bien, no sabía estás embarazada; no, estoy gorda-, reconozco que para un político, más cuando goza de sus interminables minutos de gloria, debe ser harto complicado. Más le valdría a Clavijo, Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, correr un tupido velo y pasar a otros menesteres en vez de seguir erre que erre con sus diatribas pseudocientíficas contra todo y todos, a la vez que aprovecha para cargar contra Pedro Sánchez, cómo no. La manía que tienen estos políticos canarios de echarle la culpa de todo a Madrid no consigue sino aumentar nuestro complejo pueblerino colonial, que no deja de ser algo completamente trasnochado, reaccionario y mentiroso. Si Fernando Clavijo quería pasar a la Historia, parece que lo hará por el bochornoso espectáculo que el Gobierno de Canarias ha dado, él a la cabeza, en la llamada (bien les gusta a los periodistas ponerle un nombre a todo) crisis del hantavirus.
Nada ya en el Puerto de Granadilla, el barco de camino a Holanda y siguen los periódicos publicando artículos sobre lo acontecido y el futuro del virus y de los pobres pacientes, nunca mejor dicho.

¿Personas o roedores?
Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso.
David Trueba, 12.05.2026

Parece que fue hace un siglo cuando Pedro Sánchez quiso iniciar su mandato presidencial con la acogida a un barco cargado de náufragos. El resto de países, con la Italia de Meloni entonces a la cabeza del giro autoritario, se negaban a aceptar el desembarco del Aquarius con sus emigrantes extenuados y hambrientos. El Gobierno español se marcó un guiño de humanidad. En un mundo cargado de gestos brutales contra los pobres y desfavorecidos cabe aplaudir cada guiño de humanidad porque nos va el prestigio de especie en ello. Esta última semana fue noticia otro barco marcado por el desprecio generalizado. El MV Hondius rozaba Cabo Verde cuando se desató la alarma por el contagio de hantavirus entre su pasaje. El pánico condujo de nuevo a una precipitada reacción de desprecio por los valores humanos. En lugar de idear la fórmula más razonable para rescatar a los pasajeros comenzó una carrera desalmada por quitárselos de encima. Daba un poco de pena oír, como si eso fuera lo capital, que entre los atrapados en el barco había 14 de nacionalidad española. La acogida del Gobierno nos salvó de entregarnos a la profunda debacle moral. Ya Groucho Marx preguntó hace un siglo: ¿que si somos personas o roedores? Tire un trozo de queso al suelo y se lo demostraremos.

Empieza a ser evidente que la próxima gran crisis de la humanidad, aparte de las guerras en que nos hemos dejado meter de nuevo, va a venir por un desmoronamiento del sistema ciberinformático o por otra epidemia sanitaria. El origen del virus que ha convertido un apacible crucero de lujo en una pesadilla apunta a un roedor andino. Lo curioso es que en esa Argentina, una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno autoritario de Milei fue abandonar la Organización Mundial de la Salud. Y al día de hoy anda desmontando sus hospitales universitarios, privados de fondos. Son ese tipo de decisiones populares y aplaudidas por la masa las que muy poco tiempo después se desvelan como un ahorro trágico y una estupidez de libro. Ha sido precisamente la OMS la que ha coordinado con el gobierno español el modo de proceder en esta alarma. Sólo los mecanismos universales nos van a salvar de la epidemia del nacionalismo ultraorgulloso, ese regionalismo caníbal en el que nos quieren meter algunos. Ya lo vimos con el reparto de los menores no tutelados que se arracimaban en los centros de Canarias, ni tan siquiera las autonomías dentro de un mismo país fueron capaces de trabajar con generosidad y unidas por el bien común. Lo dijo Voltaire, la única ley que guía a los hombres es la del sálvese quien pueda.

Los que pretendían que los pasajeros del barco en cuarentena siguieran en alta mar durante semanas con un cadáver en el congelador tan sólo prolongaban el lema populista de Nosotros primero. Ante cualquier desafío, primero yo. La deshumanización del hombre comenzó exactamente el mismo día en que se convirtió en Yo y miró al de enfrente como un extraño Tú. La cota más baja la hemos alcanzado con ese anuncio de una casa en venta en nuda propiedad donde se explicaba que los propietarios eran diabéticos y se les vaticinaba una muerte rapidita. Leer esa noticia provocaba un asco tremendo, un asco inmobiliario. Lo del barco infectado ha sido otra oportunidad para demostrar si somos roedores o personas. A algunos el humanismo les parece cosmético y facilón, un guiño. Pero ante la ceguera general, un ojo medio abierto es la única grieta por la que se puede colar la luz.

Qué le pasa a un político cuando apuesta su credibilidad a la teoría de las ratas nadadoras
El presidente canario sigue insistiendo en que existía el peligro de que unas ratas contagiadas por el hantavirus pudieran llegar nadando a Canarias a pesar de que los roedores sospechosos de contagiar la enfermedad estaban en Argentina y no se dedican a actividades acuáticas.
Íñigo Sáenz de Ugarte, 11.05.2026

Es difícil reprochar a un alto cargo si empieza a ponerse nervioso por un brote de una enfermedad respiratoria poco conocida. Sabemos desde la pandemia que los iniciales mensajes tranquilizadores de un Gobierno pueden no verse confirmados más tarde. Somos conscientes de que la coordinación de las administraciones gobernadas por partidos diferentes puede dejar mucho que desear. Lo que no es igualmente aceptable es que se exija al Gobierno central que tome las medidas necesarias para reducir al mínimo los riesgos sanitarios y que luego se diga que está sobreactuando o, aún peor, que haya ignorado amenazas imaginarias.

En menos de 24 horas tras el comienzo de la crisis del hantavirus el martes 5 de mayo, el Partido Popular ya había exigido la dimisión de la ministra de Sanidad. Son de gatillo rápido. Una vez producida la llegada del crucero MV Hondius a un puerto de Tenerife este fin de semana en medio de exigentes medidas de seguridad, el PP prefirió el lunes no seguir apostando a esa carta, mientras dejaba que el presidente canario, Fernando Clavijo, continuara con sus quejas. No solo sigue en contra de que el barco descargara su pasaje en las islas, sino que ni siquiera se bajaba de la burra de las ratas nadadoras, una interpretación que ya sabía que no tenía base científica.

Clavijo, de Coalición Canaria, y su Gobierno de coalición con el PP delegaron en un director general su representación en el despliegue realizado en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife). Lo cierto es que sus protestas habían conseguido que el barco no atracara allí, sino que fondeara en las aguas cercanas, lo que obligó a que los pasajeros fueran enviados a tierra en zodiacs. Ni aun así quiso presentarse en el puerto. Tampoco para vigilar cómo iba todo.

Antes se había sabido que el presidente canario envió el sábado a Mónica García una captura de una búsqueda de Google con el fragmento hecho por inteligencia artificial que respondía a la pregunta sobre la capacidad natatoria de las ratas. A Clavijo tampoco le servía que el crucero fondeara, porque las ratas se harían unos largos para llegar a tierra. La gente se reía de él en las redes sociales empleando también la IA. Es lógico que la gente se lo tomara a broma. El lunes, se quejó de que la ministra había difundido “una conversación privada” con la intención de ridiculizarle.

La gente espera que los responsables políticos se basen en el mejor análisis científico posible y que escuchen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No que hagan una búsqueda en el móvil y no pasen del primer resultado hecho con IA. Por la misma razón por la que cuando Clavijo se pone enfermo va al médico y no se limita a consultar al doctor Google.

El origen del brote de hantavirus no estaba en el barco ni había que especular con el estilo de las ratas en el agua. Los que pueden contagiar el hantavirus son un tipo de roedores sin gran experiencia natatoria que existe en la zona de Argentina que visitó un matrimonio holandés que luego subió al barco. Ambos cayeron enfermos y fallecieron más tarde después de haber sido evacuados.


A pesar de esto último, Clavijo seguía inmerso en su universo alternativo, que incluía opciones propias de películas de serie B con malos efectos especiales como la invasión de las ratas mutantes o algún escenario similar de pesadilla. “En la nota del secretario de Estado dice que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio, pero no lo descarta. No es esperable y la posibilidad es remota, pero no se descarta”, dijo el lunes haciendo gala de una gran imaginación al interpretar el comunicado.

El Gobierno canario continúa insistiendo en que el problema se lo tendría que haber comido entero Cabo Verde. “Debe ser atendido donde está” para luego irse directamente a Holanda, dijo Clavijo sobre el barco. Había catorce pasajeros españoles a bordo, pero él no pensaba que fueran de su incumbencia. En total, eran cerca de 150 pasajeros de 23 nacionalidades diferentes. Su edad media era de 65 años.

Formado por varias islas, el pequeño país africano se encuentra en el puesto 131º en el Índice de Desarrollo Humano. Cuenta con una renta per cápita de 4.218 euros, ocho veces menos que España (34.210). Para la OMS, era mucho más seguro llevar el barco a un puerto español con más medios materiales y experiencia en lidiar con emergencias sanitarias.

Un grupo ultraderechista acudió a la Audiencia Nacional para intentar que los jueces dieran la razón a Clavijo. La denuncia fue rechazada con argumentos basados en la jurisprudencia y la realidad de las emergencias sanitarias. “Existe un interés prevalente en la protección de la vida y la salud de las personas que se encuentran en el barco”, dictaron los tres jueces por unanimidad. Sobre el riesgo que podría suponer para Canarias, el tribunal respondió que “no se evidencian datos o circunstancias que permitan apreciar que con tal actuación se comprometa la vida y la salud de la población española”.

El Gobierno envió a Tenerife a tres ministros –los de Sanidad, Interior y Política Territorial–, un despliegue que demuestra que pretendía aprovechar el operativo en términos de imagen, una costumbre muy extendida entre gobiernos. Si hubiera hecho lo contrario, le habrían acusado de desentenderse de la crisis.

La presencia de Fernando Grande-Marlaska fue la menos justificada. Marlaska cometió el error político de no asistir al funeral de los dos guardias civiles muertos al colisionar dos de sus embarcaciones cuando perseguían a una narcolancha en la costa de Huelva. El ministro debería asistir a todos los funerales de agentes muertos en acto de servicio en la lucha contra la droga.


El ejemplo más claro de que la crisis ha transcurrido por los cauces por los que apostó el Gobierno fue que este lunes varios medios lo acusaban haber sobrerreaccionado. Ana Rosa Quintana se quejó de que el Gobierno había “centrado el foco en el hantavirus” con su despliegue y encargó a uno de esos redactores que lo demostrara de forma prolija. Los espectadores vieron cómo se resaltaba en tono negativo que se celebraran siete ruedas de prensa y se publicaran ocho comunicados.

“¡Luces! ¡Cámaras! ¡¡¡Desembarco!!!”, se veía en el videowall del plató de Telecinco. Todo se presentaba como un gran show. Lo mismo hizo El Español, que denunció que se había montado “un espectáculo global”. Su director, Pedro J. Ramírez, lo llamó “un 'reality' televisivo”.

Al comienzo de la crisis, se rieron o escandalizaron por las declaraciones de Fernando Simón afirmando que el riesgo era bajo para España y luego denunciaron que el Gobierno había reaccionado con demasiada energía. Lo que antes era caos, ahora era un exceso de organización. No apreciaron ninguna contradicción entre las dos posiciones.

Las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. El Papa León XIV agradeció el domingo “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. Cuando el pontífice visite Canarias en junio, Clavijo podrá informarle de que la Iglesia debería ser más consciente del peligro que supone un ejército invasor de ratas nadadoras.

'Marca España' en la gestión del hantavirus: de la OMS a la UE, se multiplican las felicitaciones por la "excelencia técnica" del operativo
El crucero fondeado en Tenerife ha partido este lunes por la tarde en dirección a Países Bajos, tras la evacuación de los últimos pasajeros. Todos han sido derivados a sus países de origen, incluidos los 14 españoles ingresados en el Hospital Gómez Ulla. Los organismos internacionales, volcados con la gestión española.
Miguel Fernández Molina, 11.05.2026

El crucero MV Hondius se aleja de las costas tinerfeñas tras unos días de máxima tensión por el brote del hantavirus. Con únicamente ya los tripulantes más un médico a bordo del puerto de Róterdam (Países Bajos) y con el resto del pasaje ya evacuado rumbo a sus países de origen para pasar la cuarentena, llega el momento del primer balance.

La emergencia aún no ha pasado, como recuerdan las autoridades, pero ya hay quienes ponen nota a la gestión inicial... y esta vez España queda en buen lugar tras la culminación del operativo de desembarco y traslado de los pasajeros. Entre ellos, los 14 españoles llevados al Hospital Gómez Ulla de Madrid, donde este domingo iniciaron la cuarentena en aislamiento y a la espera del resultado de sus pruebas.

A diferencia de lo que ocurre en clave de política nacional, la respuesta internacional ha sido prácticamente unánime, en forma de reconocimiento por la gestión "solidaria" y "eficiente" de la emergencia sanitaria, especialmente cuando otros países rechazaron ofrecer apoyo a los pasajeros afectados. De puertas para dentro, el panorama es diferente; tanto el Gobierno de Canarias como la oposición al Ejecutivo central han acusado a Pedro Sánchez, Mónica García y otros ministros de "descoordinación" entre administraciones.

Desde la sede del PP, Borja Sémper ha reprochado "lo que consideramos una descoordinación absoluta entre administraciones o una coordinación manifiestamente mejorable". Para el portavoz nacional del PP es "muy razonable" la demanda de "información y coordinación" por parte del presidente canario, Fernando Clavijo, que ha sido muy crítico con la actuación de Moncloa desde que se decretó que Canarias acogiera al crucero.

"Hay que recordar al inicio cómo se abordó esta crisis con información contradictoria dentro y en el seno del propio Gobierno", ha apostillado, para señalar que al PP lo que le ha parecido "peor" de la gestión es "la sensación de descoordinación" y "que ni el propio Gobierno se ponía de acuerdo en las horas iniciales".

De inmediato, Ferraz ha dado su propia versión, presumiendo de que "España le ha dado de nuevo una lección al mundo y al Partido Popular". Para la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, frente a la actuación "responsable" del gobierno, enfrente han encontrado "lo de siempre del PP: intoxicar, estorbar [...] alimentar los bulos".

La polarización choca con la práctica unanimidad recibida en el juicio de las principales instituciones mundiales. Así lo ha transmitido el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Tras compartir un vídeo del operativo en Tenerife, felicitaba a "todo el Gobierno" y al resto de administraciones "por su liderazgo y excelencia técnica demostrada a lo largo de esta operación".


Su entusiasmo ha ido a más al completarse el desembarco de los pasajeros y tras la salida del buque hacia Países Bajos. En una rueda de prensa compartida con Mónica García, Fernando Grande-Marlaska y otros altos cargos, Adhanom ha aplaudido con cierto tono de broma que España lo ha hecho "bien" y "con mucho estilo".

En su breve intervención sí ha remarcado que "era necesario" sacar a los contagiados de hantavirus y a los pacientes sospechosos para evitar un empeoramiento de sus estados. "Nunca se consideró la opción de dejarles en el barco", ha explicado en el turno de preguntas, tras insistir en que "este es el tiempo de la solidaridad", cuestión que ha agradecido a España por "aceptar el barco" la semana pasada.

La relevancia de la operación ha sido tal que este mismo lunes por la tarde Moncloa anunciaba una reunión entre Pedro Sánchez y el máximo responsable de la OMS, con una posterior comparecencia conjunta para valorar la respuesta española e internacional a la crisis del hantavirus.

En términos similares a los del doctor Tedros Adhanom, el secretario general de la ONU, António Guterres, se ha sumado a los apoyos y reconocimientos por la labor del Gobierno de España y otros estamentos en la crisis del hantavirus. El mandatario portugués añadía en el mismo mensaje la petición de que, superada la primera y más tensa fase, "que los esfuerzos internacionales en materia de salud garanticen la seguridad de todos".


La UE comparte un mensaje unitario entre sus grandes responsables. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto en valor el trabajo "codo con codo" entre los organismos sanitarios de la UE y España, con un mensaje de "agradecimiento al gobierno español y a todas las autoridades involucradas sobre el terreno".


El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha alabado el "excelente ejemplo de cooperación multilateral" encabezado por España, junto con la OMS, el ECDC y otros organismos sanitarios internacionales. "Enhorabuena por las rápidas y eficientes operaciones de desembarco en Tenerife, y gracias a las autoridades españolas y a todos los equipos por su dedicación", añadía Costa en sus redes.


El reconocimiento se torna en agradecimiento en el caso neerlandés. El primer ministro de Países Bajos aplaudía la gestión española "por haber hecho posible" la llegada y el tratamiento con seguridad de los pasajeros del crucero con bandera neerlandesa. Rob Jetten añadía el reconocimiento de todo su equipo "por la buena y constructiva colaboración entre nuestros dos países en los últimos días".