martes, 13 de noviembre de 2018

HELLO!

Hello Dolly!, *Put on your sunday clothes.
*Hello Dolly!

ROTO





domingo, 11 de noviembre de 2018

SIN PALABRAS

GUNS

LAS BARRERAS

Las Barreras, La Esperanza. 8:30am.

CONVERSACIONES SOBRE LO HUMANO Y LO DIVINO

Más sobre o humano, todo hay que decirlo.
Mañana de domingo, 7:00h, café con leche y conversación con mi amiga Isabel en la cafetería, tema: los valores actuales, la importancia de la filosofía y el aprender a pensar. Premisas de partida, todas. Conclusiones, todas también, o sea, nada. La realidad es la que hay e ignoramos a dónde vamos, como siempre ha ocurrido, aunque ahora los cambios son tan rápidos -esto no había pasado nunca, tanta velocidad- que casi casi hemos perdido la capacidad de asombrarnos.

KF


MÚSICA PARA UN DOMINGO

Elvis, *Such a night.
Michael Bublé, *Haven't met you yet.

sábado, 10 de noviembre de 2018

TIEMPO

Escribir sobre el tiempo es recurrente, lo sé, pero no puedo evitarlo. Llega el fin de semana y necesito descansar, dormir un poco más, desconectar, pero no es posible. He acumulado tantas cosas -algunas pequeñas y otras más complicadas- que ya el viernes por la tarde empiezo a agobiarme porque no me dará tiempo para hacerlo todo en dos días; y vuelta a empezar. Esta mañana estaba a las 7 en pie para, después de un café y un desayuno frugal, sentarme a dibujar hasta la hora de comer. Ya esta tarde he estado algo más remolón, aunque ahora sigo frente al ordenador. Menos mal que para acompañar, un poco de ópera siempre viene bien. 
Cierro el quiosco ya.
Lucrezia Borgia, Donizetti. *Com'e bello!

I♥NY


TIM DUP

Tim Dup, *Mourir vieux.

OTHER NEWS



TITULARES PARA LA HISTORIA


CÓNDORES

2018
1975

viernes, 9 de noviembre de 2018

ANTE LA ADVERSIDAD, HUMOR

supremo, ma
Del lat. suprēmus.
Escr. con may. inicial en aceps. 4 y 5.
1. adj. Altísimo o enorme.
2. adj. Que no tiene superior en su línea.
3. adj. Dicho del tiempoúltimo. Llegar la hora suprema.
5. f. Consejo supremo del antiguo tribunal eclesiástico de la Inquisición.





jueves, 8 de noviembre de 2018

LA FUNCIÓN PÚBLICA

Trabajar en la Administración es duro. Aquellos tiempos donde se cumplía esa premisa tan extendida de que los "funcionarios" no daban golpe, que o estaban desayunando o leyendo el periódico o, algo más actual, haciendo solitarios en el ordenador. Créanme si les digo que más alejado de la realidad, por lo menos en lo que respecta a mi experiencia personal. 
La atención al ciudadano es muy complicada, no siempre los problemas son fáciles de solucionar o ni siquiera tienen solución alguna. Es frustrante muchas veces, agotador casi siempre y supone un esfuerzo intelectual importante. Y lo digo como lo siento, así lo veo yo; Y digo que es duro porque también hay que lidiar con el entorno, no todos vemos las cosas de igual manera, ni entendemos las leyes con igual dureza o flexibilidad. 4 puede ser 2+2 y únicamente 2+2, es una forma de verlo. Pero también puede conseguirse el mismo resultado sumando 3+1, 4+0, 5-1, etc. He aquí lo que nos debe diferenciar de las máquinas, de los ordenadores: ante un problema, un buen funcionario debe enfrentarse a él con asertividad y proactividad, pensando en que una solución encontrada es un problema que se le quita al administrado. 
Cansa mucho participar en todas las batallas que surgen en una oficina, la vida no va en ello. Dicen que hay que escoger las batallas, no se puede entrar en todas, y cada vez me convenzo más de ello.
Por otro lado, ¿cómo no vamos a meternos en batallas diariamente cuando ni el Tribunal Supremo -visto lo visto- es capaz de ponerse de acuerdo cuando se supone que es el must de la justicia? Ellos, tan doctos y sabios todos, dudan y nosotros, pobres mortales, cómo no hacerlo también?

lunes, 5 de noviembre de 2018

INTELIGENCIA EMOCIONAL


¿Qué es (exactamente) la inteligencia emocional?
Las emociones cambiaron el cerebro de los mamíferos hace ya más de 200 millones de años y perpetuaron una poderosa influencia que sigue viva en nuestra especie.

La expresión “inteligencia emocional” está incluida hoy en el léxico de muchos, tanto de la gente corriente como de los intelectuales o los famosos. Hasta los ministros la usan en sus comentarios y advertencias. Pero no todo el mundo se refiere a lo mismo cuando utiliza esa expresión. Para algunos la inteligencia emocional es algo así como una especie de inteligencia más avanzada que la clásica, es decir, que la inteligencia analítica, la que miden los test que acaban dando un resultado en forma de coeficiente numérico. Hay también quien se refieren a la inteligencia emocional en negativo, como una incapacidad para controlar las emociones: “Se comporta como si no tuviera inteligencia emocional”. No faltan tampoco quienes creen que es un nuevo tipo de inteligencia recientemente inventada, pues, a fin de cuentas, el concepto de inteligencia no es absoluto, como lo son la talla o el peso de una persona, pues siempre depende del criterio del observador. Otros, por fin, ni siquiera sabemos a qué se refieren cuando hablan de ese tipo de inteligencia. Quizá por todo ello vale la pena intentar aclarar el concepto.

Hace algunos años que la popular revista anglosajona Time convirtió la portada de uno de sus números en una pregunta escrita con grandes caracteres y dirigida al gran público “¿Cuál es su coeficiente de inteligencia emocional?”. Ella misma, en caracteres mucho menores respondía: “No es su coeficiente de inteligencia. Ni siquiera es un número. Pero la inteligencia emocional puede ser el mejor predictor de éxito en la vida, redefiniendo lo que significa ser listo”. Eran los tiempos en que el periodista Daniel Goleman había publicado su conocida y exitosa obra Inteligencia Emocional, haciendo creer a muchos que él había creado o descubierto ese (nuevo) tipo de inteligencia.

El concepto ha servido también para que muchos osaran desafiar a la evolución biológica del cerebro y las capacidades mentales anteponiendo la emoción a la razón, dándole primacía a la primera. Ciertamente, las emociones cambiaron el cerebro de los mamíferos hace ya más de 200 millones de años y perpetuaron una poderosa influencia de ellas que sigue viva en nuestra especie y nuestros días. Pero hace muchos menos años, aunque no pocos, unos 60 millones, el cerebro de los primates desarrolló el neocórtex, la corteza cerebral moderna, un cúmulo de neuronas altamente organizadas y capaces de dominar al resto del cerebro. Ese desarrollo le confirió, aunque no siempre lo notemos, primacía a la razón, es decir, capacidad para dominar a los sentimientos.

Lo hizo de una manera muy especial, que tampoco solemos notar. Cual fabuloso y perspicaz sujeto, la razón se propuso dominar a la emoción utilizando sus propias armas: una emoción solo la quita otra emoción, otra emoción que sea más fuerte y poderosa y/o incompatible con la que se quiere eliminar. Cualquier persona que haya sufrido una crisis sentimental, como la de ser abandonada por su pareja, sabe muy bien que la mejor forma de superar esa crisis consiste no tanto en infravalorar la pérdida como en suscitar un nuevo romance. Y para eso, para suscitar emociones incompatibles con las indeseables, es para lo que sirve la razón. Bien utilizada, la razón siempre será más poderosa que las emociones. Ambas, razón y emoción, forman parte del sistema funcional que es la mente humana. Van juntas y se necesitan mutuamente. Inteligencia emocional es la capacidad de gestionar las emociones utilizando la razón. Las emociones son el imprescindible ejército que continuamente moviliza la razón.

Quien antes y mejor lo supo no fue el periodista Daniel Goleman, ni tampoco los psicólogos John Mayer y Peter Salovey, de la Universidad estadounidense de Yale, modernos estudiosos del concepto. Fue el emperador romano Marco Aurelio (121-180 DC), apodado el sabio y verdadero padre de la inteligencia emocional. En su imperecedera obra Meditaciones, excelente tratado de inteligencia emocional, incluye la frase que todas las facultades de Psicología deberían esculpir con martillo y cincel sobre el mármol de su fachada: “La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella”.

Nadie ha captado mejor que este genial filósofo de la antigua Roma la esencia evolutiva de la mente humana, la capacidad del razonamiento para modificar las emociones, el modo de ver la cosas, aunque las cosas mismas no podamos cambiarlas. Esa capacidad, insiste Marco Aurelio, siempre está a nuestro alcance para facilitarnos la vida. Utilizando la neocorteza podemos hacer que encajen entre ellos nuestros razonamientos, nuestras emociones y nuestro comportamiento. Ese encaje es la verdadera esencia de la inteligencia emocional, una capacidad mental tan antigua como el propio Homo sapiens sapiens.

Pero quien no desee retrotraerse a tan lejanos tiempos, aún le queda la posibilidad de educar su inteligencia emocional siguiendo los pasos del autor clásico español más leído y traducido después de Cervantes, el jesuita Baltasar Gracián (1601-1658). Su obra El arte de la prudencia, publicada en 1647 y traducida a múltiples lenguas, a veces en bellos formatos de papel biblia y cinta de referencia, es uno de los mejores tratados de inteligencia emocional que hoy día pueden leerse. Como explicó este mismo diario el 16 de diciembre de 1993, su autor nunca pudo imaginar que de una de sus traducciones en EE UU en 1992 se venderían más de 100.000 ejemplares. Asimismo, y respondiendo a una encuesta de The New York Times, la escritora Gail Godwin recomendó su lectura a los políticos aspirantes a las elecciones presidenciales de aquel país. Aquí, en nuestro país, tampoco nos vendría mal hoy el mismo consejo.

Ignacio Morgado Bernal es director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona. Autor de Emociones e inteligencia social: Las claves para una alianza entre los sentimientos y la razón. Barcelona: Ariel, (2010). Y de Emociones Corrosivas: Cómo afrontar la envidia, la codicia, la culpabilidad, la vergüenza, el odio y la vanidad. Barcelona: Ariel, (2017).

INMORTALES

"Highlander", Los Inmortales en España, la vimos este domingo. La película no ha envejecido demasiado bien, pero se sigue dejando ver; los paisajes escoceses son preciosos, a los actores uno les coge cariño y la música de Queen, como siempre a la altura.

*One year of love.
*Who wants to live forever.

sábado, 3 de noviembre de 2018

OTHER NEWS



INMORTALES

SILBIDO DE BALAS

¿Han sentido alguna vez dolor por la falta de tiempo? Les aseguro que a mi me duele, necesito más y no hago sino pensar en que se me va la vida -espero no estar deprimiéndome-.
Un amigo cercano me recuerda siempre que tiene ocasión que estamos en guerra y las balas pasan cada vez más cerca. Sí, lo sé, eso mismo le digo, ¡pero qué necesidad de volverme hablar del silbido de las balas!
Me gusta el invierno, la lluvia, el gris del cielo, el frío. Pero a la vez me pone triste, el césped crece y no se puede cortar, el jardín está siempre mojado, anochece antes, los días son desapacibles, estas dichosas incongruencias con las que vivimos.
Veo a mis perritas haciéndose muy mayores, a mis padres, a mi mismo; veo el tiempo que paso trabajando y descuidándome, la falta de sueño, los problemas de los demás que me superan, los míos que se convierten en un mundo en sí mismo, lo que leo de nuestro mundo y en lo que se está convirtiendo.
Necesito tiempo para mi, para leer, para jugar con mis perras, para disfrutar con mi pareja, para dormir más, para soñar, para escribir, para mirar el cielo, observar a las aves y a las vacas, perderme entre la naturaleza, sumergirme en el mar, conversar y que me escuchen, apagar el móvil, no pensar en el dinero ni en el futuro ni en las dichosas enfermedades,  ni en las personas que nos intoxican.
Quiero más tiempo, sólo pido esto. I want to break free!

UNA DECLICIA

Si te gusta leer ¡adelante! y si no, ¡no te lo pierdas! Es una verdadera delicia.

UNA NOCHE EN LA ÓPERA


Suena "Carmen" en el tocadiscos mientras Freddie Mercury hace su declaración de intenciones de lo que debe ser Queen, de lo que es Queen. La película me gustó mucho, incluso a pesar de pensar, en un momento dado, que le faltaba música. Pero luego, viéndola en conjunto, está bien compensada y evita lo facilón, nada de mezclar a otras leyendas de la música -sólo se habla de ellas y poco más-, nada de cebarse en su época de excesos, nada de centrarlo todo en el mundo gay. La película es él, y Queen, tanto monta. Los actores están escogidos con magnífico criterio y a medida que uno se adentra en la historia olvida que se trata de actores y los ve como los verdaderos componentes de la banda, pura magia.
Maravillosa música, una tremenda lección de genialidad e innovación con final triste.

Queen, *Bohemian Rhapsody.

¿GORDO YO?


Tengo una reunión fuera de la oficina hace un par de días y salgo un rato antes para poder encontrar aparcamiento, situación harto difícil al estar el lugar de encuentro junto a un polígono de concesionarios de coches que siempre está repleto. Pues lo consigo, no muy cerca pero a unos minutos paseando. Así, apago la radio, aparco y me doy un paseo hasta el lugar de encuentro, sin prisas porque iba con tiempo suficiente. A medio camino, en el aparcamiento de uno de esas concesionarios de coches de lujo, veo a un amigo de mi padre, al que saludo, ¡hola! Él me mira y me contesta ¡pero qué gordo estás! Luego ocurrió todo en un par de segundos. Mi respuesta, ¡pero qué desagradable eres! y mi despedida, ¡me voy que llego tarde a una reunión!
Ya conocen a este personaje, de él está llena la literatura y el cine, este personaje que se hace odiar nada más sale a escena. Este personaje, el mismo que, cuando yo era un adolescente, me pegó dos chillidos en la calle para que me acercara a él y le contesté ¡no! Este tipo de personas que cruzas la calle cuando lo ves y que espera no tener que cruzar palabra nunca.
Yo gordo, sí, pero tú viejo y antipático, y contra ello poco se puede hacer. Que te den.

PD. Ni que decir tiene el placer de dioses que produce borrar del mapa a un individuo como éste. ¡Bazinga!

LO QUE DIO





lunes, 29 de octubre de 2018

SIN (CON) PALABRAS

ROARK


Todo arquitecto que se precie debería entrar en una casa de Palladio y ver "El Manantial" (o leer el libro de Ayn Rand, por supuesto), con eso ya está medio camino andado. No, a ver, ahora en serio. Lo de Palladio lo digo porque ya he contado en alguna ocasión que tuve la oportunidad de almorzar en Villa Foscari, al norte de Venecia, desde donde fuimos navegando, una de las casas de Palladio digna de admiración. El libro "The Fountainhead", en español "El Manantial", una estupenda novela donde el protagonista, un arquitecto, se convierte en adalid contra los convencionalismos y los prejuicios de la época. Voy a verla esta noche.

Wikipedia: El manantial (The Fountainhead) es una novela de 1943 escrita por Ayn Rand, verdadero nombre: Alisa Zinovnievna Rosenbaum, rusa. Este fue uno de los mayores éxitos literarios de Rand, que, junto con La rebelión de Atlas, le trajo fama y el éxito financiero. Se ha vendido más de 6,5 millones de copias en todo el mundo.
El protagonista de la novela, Howard Roark, es un joven arquitecto que decide luchar solo contra los convencionalismo sociales, las ideas preconcebidas, los prejuicios, y las mentes pusilánimes, en lugar de comprometer su visión artística y personal. El libro sigue su batalla para practicar lo que el público ve como la arquitectura moderna y racional, en un establishment centrado en la adoración de la tradición y la falta de originalidad. El cómo otros personajes se refieren a Roark en la novela revela diversos tipos de arquetipos del carácter humano, todos los cuales son variaciones entre Roark, el hombre ideal, de espíritu único, independiente e íntegro, y lo que la autora describe como "second-handers" (subordinados); personas mediocres cuyo objetivo es lograr el "éxito" aunque tengan que traicionarse a sí mismos y a sus principios y a las personas que aman y valoran, persiguiendo a todas aquellas personas que se alzan en contra de la mediocridad para mostrar su originalidad. Las complejas relaciones entre Roark y los diferentes tipos de personas que ayudan u obstaculizan su progreso, o ambas cosas, permiten que la novela sea a la vez un drama romántico y una obra filosófica. Roark es la encarnación de Rand del espíritu humano, y su lucha representa el triunfo del individualismo y la integridad personal sobre el tradicionalismo y la falta de principios sólidos.
Pese a las variadas críticas de los medios de comunicación contemporáneos, tuvo tal impacto al publicarse que congregó al primer grupo de seguidores alrededor de Ayn Rand (Leonard PeikoffNathaniel Branden...). Estas personas se sintieron tan inspiradas por el libro que quisieron conocer a su autora. Este grupo se autodenominó, humorísticamente, "Clase del 43", en referencia al año de publicación del libro, y como distinción con respecto al grupo mucho más numeroso de personas atraídas al movimiento objetivista con posterioridad, especialmente las atraídas tras la publicación en 1957 de La rebelión de Atlas.
El título del libro es una referencia a una cita de la autora: "El ego del hombre es el manantial del progreso humano." Además de dedicarlo a su marido, Frank O'Connor, Ayn Rand también se lo dedicó a "la noble profesión de la arquitectura", escogiendo la arquitectura por la analogía que ofrecía con sus ideas: La supremacía del ego y la visión personal que cada artista cristaliza y plasma en sus obras, como virtudes.
La novela fue llevada al cine en 1949. Rand escribió el guion y Gary Cooper interpretó a Roark.

SIN PALABRAS