domingo 26 de febrero de 2012

MAZINGER

Olvidé contar en mi pequeña crónica cartagenera que después del magnífico concierto de Michael Nyman -mi amigo Michael, que diría Óscar- nos tomamos una copa en el pequeño pero acogedor MAZINGER (Café y Copas), un bar especializado en ginebras, muy bien decorado y con una atención realmente amable. Yo, que no bebo nunca, he de reconocer que aquella ginebra suave con limón estaba muy buena.

¡Y DE CROMO!

Encuentro en la casa donde nos quedamos en Isla Plana unas cincas de cassette sin abrir, completamente nuevas, marca TDK y de cromo, ¡mis preferidas!
http://elveranosinfin.blogspot.com/

ECOOCÉANOS

Este estupendo blog de ecología y cooperación nos sigue dando lecciones de civismo y de cómo preocuparse por este maltrecho planeta, empezando por nuestras islas que tanta falta de cuidado tienen. Siempre que hay ocasión aprovecho para instarles a que lo lean o a que firman por alguna causa de las que valen la pena. Estas causas son importantes, sobre todo, para aquellos que son padres si quieren que sus hijos hereden algo de nuestro ya pobre Medio Ambiente.

RESIDENCIA CANINA

Recogí a Augusta y a Octavia esta tarde al llegar de Gran Canaria y aparecieron tan felicies como siempre. Da gusto dejarlas allí sabiendo que, aparentemente, ellas disfrutan de esos días que pasan en Tacoronte, en la finca donde está la Residencia Tagoro. Pagué, las monté en el Jeep y de regreso a casa tan contentas.

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CARNAVALES EN CARTAGENA

Bueno, más que Carnavales diré vacaciones de carnavales en Cartagena, pues es lo que han sido. Me tomé una semana de descanso y me fui con Pablo a Cartagena con la disculpa de asistir al estreno de La Boheme en el nuevo auditorio de la ciudad, El Batel, y disfrutar igualmente de Michael Nyman, que ofrecía un concierto el pasado viernes; antes se proyectaría la película "Nyman with a movie camera" y posterior coloquio con él, el editor de la película y un traductor. Ya pueden imaginar que lo más emocionante del concierto fue la interpretación de dos piezas de la banda sonora de la película "El Piano", que nos transportaron automáticamente a Nueva Zelanda...

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Dos noches antes asistimos a la ópera La Boheme, la primera en El Batel desde que lo inauguraran a finales del año pasado. Siempre es preciosa esta composición de Puccini y verla representada es todo un lujo. ¿No dicen que la primera vez que asistes a una ópera o la amas o la odias? Creo que esta vez fue un acierto...  






Habíamos salido hacia Cartagena, vía Madrid y Alicante -la paliza de siempre- y regresamos a las islas anoche a última hora, con el tiempo justo para ir a cenar con Juan unas ensaladas antes de acostarnos. Un viaje lleno de cultura, de paseos por la ciudad, por Isla Plana, donde nos quedábamos a dormir, Mazarrón, Cabezo de Hornos, La Azohía, Cueva del Agua, los baños romanos... La pena es que las vacaciones son siempre cortas y tal como empiezan se terminan pero, y he aquí que el refranero español es siempre sabio, ¡que nos quiten lo bailado!















HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

IBI TODOS O NINGUNO

Jaque al paraíso fiscal
Italia acaba con la impunidad fiscal de la Iglesia católica, que también es la mayor casera en España. Los obispos asisten atónitos (y sobre todo mudos) al debate sobre si deben pagar impuestos en solidaridad con los desastres de la crisis.
Juan G. Bedoya Madrid 26 FEB 2012 - 02:23 CET
 
Los obispos asisten atónitos (pero sobre todo mudos) al debate sobre su paraíso fiscal, en medio de una crisis que está obligando a apretarse el cinturón a todo el mundo. ¿Perderán los eclesiásticos sus privilegios ante la Hacienda pública? ¿Deberá pagar impuestos la Iglesia, como todo hijo de vecino? La decisión del Gobierno italiano, presidido por el tecnócrata católico Mario Monti, de exigir a la jerarquía eclesiástica de su país el pago del impuesto de bienes inmuebles ha saltado las alarmas en España, donde los obispos gozan de inmunidad casi total ante el fisco.
Ya planteó el tema hace un año el exalcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón, ahora ministro de Justicia, reclamando para sus arcas municipales, acosadas por deudas y déficit, una compensación del Estado por los tributos que no satisface al Ayuntamiento la confesión católica, entre otras instituciones. Según Ruiz-Gallardón, el Ayuntamiento de Madrid ingresaría 94 millones anuales más cada año. Serían en toda España entre 2.000 y 2.500 millones, según los expertos.
“¡IBI todos o ninguno!”, clama una decena de organizaciones reunidas en Gijón, entre ellas Europa Laica, Juventudes Socialistas e Izquierda Unida. Van a hacerse notar en Asturias durante la próxima campaña electoral e inician su camino con una carta al presidente del Gobierno. Dicen: “Los acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede establecen una exención total y permanente de la contribución de los inmuebles de la Iglesia católica, aunque esta institución privada sea el mayor propietario de esos bienes. Esto supone que el Estado deja de ingresar más de 3.000 millones cada año. En la actual situación de crisis económica y social consideramos una total falta de respeto, e incluso una burla, que se aumente a los ciudadanos el impuesto de la contribución urbana, y que el mayor propietario no pague. Exigir a unos los tributos y eximir a otros de su pago, máxime cuando estos otros son poseedores de la mayor cantidad de bienes, es establecer privilegios y discriminaciones intolerables. Elevamos la más enérgica protesta”.
Esta iniciativa nace en Gijón, pero se incubaba desde que hace un año se cerró sin consecuencias el debate facilitado en Madrid por Ruiz-Gallardón. La disputa está en la plaza pública y se extenderá a medida que aumente la presión fiscal y arrecie la crisis en el bolsillo del ciudadano.
La Iglesia católica está exenta del IBI —y de otros muchos impuestos— en virtud de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede firmados en Roma el 3 de enero de 1979. ¿Deben pagar los obispos el IBI, como los demás propietarios? Voces eclesiásticas tachan de “anticlericalismo casposo” y de “laicismo agresivo” la idea de extender el modelo italiano a España. El portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, guardó silencio hace una semana cuando se le preguntó sobre el tema. Se limitó a remitir la pregunta, con displicencia, al responsable económico de su organización y presidente de la Cope, Fernando Giménez Barriocanal. Este tomó la palabra para irse por la tangente. Dijo: “El régimen fiscal que tienen las instituciones de la Iglesia católica, en su 99% no deriva de los acuerdos Iglesia-Estado, como la gente piensa. Deriva de la Ley de Mecenazgo 49-2002. En materia de IBI, por ejemplo, tenemos exactamente el mismo régimen que cualquier fundación y cualquier partido político. No hay un régimen de privilegio en ningún caso. Debe quedar claro”.
Lo que se le había preguntado al obispo portavoz es si la Iglesia católica no se ha planteado “hacer un gesto, como pagar el IBI, en solidaridad con las dificultades del pueblo de Dios por la crisis”. Pese a lo dicho por el hombre de los dineros católicos, la realidad es que no es la vigente Ley de Mecenazgo, sino el concordato de 1979 (con el nombre de Acuerdo entre el Estado español y la Santa Sede sobre Asuntos Económicos), quien regula el régimen fiscal de esta Iglesia, por el que la Conferencia Episcopal recibe cada mes del Ministerio de Hacienda dinero para pagar los salarios de obispos y sacerdotes.
Así lo prescribe cada ejercicio fiscal la Ley de Presupuestos Generales del Estado en una de sus disposiciones adicionales. Este año serán 248,3 millones. Además de esa asignación tributaria mediante el IRPF, la Administración pública paga, mediante el concordato de 1979, los salarios de decenas de miles de profesores de catolicismo y de cientos de capellanes castrenses, hospitalarios y penitenciarios. También subvenciona la enseñanza religiosa concertada con casi 4.000 millones, la conservación del ingente patrimonio arquitectónico eclesiástico y otras muchas actividades de la jerarquía católica. La cantidad total se acerca a los 10.000 millones de euros, según Europa Laica. Unos 1.000 millones se deben al paraíso fiscal.
Un ejemplo reciente de confusión es la restauración de la catedral de Tarazona. Ha costado 20 millones de euros, pero la Iglesia católica puso apenas 480.000 euros. El resto lo ha pagado la Administración del Estado, con este reparto: Gobierno de Aragón, 9,6 millones; Gobierno central, 6,9 millones; Gobierno central y Caja Inmaculada (partida conjunta), 2,3 millones, y Fundación Tarazona Monumental, 400.00 euros. Entrar a la hermosa catedral costará cuatro euros (billete normal). Irán a parar a las arcas eclesiásticas sin impuesto alguno.
El historiador Stanley G. Paine ha hecho el recuento de las propiedades de la Iglesia romana en España, desde luego el mayor casero del reino después de la Administración del Estado (o a la par). Este es el resumen: 100.000 propiedades, de las que 5.000 son edificios religiosos. “En torno al 80% del patrimonio artístico de España es propiedad de la Iglesia, que también dispone de 300 museos y 103 catedrales”, dice.
Sobre el dinero, el también historiador William J. Callahan afirma que la Iglesia católica dispone ahora de menos dinero que en el siglo pasado. Cierto. Durante el régimen franquista, la Iglesia recibía para su funcionamiento entre el 1,25% y el 2% de los Presupuestos del Estado. Era, pese a todo, menos que el que le entregó la dictadura de Miguel Primo de Rivera, en los años veinte.
“En 1970, la cantidad total que la Iglesia recibía, directa o indirectamente, sumaba la impresionante cifra de 2,6 billones de pesetas [15.626,3 millones de euros, casi 6.000 millones más que ahora]“, sostiene Callahan. Son, arriba o abajo, las cantidades calculadas por Joan Castellà-Gassol.
Ahora se sabe, sin embargo, que el general Francisco Franco estuvo a punto de cerrar el grifo a los obispos. Liderada por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, la Iglesia oficial, impulsada desde Roma, buscaba un alejamiento del régimen dictatorial, del que había sido durante décadas el mayor apoyo. Eran los tiempos del Concilio Vaticano II.
Fue Gregorio López Bravo, el ministro de Asuntos Exteriores, quien se lo advirtió a Tarancón. Franco no quiere, pero recibe muchas presiones para que acabe sobre todo con la financiación, le dijo. Eran tiempos de anticlericalismos de derechas, con la Falange en primera línea de fuego.
López Bravo añadió: “El vaso está lleno, basta una gota más para rebosar”. Pero la dictadura aguantó, no sin abrir una cárcel solo para curas en Zamora y sin hacer el recuento a los prelados del dinero recibido del régimen que ahora parecían detestar.
La cifra la desgranó Franco ante las Cortes con motivo de su 80º cumpleaños. “Había que recordar a los obispos lo que debían al régimen. En dinero contante y sonante, habían recibido 300.000 millones de pesetas. El discurso fue pronunciado el 7 de diciembre de 1972 y aireado convenientemente por la prensa, que sin duda había sido estimulada por el Gobierno. Los periódicos, como es fácil suponer, exageraron convenientemente la nota hablando de la ingratitud de la Iglesia”.
Lo escribe el historiador Luis Suárez en Franco y la Iglesia. Añade que el Ministerio de la Vivienda preparó con urgencia otro recuento. “Se trataba de un balance de las cantidades invertidas en edificios y escuelas religiosas, y para reparar catedrales y otros monumentos. Se partía de 1942. Hasta 1973 superaba los 4.000 millones de pesetas”.
Stanley J. Payne no se atreve a dar cifras actuales, pero afirma que “la política socialista (se refiere a los Gobiernos de Felipe González, entre 1982 a 1986) se mantuvo pragmática, dispuesta a subsidiar a la Iglesia en asuntos que beneficiarían objetivamente a la sociedad española, como la educación, mientas se resistía a incrementar las subvenciones por actividades religiosas en sí”. Añade que Alfonso Guerra, que negoció con los obispos esos asuntos, se jactó de que “el Gobierno socialista ha sido el que más dinero ha dado a la Iglesia a través de los conciertos en educación”.
“El Estado se compromete a colaborar con la Iglesia católica en la consecución de su adecuado sostenimiento económico”, reza el artículo dos del concordato de 1979, firmado en Roma por el cardenal Villot y el ministro Marcelino Oreja, miembro relevante de la Asociación de Propagandistas Católicos (ACdP). Los ingresos del episcopado por ese concepto “no estarán sujetos a los impuestos sobre la renta o sobre el gasto o consumo, según proceda”, añade el acuerdo. Proclamaba, además, “la exención total y permanente” del resto de los impuestos sobre todas las actividades eclesiásticas católicas. Y concluía con esta cláusula: “La Iglesia católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para sus necesidades”.
No ha cumplido. Peor. En 2007, la Iglesia de Roma negoció con el Gobierno de Zapatero, mediante un simple “canje de notas”, el incremento, con “carácter estable”, de un 34% de la asignación que los obispos reciben de Hacienda cada año, cancelando su compromiso de autofinanciarse. El catedrático Dionisio Llamazares, ex director general de Asuntos Religiosos, dice que “suena a burla que la Iglesia, adalid de la ética, diga ahora sin sonrojarse que el compromiso de alcanzar la autofinanciación es unilateral y no exigible por el Estado”.

Diezmos y primicias. Huertos y jardines
Quien haya estudiado el catecismo antes de 1966, en la negra España nacionalcatólica, recordará el quinto de los Mandamientos de la Santa Madre Iglesia: Pagar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios. Es el mandato del Astete (modernizado por Vilariño), y en El Nuevo Ripalda para la Nueva España. Los mandamientos eran cinco: Oír misa entera los domingos y fiestas de guardar; confesar al menos una vez al año, o antes si se espera haber peligro de muerte o si se ha de comulgar; comulgar por Pascua Florida; ayunar cuando lo manda la Santa Madre Iglesia, y el citado quinto: pagar los dichosos diezmos.
La formulación de este último mandamiento, explicaba el catequista, era de inspiración bíblica. Aludía a la décima parte de las cosechas y el ganado y las primicias y los frutos nuevos y las crías primogénitas que había establecido Moisés. Hasta tan lejos se remontaba la soberanía fiscal de la Iglesia de Roma allá donde mandaba. España fue uno de sus territorios, durante siglos, y los fieles le debían satisfacer, por obligación, esos diezmos y primicias, para el levantamiento de las cargas eclesiásticas y el ejercicio del ministerio pastoral.
Los teólogos justificaron el derecho de su Iglesia a recaudar impuestos con apelaciones al carácter de “sociedad perfecta”. En el concordato de 1953 entre Franco y el Vaticano, que se publicó en el BOE “en el nombre de la Santísima Trinidad”, no aparecen ya los diezmos. Se sustituyen por una “congrua dotación” entregada por el Estado para el sostenimiento del clero y el culto católicos, la única religión en aquella resentida España.
Alejandro Nieto, catedrático emérito de la Universidad de Valladolid y expresidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, acaba de publicar un imponente retrato de una España anterior, la de Mendizábal (Mendizábal. Apogeo y crisis del progresismo civil. Historia política de las Cortes Constituyentes de 1836-1837. Editorial Ariel). Es otra historia, llena de luces (grandes luces) y sombras. ¡La desamortización! De aquellos polvos vienen estos lodos, porque el miedo a la Iglesia entonces inmensamente rica y poderosa, aplastó las buenas intenciones. Escribe el profesor Nieto: “A la muerte de Fernando VII la Iglesia necesitaba un cambio profundo. Sus males venían de muy atrás, y habían sido denunciados implacablemente por los ilustrados. El Alto Clero estaba moralmente corrompido y el Bajo se debatía en la ignorancia y la miseria, mientras que los frailes ahogaban económicamente a la población”.
La desamortización de Mendizábal escenificó la aconfesionalidad del Estado, pero no supuso abrazar la laicidad. Es la España de hoy, cuyo Estado tiene en nómina a obispos y curas, como si fuesen funcionarios. No otra cosa es —se ponga como se ponga la caverna eclesiástica asilvestrada— pagar cada mes sus salarios con dinero de todos los españoles, vía Presupuestos, porque sus fieles católicos no pagan impuesto religioso alguno.
De eso trata también un estupendo informe del catedrático Alejandro Torres, de la Universidad Pública de Navarra. Se titula El principio de laicidad del Estado. Beneficios fiscales de las viviendas de los ministros de culto y los huertos y jardines de titularidad eclesiástica en España.
El artículo 31.1 de la Constitución dice que “todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”. Todos menos las huertas y los jardines de los eclesiásticos, tratados por el fisco mejor que los empleados públicos.

LE ROI PRÉDATEUR

El rey depredador
Los periodistas franceses Cathérine Graciet y Éric Laurent ofrecen la cara desconocida de Mohamed VI.
26 FEB 2012 - 21:09 CET

Éric Laurent es el periodista francés que más frecuentó al difunto rey Hassan II, con el que escribió un libro de conversaciones. Catherine Graciet es la periodista francesa que en el libro La régente de Carthage (La regenta de Cartago) desmenuzaba la fortuna, lograda gracias a prácticas corruptas, del dictador tunecino Ben Ali y de su esposa Leila Trabelsi. Juntos, Laurent y Graciet acaban de escribir Le roi prédateur. Main basse sur le Maroc (El rey depredador. Apoderarse de Marruecos) que, publicado por Le Seuil, saldrá a la venta en Francia el 1 de marzo. A lo largo de sus 216 páginas, sus autores desgranan el rápido incremento de la fortuna de Mohamed VI hasta convertirse, en 2008, en el séptimo monarca más rico del mundo, superando a los emires de Qatar y Kuwait. La fórmula es sencilla: "En Marruecos es el pueblo el que, cada día que Dios nos da, enriquece al rey comprándole productos de sus empresas", que gozan con frecuencia de una situación de monopolio. Fuentes anónimas y algún conocido exbanquero aportan sus testimonios.
En la clasificación especialmente dedicada a los monarcas [por la revista Forbes en 2009], el rey de Marruecos, Mohamed VI, hizo una sorprendente aparición en el séptimo puesto, con una fortuna evaluada en 2.500 millones de dólares. Adelantaba a sus rivales aparentemente provistos con más riquezas como el emir de Qatar, cuyo subsuelo rebosa de gas y petróleo, o el de Kuwait, cuya fortuna es, según Forbes, seis veces inferior a la del soberano marroquí.
En 2009, la crisis financiera golpeó con fuerza al conjunto de las rentas, incluidas las de los más adinerados. Sin embargo, Mohamed VI, cuya fortuna se duplicó en cinco años, parecía misteriosamente librarse de esta suerte porque Forbes le colocó en cabeza de las personalidades que incrementaron su patrimonio en 2008.
En su informe sobre desarrollo humano elaborado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, que abarca el periodo 2007-2008, Marruecos está en el puesto 126º (sobre 177 Estados). El índice de pobreza del país alcanza el 18,1%. Peor aún, más de cinco millones de marroquíes viven con 10 dírhams al día, es decir, un poco menos de un euro, y el sueldo mínimo legal no rebasa los 55 dírhams (5 euros) al día.
La clasificación establecida por Forbes solo dejaba entrever púdicamente la amplitud de una fortuna real en verdad muy superior. Y, sobre todo, callaba o ignoraba los métodos puestos en práctica para acumular tal riqueza. Vinculaba la fortuna del rey con el incremento del precio del fosfato, del que Marruecos es uno de los primeros exportadores mundial. Al razonar así se equivocaba de época.
El país reviste toda la apariencia de un sistema económico normal y, desde algunos aspectos, hasta sofisticado: bancos, empresas, sector privado etcétera. Es una realidad de la que hay que hablar en pasado. El sector económico marroquí se asemeja a un pueblo de Potemkin que esconde la depredación real.
El rey es, desde hace algún tiempo, el primer banquero, asegurador, exportador y agricultor de su país. Controla también el sector agroalimentario, la gran distribución comercial y la energía. El enriquecimiento desenfrenado del soberano y de algunas personas a sus servicios puede, sin embargo, tener consecuencias políticas incalculables cuando la población está siendo golpeada de lleno por una crisis que la empobrece y fragiliza a las clases medias. (…)
Una rápida comparación con otras monarquías, empezando por las constitucionales, permite comprender que estamos en las antípodas de cualquier ética democrática. ¿Cabe imaginar a la reina de Inglaterra o al rey de España en la cima de las más importantes entidades financieras, industriales y agrícolas de su país que operan en situación de monopolio sin apenas disimularlo?
Atento a sus intereses, Hassan II siempre se preocupó de que la familia real, empezando por él mismo, disfrute de sustanciales rentas financieras. Omnipresente en el ámbito político, se desinteresaba fundamentalmente de los asuntos económicos. Su heredero sigue siendo un auténtico enigma político: inexistente en la escena internacional, con frecuencia ausente de la escena nacional, nunca ha aceptado ser entrevistado por un periodista marroquí, nunca concedió una conferencia de prensa y parece desinteresarse de la política como de su país. Es, en cambio, hiperactivo a la hora de controlar sus negocios. Parece ver en Marruecos un mercado cautivo sometido a su voluntad. (…)
Esta depredación autárquica pone de manifiesto una sorprendente ceguera cuando la Historia se ha puesto en movimiento en el mundo árabe. La denuncia de la corrupción ha estado en el corazón de los eslóganes coreados por los pueblos que acabaron con los regímenes autoritarios de Túnez, Egipto y Libia. Las manifestaciones que se desarrollan en Marruecos estos últimos tiempos señalan con su nombre a dos íntimos colaboradores del rey [Mounir Majidi, secretario particular de Mohamed VI y Fouad Alí el Himma, amigo de colegio] y estrategas de su adueñamiento de la economía y de la política del reino.
En un universo tan escrupulosamente codificado y endulzado como el de Marruecos esos ataques apuntan, en realidad, a la persona del soberano porque atacarle frontalmente sería un sacrilegio. (…)
La renta anual per cápita en Marruecos era en 2009 de 4.950 dólares, la mitad de la de los tunecinos y argelinos. Este país pobre con un Estado débil es, sin embargo, una fuente inagotable de satisfacción para el rey. Al apropiarse de la mayor parte de la economía del país incrementa una fortuna personal ya de por sí inmensa mientras que el modesto presupuesto del Estado se hace cargo de todos sus gastos. Regla número uno: el soberano y su familia no pagan ningún impuesto. Regla número dos: sobre este asunto la opacidad y el silencio son la norma y esta generosísima “cobertura social” otorgada al monarca y a los que se le son cercanos no se discute. (…)
Mohamed VI recibe cada mes 40.000 dólares de salario por ser rey (…), es decir, el doble del presidente estadounidense o del francés. Las pensiones y salarios reales, que ascienden anualmente a 2,5 millones de euros, incluyen los emolumentos girados al hermano del rey así como a sus hermanas y a los príncipes afines. No se sabe ni palabra del desglose de esa partida. Todos los miembros de la familia real ingresan, además, sus emolumentos, abonados por el Estado marroquí, por sus actividades oficiales, en general bastante modestas. La generosidad del contribuyente marroquí, cuya colaboración se solicita, sirve, a su vez, a costear la del rey. Bajo la rúbrica de “subvenciones del rey y de la corte” se otorgan al soberano 31 millones de euros (310 millones de dírhams) para que los redistribuya, según su antojo, como donaciones o subvenciones. Es una cantidad cuya utilización se escapa a cualquier control, aunque se sabe que en tiempos de Hassan II servía, en parte, de fondo de reptiles para asegurarse los favores de algunas personalidades políticas, marroquíes o extranjeras y recompensar, por su fidelidad, a esa extraña tribu francesa de “amigos de Marruecos” compuesta por periodistas, académicos, médicos, abogados, exresponsables de servicios secretos… (…)
Los gastos de los 12 palacios reales repartidos a través del país, a los que se añaden una treintena de residencias en las que trabajan más de 1.200 personas, también corren por cuenta del Tesoro público, que desembolsa un millón de dólares al día. De esos 12 palacios el actual rey solo utiliza regularmente tres o cuatro y muchos de ellos nunca recibieron su visita. Aun así se les mantiene con el mismo esmero vigilante. Jardineros, limpiadoras, cocineros se apresuran todos ellos como si el rey fuese a aparecer en cualquier instante aunque se sepa que en ese mismo momento se encuentra en la otra punta del país o que viaja al extranjero.
Los asalariados empleados por palacio cuestan cada año unos 70 millones de dólares al presupuesto del Estado. Forman una estructura piramidal que empieza por los más humildes servidores del rey hasta la cúpula compuesta por el gabinete real (300 empleados permanentes), la secretaría particular del rey, el gabinete militar, la biblioteca, el Colegio Real, varias clínicas y el equipo de mantenimiento del mausoleo de Mohamed V en el que están enterrados el primer rey y su sucesor, Hassan II.
El parque automovilístico dispone, por su parte, de un presupuesto de seis millones de euros dedicados a renovar los vehículos utilitarios, y también al mantenimiento de los coches de lujo que pertenecen al soberano. En tiempos de Hassan II el huésped de palacio se sorprendía al descubrir numerosos vehículos Rolls Royce, Cadillac, Bentley y demás modelos de lujo cuidadosamente alineados en los garajes reales. Su sucesor no dudó, por su parte, en fletar un avión militar marroquí para transportar a su Aston Martin DB 7 hasta la sede del fabricante en Inglaterra para que pudiese ser reparado con la mayor rapidez. Él es además un cliente privilegiado de Ferrari, una marca de la que ha comprado numerosos modelos.
Sus caprichos vestimentarios tienen también un coste para el presupuesto del Estado: dos millones de euros al año. (…) Se hizo confeccionar, por un sastre londinense, un abrigo de lana cuya factura ascendió a 35.000 libras esterlinas. Un millón de dólares es, por último, la partida para cuidados y alimentación de los animales que viven en palacio.
Otro capítulo costoso en la ley presupuestaria: los desplazamientos al extranjero del rey y de su corte que en 2008 ascendían a 380 millones de dírhams (38 millones de euros). (…) El Boeing de su majestad exhibe un lujo ostentatorio y ha sido equipado con un dormitorio, un despacho que sirve a la vez de sala de reuniones, aparatos de musculación y un equipo de música estéreo de último grito. (…) Al rey le acompañan además entre 250 y 300 personas que embarcan en un Boeing 747 y dos Boeing 737-400 a los que hay que añadir tres Hercules C-130 para los muebles y el equipaje. En los viajes de tres semanas y 60 horas de vuelos semanales la factura supera los tres millones de dólares. (…) Sus viajes oficiales al extranjero casi siempre se prolongan con unas vacaciones.
Un ingeniero marroquí, Ahmed Bensedik, se ha dedicado a hacer una rápida comparación a partir de datos oficiales. En 2009, el producto nacional bruto de Marruecos ascendía a 90.000 millones de dólares y el de Francia a 2.750.000. Pese a esta diferencia sobrecogedora de riqueza, el presupuesto del palacio real, del que se hace cargo el Estado marroquí, alcanza los 228 millones de euros, mientras que el del Elíseo [presidencia francesa] asciende a 112,6 millones. La cantidad asignada a Mohamed VI duplica la concedida al presidente de la República Francesa. Esta diferencia, ya de por sí significativa cuando se pone en relación con el PNB de cada uno de los dos países, pone de relieve que la monarquía marroquí cuesta al presupuesto del Estado 60 veces más que la presidencia francesa.
Se puede hacer otra comparación reveladora, que muestra hasta qué punto el futuro es incierto en un país en el que, según Naciones Unidas, el 51% de la población tiene menos de 25 años. Si se suman los presupuestos de cuatro ministerios —Transportes y Fomento, Juventud y Deportes, Cultura y Vivienda, y Urbanismo— se llega a 2.260 millones de dírhams (226 millones de euros). El resultado de esa suma es inferior al del presupuesto del palacio real (…).
En 2008 (…), 380 millones de dírhams (38 millones de euros) han sido desembolsados para los desplazamientos del rey dentro y fuera del país. Cuando decide instalarse durante unos días en la capital de una región, la policía y la gendarmería llevan hasta allí a miles de hombres para vigilar la zona. Si el soberano no posee ningún palacio en las cercanías, las más bonitas residencias son requisadas para facilitar su estancia y la de su numeroso séquito formado por consejeros, ministros y demás cortesanos. Convoyes procedentes de Rabat o de Marraquech transportan el mobiliario, la vajilla, las cocinas y también a los cocineros y demás personal de servicio. (…)
Esta aparente bondad real tiene efectos limitados: el entorno del rey, las autoridades de la región tratan ante todo de darle satisfacción, aunque sea haciendo trampa. Tras la inauguración, en el sur, de un flamante hospital, el establecimiento fue cerrado después de la visita del rey. Todavía no se había encargado el material médico y el que se le mostró fue alquilado con tal motivo. (…)
Los amigos más íntimos entre los íntimos son Mohamed Rochdi Chraibi, originario de Ouazazate, en el sur del reino, y Fouad Alí el Himma, que viene de la región de Marraquech. Ambos son hijos de familias modestas y son perfectamente conscientes de la oportunidad que les ha sido bridada. El Himma y Chraibi se comportan como eternos rivales, cuyas disputas verbales acaban, en alguna ocasión, violentamente. (…) Más retorcido y más rápido a la hora de manipular al rey montando oscuras intrigas contra sus rivales, Fouad Alí el Himma logró finalmente imponerse como el más cercano compañero de Mohamed VI [desde que ambos eran alumnos del Colegio Real]. Durante el verano de 2011 logró colocar fuera de circuito, es verdad que temporalmente, a un enésimo rival, Mohamed Moatassim, consejero real apreciado y afamado jurista. Fue imprudente y cometió el error de dar rienda libre a su hiel sobre el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) en una línea telefónica interceptada. El PAM fue creado, a partir de cero, por Mohamed VI y lo pilotaba El Himma para hacer frente a los islamistas del Partido de la Justicia y del Desarrollo.
Durante un cursillo de varios años en el Ministerio del Interior, entonces dirigido por Driss Basri, Fouad Alí el Himma se aficionó por la información secreta. No parece que dejase un recuerdo extraordinario a su antiguo mentor que no le quería especialmente y decía de él, cuando ya estaba exiliado en París, que “no era un trabajador asiduo porque prefería irse de juerga con el príncipe heredero” [el futuro rey Mohamed VI]. (…)
Tan impopular como Fouad Alí el Himma, y precedido además de la mala reputación de ser un hombre sin escrúpulos, Mounir Majidi, secretario particular de Mohamed VI, gestiona la inmensa fortuna del monarca. A diferencia de su rival, El Himma, Majidi no procede del Colegio Real sino de otra banda igual de importante a ojos del rey: la de su adorado primo Naoufel Osman, fallecido prematuramente por enfermedad en 1992. (…) Mounir Majidi tiembla, sin embargo, de miedo ante el menor cambio de humor del patrón cuyas furias son legendarias. Y no solo a causa de las correcciones físicas que de vez en cuando inflige. (…).
Fouad Alí el Himma y el grupo del Colegio Real, Mounir Majidi y la banda de Naoufel… Desde principios de la década pasada los amigos de su majestad acaparan todos los puestos clave del reino, excepto aquellos del área exclusivamente militar.

sábado 25 de febrero de 2012

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I LOVE SANTA CRUZ

Me manda mi amigo German unas estupendas fotos de Santa Cruz una noche de carnaval que yo reproduzco con placer. Esto es lo más cerca que estaré de los carnavales este año. Un 10 para i love santa cruz:



viernes 24 de febrero de 2012

EL CONTRADICCIONARIO

Ahora sí: Franco fue un dictador
Prestigiosos historiadores como Ángel Viñas, Paul Preston o Julián Casanova lanzarán en abril 'En el combate por la Historia', un 'contradiccionario' para responder a la visión revisionista del 'Diccionario Biográfico Español' de la RAH.
JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 23/02/2012 06:16

No se trata de una cuestión de orgullo, sino de rigor profesional. Un historiador debe contar la historia para iluminarla, pero también estar al acecho de quienes quieren oscurecerla con visiones interesadas o directamente erróneas. El santo revisionismo. Y el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia (RAH) era una mancha demasiado grande y gruesa para aquellos historiadores que, por encima de todo, aman su profesión. "Hemos tragado mucho polvo, pateado muchos archivos y gastado mucho dinero para permanecer impasibles ante el Diccionario Biográfico, que es una provocación a la Historia, a los historiadores y a la sociedad española", declaró ayer a Público Ángel Viñas, coordinador de En el combate por la Historia, un "contradiccionario" elaborado por 33 expertos en el periodo 1931-1975 que viene a arreglar el desaguisado histórico provocado por la RAH el año pasado.
Viñas recibió este mismo lunes el último texto de la obra, que publicará a mediados del mes de abril la editorial Pasado & Presente. En poco más de medio año, han armado un libro de mil páginas llamado a convertirse en la obra de referencia del periodo que cubre la II República, la Guerra Civil y el franquismo. "Los historiadores tenían ganas, supongo que por el cabreo con la Academia", relató el editor, Gonzalo Pontón. "Es difícil poner a trabajar a los grandes de la Historia en este país y que reaccionen con tanta rapidez y cumplan con los plazos como lo han hecho", añadió.

Los mayores expertos
No son precisamente gente con mucho tiempo libre, pero el reto de devolver las aguas del siglo XX español a su cauce motivó especialmente a firmas como Julián Casanova, Enrique Moradiellos, Josep Fontana, Antonio Elorza, Julio Aróstegui, José Carlos Mainer o Carlos Barciela. "Los que escriben aquí son los mayores expertos en su tema, o como mínimo gente muy avanzada y al tanto de las últimas investigaciones", dice Ángel Viñas.
Y para bajar a Franco del altar al que le subió Luis Suárez (un medievalista que fue amigo personal del dictador y en la actualidad preside la Hermandad del Valle de los Caídos), Ángel Viñas eligió al que se considera el mayor experto en su figura, Paul Preston. Por si a alguien le asaltaban las dudas a estas alturas de la partida: el dictador vuelve a ser un dictador.
La vida de En el combate por la Historia comienza el día que Público reveló que el Diccionario Biográfico de la RAH, subvencionado con 5,8 millones de euros, decía que Negrín era un dictador y que Franco era un valeroso militar que "montó un régimen autoritario, no totalitario". Aquello hizo daño a la vista del editor Gonzalo Pontón: "Toda la mierda del Diccionario me cabreó muchísimo y decidí que había que hacer algo sólido, científicamente irreprochable. Esa misma noche me senté a la mesa y pensé 50 voces para un nuevo diccionario. Franco, Azaña, Negrín, Golpe de Estado, Guerra Civil... y a la derecha iba escribiendo los grandes especialistas en cada tema".
Pontón encargó la coordinación del contradiccionario a Ángel Viñas, que en julio dirigió un curso de verano en El Escorial en el que se analizó a fondo la falta de rigor histórico de la obra de la RAH. "Muchas entradas eran infectas. Examinamos aleatoriamente un centenar de ellas, que estaban llenas de errores de principiante. Esto es algo que Gonzalo Anes [el presidente de la Real Academia de la Historia] nunca ha reconocido. Siempre recuerdo el mismo ejemplo, aunque hay cientos. Una señora que no conoce nadie, y cuyo nombre no recuerdo, escribe en el Diccionario que Santiago Casares Quiroga fue el último presidente de la República española", denuncia Viñas.
Y recuerda: "Los ocho historiadores que participaron en el curso estaban indignados con la obra porque había errores a punta pala. Trabajé todo el verano en la selección de los temas y los autores siguiendo dos principios: que fueran los mayores expertos en cada periodo y que fueran de diferente procedencia geográfica, ideológica y generacional".
Al historiador no le convenció la idea de hacer un diccionario de biografías y prefirió hacer una división por temáticas: desde la reforma agraria republicana a la política represiva del franquismo, pasando por el exilio, los nacionalismos, la violencia, el Ejército popular... "Ahora bien, para dar en el morro a los señores de la Academia elegí 14 personajes imprescindibles de ese periodo, entre ellos Franco. Porque Luis Suárez miente. Esto no es un ataque personal, es algo constatable, está demostrado. Por mucho que se diga que todo es discutible, no es verdad: técnicamente, legalmente y jurídicamente, el régimen de Franco fue una dictadura de principio a fin", exclama Viñas.
El historiador Julián Casanova se encarga de las entradas referidas al anarquismo. "La idea de fondo era contrarrestar el debate que se había originado por la publicación del Diccionario Biográfico, pero también una excusa para poner al día una serie de conocimientos y nuevos documentos. Se trataba de expresar cómo han avanzado estos temas frente al revisionismo", explicaba ayer a este periódico Casanova.
Ángel Viñas se encontraba ayer terminando un texto de presentación para el libro, en el que relatará las motivaciones que lo han alumbrado. "Explicaré a los lectores la génesis de la obra. Creemos que el Diccionario de la Academia presenta una visión deformada del pasado que hay que rectificar. Si ellos no rectifican, allá ellos, pero los contemporaneístas no podemos dejarlo pasar", revela antes de destacar que en la Real Academia tan solo hay tres especialistas en Historia Contemporánea.

Residuos y desviaciones
En el epílogo también afina la puntería para alcanzar en el centro de la diana. Viñas ha elaborado junto a Alberto Reig un escrito sobre la pervivencia de los mitos franquistas con un apéndice titulado Residuos y desviaciones franquistas. "Habrá ejemplos concretos, por lo que algunos autores se van a coger un berrinche importante: Suárez, Ricardo de la Cierva, César Vidal...", avanza el historiador.
La obra estará dividida en tres grandes bloques: ocho artículos sobre la Segunda República, 20 sobre la Guerra Civil y 13 sobre el franquismo. No habrá notas a pie de página y el perfil de su lector natural no será el de un especialista. Entre otros temas, Josep Fontana escribirá sobre el Frente Popular, José Carlos Mainer hará un recorrido por la evolución de los intelectuales a lo largo de los tres periodos, Ricardo Robledo abordará la reforma agraria, Enrique Moradiellos se encargará de las políticas de no intervención, José Luis Ledesma y Francisco Espinosa profundizarán en el tema de la violencia y Antonio Elorza hablará de la década de los sesenta.
El título del libro, En el combate por la Historia, se decidió este mismo martes. "Hay que combatir por la Historia científica, basada en documentación y en el estudio riguroso, no como hacen divulgadores de medio pelo como César Vidal", señala Gonzalo Pontón. Tanto Pontón como Viñas creen que el libro se convertirá en una obra referencial en el estudio del siglo XX español. "No hay nada similar en el mercado, ni en España ni fuera. Con esta perspectiva que mezcla diccionario biográfico y eligiendo temas concretos, yo no conozco nada", señala Viñas.
Mientras tanto, una comisión sigue revisando el Diccionario Biográfico Español en la RAH. Nueve meses después de su presentación por los reyes de España, la obra sigue en el almacén. Sin embargo, ya se puede reservar desde la web de la Academia, pese a que el Congreso exigió en julio que no se difundiera hasta que se corrija. El Partido Popular, que votó en contra, no se ha pronunciado.

FUNCIÓN REPRODUCTORA

¿Por qué continúo siendo republicano?
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 20 de febrero de 2012

Este artículo argumenta la superioridad del sistema republicano sobre el monárquico. Señala, también, que la Monarquía es el centro de un entramado profundamente conservador que incluye desde la Iglesia, las fuerzas armadas, y parte de la judicatura, a la banca y a la gran patronal, fuerzas que dominaron la dictadura (1939-1978) y que continúan teniendo una enorme influencia sobre el Estado español.

La presentación (¡por fin!) del programa Monarquía o República, en la televisión pública catalana, TV3, que ha sido retrasada más de un año, y después de cuatro cambios impuestos a los autores Montserrat Armengou y Ricard Belis, está creando un gran debate en Catalunya (más en la red que en los medios de mayor difusión, que continúan considerando el tema de la forma de Estado un tema tabú) que espero se extienda pronto al resto de España. A fin de contribuir a este debate publico ahora, de nuevo, en El Plural, un artículo que publiqué hace más de dos años en Público, 23.04.09 (con el permiso de tal rotativo) modificado para añadir algunas reflexiones al final del artículo.
“Como era predecible, mis críticas al Rey y a la Monarquía han creado gran revuelo, lo cual me fuerza a responder elaborando el por qué creo que sería mejor que en España tuviéramos una República en lugar de una Monarquía. Durante mi largo exilio he vivido en varios países, incluyendo una República, Estados Unidos. Y aún cuando he sido muy crítico en mis escritos con la democracia estadounidense, hay un aspecto de ella que valoro muy positivamente: la cultura republicana en la que las distancias sociales entre el Jefe del Estado y las clases populares son mucho más reducidas que en cualquier sistema monárquico. Tal cultura democrática transmite una sensación de que el poder deriva de la ciudadanía puesto que si a la población no le agrada el Jefe del Estado puede cambiarlo por otro. Es más, cualquier ciudadano puede aspirar a ser Jefe del Estado. Esta distancia se reduce incluso más cuando tal Jefe del Estado procede de las clases populares que sienten al Presidente como alguien suyo. Vimos en 2009 la gran alegría entre las clases populares (y muy especialmente entre la población afroamericana) de aquel país al ser elegido uno de ellos (hijo de una madre pobre y de un padre africano de Kenia) Presidente. La sensación de poder y complicidad con el Jefe del Estado en estas situaciones es enorme. No es sólo la capacidad de elegir al jefe del Estado sino también la percepción de que todos pueden serlo, lo que da gran poder a la ciudadanía.
Tal principio de responsabilidad democrática es negado en una Monarquía. En ésta, la distancia social es intrínseca en el sistema y aparece constantemente, como cuando el Rey llama de tú a todos los ciudadanos, los cuales deben referirse a él de usted, todo ello envuelto en un ambiente jerárquico y cortesano que enfatiza esta distancia. Incluso el Himno Nacional es una marcha real frente a la cual los ciudadanos se yerguen respetuosamente en silencio. Se reproduce así una cultura de vasallaje a la cual algunas izquierdas no son inmunes. Véase el blindaje mediático de la figura del Rey. Voces críticas apenas tienen cabida en los medios de información y persuasión del país.
A estas reservas a la Monarquía añado otras que tienen que ver con los orígenes de la Monarquía en España y su desarrollo durante la democracia. El Monarca no sólo fue nombrado por el Dictador sino que fue parte de la nomenclatura de aquel estado dictatorial dirigido por un General al cual nunca ha criticado. Antes al contrario, lo ha alabado incluso en tiempo de democracia. Así, el 18 de Julio de 1978, la Casa del Rey publicó el siguiente texto: “Hoy se conmemora el aniversario del Alzamiento Nacional que dio a España la victoria contra el odio y la miseria, la victoria contra la anarquía, la victoria para llevar la paz y el bienestar a todos los españoles. Surgió el Ejército, escuela de virtudes nacionales, y a su cabeza el Generalísimo Franco, forjador de la gran obra de regeneración”. Tal supuesta regeneración condujo a 192.684 ejecuciones y asesinatos, incluyendo 30.000 (que se ha ido descubriendo que incluye cifras muy mayores, casi 120.000) personas que continúan desaparecidas, estableciendo una dictadura en gran parte responsable del enorme retraso económico y social de España. Cuando el Dictador murió, España tenía el porcentaje más elevado de Europa de personas con escasa educación (84%).
La Casa Real es un círculo profundamente conservador como lo atestiguan declaraciones de sus miembros que incluyen desde las declaraciones de la Reina (definiendo a una de las dictaduras más represivas que han existido en Europa como una dictadura blanda), a las del jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campos, quien subrayó su coincidencia con Pío Moa en una entrevista a El Periódico (08.07.03) en su justificación del golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. El mundo social del Monarca, que es el Jefe de los Ejércitos, es predominantemente el mundo empresarial y financiero. Es un error derivar de los abruptos anti-monarca del ultraderechista Losantos, concluir que las derechas han dejado de ser monárquicas. El eje central de las derechas lo constituye el Ejército, la Iglesia, la Patronal y la Banca, que apoyaron y continuarán apoyando a la Monarquía porque les ofrece un orden constitucional que les favorece. Prueba de ello es la continua promoción de la Monarquía y del Rey en los medios de información que controlan o influencian, que son muchos.
Es el temor a los herederos de la dictadura, incluyendo a la Monarquía, el que ha frenado la corrección de la historia de nuestro país, incluyendo lo que fue la República, la Dictadura y la Transición, presentándose ésta como resultado de la vocación democrática del Monarca, ignorando el papel determinante que tuvieron las movilizaciones obreras que forzaron la apertura democrática que no existía en los proyectos originales aprobados por los gobiernos monárquicos de aquel periodo. De ahí que haya definido esta tergiversada versión de la Transición de la dictadura a la democracia como falsa, es decir que no corresponde a la realidad.
No dije, sin embargo, -como se me acusa- que la Transición era falsa, pues la democracia significó un importante cambio real y no falso. Lo que sí dije, y me reafirmo en ello, es que la Transición fue inmodélica pues la democracia, resultado de aquel proceso dista mucho de ser ejemplar. Tampoco dije, como se me acusó, que el Estado español está controlado por las derechas. Dije que éstas tienen mucha más influencia sobre tal Estado que las izquierdas, lo cual explica la continuación de la democracia incompleta, causa del bienestar insuficiente de nuestro pueblo. Indicar que la Monarquía (junto con la Iglesia, el Ejército, la Patronal y la Banca) no tiene nada que ver con ello me parece que es desconocer la realidad que nos rodea”.
Hasta aquí el artículo que escribí en 2009 y que continúo subscribiendo desde el principio al final. En realidad, estos dos años confirman todavía más la certeza de mi diagnóstico sobre el papel negativo que la Monarquía está jugando en el país, inhibiendo el desarrollo democrático de España. Acabamos de ver el linchamiento por parte del Tribunal Supremo del único juez en España que se atrevió a intentar enjuiciar los crímenes del franquismo, instruyendo además al Estado a que encontrara a los asesinados por la Falange y por las Fuerzas Armadas sublevadas, apoyadas por la Iglesia Católica, que permanecen desaparecidos. Ello es indicador de lo inmodélica que fue la Transición de la dictadura a la democracia y la baja calidad de esta última. El Estado, su composición y sus aparatos continúan reproduciendo una cultura profundamente conservadora, escasamente democrática, que se nutre de instituciones como la Real Academia de la Historia, cuya expresión de ultraderechismo aparece en su biografía de Franco. Ningún otro país democrático permitiría tales hechos.
La Monarquía es el centro institucional de tal Estado, profundamente conservador, que sigue protegiendo a los grupos que fueron dominantes durante la dictadura (el Ejército, cuyo jefe es el Monarca, la Iglesia Católica, la banca y la gran patronal), y que continúan siéndolo durante la democracia incompleta que tenemos. Desligar la Monarquía de este entramado definiendo al Rey como “republicano”, es una frivolidad que demuestra un profundo desconocimiento de la distribución del poder económico, financiero, cultural, ideológico y mediático en España, y la función reproductora de la Monarquía de tal distribución de poder. El hecho de que España sea el país de la Unión Europea de los Quince con el gasto público social por habitante más bajo y con el fraude fiscal más alto (del cual el 72%, según los técnicos de la Agencia Tributaria, lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año -que representan menos del 0,18% de todas las empresas- y la banca), se debe a esta realidad: la enorme influencia de tal bloque de poder, cohesionado por la Monarquía y la Iglesia católica y defendido por el Ejército, por la policía y por el sistema judicial. De ahí, que el cambio de Monarquía a República no sería un mero cambio de la persona que ocupa la jefatura del Estado, sino el inicio del deshilachado de tal entramado.

jueves 23 de febrero de 2012

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE




LA ESTADÍSTICA

La crisis dispara las diferencias entre ricos y pobres en España
Un informe de Cáritas indica que hay 580.000 hogares sin ingresos (34% más que en 2007). Las ejecuciones hipotecarias se han cuadruplicado.
Juan G. Bedoya Madrid 22 FEB 2012 - 21:17 CET
 

TIEMPOS MODERNOS

Leemos y escuchamos sin parar noticias sobre la crisis y sus soluciones, más o menos optimistas, casi siempre pesimistas, y todas pasando porque nos apretemos el cinturón y digamos adiós, sin nostalgia, a los logros conseguidos todos estos años y esto es lo más preocupante. Sé que nuevos problemas requieren nuevas soluciones y no nos queda más que esperar y desear que las medidas gubernamenteles nos saquen de esta dichosa y maldita crisis, pero ¿no es también lícito plantearnos si despejar la x para resolver la ecuación es renunciar a los logros sociales que tanto ha costado conseguir? ¿Dónde están las medidas que deberán tomar los bancos? ¿ellos perderán algo de su usura conseguida tuerca tras tuerca?

Más fácil, más corto y más barato
La nueva reforma laboral amplía las causas para que los empresarios presenten un ERE. Despeja el camino para las Administraciones públicas.
Jesús Sérvulo González Madrid 23 FEB 2012 - 00:15 CET
 
En la mayoría de las ocasiones todo comienza con un power point. Una cuidada presentación en la que la dirección de la empresa expone a los trabajadores un sombrío panorama económico. Les aseguran que la situación es insostenible. Y entonces pronuncian el acrónimo maldito: ERE (expediente de regulación de empleo). Uno de cada 10 trabajadores despedidos en 2011 fue por un ERE, según datos del Ministerio de Empleo. Un porcentaje que puede crecer con los últimos cambios normativos.
Félix Duque, de 55 años, trabaja desde hace 35 años en Gunnebo España, multinacional dedicada a la instalación de sistemas de seguridad. A finales de diciembre la dirección de la empresa le comunicó que preparaba un ERE para prescindir de 111 de los 270 trabajadores. Los gestores llevan semanas negociando con los trabajadores las condiciones del despido colectivo. Cuando se enteraron de que el Gobierno iba a aprobar una nueva reforma laboral frenaron el expediente, según el comité de empresa. “Han aplazado la presentación de la documentación. Retrasaron una reunión dos días antes de la reforma y ahora nos convocan con nuevas condiciones y con un nuevo escenario laboral”, explica Duque, uno de los primeros trabajadores afectados por los últimos cambios laborales, que considera que ahora tienen “menos medios para defenderse”. La empresa confirma que ha iniciado oficialmente el ERE después de la reforma. Pero asegura que mantiene intacta su intención de alcanzar un acuerdo con los trabajadores.
La reforma laboral allana el camino para que los empresarios puedan acogerse a este mecanismo para despidos colectivos. Elimina la autorización previa, acorta los plazos para ejecutarlo y amplía las situaciones para que los empresarios se acojan a esta modalidad de despido. Solo será necesario justificar nueve meses consecutivos de caídas de facturación o ingresos. Ya no es necesario pactarlo con los trabajadores. A estos solo les queda reclamar ante un juez. Además, la nueva norma favorece que las Administraciones públicas puedan acogerse al ERE.
El año pasado 342.831 personas se vieron afectadas por un ERE, seis veces más que antes de la crisis. La ley ofrece ahora más facilidades. Elimina uno de los principales escollos que tenían las empresas para presentar un ERE: se suprime de un plumazo la autorización previa que tenía que dar la administración laboral (el Ministerio de Trabajo o las Consejerías de Empleo). Hasta ahora los empresarios se esforzaban en lograr un acuerdo con los trabajadores porque la autoridad laboral no ponía pegas cuando había pacto. De hecho, más del 90% de los ERE presentados antes de la reforma se presentaban con un acuerdo. “La eliminación de la autorización previa va a ser un estímulo para conseguir un acuerdo y evitar la judicialización del proceso”, explica Federico Durán, experto en Derecho Laboral y socio de la firma de abogados Garrigues. Cuando los trabajadores no estén de acuerdo con las condiciones del ERE podrán recurrir al juez. La reforma establece un procedimiento “de urgencia” en los tribunales. “Pero todos sabemos del colapso judicial y el proceso se puede prolongar meses por los recursos”, precisa Durán.
"Va a aumentar mucho la litigiosidad, lo cual en el corto y el medio plazo generará cierta inseguridad jurídica tanto para empresas como para trabajadores. Es posible que en el medio plazo la empresa se queje de cómo la Jurisdicción Social está interpretando la Ley", considera Jaime Cabeza, catedrático de derecho del Trabajo en la Universidad de Vigo.
Los inspectores de trabajo cuestionan la reforma. “El papel de la inspección queda mermado. No es igual decidir sobre las causas del ERE que sobre los temas de la comunicación”, señala José Antonio Amate, miembro de UPIT, una asociación de inspectores de trabajo. Este considera que “el problema de la reforma no es que se elimine la autorización previa. Sino que se amplían las causas para presentar un ERE”. La nueva legislación permite despidos colectivos cuando se produzcan nueve meses consecutivos de caídas de facturación. “No creo que haya ni una sola empresa en España que con la situación en la que estamos no cumpla con esos requisitos”, desliza Amate. Por eso, la mayoría de los expertos consultados consideran que habrá un aumento de los despidos con esta fórmula. Aunque el responsable de relaciones laborales de la CEOE, José de la Cavada, considera que “quitar la autorización para los ERE no es una barra libre para el despido”. Desde la patronal se admite que se facilita el ERE en empresas más pequeñas.
La reforma laboral también despeja el camino para que las Administraciones públicas se acojan a esta fórmula: “Cuando justifiquen nueve meses de insuficiencia presupuestaria sobrevenida y persistente”, señala la ley. La reforma disipa así el debate sobre la pertinencia de que la Administración pueda presentar un ERE. El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera y el de Avilés fueron los primeros en presentarlo hace dos años. Entonces surgieron dudas sobre su legalidad. Ahora se abre la veda para los ERE que afectarán a los trabajadores laborales de entes públicos. “Se está hablando de reducir la estructura de la Administración, eliminar empresas públicas... Y eso lo facilita”, admite Mari Cruz Elvira, de CC OO, que critica la medida.
La reforma también agiliza los ERE temporales o de reducción de jornada. Esto permitirá que en sectores con alta estacionalidad usen el despido colectivo. “Son los efectos colaterales de la reforma”, abunda Joan Coscubiela, profesor de Derecho del Trabajo en Esade y diputado por ICV, quien asegura que la reforma provocará “un alza de los gastos de desempleo”.
Antes cuando un empresario presentaba un ERE algunos trabajadores se apuntaban de forma voluntaria porque creían que encontrarían mejores condiciones que en el futuro. Ahora ese efecto se limita. “Habrá moderación salarial. Pero no creo que todos vayan al mínimo de 20 días. Para conseguir un acuerdo habrá que mejorar las condiciones”, señala Durán. “Ya no habrá bajas voluntarias. Ahora se deja en manos del empresario. Es él quien puede elegir a qué trabajadores afectará el ERE”, zanja Coscubiela.

EN EL GOM

miércoles 22 de febrero de 2012

NAIROBI-MOMBASA

Hace años, durante la temporada que viví en Kenya, decidimos pasar un fin de semana en Kilifi, cerca de Mombasa, y la excursión fue en coche desde Nairobi. El recorrido estaba lleno de baobabs y, no me pregunten la razón, recuerdo perfectamente las canciones que repetíamos una y otra vez en el cassette. Bueno, al menos recuerdo tres de ellas: Listen to my heart de Roxette, Senza una donna de Zuccero y Sin documentos de Los Rodríguez.
Baires from ArmB on Vimeo.


Roxette - Listen To Your Heart from Daniel Immanuel on Vimeo.


Zucchero - Senza una donna from inesisabella on Vimeo.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE