martes, 16 de enero de 2018

lunes, 15 de enero de 2018

WEIRDO

Ayoho, *Weirdo.

DOLORES O'RIORDAN, RIP



The Cranberries, *Zombi.

GRAN VERDAD

Gratitud cada vez más tenue
Javier Marías
14 ENE 18https://elpais.com/elpais/2018/01/08/eps/1515434758_291029.html

Miren a su alrededor y díganme si no se han quedado esperando alguna vez a que alguien les diera las gracias por haberles hecho un favor.

Llevo tiempo observando que una de las cosas que más han cambiado en este siglo es la noción de agradecimiento. Si alguien se portaba bien con uno, o le hacía un favor, o le prestaba dinero y lo sacaba de un apuro, o lo consolaba en el desánimo, eso solía quedar en nuestra memoria para siempre. Bastaba con una sola ocasión, un solo gesto de generosidad, para que nuestra gratitud fuera imperecedera. Yo, desde luego, he procurado llevar eso al extremo: he tenido en cuenta hasta deferencias mínimas. Durante años un viejo amigo me dio motivos para retraerle la amistad, y sin embargo tardé muchísimo en hacerlo porque un día de 1981 le pedí que, ya que vivía en la misma calle que una novia extranjera que tenía yo por entonces y que estaba enferma (no recuerdo por qué, yo no podía desplazarme), se acercara a verla y a llevarle unos medicamentos. No era un gran sacrificio ni nada extraordinario, pero que se mostrara dispuesto me bastó para guardarle agradecimiento imprescriptible. Si alguien hacía algo por uno una sola vez, eso ya no se borraba. También he contado en alguna entrevista que mi ya larga amistad con Pérez-Reverte no es ajena a lo siguiente: en 1995 abandoné una editorial de prestigio y poderosa. La ruptura no estuvo relacionada con la mejor oferta de otra ni nada por el estilo (de hecho no tuve una nueva novela hasta 1998), sino con mi descontento y mis sospechas. Me encontré con un vacío y una insolidaridad absolutos por parte de mis colegas novelistas. No es que yo les pidiera ni esperara que dijeran nada públicamente, claro (no involucro a los demás en mis litigios), pero es que ni siquiera en privado casi nadie me dio el menor ánimo (se teme enemistarse con el poderoso). Pérez-Reverte, al que entonces no conocía, tuvo el detalle de acercárseme en una presentación y decirme: “Ya sé de tus problemas. Si te puedo echar una mano, o necesitas un abogado, cuenta conmigo”. No tenía por qué, y en aquella época de soledad se lo agradecí muchísimo. Como también la solidaridad que me brindó Manuel Rodríguez Rivero. Son cosas que no se olvidan, o que yo no olvido. No necesitaba reiteración ni acumulación para tener a esas personas un miramiento (casi) eterno y a prueba de bombas.

Eso ya no existe mucho. Parece como si los favores no contaran a menos que se prolonguen indefinidamente. El que se rindió en el pasado es eso, pasado, y hay que renovarlo continuamente para mantener el agradecimiento. Es como si todo lo habido careciera de peso en cuanto los favores se interrumpen, por lo que sea. En lo personal y en lo público. Miren lo que le pasó a Puigdemont el día en que iba a renunciar a la DUI y a convocar elecciones. Quienes llevaban dos años jaleándolo y teniéndole gratitud se revolvieron al instante y lo llamaron traidor porque ya no hacía lo que ellos querían. Cuanto había hecho con anterioridad se había esfumado. Tanto pánico le dio que acabó por incurrir en la mayor sandez (bueno, una más de las suyas), y ahí lo tienen, con la chaveta perdida en Bruselas. En lo que a mí respecta, durante más de veinte años di un trato de amistad y privilegio a un matrimonio, con el que tuve incontables deferencias y al que ayudé a ganar dinero en tiempos difíciles, durante la crisis. Fue suficiente que en una ocasión no pudiera hacerles a marido y mujer el favor acostumbrado (o no quisiera del todo, tras un roce) para encontrarme con una actitud de insolencia y desprecio. Es más, precisamente por lo continuado de los favores, habían perdido de vista que se trataba de eso, de un favor entre amigos, pero favor al cabo, y se permitieron recriminarme que por una vez no se lo hiciera, o no a su gusto. Habían pasado a considerarlo una especie de obligación por mi parte, algo insólito. Y descubrí con amargura que nada de lo habido durante veinte años largos contaba: ni las molestias que me había tomado, ni las muchas horas dedicadas, ni el esfuerzo, ni el distanciamiento que me había ganado de otros por mi “favoritismo” hacia ellos. Se me quedó el alma helada, y no me cupo sino concluir que lo que para mí habían sido dos decenios de cordialidad y afecto, por el otro lado habían sido meros interés e hipocresía. Todo marchaba bien mientras el favor fuera permanente. Un solo “fallo” justificado bastaba para anular cuanto había acumulado.

Sí, el agradecimiento ha cambiado, se ha hecho tan tenue para muchos, que a uno a veces le dan ganas de no prestar más favores. ¿Para qué, si no se van a apreciar a menos que se perpetúen? ¿Y para qué va uno a perpetuarlos, si esa continuidad va a acabar convirtiéndolos en un “deber”, en una “deuda” para quien los hace, y le van a reprochar que los suspenda? No sé, es como si una Navidad no pudiera darles aguinaldo a mis sobrinos (por andar mal de fondos, por ejemplo), y ellos me lo reclamaran y me lo echaran en cara y dejaran de hablarme. No pasaría, mis sobrinos son muy buenos chicos, y considerados. Pero miren a su alrededor y díganme si no han sufrido sorpresas de este tipo. Atrévanse a decirme que la noción de gratitud no ha cambiado. Pero, con todo y con eso, quien conserva la antigua nunca dejará de hacer favores, no sólo porque siempre haya excepciones, sino porque tampoco suele esperar que se los devuelvan. Sólo que le den las gracias.


2 SERIES

Me han recomendado dos series dirigidas por Juan Carlos Fresnadillo. Investigaré a ver qué tal.


2+2

LANGOLIERS

Llego al supermercado a las 9:05, acaban de abrir y ¡oh!, como por arte de magia el aparcamiento está medio llego, gente pagando en las jacas... no entiendo nada, ¿dónde estaba toda esta gente? ¿habrían dormido en el aparcamiento del supermercado? Una experiencia similar, pero a la inversa, nos ocurrió en un vuelo Alicante-Tenerife: entramos al avión después de unos minutos de cola y al llegar éste estaba vacío completamente. La pareja que entró antes que nosotros preguntaba ¿y dónde se han metido los que acaban de entrar? Nunca lo supimos, toda una experiencia langorier.

domingo, 14 de enero de 2018

SÁBADO ESTELAR, DOMINGO PISCINERO

Hace fresco y el cielo está gris, aún amaneciendo. Me he propuesto terminar una piscina y enviársela al cliente y por ello ando levantado desde las siete. Anoche, barriguita llena, corazón contento, vimos el primero de los capítulos de la 4ªT de Black Mirror, tan bueno y surrealista como siempre; la serie no te deja nunca indiferente. Anoche tele, hoy almuerzo familiar: sopa de verduras, ensalada de zucchini y salmón, solomillo Wellington y tarta Red Velvet que, por cierto, me ha quedado con un aspecto lamentable (esta foto es de Google).

sábado, 13 de enero de 2018

DICHOSA MODA

¡Parece que vas a cruzar el charco con esos pantalones tan cortos! me han dicho una y otra vez, porque el asunto es que me gusta que los vaqueros me queden un poco cortos de altura y, en su momento, descubrí que se podía escoger la talla de altura de los pantalones. Así, con este hecho, he podido seguir cruzando el charco o, si no era posible encontrarlos a mi gusto, doblarlos hacia afuera con el vuelto visto, muy cómodo. Pantalón un poco corto, tenis de tela All Star azules o negros y gafas Ray-Ban modelo piloto, mi gusto no ha cambiado nunca.
Pues bien, visto lo visto por la calle, ahora parece que está de moda llevar los pantalones cortos enseñando el tobillo, los calcetines, ya sea con tenis o con zapatos. Parece que estoy a la moda y la verdad es que no me gusta nada. Hoy son los vaqueros, mañana los tenis o las gafas, el hecho es que no podemos huir de la dichosa moda... bee bee bee.

ALL AROUND TRUMP

Un año ya... ¡y nos quedan tres más!





¿ES ESTO DEMOCRACIA?


¿Acaso será ésta la democracia que le espera a Cataluña? Un "presidente" fugado, presunto delincuente (¿quién duda ya de lo de presunto?), que no da la cara y que conspira desde Bruselas amparado por la ultraderecha eurófoba. Esta gente repite y repite las mismas mentiras incesantemente con la intención, supongo yo, de convertirlas en verdades. No olvidemos que los nazis fueron unos expertos en este método y no sé yo si querremos repetir la historia. De pena este señor (estos señores).

viernes, 12 de enero de 2018

APPLE

BLACK HISTORY

Me pregunto qué dirán los futuros libros de historia sobre este personaje.

jueves, 11 de enero de 2018

CAMBIAR EL CHIP, DICEN AHORA

Hablar con los amigos es siempre un placer, a pesar de que no nos digan lo que queramos oír en cada momento, aún así es necesario. Respecto a mi trabajo, tema recurrente en cada conversación, en este caso a colación de la posibilidad de cambiar de móvil a uno con doble línea -las razones son obvias-, me dicen que el problema lo tengo yo en mi cabeza, que "debo cambiar el chip". Buen consejo, pero ingenuo, a la altura del que te da tu médico cuando, ante un episodio de estrés grave, sentencia: "tienes que cambiar el chip".
¿Y cómo se cambia uno el chip? El tiempo es el que es, las horas del día también. La dedicación al trabajo es algo tan complicado de cambiar, los hábitos adquiridos, cómo se tome uno la presión y la acumulación de temas, etc. Finalmente parece que la única opción es tirar la toalla y liberarse, otra ingenuidad. Así y todo, cada vez que escucho sobre alguien que ha dicho ¡basta! y ha dejado su trabajo me resultan héroes, aún sin saber qué les deparará el futuro, pero ¿qué futuro me espera si finalmente el estrés me regala un ictus, un infarto, o vete tú a saber?
Cumplir el horario de trabajo, descasnsar más, hacer deporte, leer, escuchar música, compartir la vida, estar en el mercado profesional, dibujar, vivir en definitiva; demasiado para una sólo persona, para una única vida. No sé si un nuevo móvil con doble tarjeta es una solución -las panaceas sólo existen en la literatura-, lo que sí funcionaría, si fuera posible, sería, literalmente, cambiar el chip, convertirme en una nueva persona. Voy a seguir investigando esta línea vital, prometido.

UNA ISLA EN SÍ MISMA


Límites de la pasión patriótica
Cataluña es una isla en sí misma, un paraíso que tiene quienes le escriben a favor y no permiten que haya quienes osen escribir “hombre, quizá no”.

La pasión produce monstruos, bellos o malsanos. Produce, pues, belleza, ensoñación. Y también genera paranoias, fanatismos. También favorece la cursilería, montañas nevadas, patriotismos mejores que otros patriotismos, egos patrióticos que se compran y se venden como el cariño verdadero. Como la exageración de la autoestima.

En el actual apasionamiento catalán se dan esas dos clases de riesgos: la patria encandila, si lo sabrá un canario, que viviendo en islas tiende a pensar, como Samuel Beckett, que las islas viajan en nuestro ombligo. Y, claro, eso se da en Cataluña, que en este minuto es una isla en sí misma, un paraíso que tiene quienes le escriben a favor y no permiten que haya quienes osen escribir “hombre, quizá no”.

Esos que no permiten que haya libro de reclamaciones para dejar constancia de que no todo es oro en la querida isla practican la deslectura de los otros, de los del “quizá no”. Para alimentar la razón propia, la que propicia el desdén por la opinión ajena, los que están poseídos por la pasión patriótica prefieren leerse entre ellos. Practican, con ese material del ombligo, el desdén basado en el desconocimiento de la opinión ajena: no te quiero leer, no te quiero ni escuchar.

Escribientes de toda laya que de pronto exigen a otros que miren por el ojo de la fidelidad a la patria y que tienen en un altar de inigualable inspiración lo que pasó el 1 de octubre. En el calendario sentimental marcan esa como una fiesta patria y no toleran, cargados de tal razón, discrepancia alguna sobre todo lo demás que ocurrió antes y después de tan nefasta ocasión. Como si sólo hubiera pasado el 1 de octubre de 2017. Como si ese 1 de octubre fuera la justificación de lo que pasó antes y de lo que sucedió después, en la calle, en el Parlament. La fecha talismán, tan dolorosa sin duda alguna, aunque no la única fecha del descarrilamiento.

Amedrentan, borran, han creado un abismo terrible, a veces francamente tierno, y a veces tan desconsiderado que ya no se sabe si un día las llamadas entre los que están con la patria y los que dicen “hombre, quizá no estoy de acuerdo” serán de hielo o de fuego.

La pasión se torna melancólica en algún momento. Y también se vuelve locura. Un día, pronto tal vez, se reducirá la pasión y quizá, tanto quizá duele, se retorne a la conversación que hace falta para que los puentes rotos se recompongan.

Quizá, ya me cansé de poner tanto quizá. Ojalá, pues.

ALARGADA ES LA SOMBRA

De pena.

I♥NY

ESCUCHADO EN LA CALLE

> Buenos días, ¿tiene el fascículo de ópera de este domingo?
> Sí, un momento. Aquí lo tiene.
> Pero, ¡esto es zarzuela!
> y qué más da, ¿no es lo mismo?

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

LEE, ES BUENO

miércoles, 10 de enero de 2018

I♥NY

FUTURO PERFECTO


HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

¡AY! ESE RELOJ INTERIOR

La cabeza es así, debo terminar un plano esta mañana y a las 5:30 ya tenía los ojos como platos, así que he tirado la toalla, abierto a las perritas la puerta del jardín y estoy ya sentado con un café frente al ordenador, escuchando Don Carlo, dispuesto a empezar a dibujar sin pausa. C'est la vie!

martes, 9 de enero de 2018

HERMIGUA, LA GOMERA

KF

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

NO OLVIDARME DE OLVIDAR

Esta mañana he tenido visita de obra y reunión de trabajo después, como en los viejos tiempos. La vuelta a la calle -cualquier mesa en una cafetería agradable, la nueva oficina del arquitecto post-crisis-, me supone un placer difícilmente descriptible. 
Entramos en estos momentos en la recta final de la rehabilitación de un edificio de principio del pasado sigo en Santa Cruz, edificio que ha sufrido diversas vicisitudes: hotel, vivienda, okupas, incendio... Ahora intentamos devolverle, en la medida de lo posible, el esplendor original proyectado por el arquitecto Marrero Regalado. Entrar en una obra que va bien, ayudar a sacarle brillo al que tiene por sí misma en caso de una rehabilitar, hablar con los aparejadores, "discutir" con la cotrata y finalmente ver los resultados, insisto, me produce un inmenso placer; vuelvo a ser arquitecto ahora, sí, pienso una y otra vez, y me emociono. 


Dos horas y pico recorriendo el edificio, zona de baños, cocina, escalera, carpintería, instalaciones; consenso en pavimentos y alicatados y faltos techo. Listo, una buena jornada, sin duda, va todo sobre ruedas. Salgo y me acerco a una cafetería cercana donde he quedado, una hora más tarde, con un cliente, ex cliente y amigo también, para hablar del proyecto de una piscina. Entre tanto aprovecho el margen de tiempo para otro pequeño placer, tomar un café con dos amigas, el antiguo y casi olvidado arte de la conversación. Café, lo humano, lo divino, despedida y cliente.
El tema de la piscina nos ocupó quince minutos, si acaso, después otra larga conversación sobre la vida, la familia, el pasado, el presente y el indómito futuro. Llego a casa listo para estudiar el tema de la piscina, terminando la mañana feliz.
¿Cuándo me atreveré a seguir hacia adelante?

lunes, 8 de enero de 2018

TARDE DE TELEVISOR (QUE NO DE TELEVISIÓN)


SENSACIONES

Qué maravilla la sensación de abrir un ojo a las 6 de la mañana, cerrarlo y volverlo a abrir a las 10. Impagable.
El día está gris, desapacible, fresco, lluvioso. Ya era hora, ¿o no? Estamos en enero y no había caído ni una gota. Esta lluvia no es mucha, pero es insistente, de las que a lo tonto a lo tonto te va calando. Lo agradece mi jardín, la tierra, la isla.