martes, 13 de enero de 2026

MI ASESOR JURÍDICO DE LA CIA TELEFÓNICA


¿Recuerdan aquellos tiempos cuando cada tarde, a la hora de la siesta, llamaba Jazztel para ofrecerte el contrato mejor para tu teléfono e Internet para toda la vida? Ahora, absorbida por Orange, ya no es lo que era y llegas a echarlos de menos.
Hoy, sin esos que te vuelvan locos, cualquiera "invade" tu casa y tu móvil a cualquier hora del día, y de la noche, desde los lugares más insospechados, a pesar de esas leyes de las que se jactan los políticos acerca de las llamadas de propaganda. Ignoro si cumplen las leyes o encuentran subterfugios para saltársela, pero el hecho es que son inasequibles al desaliento. Cual quera que vea mis llamadas perdidas pensaría que son un alto ejecutivo de una multinacional: llamadas desde Teruel, que también existe, Rumanía o Italia esta misma tarde.
Esta mañana contesté despistado y me habló "mi asesor jurídico de la compañía de móvil"; me sentí hasta importante por unos segundos, luego colgué. 
Me ponen enfermo.

HE AQUÍ EL HOMBRE


El espíritu de Borja
Oscilamos en torno a un núcleo de fealdad espantosa, no tanto física como interior, moral y mental.
David Trueba, 13.01.2026

Hace una semana recordábamos el tiempo en que el hermoso culo de Brigitte Bardot era el centro del mundo. No sobra recordar que hoy en día, en cambio, oscilamos en torno a un núcleo de fealdad espantosa. No tanto fealdad física, sino una fealdad interior, moral, mental. Estamos rodeados de líderes como Trump, Putin, Netanyahu, Jamenei, Bukele y los Ortega que piensan feo, hablan feo y actúan feo. La irradación de su discurso y su tarea para imponerlo nos condenan a un mundo feo. En todo esto pensamos al saber que había muerto en Borja, en los días finales del año, su vecina más ilustre, la señora Cecilia. Todos conocen la anécdota que la llevó a la fama mundial. Su atrevimiento al llevar a cabo una especie de restauración de un fresco en el Santuario de la Misericordia culminó con el conocido icono llamado el Ecce Homo de Borja. La autora, que emprendió por su cuenta la tarea de restaurar el fresco original sin poseer las capacidades necesarias, cayó rápido en la cuenta de su error y por ello se excusó alarmada y tuvo que soportar las burlas y el escarnio al convertirse en una celebridad universal.

Los que conocíamos el espíritu de Borja no nos sorprendimos tanto por la anécdota. Años atrás, a un amigo científico se le había dirigido una mujer en un restaurante para mostrarle su admiración. Hablaba con un fuerte acento aragonés y confesó que era de Borja. Para despedirse quiso añadir un pronóstico de enorme autoridad: “Le voy a decir una cosa, a usted le van a dar el Premio Nobel”. Al notar el escepticismo del científico la mujer se vino arriba y exclamó: “¡Y si no se lo dan, que se jodan los suecos!” A partir de aquel instante, la expresión “el espíritu de Borja” ha significado para los que estábamos allí la encarnación del buen ánimo, la alegría y el entusiasmo radical frente a los acogotados. No se me ocurre un valor espiritual más elevado que el de alcanzar, en algún instante vital, el noble espíritu de Borja y poderle decir a un amigo cineasta: “A ti te van a dar el Óscar, y si no, que se joda Hollywood”. No hay mejor medicina que aspirar a lo insigne y cagarse en lo insigne en la misma frase.

Desde que Cecilia perpetró con sus pinceles esa restauración incatalogable, es raro el día que no visita Borja algún japonés que se fotografía ante el fresco con la misma urgencia apasionada con que lo haría ante La Gioconda de Leonardo en el Louvre. Cecilia encarnó como nadie la época que nos ha tocado vivir. Somos lo opuesto al Renacimiento. Nosotros vivimos en el Regurgitamiento, somos hijos del Saldo por Liquidación de Existencias, del Remate Final por Cierre de Negocio. Cecilia será la nota al pie en las enciclopedias del arte que cuenten nuestra época. Venirse arriba está muy bien. En un mundo que ya lo ha visto todo, la chapuza puede ser genial, el disparate un acierto y el desastre una sorpresa agradable. La representación del mundo actual es el feísmo y en esa tesitura una declaración afectuosa contra el sentido común como la de Cecilia es pertinente. El sentido común está detrás de los racistas, los patriotas y los asesinos. En cambio, en el Ecce Homo de Cecilia había desborde e ingravidez. Cuando esa mujer piadosa llegue al Cielo descubrirá que Dios se parece a su pintura: borroso, informe y en fuga.

NUEVA SERIE


HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

¿ESTAMOS YA PERDIDOS?


La fe es algo personal y cada una la vive como puede, como sabe como quiere... o no la vive porque no la tiene. La fe es uno de tantos misterios que tiene la vida. ¿Qué mueve a la peña a asistir a un acto como éste? Para mí es un misterio, pero uno aterrador. Youtubers, curas, cantantes, público enfervorecido a la mayor gloria del más puro modelo norteamericano para un evento religioso.


Algo más de 6.000 personas tocan las palmas al son del estribillo “Alaba a Dios mi corazón”. Empiezan así este lunes tres horas y media de espectáculo religioso en el Movistar Arena que incluyen la música de la filial en España de la iglesia protestante australiana Hillsong, charlas de influencers católicos y una ceremonia con un rezo del Padre Nuestro. EL PAÍS

Ver estas imágenes me produce una gran desazón porque me hace pensar que no hemos avanzado nada, que los logros en España estos últimos 50 años se desvanecen. Y no hablo de política -porque de política no hablo- sino de derechos adquiridos, de avances sociales, de libertad de pensamiento. Tantos años sacudiéndonos el yugo de la Iglesia para que ahora, de manera voiluntaria, nos sumerjamos de nuevo en esta retórica casposa, reaccionaria y recalcitrante.
Esto es posible gracias a nuestro sistema democrático, ¿alguien lo duda? En otro tipo de sistema -y haberlos, haylos- no sería posible. 
Demos gracias entonces, si hay libertad para que tengan lugar estos encuentros también la hay para aborrecerlos. Cada cual que cargue con su cruz (con su conciencia) mientras debamos recordar que NADA es eterno, y los logros conseguidos menos que nada.
Amén.


lunes, 12 de enero de 2026

THE NEW YORKER


Netflix pone la lupa en un milagro llamado ‘The New Yorker’
El documental sobre el centenario de la revista quiere dar cuenta de su nacimiento, su evolución y su impacto.
Mar Padilla, 12.01.2025

De la misma manera que Venecia es un asombro de ciudad, The New Yorker es un milagro de revista. Lleva publicándose cada semana de cada año desde que el sábado 21 de febrero de 1925 —durante los felices años veinte del siglo pasado—, aterrizó en los quioscos con la ilustración de un socarrón dandi con monóculo y sombrero de copa (bautizado como Eustace Tilley) en portada. Irrumpió ofreciendo relatos llenos de humor, dibujos y poemas ocurrentes, un perfil de Giulio Gatti-Casazza, director de la Metropolitan Opera de Nueva York, algún cotilleo sobre el magnate de los periódicos W. R. Hearst, críticas sobre la música de Igor Stravinski, sobre el libro Pasaje a la India de E.M. Forster, sobre algunos cuadros del pintor español Ignacio Zuloaga, o sobre la película The Last Laugh, de F. W. Murnau, uno de los primeros filmes en adentrarse en el derrumbe del individuo ante la salvaje pujanza de la sociedad capitalista.


The New Yorker cumple 100 años (Marshall Curry, 2025), de Netflix, quiere dar cuenta del nacimiento de la revista, su evolución y su impacto, pero no lo acaba de conseguir. El documental se sigue con interés pero no tiene vuelo, derrotado por el envite de una historia tan extraña y portentosa (quizás también porque narrar complejidades no es precisamente una virtud en esa plataforma).

En todo caso, explicar The New Yorker es tarea ardua: estamos hablando de un icono cultural y social —amado por muchísimos, despreciado por multitudes, especialmente en la era Trump—, donde han publicado relatos Dorothy Parker, Salinger, Nabokov, John Updike, Saul Bellow, Philip Roth, Foster Wallace, Junot Diaz, Murakami, Shirley Jackson, Susan Sontag, Carver, Lorrie Moore, Jhumpa Lahiri, Zadie Smith o Chimamanda Ngozi Adichie.

Se trata de un extraño artefacto, plenamente integrado en la revolución digital con su bella web y sus exitosos podcasts que, a su vez, sigue ofreciendo, sin apenas cambios, su versión en papel y tintas de colores. Estamos ante una rara joya (reliquia para algunos) cuyas ilustraciones, ficciones, ensayos o reportajes han cincelado el mundo contemporáneo.

No es una exageración. Sucedió con La familia Addams (Charles Chas Addams, uno de los primeros caricaturistas de la revista, se hizo famoso por retratar una familia de comportamiento anodino pero de pinta muy, muy siniestra), con El nadador (un relato de John Cheever, reconvertido en extraordinaria película de Burt Lancaster) o con Brokeback Mountain (una historia de Annie Proulx, reconvertida en filme de Oscar de Ang Lee).

Y sobre todo ocurrió con algunos de sus reportajes. Pasó en verano de 1946, cuando se publicó Hiroshima, el reportaje de John Hersey sobre los efectos de la bomba atómica en la población civil japonesa (el ataque había sucedido un año antes, pero hasta entonces los medios estadounidenses se habían limitado a explicar la potencia técnica de esas armas). La pieza de Hersey, que era de 30.000 palabras y ocupó un número entero de la revista —de la que Albert Einstein compró 1.000 ejemplares para enviárselos a científicos de renombre—, revolucionó la percepción de la guerra y las armas nucleares para siempre.

Algo parecido ocurrió en junio de 1962 con Primavera silenciosa, el reportaje de Rachel Carson sobre el impacto medioambiental del DDT y otros productos químicos, que motivó un cambio de leyes sobre el agua y el aire y, también, el nacimiento del movimiento ecologista moderno. Y también en noviembre de ese mismo año, cuando James Baldwin publicó Carta desde una región de mi mente, un ensayo que difundió algunas de las ideas más importantes en la lucha por los derechos civiles y la justicia racial.

Pasó de nuevo en febrero de 1963 con la publicación de Eichmann en Jerusalen, la crónica de Hannah Arendt dividida en dos partes —la primera lleva el subtítulo Adolf Eichmann y la banalidad del mal, y la segunda, Lo que vio Adolf Eichmann y la cuestión de su conciencia— en la que reflexiona sobre las causas que propiciaron el Holocausto. Y en septiembre de 1965, cuando Truman Capote publicó en la revista el primer capítulo de A sangre fría.

Volvió a suceder en mayo de 2004, con el reportaje Tortura en Abu Ghraib, donde, a partir del acceso a informes secretos, el periodista Seymour M. Hersh reveló cómo los fallos del liderazgo, las exigencias de los servicios de inteligencia y los contratistas privados convirtieron una prisión reconstruida en una máquina de tortura. Y en octubre de 2017, cuando saltó a la luz pública La familia que construyó un imperio del dolor, un reportaje de Patrick Radden Keefe sobre despiadada comercialización de analgésicos por parte de la dinastía Sackler, uno de los grandes de la industria farmacéutica, que generó miles de millones de dólares y millones de adictos.

La virtud de lo excesivo

En The New Yorker todo es a lo grande, quimérico, audaz. Casi irreal. Rachel Carson tardó cuatro años en enviar el borrador de su pieza, y hay investigaciones periodísticas que han durado un tiempo parecido. Además, antes de ser publicados, todos los reportajes pasan por el departamento de fact-checking, un largo y doloroso proceso de comprobación de datos, hechos y declaraciones que algún periodista comparó una vez con una colonoscopia.


Por lo que vemos en el documental, en la Redacción de la revista el exceso se asume como una virtud, y también como una losa. Por ejemplo, Deborah Treisman, responsable del área de ficción, explica que a su correo electrónico llegan entre 7.000 y 10.000 relatos al año, de los que se publican 50. Y Emma Allen, la jefa de las viñetas, confiesa que se pasa horas descartando miles de viñetas diariamente, inmersa en “oleadas de perplejidad, desvarío y depresión”, hasta dar con alguna que valga la pena.

Al hablar a cámara, en la cara de David Remnick, director de la revista desde 1998, se atisba el peso de la histórica revista, que empezó en 1925 con unos pocos miles de ejemplares y hoy tiene 1,2 millones de suscripciones. Explica que cada mañana se levanta muy temprano y se fuerza a hacer un poco de ejercicio en casa “para no morir”, pero que en cuanto salta a la calle se siente “instantáneamente feliz”.

En eso se nota que Remnick es un viejo y gran periodista. De esos que no se dejan engañar. Él, que vivió el derrumbe de la URSS y el auge de la figura de Putin en Rusia para The Washington Post, tras la segunda victoria de Trump en 2024 escribió que “uno de los peligros de vivir bajo el autoritarismo es que el líder trate de arrebatarle a la gente su energía”. Y Jon Lee Anderson, otro reportero con gran experiencia detrás —ha firmado crónicas sobre los conflictos de Somalia, Irak, Libia, Afganistán o Siria para la revista—, reflexionando también sobre su propio presidente, deja una advertencia: “No es tan difícil acabar con una sociedad si te lo propones”.

ÉRASE UNA VEZ UN INSTITUTO DE ALBACETE


Bachiller Sabuco: así trabaja un instituto que confía en su alumnado
Un instituto público situado en el casco histórico de Albacete convirtió el agua en eje de un congreso de estudiantes y en pretexto para investigar, explicar y discutir problemas reales.
Rodrigo J. García, 11.01.2025

El instituto público Histórico Bachiller Sabuco de Albacete presenta una experiencia muy inspiradora: la celebración, en marzo de 2025, de un congreso de estudiantes, titulado: “El agua como fuente de conocimiento. Exploraciones educativas”. Fue una obra colectiva que movilizó a 420 estudiantes de ESO y Bachillerato y a 35 docentes.

José Eduardo Córcoles, profesor de Geografía e Historia, comenta: “Para mí fue muy alentador ver cuántos compañeros se implicaban. Todos los departamentos didácticos estuvieron representados. Me sentí muy orgulloso de la actitud y del trabajo de los estudiantes. Ellos fueron, de verdad, los verdaderos protagonistas”.

Como coordinador del congreso y convencido del valor de investigar la práctica, el profesor Córcoles subraya la decisión del instituto de vincular enseñanza, investigación y divulgación: “En mi centro, como en otros de secundaria, se tiende más a enseñar a investigar que a enseñar a presentar y divulgar los resultados. Esa parte se suele dejar para la universidad. Con esta experiencia empezamos a pensar que no debía ser así”.


La preparación de los trabajos expositivos y talleres implicó a más del 60% del claustro y, el día de la celebración, casi la totalidad del profesorado asumió tareas de preparación de espacios, presentación y resolución de imprevistos.

El proyecto se abrió también a otros sectores de la comunidad educativa. Familias y otros agentes comunitarios colaboraron para que el congreso funcionara como un evento real, no solo como una actividad interna. “Organizar un congreso con la participación de tantos estudiantes no es nada fácil, y no es algo que puedan hacer solo dos profesores, se necesita a buena parte de la comunidad”, afirma Córcoles.

El instituto pasó de impulsar un proyecto puntual a actuar como nodo articulador de familias, empresas e instituciones. Una red que fortalecía el sentimiento de comunidad en torno a un bien común: la formación de los estudiantes. El resultado fue un congreso sólidamente organizado, de gran valor formativo.


Resulta llamativo que un instituto situado en pleno centro de la ciudad, con las limitaciones de espacio público y de habitabilidad que eso implica, mantenga viva una comunidad tan activa, capaz de llenar de vida un edificio del 1931. “Alguien tiene que tirar hacia delante, pero que des un primer paso y te sientas tan bien acompañado, es un orgullo”, manifiesta Córcoles.

Fue gratificante observar la reacción de los estudiantes, mezcla de sorpresa y orgullo, ante las muestras de interés de las autoridades por su trabajo. Una buena manera de comprobar que lo que hacen en el instituto importa. Julián, alumno de 1º ESO, que presentó un trabajo sobre las civilizaciones del agua, dice: “Me sentía muy importante. Al principio no quería hacerlo, pero ahora siento que me han escuchado”.

El alumnado asumió distintos roles, y uno de los más demandados fue el de periodista encargado de cubrir lo más relevante del congreso.

Del aprendizaje investigador a la divulgación: un congreso escolar en torno al agua

El proyecto buscaba incorporar al currículo un marco metodológico de aprendizaje autónomo, indagador y activo, que favoreciera el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la resolución de problemas y la divulgación científica.

La temática escogida reunía dos rasgos esenciales. Su carácter transversal permitía trabajar desde Geografía, Biología, Física, Química, Literatura o Arte y practicar un enfoque interdisciplinar. Al mismo tiempo, al ser un recurso esencial en el entorno, permitía conectar los aprendizajes con la vida cotidiana.

El proyecto contemplaba dos grandes operaciones, una primera, de trabajo investigador, en la que el alumnado estudió el agua aplicando el método científico; y una segunda, de desarrollo de formatos de comunicación y divulgación, dedicada a la preparación del congreso.

El alumnado presentó sus investigaciones en formato ponencia, taller o póster ante un foro integrado por otros estudiantes, profesorado y familias. Se desarrollaron más de 60 investigaciones, de las cuales cerca de 50 fueron ponencias. La organización se apoyó en acreditaciones y agrupamientos internivelares de 15 estudiantes que mezclaban alumnado de distintos cursos.

Para muchos, todo aquello suponía entrar en un terreno desconocido de aprendizaje y creación. “En los primeros momentos, cuando se dio a conocer al alumnado la iniciativa, algunos estudiantes preguntaban sonriendo: ‘¿Qué es un congreso, profe?’ En realidad, pocos sabían lo que era. Pocos reconocían que, en su familia, alguien hubiera asistido a alguno; no sabían explicar en qué consistía”, comenta Córcoles.

María, de 4º de ESO, dijo la víspera que no quería exponer porque le daba vergüenza. Al terminar, salió del aula con una sonrisa: había superado el miedo escénico y comprobado que podía defender una posición ante otros.

En el trasfondo de todo esto hay una manera concreta de entender la educación y la tarea docente.

Conocimiento, interpretación y poder. Claves para una ciudadanía crítica

La educación tiene sentido cuando ayuda a abrir horizontes. En uno de los talleres del congreso sobre agua y agricultura en un escenario de cambio climático, uno de los estudiantes pregunta: “¿Cómo se podrían regar las plantas usando menos agua y sin que se sequen? Y si cada vez hay menos agua por el cambio climático, ¿qué podemos hacer para seguir teniendo comida en un futuro?”

Aprender a formular buenas preguntas es esencial para su formación como personas críticas y autónomas y para desvelar el sentido y las consecuencias de una determinada realidad. Educar es enseñar y aprender a emanciparse, desmontar prejuicios y ensayar una libertad que se construye paso a paso, a veces con dudas, a veces con torpeza, casi nunca sin conflicto.

De ahí que el aprendizaje no pueda ser lineal, sino complejo. En cada campo de conocimiento coexisten diversas corrientes de pensamiento y paradigmas que interpretan la realidad de formas diferentes. Es una tarea esencial, si la educación pretende formar a la ciudadanía, abrirse a discursos diversos.

Para avanzar en esa dirección, es preciso cultivar la escucha y el respeto y tomar conciencia de la dimensión interpretativa, relacional, y política de cualquier afirmación. De ahí el valor de aprender a contrastar datos y resultados de la investigación para desvelar intereses egoístas, argumentos débiles o efectos mínimos que se convierten en grandes titulares al servicio de ciertas narrativas sobre creencias interesadas.

En este marco, el enfoque interdisciplinar deja de ser accesorio y se hace imprescindible: poner a dialogar a quien trabaja con datos, a quien observa paisajes y a quien estudia biografías. Para desplegar acciones de cierto calado necesitamos algo más que un agregado de distintos campos artísticos, humanísticos y científicos.


Todo esto apunta a la idea del conocimiento como construcción social y a la necesidad de marcos metodológicos que hagan de la duda y la curiosidad actitudes básicas y favorezcan una defensa fundamentada y colectiva de conceptos, problemas e hipótesis, más próxima al debate vivo que a una lección cerrada.

El recurso del que se valieron en el instituto Histórico Bachiller Sabuco para llevar esta concepción a la práctica fue la preparación y celebración del congreso de estudiantes: “Los pasillos del centro parecían los de un instituto universitario. Decidimos trabajar con la acepción más activa y transformadora de la condición de aprendiz”, recuerda Alfonso Cebrián Rey, uno de los docentes impulsores.

Desde esta argumentación de fondo se entienden muchos de los propósitos del proyecto: aplicar el método científico para detectar problemas del entorno, formular hipótesis y proponer soluciones, fomentar el trabajo interdisciplinar e internivel y favorecer un clima de colaboración y convivencia en el centro. En palabras de Cebrián: “El trabajo internivelar e interdisciplinar era otra de nuestras prioridades al diseñar el congreso”.

A estos propósitos se suman los de dotar al alumnado de herramientas para identificar sesgos cognitivos y desinformación, promover su creatividad, autonomía y sentido de responsabilidad social y establecer un marco de colaboración con otras instituciones de la comunidad educativa que enriquezcan la experiencia de aprendizaje.

Entre otros agentes, el AMPA jugó un papel clave como dinamizadora de procesos de evaluación participativa. Consiguieron, también, la colaboración de la universidad, centros de investigación, administraciones y organizaciones sociales.

El proyecto se ocupó, además, del aprendizaje de la divulgación mediante el uso de distintos lenguajes, formatos y herramientas de comunicación, tanto virtuales como presenciales, e implicó a las familias no solo como público, sino como parte de la conversación educativa.


En conjunto, se trata de una apuesta ambiciosa por formar ciudadanos que piensan y discuten sobre bienes comunes, abiertos a discursos diferentes y que buscan, junto a otros, formas más justas de organizar y construir la vida en sociedad.

La ejecución: desde la pregunta científica a la ponencia pública

La puesta en marcha del congreso exigió una fase colectiva de diseño: definir el tema, distribuir los trabajos entre docentes y estudiantes y coordinar a los departamentos para aportar miradas interdisciplinares sobre el agua.

En octubre de 2024 se acordaron los formatos de presentación de las investigaciones. Siguió otro momento de difusión con concursos de logotipos y carteles, comunicaciones a las familias, difusión en redes y contactos con organismos y empresas.

En una fase posterior, ya centrada en la organización del congreso, se detallaron las modalidades de participación: ponencias en salas paralelas, pósteres en los pasillos, talleres externos e internos, actuaciones grupales y exposiciones fotográficas.

Por último, se fijaron los tiempos de exposición, el uso de herramientas TIC y la programación. Algunos títulos de ponencias y talleres son ilustrativos de la amplitud de la actividad investigadora: desde estudios sobre la concentración del oxígeno en las fuentes y estanques de los parques de Albacete, la relación entre la dureza del agua y el consumo de agua embotellada, los riesgos de inundación, la huella hídrica o la presencia del agua en la literatura y en el arte, propuestas teatrales como El agua nos salvará, musicales como Bridge over Troubled Water, hasta Poemas del Agua, interpretados por estudiantes del programa de diversificación.

La catástrofe que se cuenta y la esperanza que se practica: cuando todo “va mal” pero en las aulas pasan otras cosas

El relato de que nuestro sistema escolar es una catástrofe ocupa titulares, tertulias y mensajes furibundos en redes sociales. Utilizan esta imagen para reclamar recetas selectivas y autoritarias. No tienen en cuenta a los que más sufren sus consecuencias, el alumnado con menos recursos.

Si estudiamos la historia con perspectiva, comprobamos que en otros momentos de crisis hubo personas y movimientos que eligieron no engañarse. Tras la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, corrientes artísticas como el surrealismo y, en educación, la escuela nueva, miraron la realidad de frente, la denunciaron y, al tiempo, mantuvieron una tenaz esperanza en el cambio.

Frente a la visión derrotista, la respuesta pasa por vivir la profesión con rigor y compromiso y seguir abriendo caminos de aprendizaje para todos. Lo que hemos narrado del instituto Bachiller Sabuco va en esa línea: no son grandes gestas, son acciones concretas, tiempos compartidos entre docentes y estudiantes, pasillos llenos de actividad y una discreta alegría cuando las cosas salen bien.

Estas escuelas existen hoy y ‘Escuelas en red’ quiere hacerlas visibles. Falta reforzar los movimientos que las sostienen y conectan y anclar la teoría crítica de la educación en la práctica de quienes trabajan en aulas cada vez más exigentes. Se necesita el apoyo de las administraciones, con decisiones que mejoren las condiciones de los centros y del trabajo docente, respalden las iniciativas comprometidas, más allá de las erráticas y cómodas políticas de premios al “mejor”, y alimenten la confianza en el cambio en lugar del miedo y la resignación.

LLEGAN

Recién salidos de las Navidades y para que el circo continúe, llegan los Carnavales a las islas. Cada vez la propaganda es mejor.

PANTALLA GRANDE Y NO TAN GRANDE

Esta vez escribo sobre televisión y cine, escribo sobre pantallas, una grande y otra más aún. Ya conté que estos Reyes nos habían regalado un bono de películas y anoche utilizamos los primeros para ver "Rental Family". Fantástica.  Si no me diera tanto miedo el idioma me plantearía seriamente Japón como opción viajera.
En un momento de la película dos de los protagonistas -uno es el siempre grande Brendan Fraser ¿canino directo al Oscar?- entran en un pequeño restaurante de barrio y él pide una cerveza y un ramen, en japonés. Todos los carteles del lugar estaban en japonés, nada en inglés, lo que me hizo pensar en ese momento, ¿cómo pides algo en un lugar como ese? Me quedé dándole vueltas a ese asunto. Pero el hecho es que Japón parece estar de moda y todos vuelven de allí encantados con el país ¡y con el silencio!
"Rental Family" en el cine y dos series en la TV, la primera que vimos fue "Anatomía de un instante", la siguiente, aún a la mitad, "Down Cemetery Road".
Del libro de Cercas hecho serie poco puedo decir salvo bondades; sólo por el papelazo de los actores vale la pena verla, además de arrojar algo de luz a esa zona gris de la reciente historia de España. absolutamente recomendable, serie y libro, por supuesto. Por otro lado, seguimos con "Down Cemetery Road" (El misterio de Cemetery Road, aquí), una serie inglesa entretenida con Emma Thomson, apuesta segura. Esta vez sobre conspiraciones de alto nivel, aprendices de detectives, desapariciones, sicarios, etc.


 

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

 

domingo, 11 de enero de 2026

CINE Y GEOGRAFÍA


Procrastinando como el primero, después de una corta siesta (siempre con despertador, por si las moscas), termino de ver los últimos 10 minutos del 2º capítulo de una serie para seguir con la película "The falls", un drama sobre dos mormones en su misión, Elder Smith y Elder Mirrel -confieso que tuve que investigar el por qué de este nombre-. 
Tras esto y aún sin sentarme con el papeleo de la Renta, poca cosa odio tanto como eso, me llega un whatsaap sobre Irán. Amelia Varcárcel lo escribe. No pensaba subirlo, me he tomado muy en serio mi desconexión política de este mes, pero lo tomaré como un escrito de geografía y listo. ¿A quién no le gusta conocer datos sobre países exóticos como Irán?


¡Muy buenos días, buena gente!
Sabíais que Irán es uno de los lugares más juveniles del globo?
Su porcentaje de población y edad promedio son los treinta y dos años. 
Más cosas: es uno de los lugares del mundo en los que la religión es más detestada y la práctica religiosa abandonada.
A ver... hay dos maneras de interesarse, el estudio de estas constantes o también la literatura que producen, aunque practicar ambas es lo mejor.
Yo lamento mucho no haber podido visitarlo. Cuando estaba en grado de hacerlo mi condición de Consejera de Estado lo desaconsejó. Pero mantener buena amistad precisamente mediante Face me lo acerca muy a menudo.
Hay que seguir lo que ocurre allí.
El régimen se tambalea pero el riesgo que la gente corre es inmenso.
(La fotografía es de Masha Amini, la joven asesinada por la policía hace tres años porque no llevaba el pañuelo suficientemente bien puesto, previa tortura y ensañamiento a golpes).

Amelia Varcárcel.

AHORA O NUNCA


Si 2025 fue el año de las decisiones y de las pérdidas, éste está resultando ser el año del cambio, de los cambios. Salir de la zona de confort es difícil, pero se consigue, y los cambios son siempre para mejorar nuestra existencia, al menos así lo quiero creer.
Trabajo pendiente, viajes que programar, libros pendientes de leer y escribir, música, cine, amigos y familia. Todo con la suficiente dosis de salud, ¿qué más pedir?
Me cruzaba el otro día con una amiga y su hermana a la que no veía, quizá, hace más de 30 años ¿sería posible? 10 minutos de conversación y el tiempo se había plegado, podríamos haber comenzado con un "como decíamos ayer", palabra. Otro pequeño placer que demuestra lo importante que son en la vida estas pequeñas cosas, estas coincidencias, estos momentos de felicidad. Nuestro encuentro en aquel cruce fue pura serendipia, ¿quién hubiera previsto que durante esa hora en la que hacía tiempo para entrar en la notaría me iba a encontrar con ellas? Casualidades siempre bienvenidas.
Ya en casa, sumido en otras tareas -esta mañana preparo una crema de zanahoria y una "pizza" blanca de berenjenas con champiñones-, voy posponiendo la preparación del papeleo del 4º trimestre del año pasado, labor harto aburrida; me había planteado no hacer nada durante el fin de semana, pero esto siempre acaba siendo una utopía. Haré lo de la renta, seguro, aunque me cuesta. 
Mientras, me espera una serie entretenida que empecé a ver ayer: "El misterio de Cemetery Road" (Down Cemetery Road), algo de lectura por la tarde y seguir ordenando cosas que saqué de casa de mi madre y a las que aún no les he encontrado su lugar.
Por cierto, tuve la oportunidad ayer de ver las críticas de la nueva película de Brendan Fraser, Rental family. Habrá que ir a verla, más aún cuando uno de los regalos de Reyes fue un bono para diez películas.

EL MÉDANO, TENERIFE







HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

I♥ATENAS

COMO PERROS Y GATOS

LIBROS





ESTO NO ES POLÍTICA SINO HISTORIA

 

La Primera Guerra Mundial se desencadenó por el asesinato del archiduque Francisco Fernando en 1914, que activó una cadena de alianzas en un contexto de militarismo, nacionalismo y tensiones imperialistas.
La Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939 con la invasión de Polonia por la Alemania nazi, tras años de expansión territorial de Hitler, el fracaso del Tratado de Versalles y la pasividad de las potencias europeas. 
La Tercera Guerra Mundial comenzó...