lunes, 11 de septiembre de 2017

SUBURRA

Una gran sorpresa me llevé ayer al ver la película "Suburra" (barrio bajo en italiano), es magnífica. Dura, no se salva nadie en ella, tal vez el Papa. Políticos, putas, yonquis, matones, mafiosos, cardenales (genial la escena del restaurante con dos purpurados como telón de fondo), gente corriente. Teoría del caos en estado puro, nada de justicia divina, terrestre al 100%. Imprescindible.


PD. Imagino lo que deben pensar nuestros políticos al verla, me refiero a los que pringan o están a punto de hacerlo.

TODO PARECE SER CATALUÑA

domingo, 10 de septiembre de 2017

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

JOYAS MUSICALES


The Cure, *Six different ways.

INVISIBILIDAD

Recordaba esta mañana, por algo que no viene al caso -ya saben, de lo que no se habla es como si no existiera-, la película "Los ojos de Julia", excelente por cierto. En ella, el asesino era alguien invisible, tal cual (no les cuento más por si no la han visto y se han quedado intrigados; se las recomiendo). Hoy gente invisible, que pasa desapercibida, pero no siempre por las mismas razones. Están los insulsos, los discretos, a los que se les ignora, a los que se les ningunea, incluso aquellos a los que niegan la existencia por una cantidad de causas diferentes que nos dejarían asombrados. No sé si hay solución para este problema, qué hacer con alguien a quien han vuelto invisible... Yo aún no he encontrado la solución, o sí. Pura autodefensa.

IT


Durante mi primer año de carrera vivía a unos veinte minutos del "Hoyo", gran descampado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que hacía de estación de guaguas. Cada mañana caminaba desde mi casa a la estación leyendo, lo hacía de pie, sentado después en el autobus rumbo a la universidad, en los cambios de clase, de regreso... El libro era IT, de Stepehen King, al que estaba absolutamente enganchado desde las primeras páginas. Con los años estrenaron una película para televisión, bastante floja, pero que devoré igualmente comprando incluso en DVD más tarde. La fascinación por esta historia es directamente proporcional al mal rollo que me han dado siempre los payasos. 
Esta nueva versión para el cine, muy bien ambientada, quizá un poco larga, desarrolla únicamente la primera parte de la novela, aquella donde los protagonistas son niños aún. Ahora deberemos esperar al siguiente estreno que resuelva la historia. Un buen momento éste para releer la novela original.

viernes, 8 de septiembre de 2017

GROWING UP




DE URNAS Y HOMBRES

AUGUSTA Y LA MUDANZA

EL BROOKLYN DE AUSTER

El Brooklyn de Paul Auster
Del puente de Brooklyn a los restaurantes y librerías de Park Slope, los escenarios literarios, cinematográficos y cotidianos del escritor estadounidense en Nueva York.
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2017/09/07/actualidad/1504783918_678739.html

Para mí todo empezó con Smoke, de Wayne Wang y Paul Auster, hacia 1995. Quizá antes existían precedentes del imaginario de Brooklyn, las películas de Spike Lee y Woody Allen, pero su foco se dirigía hacia los conflictos raciales (por ejemplo, en Haz lo que debas) o bien se abría desde los miradores de Brooklyn hasta alcanzar Manhattan (como sucedía en Annie Hall). El viajero que desee información acerca de este borough (condado), uno de los cinco de Nueva York (junto a Manhat­tan, Queens, Bronx y Staten Island) puede hacerlo a través de los recursos habituales, pero a mí me gustaría recomendarle no solo la obra literaria de Paul Auster, sino también el visionado de Blue in the Face, la segunda colaboración que este llevó a cabo con el director Wayne Wang. Cuando me encuentro con Auster en Brooklyn, como sucedió de nuevo este verano, siempre se alegra de que alguien rememore sus películas.
Blue in the Face es una comedia entre el documental y el cine de ficción que transcurre en una calle próxima a Prospect Park y al mismo tiempo una forma desenfadada y lúdica de conocer un poco la historia de Brooklyn y a algunos de sus personajes célebres. El imaginario del borough se encuentra tan estrechamente ligado a la obra de Auster, que resulta ineludible; por ejemplo, dos de sus novelas, Brooklyn Follies y Sunset Park, toman su nombre de lugares del borough e incluyen escenarios que el viajero puede visitar. Yo les propongo como epicentro de su recorrido Park Slope: la esquina de Auggie Wren, la Quinta Avenida y la Séptima Avenida. Auster —que acaba de publicar 4321 (editado en España por Seix Barral), su primera novela en siete años— vive muy cerca de allí. Junto a esos lugares se hallan otros menos conocidos pero de gran interés. Son el Museo de Brooklyn, Grand Army Plaza, Prospect Park, la Biblioteca Pública de Brooklyn, el cementerio de Green-Wood y Sunset Park. La entrada a ese universo se suele hacer a través del puente de Brooklyn, como muestra una de las secuencias iniciales de Smoke: el tren de la línea Q nos lleva al mundo de Auggie Wren y Paul Auster.

Brooklyn Bridge
Antes de llegar a Park Slope es de obligada visita el puente de Brooklyn y sus alrededores. Diseñado por John Augustus Roebling con la inestimable ayuda de su esposa, Emily Warren Roebling, el puente se construyó entre 1870 y 1883 sorteando muchas dificultades, varios trabajadores murieron en el desarrollo de las obras. Dos kilómetros de largo, una anchura cercana a los 25 metros, y una altura de 85 metros desde el East River, unen Manhat­tan con Brooklyn. Desde allí se arroja uno de los personajes más célebres de la literatura de Auster, Peter Stillman padre, que aparece en Ciudad de cristal, la primera novela de la trilogía de Nueva York. El puente resulta uno de los iconos por excelencia de la ciudad. No solo escritores estadounidenses como Hart Crane, autor de El puente, lo han incluido como protagonista en sus libros, José Martí le dedicó un breve ensayo, y Federico García Lorca, el Nocturno del Brooklyn Bridge.
Las mejores vistas que puede tener el viajero del puente y de algunas zonas de Manhattan serán siempre desde los vagones del metro. Cruzado el puente, se puede visitar Brooklyn Heights y sus alrededores: Brooklyn Promenade y el parque del Puente de Brooklyn. El viajero podrá transitar por las calles ajardinadas de Brooklyn Heights y deleitarse con los antiguos brownstones, los típicos edificios de ladrillo construidos a partir del siglo XIX por la alta burguesía emergente. El barrio ha acogido a multitud de personalidades relacionadas con la cultura: Arthur Miller y Marilyn Monroe, Gabriel Byrne, Carson McCullers, Norman Mailer, Truman Capote, Björk, Matthew Barney. También vivió aquí, en Brooklyn Heights, el poeta Hart Crane, a quien Lorca visitó durante su estancia neoyorquina en 1930. Por cierto, Auster es un ferviente admirador de García Lorca, así me lo hizo saber cuando le comenté que estaba trabajando en un mapa de la ciudad relacionado con Poeta en Nueva York. En sus años de estudiante, Auster conoció en la Universidad de Columbia a Laura García Lorca, que es amiga suya, y me habló con admiración de las distintas traducciones del libro.
Llegados a Brooklyn Promenade, el visitante se puede deleitar con unas excepcionales vistas de Manhattan: el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad y Staten Island. Para quienes prefieran la orilla del East River, pueden descender hasta el parque del Puente de Brooklyn para dar un paseo junto al río. Las vistas resultan igual de atractivas, pero cambia la visión del puente, que crece sobre nosotros. Los atardeceres en ambos lugares son de una belleza notable.

Prospect Park
Al comenzar Blue in the Face se nos presenta un fotograma con un mapa de un parque donde se lee: “Brooklyn. City of New York. You are here”. Se trata de Prospect Park, el segundo parque más grande del borough. Paul Auster y Siri Hustvedt, su esposa, han caminado por él cientos de veces. Mi amigo el escritor estadounidense Rolando Pérez vive muy cerca del parque, y al comentarle que iba a visitar a Paul Auster, me dijo que se había cruzado con él recientemente muy cerca de allí. Prospect Park es el lugar idóneo para desconectar. Concebido y realizado por los mismos diseñadores de Central Park (Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux), se terminó en 1867; pensaban que era mucho más interesante que Central Park por su falta de simetría, su desorden, sus senderos y sus lagos sinuosos. Los más de dos kilómetros cuadrados que ocupa el recinto son atravesados por enormes prados, bosquecillos, pequeñas cascadas, un gran lago, una zona destinada al patinaje y una pista de seis kilómetros para bicicletas, corredores y caminantes. Lo idóneo es transitar por Long Meadow, atravesando la entrada norte frente a Grand Army Plaza, hasta llegar al lago de Prospect Park. El caminante se irá cruzando con un espectáculo de vegetación silvestre y color, puentes y pequeños lagos artificiales. Al suroeste de Prospect Park Lake se puede contemplar, junto a la inmensidad del lago, algunos de los edificios que rodean el parque. Todo ello ha sido remozado en los últimos años, pero conserva el encanto de lo desordenado y lo salvaje en muchos de sus tramos, y es un regalo para la vista.
En su paseo el caminante podrá advertir que al igual que cambia el paisaje natural, también lo hace el paisaje humano. Prospect Park es un microcosmos donde los lectores de Auster se podrían topar con todos esos personajes que pueblan su narrativa y sus películas. Personajes que abarcan distintos estratos de la clase media: los que están a punto de perder esa condición ante las duras condiciones que impone Nueva York (la parte más oriental), la nueva burguesía emergente (parte más occidental norte) y la clase media trabajadora (el resto).
Si el viajero lo desea puede visitar la Biblioteca Pública de Brooklyn. Queda junto al parque, en el número 10 de Grand Army Plaza, y es uno de los espacios capitales de la cultura del borough, al igual que el Museo de Brooklyn. La parte frontal del edificio imita a un libro abierto y en su pórtico se encuentran homenajes realizados por Thomas Hudson y Carl P. Jennewein a iconos de la literatura estadounidense: Moby Dick, de Herman Melville; El cuervo, de Edgar Allan Poe; Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, y Walt Whitman, entre otros. Muchos de esos autores y personajes aparecen en la narrativa de Auster, solo hay que echar un ojo a Ciudad de cristal o a Brooklyn Follies. Dentro de la biblioteca, en la planta dedicada a la literatura, cuelgan numerosos retratos de escritores nacidos en Brooklyn o que desarrollaron allí su trabajo. No solo está Auster, sino también otros como Arthur Miller, Norman Mailer, Pete Hamill o Walt Whitman.

Park Slope
En la salida del parque por Prospect Park West, a la altura de la calle 15, el viajero se topará a su derecha con un antiguo cine cerrado recientemente, The Pavilion (que reabrirá sus puertas en otoño como el Nitehawk) y una minúscula plazoleta, Bartel-Pritchard Square. Justo al frente verá el Connet­ticutt Muffin, un pequeño café con terraza desde donde podrá localizar el antiguo estanco de Auggie Wren que aparecía en Smoke: Prospect Park West con la calle 16. La Brooklyn Cigar Company de Auggie Wren, que solo fue un estanco en la ficción, es ocupada ahora por The Pie Shop. El viajero podrá evocar allí las encantadoras anécdotas de Smoke y Blue in the Face. Park Slope ha entrado en los últimos años en las listas de mejores barrios de Nueva York y EE UU. Residencia de italianos e irlandeses en los cincuenta del siglo pasado, estos lo abandonaron progresivamente con la llegada de población negra y latina, y fue foco de algunos disturbios raciales en el pasado. Desde finales de los años setenta, Park Slope se ha ido gentrificando y neoyorquinos de clase media y clase media alta procedentes de Manhattan lo han repoblado. No obstante, durante el proceso de gentrificación en los ochenta, no cesaron los asaltos y los tiroteos en algunas de sus calles. Sucesos de ese tipo aparecen en El cuento de Navidad de Auggie Wren y en Smoke (la mujer del escritor Paul Benjamin fallece por una bala perdida en un atraco cerca del estanco de Auggie). El propio Auster me lo comentaba en su casa, junto a la Séptima Avenida, ante uno de esos enormes cuadros que Sam Messer dedicó a su máquina de escribir: “Antes nadie quería vivir aquí. Bajar a la Quinta Avenida era toda una odisea”. Treinta años más tarde, ese entorno resulta muy distinto al de antaño, y distintas clases sociales y nacionalidades conviven de manera pacífica en Park Slope; de hecho, es uno de los barrios más famosos por su tolerancia, sede del movimiento LGTB en Brooklyn.

Avenidas Quinta y Séptima
El centro neurálgico del barrio son las avenidas Séptima y Quinta, bien comunicadas por metro (líneas B y Q), donde el viajero podrá encontrar todo tipo de restaurantes (Calexico, Colombia in Park Slope, Al Di La Trattoria), cafés (Kos Café, muy recomendable por sus amplios ventanales), cientos de delis, tiendas de ropa, barberías, supermercados y algunas librerías. Terrace Books se halla cerca de la Brooklyn Cigar Company, a pocos metros en la acera opuesta, pero ya en la Séptima se encuentra una librería de larga tradición frecuentada por Auster, Community Bookstore. En el escaparate de esta librería ha estado durante muchos meses 4321, su última novela. También en la Séptima se encuentra Barnes & Noble, una especie de Casa del Libro estadounidense. Allí compré el cuaderno que le entregué a Auster el último día de mi estancia en Nueva York, horas antes de partir hacia La Habana. Le pedí que escribiese en él algo tan lindo como El cuento de Navidad de Auggie Wren, luego convertido en Smoke. El día anterior había estado en la Biblioteca Pública de Nueva York, en Manhat­tan, y encontré todos los manuscritos y cuadernos con las distintas versiones del cuento antes de ser publicadas en The New York Times. La compra del cuaderno y la visita casi a su casa para entregárselo, ambos improvisados, fue mi manera de darle las gracias por aquel momento inolvidable.
Pero regresemos a Park Slope, gran parte del mundo que ha inspirado la obra de Auster se encuentra al caminar por estas avenidas y las calles circundantes. Pienso ahora en la estación de bomberos de Union Street: ¿tendrá algo que ver con Jim Nashe, el bombero protagonista de La música del azar? Olvidé preguntárselo cuando estuvimos en el Purity Diner… Este diner, ubicado en la Séptima Avenida, es otro de los lugares que Auster lleva frecuentando años. Allí almorzamos juntos y me habló largo y tendido de cómo se había gentrificado el barrio, y, sobre todo, de sus películas y gustos cinematográficos. Es curioso, las cuatro veces que me he reunido con él en los últimos años (la anterior fue en 2013) siempre ha llevado la conversación hacia Smoke, Blue in the Face y el resto de su filmografía, como si su producción literaria fuese algo secundario en nuestros encuentros. Quizá se deba a que yo siempre fui un defensor a ultranza de sus películas, sobre todo de las tres primeras, cuando trabajaba sobre su cine en mi tesis doctoral.
En el Purity Diner uno no deja de recordar la escena de Smoke entre Paul Benjamin y Auggie Wren. Al contarle que Montgomery Clift estaba enterrado en el pequeño cementerio cuáquero escondido en Prospect Park, Auster me respondió sonriente: “No lo sabía. Pídete algo sencillo para comer. Te va a gustar”. Por la Séptima y la Quinta, muy cerca del Purity Diner, viven escritores de la talla de Pete Hamill, Siri Hustvedt, Luc Sante, o actores como Steve Buscemi y John Turturro. No deberían dejar de pasear por esas calles y ver qué se encuentran, la ficción es siempre solo una parte de la realidad.

Cementerio de Green-Wood
Tras su fundación en 1838, Green-Wood ya era uno de los lugares más deseados de las clases pudientes para ser enterrado. La belleza natural del entorno, sus vistas, sus panteones y sus sepulturas lo convertían en el lugar idóneo para pasar allí la eternidad. Hacia 1860 el número de visitantes anuales rondaba el medio millón y pronto se convirtió en una de las atracciones más importantes del país. La popularidad del recinto, y no es una broma, contribuyó a la creación posterior de parques públicos como Central Park y Prospect Park. El paraje alberga una de las colecciones más importantes de mausoleos y santuarios de los siglos XIX y XX junto a sus colinas, valles, senderos y lagos. Entre los huéspedes más ilustres (hay cerca de 560.000 personas enterradas) figuran el compositor Leonard Bernstein, Jean-Michel Basquiat, Samuel Morse, Susan Smith McKinney (una de las primeras mujeres negras en obtener el título de Medicina en Estados Unidos), Louis Comfort Tiffany o Charles Ebbets, propietario de los antiguos Brooklyn Dodgers (después se trasladaron a California para convertirse en Los Angeles Dodgers, episodio destacado en varias secuencias de Blue in the Face).
El cementerio ofrece visitas guiadas y un gran número de actividades culturales, sobre todo en verano, como conciertos de blues, paseos meditativos o el popular birdwatching, observación de pájaros. En la actualidad, la artista francesa Sophie Calle —que aparecía como personaje en Leviatán bajo el nombre de María Turner y además colaboró con Auster en Gotham Hand­book— tiene en marcha una obra de arte interactiva en Green-Wood titulada: Here Lie the Secrets of the Visitors of Green-Wood Cemetery 2017-2042. Allí, en uno de los pináculos del cementerio transformado en una mezcla de buzón y confesionario, los visitantes pueden dejar alguno de sus secretos más íntimos. Este es el mío, Auster me comentaba con ironía al mencionarle que había estado en Green-Wood: “Creo que esa será mi última residencia”.

‘Sunset Park’
Sunset Park es el título de una de las novelas de Auster, publicada en 2008. No voy a desvelar la relación que pudiera existir entre el lugar real y el texto de ficción, en este caso, esa tarea se la dejo a los lectores. The New York Times señaló recientemente este parque y las zonas aledañas como uno de los lugares más “calientes” de Brooklyn (es decir, con alto riesgo de gentrificación). Lo cierto es que todavía parece uno de los vecindarios menos turísticos y más tranquilos del condado. Con mayoría de población hispana (mexicanos y portorriqueños) y china (es el Chinatown de Brooklyn), se extiende por las avenidas Quinta y Séptima entre las calles 41 y 44, muy próximo al cementerio de Green-Wood.
El barrio ofrece al viajero un sabor diferente por su peculiar carácter latino, especialmente en la Quinta Avenida. Uno parece encontrarse como en casa: multitud de establecimientos, carteles y restaurantes donde el español es la lengua oficial. El barrio de Sunset Park tomó su denominación de este pequeño parque, que se eleva sobre una colina, desde donde se puede observar cómo el atardecer (sunset en inglés) envuelve de forma progresiva Manhattan, Staten Island y Nueva Jersey. Es uno de esos parajes pintorescos que sin poseer belleza en sí mismos, la produce por su carácter peculiar. Para el viajero puede ser el emplazamiento perfecto para cerrar la visita a Brooklyn y evocar personajes, imágenes y tramas austerianas antes de tomar el tren de regreso a Manhattan.

CALLAS LIVE!

La diva que visitó los abismos
P. Unamuno. 6 de septiembre de 2017

La suma de una musicalidad exquisita, un talento vocal y actoral fuera de lo común, la amplitud de registro y el dominio soberbio de la técnica canora no alcanzan a explicar la fascinación que ejerció María Callas tanto en vida como después de su muerte, ocurrida el 16 de septiembre de 1977. Para entonces, 'La divina' llevaba una década larga sin actuar en una ópera escenificada y su voz había perdido aquel lustre prodigioso, pero en contrapartida se había convertido en icono de moda y de la comunidad gay, presencia habitual y azote de la alta sociedad (por su verbo inclemente) y mercadería de la prensa rosa debido a su idilio con Aristóteles Onassis.
Warner Classic, propietaria actual del catálogo histórico de EMI, ha aprovechado el tirón que la gran soprano estadounidense de origen griego sigue teniendo entre los aficionados a la ópera para lanzar, coincidiendo con la efeméride de los 40 años de su fallecimiento, un estuche que contiene 42 discos con gran parte de sus mejores interpretaciones en vivo por todo el mundo, que Callas recorrió de manera frenética sobre todo en la década de 1950. Esta colección, cuyas unidades se venderán también por separado, representa el complemento de otra del mismo sello discográfico con sus grabaciones en estudio: Callas Remastered.
La caja de Maria Callas Live reúne 20 óperas completas, entre ellas 12 que nunca grabó en estudio, y cinco recitales en formato Blu-ray que incluyen dos escenificaciones diferentes del Acto II de Tosca, la ópera de Puccini que la diva cantó de manera inolvidable y cuyo registro fonográfico de 1953 en La Scala de Milán, junto a su inseparable Giuseppe di Stefano, es un hito de la historia de la música grabada.
A pesar de las deficiencias del audio de algunos de estos registros, así los de Nabucco, Armida, 'La Vestale o Alceste, Warner los ha incluido en el cofre en atención a que suponen la única oportunidad de escuchar a Callas cantando roles nunca grabados en estudio. De las 12 óperas registradas únicamente en vivo, tres son de Verdi, dos de Donizetti y de Gluck y una de Rossini, Spontini y Giordano.
Entre las ocho restantes encontramos interpretaciones históricas como la Aida de Verdi en Ciudad de México en la que la soprano introdujo un mi bemol al final de la Escena triunfal, hito que al parecer sólo había logrado un siglo antes la cantante mexicana Ángela Peralta; La Traviata de 1958 en Lisboa, dirigida por Franco Ghione y junto a Alfredo Kraus; su única encarnación de Gilda, la hija del bufón Rigoletto, y la Norma de Bellini en Londres. También su Lucia di Lamermoor con Karajan en la Städtische Oper Berlin; la Medea de Cherubini y La sonnambula de Bellini bajo la dirección de Leonard Bernstein en La Scala y la emocionante Toscade Puccini en el Covent Garden londinense en 1964.
La década prodigiosa de la 'prima donna assoluta' había dado comienzo con el sonoro éxito que obtuvo en 1947 en Verona cantando uno de sus papeles predilectos, el de Norma en la ópera de Bellini del mismo nombre, a lo que siguió la apertura de par en par de las puertas de La Scala cuatro años más tarde. A lo largo de la década de los 50 actuó y triunfó en el Royal Opera House de Londres, el Metropolitan de Nueva York, la Ópera de París y la Ópera Estatal de Viena, entre otros muchos de los mejores teatros del mundo.
A juicio de Alfredo Kraus, no exageraba Franco Zeffirelli al afirmar que, como la de la humanidad, la historia de la ópera contaba con dos eras principales: a. C. y d. C., esto es, antes y después de Callas, tal era la influencia de "su estilo vocal inimitable y su portentosa capacidad interpretativa" en la evolución del arte operístico.
Callas tuvo por entonces en Bilbao una de sus noches más decepcionantes. Corrían ya los tiempos de su alocado romance con Onassis, y la habitual beligerancia de la cantante con la prensa de todos los países que visitaba dio lugar en este caso al siguiente titular de un diario local: "María Callas ha dicho que no se molestará en volver. España no te echará de menos".
Antes de sus atronadores triunfos, la diva sufrió a conciencia para imponer su valía y obtener el reconocimiento que creía merecer. Los primeros reveses, los que más duelen, los recibió en su propia casa, donde una madre que sólo tenía ojos para su hermana se dedicaba a estimular "prácticamente en exclusiva" las dotes musicales de la pequeña María, descuidando todo lo demás. "Sólo me sentía amada cuando cantaba", escribió la Callas en su autobiografía.
En los 40 y también cuando ya se hallaba en el pináculo de su fama, Callas debió escuchar críticas feroces a su arte. En Italia le dijeron que "tal vez tendría que ir a tomar nuevas lecciones". En la Grecia de sus padres la acusaron de colaboracionista por cantar ante las tropas de ocupación alemanas; la futura diva no entendía por qué se cebaban con ella si, por las mismas fechas, en la Francia también tomada por los nazis, Sartre y Camus seguían escribiendo y publicando y Picasso recibía a Ernst Jünger, a la sazón integrante del ejército alemán.
De vuelta en Nueva York, la gran soprano se encuentra con que le ofrecen contratos para representar roles destacados, como Madama Butterfly, pero con condiciones de principiante en los contratos. Ella se niega a pasar por el aro, arriesgándose a morir de hambre, "moralmente" hablando al menos, indica en sus memorias. "Fue tal el desánimo que se apoderó de mí, que me preguntaba si en verdad yo no sería sino una más del montón...".
A fuerza de no doblegarse, la diva supo esperar a que la fortuna cambiara. Y lo hizo a lo grande, sólo que no por demasiado tiempo. Cansada de su matrimonio con el industrial Giovanni Battista Meneghini, 30 años mayor que ella, en 1959 conoció al armador griego Aristóteles Onassis, a la sombra de quien brotaron de nuevo todas las debilidades de 'La divina'.
Parece ser que el magnate, tras los esfuerzos obligados de la seducción, trataba a María como una más de sus muchas posesiones. Ella, enamorada hasta el tuétano, no veía el modo de convencer a Onassis de contraer matrimonio y seguramente vio el cielo abierto cuando le anunció que estaba embarazada de dos meses, a lo que él repuso brutalmente: "Si lo que querías era atarme con ese bastardo [el bebé], puedes olvidarte".
María no sólo abortó al día siguiente, sino que se operó para evitar tener descendencia. Su coraje aguantó hasta el día que supo que su enamorado sí estaba dispuesto a casarse con otra, Jackie Kennedy, tras lo cual se atrincheró tras montañas de ansiolíticos y antidepresivos. Aun así, reunió fuerzas para una gira triunfal a finales de los 60.
El cataclismo llegó con el fallecimiento de quien más la había herido, Onassis, en 1975. María apareció muerta menos de dos años después en el piso parisino en que se había recluido. Paro cardiaco. Quienes la conocían dijeron que más bien "se dejó morir de tristeza". Como Norma, tal vez eligió dejarse ir antes que dañar al hombre al que seguía amando a pesar de haberla despechado.

LLEGARÁ

Algún día los toros serán historia. Llegará
Dos siglos no nos han curado del todo del salvajismo que supone disfrutar de una fiesta que implica la muerte de un animal por entregas.

Hace dos siglos, los caballos eran destripados en plena faena, luego cosidos en la plaza para que siguieran adelante y estiraran su vida útil frente a los cuernos de toros que les intentaban matar y que también iban a morir. Lo narra Robert Hughes en su espléndido Goya, que dedica varias páginas a la lucha contra la fiesta taurina como parte del afán modernizador que los ilustrados intentaron —sin éxito— en España.
Algo hemos evolucionado, pues: los caballos ya no mueren destripados. Los protaurinos se escandalizan de las críticas y limitaciones que van adoptándose, pero saben o deberían saber que los Borbones e ilustrados como Jovellanos, en su afrancesamiento e impulso de cierta modernidad, fueron antecesores de Pacma y de otros movimientos antitaurinos. Carlos III, un rey que no negaremos que trajo algunas cosas buenas, intentó prohibir los toros en 1771. Carlos IV también. En un acto de populista descarado, José I Bonaparte, sin embargo, celebró su coronación con unas buenas corridas. Pan y circo era una fórmula que funcionaba bien desde los romanos y la Ilustración no pudo con ello.
Dos siglos no nos han curado del todo del salvajismo, atraso o extravagancia que —para algunos, de opinión tan respetable como la de otros— supone disfrutar de una fiesta que implica la muerte de un animal por entregas. Pero al menos nos han permitido avanzar en sus límites.
Ayer, además del esperpento del Parlament catalán, ocurrieron otras cosas en España. Y una fue el estreno del documental Tauromaquia de Jaime Alekos, presentado por Pacma. Su cámara registra imágenes reales de las corridas desde el punto de vista del toro, su terror, su temblor, sus heces y todos los síntomas de humillación del torturado. Sin épica ni bravura alguna, solo provoca compasión. Buñuel captó en Las Hurdes, tierra sin pan (1933) cómo los novios de la zona tenían que competir por arrancar la cabeza a las gallinas colgadas de una cuerda si querían demostrar su hombría. Si fallaban, volvían a intentarlo hasta quedar con el cráneo en la mano. Era el preámbulo en La Alberca del viaje que le iba a llevar a contar otros atrasos como el bocio extendido, la multiplicación de “enanos y cretinos” debida al incesto y el hambre en esa región extremeña donde el mendrugo de pan, si había, se mojaba en los charcos de un regato sucio y casi agotado.
España va avanzando poco a poco en muchos temas. Desde luego en el tratamiento del agua, en el hambre y el bocio, incluso en el maltrato animal. Los descabezamientos de gallinas y patos o la cabra arrojada desde una torre aparentemente ya son historia; el toreo se ha prohibido en algunas plazas, aunque el tema sigue en los tribunales; y este verano Baleares prohibió la muerte del animal, como Portugal. Las tripas de los caballos ya no se recosen en las plazas.
El avance es paulatino. Tal vez falten décadas para que nuestros nietos se horroricen de cómo era la España de Tauromaquia, como nos horrorizamos hoy de la de Goya o Buñuel. Pero llegará.

HUMOR MUY ACTUAL


ORGULLO Y HOMENAJE

Extraído del blog:
MERCEDES SCHWARTZ, UNA LUCHADORA INFATIGABLE
Jueves, 7 de septiembre de 2017
http://garciaenblog.blogspot.com.es/2017/09/mercedes-schwartz-una-luchadora.html?m=1

Bertold Brecht dejó para los restos la célebre frase: “Pero hay hombres que luchan toda una vida: esos son los imprescindibles”. La repescamos para honrar la memoria de Mercedes Schwartz Esquivel, recientemente fallecida, funcionaria del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Su tenacidad fue indestructible. Castigada desde niña por acontecimientos adversos, supo superarlos y aplicarse en cada uno de los cometidos familiares y profesionales que hubo de encarar.
Nacida en la capital tinerfeña, hija de Jose Carlos Schwartz y Jorgina Esquivel. Su padre fue el último alcalde republicano de Santa Cruz. Con ocho años, vio cómo los agentes golpistas le arrancaban de su casa. Fue un hecho que marcaría su vida, de ahí que se propusiera encontrar los restos de su padre. Nada la arredró en ese sentido. Era la última hija viva del alcalde Schwartz.
Fue militante de UGT y miembro del comité de empresa. En circunstancias difíciles, cuando todavía las libertades eran cuestionadas, luchó con denuedo por los derechos de los trabajadores, sobre todo, en el ámbito de la administración local. A partir de 1977, decidió militar en el PSOE. Fue presidenta de la Agrupación Local de Santa Cruz de Tenerife, cuando Néstor Padrón Santana, otro veterano comprometido a fondo, ocupó la secretaría general.
Andaba el socialismo insular en los albores del feminismo y la igualdad, cuando Mercedes ya daba ejemplo de participación y de defensa de esos valores en comités y congresos de la organización. Sin alharacas pero con una constancia admirable.
Una anécdota, contada por ella misma. Cuando desde el ayuntamiento santacrucero le adelantaron que había intención de rotular una calle a nombre de su padre y que eligiera ella misma entre Residencial Anaga u otro distrito, respondió que prefería el barrio de La Salud “pues allí hay muchos trabajadores y mi padre siempre les defendió”.
El sindicato y el Partido Socialista, en un progresivo proceso de deshumanización, se olvidaron de Mercedes Schwartz Esquivel, que durante mucho tiempo fue imprescindible. Porque había encarnado los afanes, los ideales, la causa, la entrega y el compromiso. Porque no quiso saber nada de rendición.  Pero la política de ahora es así de cruelmente olvidadiza. Aunque se haya luchado toda la vida.

LA SECTA

El trabajo es una secta, no hay duda. Uno empieza a hacer algo, una cosa lleva a la otra y ¡zas!, acabas saliendo a las tantas. Claro que, igual que digo que uno entra en la vorágine y no sale de ella, muchas veces da gusto salir con el sabor de haber hecho un buen trabajo. ¡Es que nunca estamos contentos con lo que tenemos!

miércoles, 6 de septiembre de 2017

MOTONETA

Aterciopelados, *Baracunata.

IRMA LA AMARGA

video

¿Recuerdan la película "El día de mañana"? Ya no es necesario acudir a las películas de catástrofes, ¿para qué? La realidad vuelve a superar a la ficción. ¿Cuándo se preocupará Trump del "inexistente" cambio climático...?

SIMPLE SONG

Passenger, *Simple song.

UNA ESTUPIDEZ COMO CUALQUIER OTRA


Los pro taurinos, que son pocos (sólo hay que ver las estadísticas de cuánta gente acude a los toros para juzgar) y hacen mucho ruidos, unidos a los periódicos del régimen y la inercia de la mal llamada tradición, recurren a todo tipo de demagogia para defender lo indefendible. Este artículo (el cual no merece que publicite, pero del cual dejo el link por si tienen curiosidad) habla de "la mística del toreo" o del toreo como liturgia. Ocurrente sí parece la firmante del texto, no lo dudo, pero por lo demás no tiene desperdicio. llega a hablar, para fundamentar su tesis, hasta del desamparo de Rita Barberá cuando murió. No tengo palabras.

martes, 5 de septiembre de 2017

DESCONCIERTO, ESPANTO Y MUERTE

"El documental del Partido Animalista sobre las corridas de toros: desconcierto, espanto y muerte"
El PACMA estrena 'Tauromaquia', que retrata la lidia desde el punto de vista del animal. 

Durante unos pocos segundos veo en EL PAÍS una foto de un toro ensangrentado, moribundo, al que aparentemente un torero le va a dar la puntilla. La foto es terrible, imposible de ver para alguien como yo, incapaz de acudir a ninguna manifestación animalista por miedo a ver las fotos que allí se exponen, por la misma razón que no veo películas con animales, son vegetariano o aborrezco cualquier manifestación festiva donde el sufrimiento de los animales sea el protagonista. No veré el documental, no podría, soy un cobarde absoluto, pero en cambio espero su mayor difusión en todo el mundo, espero campañas en contra de la tauromaquia, en contra de este sadismo gratuito disfrazado de arte, espero polémica y, sobre todas las cosas, espero una campaña tan feroz contra los vacuos argumentos de los taurinos, que desemboque de una vez en la abolición, prohibición, desaparición de esta barbarie anacrónica y, repito, sádica. Si es éste el momento para que desaparezcan las corridas de toros, como antes lo fue el de la caza del zorro, la cabra desde el campanario, etc., bienvenido sea. Lo próximo será el Toro de Tordesillas, los embolados y tantas y tantas fiestas españolas donde ver sufrir a un animal indefenso para placer del respetable nos hace cada vez menos humanos. ¡Que empiece la cuenta atrás! 

PD. Hoy mismo publicitaré el documental en el blog, por supuesto; todo es poco.

domingo, 3 de septiembre de 2017

LO NORMAL DE LAS COSAS

Holanda, donde bien morir es cotidiano
El 4% de los holandeses falleció en 2016 por eutanasia. La mayoría tenía cáncer y se la practicó su médico de cabecera.
https://elpais.com/internacional/2017/08/31/actualidad/1504197638_959922.html

El holandés Mark Langedijk tenía 41 años cuando pidió la eutanasia, en julio de 2016. En la plenitud de su vida era alcohólico, padecía depresión y un trastorno de ansiedad. Divorciado y con dos hijos pequeños, había entrado y salido de 21 clínicas de desintoxicación en un intento de superar sus problemas. Murió en su casa. Estuvo acompañado por sus padres, sus hermanos, un primo y su mejor amigo, un párroco. La vecina preparó una sopa y comieron y bebieron hasta que llegó el momento de la despedida, cuando el doctor le inyectó una sustancia letal. Su caso levantó enorme polvareda, porque Mark no era un enfermo terminal. Tampoco padecía una demencia aguda que le robara la lucidez. Sin embargo, su médico de cabecera consideró que su sufrimiento, y su dependencia del alcohol, eran insuperables.
La Ley de Eutanasia entró en vigor en Holanda en 2002, y penaliza su mala práctica hasta con 12 años de cárcel. Pero “la vida no es una obligación”, dice el hermano de Mark, Marcel Langedijk, en un libro que ha escrito sobre aquello.
Jacob Kohnstamm, presidente del organismo oficial que analiza a posteriori los casos (la Comisión Regional de Revisión de la Eutanasia), recalca que “la eutanasia es una posibilidad, no una obligación”. “Creo que gracias a ella la gente vive más; es un alivio saber que el médico te ayudará si el dolor es insoportable y el mal irreversible”, agrega. El caso de Mark Langedijk se consideró correcto; no fue remitido a la fiscalía.
La ley holandesa considera eutanasia tanto la practicada por el médico, como la ayuda al suicidio (el paciente toma una sustancia preparada por el doctor) y la combinación de ambas. Y contempla la objeción de conciencia del facultativo. “Tener una ley que permita hablar con el paciente es siempre mejor que recurrir a una sedación paliativa masiva sin decírselo. Es un acto médico para combatir el dolor, sin duda, pero el enfermo puede morir con ello y tal vez no lo haya pedido”, apunta Kohnstamm.
Revisada hasta ahora la ley en tres ocasiones, su puesta en práctica aumenta. Si al legalizarse, en 2002, hubo 1.882 eutanasias, el año pasado sumaron 6.091, es decir, un 4% de todas las muertes contabilizadas (148.973) en el país. El año anterior fueron el 3,75% (5.516 muertes). Los médicos suelen rechazar la mitad de las peticiones, y entre las razones del incremento se apunta el envejecimiento de la población, la mejora de la comunicación entre paciente y médico, y el mayor grado de información del afectado.
El 83% de los pacientes a los que el año pasado se le practicó la eutanasia en Holanda padecía cáncer, enfermedades como Parkinson, esclerosis múltiple, ELA, o bien eran enfermos de corazón y pulmón. Otras 141 personas sufrían una demencia en fase inicial, con síntomas como pérdida de la orientación o cambios de personalidad ya visibles. Otras 60 se llevaron a cabo por problemas psiquiátricos, 244 por acumulación de males propios de la edad y 1.509 por otros trastornos. En un 96% de los casos la eutanasia la practicó un médico; un 3,5% consistió en ayuda al suicidio y un 0,3% a una combinación de ambas modalidades, asistencia y eutanasia. Si bien las estadísticas señalan que un 85% de los holandeses apoya la ley, no todos los casos de eutanasia están claros.


Kohnstamm y los 45 juristas, médicos y expertos en ética que evalúan las eutanasias practicadas concluyeron que 10 de ellas no se ajustaban a las exigencias legales. Eso exige un paciente seguro y consciente, que lo pide repetidas veces y una dolencia irreversible con dolores insufribles. El doctor está obligado a consultar a otro colega antes de proceder. “Mi mayor deseo es cumplir las leyes, de modo que esa decena de casos fueron enviados al fiscal y a la Inspección General de Salud. Debo decir, sin embargo, que nunca, desde la aprobación de la ley, ha habido que procesar a un facultativo. Todos obraron de buena fe, pensando en el paciente. Por eso es muy difícil enfilar la vía penal”, asegura.
El papel de los médicos
Tampoco para los médicos es fácil. Atendida en su mayoría por los de cabecera, suelen recibir un par de ruegos anuales. Uno de ellos, que prefiere mantener el anonimato, cuenta que dejó de fumar hace años. Después de practicar una eutanasia se sube a la bici, pedalea lejos de la ciudad y consume un paquete de cigarros en pocas horas. El detalle del tabaco es personal, pero en la dureza de la situación se reconocen otros colegas.
El final de Mark Langedijk está descrito con detalle en el libro de su hermano, y una de las dudas más repetidas al saberse lo ocurrido señalaba a su familia: ¿hicieron lo posible por ayudarle? Paul Schnabel, sociólogo y senador liberal de izquierdas, rechaza “opinar sobre sucesos particulares”; considera que no le corresponde. “Por otro lado, es cuestión de opiniones que un 4% de las muertes totales por eutanasia parezca mucho o poco. La principal razón para pedirla sigue siendo el cáncer”, dice.
Pero apunta dos datos esclarecedores. “En la ley de eutanasia subyace la libertad de decidir sobre tu vida. Un sentimiento de autonomía sobre cómo gestionar el final; por otro lado, las familias en nuestro país se organizan de manera más independiente que en el siglo XVII. Entonces, solo los ricos podían vivir por su cuenta. En los hogares pobres tenían que convivir varias generaciones. No es una cuestión de amor. Todo el mundo se quiere. No es eso. Es que hijos y padres suelen residir en lugares distintos y las pensiones son lo bastante buenas. De modo que los padres también ‘se independizan’ de los hijos, señala.
Primera reprimenda
Otro ejemplo anónimo es el de un anciano de 88 años, aún en plenas facultades, que lo tiene todo preparado para cuando su vida resulte insufrible. Espera que su familia y su doctor sepan cómo actuar.
Uno de los casos más polémicos de eutanasia en 2016 sí se cerró con la primera reprimenda a un médico por “forzar la situación” con una paciente aquejada de demencia aguda. Ella firmó ante notario una declaración donde afirmaba que solicitaría la eutanasia “cuando lo creyera conveniente”. A pesar de que había perdido ya la razón, ante su mal estado y con el documento en cuestión, fue el facultativo quien “consideró que había llegado el momento”. Le puso un barbitúrico en el café y luego le inyectó una sustancia letal por vía intravenosa. La mujer se resistió, pero su rechazo fue considerado un acto reflejo y el procedimiento siguió adelante. “No conozco a ningún médico que ante un paciente con demencia y una buena calidad de vida vaya a practicar la eutanasia”, sigue Schnabel, responsable también de la comisión que ha desaconsejado ampliar la legislación actual a una eutanasia por cansancio vital
Se trata de un nuevo concepto, cuyos protagonistas son ancianos sanos a partir de los 75 años, que sienten su vida completa y no desean seguir adelante. A Schnabel, el cansancio vital le parece más “una forma de asegurar la libertad de decidir sobre el final, porque la ley vigente ya puede afrontar casos de sufrimiento extremo derivado de sentirse acabado, sin estar enfermo”.
René Héman, presidente de la Asociación holandesa de Médicos, va más allá. Sostiene que “la generación entre entre 20 y 30 años quiere tener la seguridad de que podrá influir en todas las circunstancias de su vida, desde tener o no hijos, hasta el momento de la muerte; los de 40 y 50 años no desean acabar en un asilo”. “Pero al final, nadie quiere morir antes de tiempo. Una edad avanzada no es una enfermedad. El cansancio vital es un problema social que debemos encarar, pero una ley adicional puede tener efectos nocivos sobre la sociedad; corremos el riesgo de que los mayores se sientan desprotegidos y crean que deben firmar una declaración rechazando la eutanasia”, añade.
La ley favorece el control de la eutanasia, pero no resuelve la complejidad de su práctica. Por eso existe una Clínica para morir (Levenseindekliniek ) que acoge los casos más difíciles. Entre ellos resaltan los pacientes psiquiátricos (un tercio de las solicitudes), y los que tienen demencia, trastornos de la ancianidad y cáncer (otro tercio). En realidad, no es una sede física con camas al uso, sino una red de 40 equipos ambulantes formados por un médico y una enfermera, que en 2016 recibieron 1.796 peticiones (practicaron 498). En el primer semestre de 2017 han registrado ya 1.286 (y ejecutado 373). Como el resto de sus colegas, operan en la red sanitaria pública y dentro de la ley. “Creemos llenar un espacio vacío en Holanda en este campo”, señalan sus portavoces. “Cuando un paciente dice que su vida está completa, tiene a su vez suficientes problemas médicos que encajan en la norma legal”. El servicio nació en 2012 y asegura sentirse apreciado por la Asociación Médica, que lo cita con naturalidad, y también por la población.

ME VENGO A ENTERAR AHORA

OTHER NEWS



CENA, INSOMNIO Y VICEVERSA

Salí anoche a cenar con mis amigos, cerca de casa, en nuestro restaurante de referencia. La cena muy bien y la conversación muy agradable y amena, hubo casi de todos los temas, necrológicas, política, chorizos. hijos, viajes... Hablamos hasta de la Historia de España, un tema que da mucho de sí, en serio. Al final una larga sobremesa y un café tan cargado que no me dejó dormir al llegar a mi casa. Me acosté cerca de la 1 y a las 3 decidí encender la luz, levantarme, tomarme una  pastilla y coger el libro que tenía más a mano en la mesa de noche. Calculo que leería unos tres cuartos de hora hasta que el sueño, por fin, me venció.>Y voilà, dormí como un tronco hasta hoy a las 12 del mediodía, todo un récord si tenemos en cuenta que mi hora normal de despertarme es a las 4 entre semana y a las 7 los fines de semana. Ahora actualizando el blog, pero mi intención es seguir dibujando el proyecto en el que andaba metido ayer y terminar de ver "El crepúsculo delos dioses" (Sunset Boulevard) cuando almuerce.

sábado, 2 de septiembre de 2017

GREY SATURDAY II

Termino la complicada sección en la que andaba metido esta mañana y ya tengo preparado todo para pasar a las bajantes y a la ubicación de los andamios. Apasionante, sí, no siempre puede proyectar uno un auditorio, lo sé. Pues lo dicho, termino de dibujar y decido sentarme a ver una película, esta vez un clásico en blanco y negro, una de las mejores películas de la historia del cine, según muchas listas de este tipo, en VO y con subtítulos en inglés, para no perderme ni una pizca de Gloria Swanson, Von Stroheim o William Holden. Sunset Boulevard, una joya.