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lunes, 3 de agosto de 2026

UNA NUEVA DISTOPÍA


Julia Belluz, The New York Times, 28.06.2026

Cuando Bryce Martinez empezó a sentir un dolor alrededor del corazón, pensó que podría ser un ataque de asma. Pero en la enfermería de la escuela, descubrieron que su presión arterial era tan alta que lo llevaron de urgencia a la sala de emergencias. Allí, los médicos le diagnosticaron diabetes tipo 2 y enfermedad del hígado graso.

Bryce, que entonces tenía 16 años, estaba desconcertado. Había desarrollado obesidad en la primera infancia, pero hasta ese dolor de pecho, no había tenido ninguna otra señal de que algo anduviera mal con su salud. Ni siquiera sabía que los niños pudieran padecer diabetes tipo 2.

De vuelta en casa, buscó en internet información sobre sus enfermedades y devoró artículos de noticias y videos. Se enteró de que los niños estadounidenses viven en entornos alimentarios disfuncionales, donde las opciones menos saludables tienden a ser las más asequibles y accesibles. Que a medida que los padres asumían más horas de trabajo, había menos tiempo para cocinar que en generaciones anteriores. Que las empresas alimentarias llenaron el vacío con alimentos convenientes y ultraprocesados, que contienen ingredientes manipulados industrialmente que no encontrarías en la comida casera. Que estos alimentos suelen estar llenos de sal, azúcar, grasa y aditivos. A Bryce le sorprendió que los reguladores no evaluaran la salud y la seguridad de todos los aditivos alimentarios, y que las empresas pudieran poner etiquetas de saludables en comida chatarra sin valor nutricional.

La chatarra, se dio cuenta Bryce, era mucha de la comida con la que creció en Pensilvania. Incluso la comida que no parecía tan mala. Un tazón de cereal para antes de salir corriendo de casa, comercializado para niños y que a veces anunciaba fibra y nutrientes, pero que también era alto en azúcar. En la escuela, los almuerzos incluían pizza, hamburguesas y macarrones con queso. Los padres de Bryce intentaban cocinar comidas nutritivas siempre que podían, pero ambos tenían trabajos a tiempo completo. Cuando él llegaba a casa antes de que sus padres salieran del trabajo, sacaba una lata o caja de la alacena o el congelador para calentarla en el microondas: más macarrones con queso o una comida lista para calentar. Bebía jugos en bolsita para pasar las comidas. Algunos de los alimentos que consumía como golosinas (papas fritas, helado) parecían estar diseñados para que no pudiera dejar de comerlos. Antes solía culparse a sí mismo por eso.

A los 18 años empezó a entender que la responsabilidad no recaía solo en él. Martinez demandó a 11 grandes fabricantes de alimentos (incluidos Kraft Heinz, Coca-Cola, PepsiCo y Nestlé USA), y alegó alegando que el consumo de sus productos le provocó su diabetes tipo 2 y su enfermedad del hígado graso en la infancia. La demanda, presentada a finales de 2024, fue el primer caso de lesiones personales relacionado con alimentos ultraprocesados.

Desde entonces, he rastreado más de media decena de otras demandas por lesiones personales presentadas contra grandes fabricantes de alimentos, todas alegando que los alimentos ultraprocesados, diseñados para generar adicción y comercializados para niños, causaron enfermedades crónicas en alguien menor de 18 años. He seguido estos casos porque cada vez estoy más convencida de que los litigios pueden ser nuestro único camino hacia un entorno alimentario saludable.

Las encuestas muestran que en todo el espectro político, una mayoría de estadounidenses ahora cree que los alimentos ultraprocesados pueden ser adictivos, que las empresas intentan enganchar deliberadamente a los niños y que se necesita regulación. Políticas que parecían políticamente tóxicas en la era de la prohibición de los vasos gigantes “Big Gulp” en Nueva York bajo el mandato del alcalde Michael Bloomberg ahora lo parecen menos. Ashley Gearhardt, experta en adicción a los alimentos de la Universidad de Míchigan, ve la presencia de la economía del antojo en el mundo de la alimentación y más allá. “Como madre, siento que hay buitres corporativos que solo están revoloteando sobre mi cabeza esperando a que tenga un mal día, para poder lanzarse en picada y hacer que mi hijo sea un leal de por vida a su dañino producto”, dijo.

De fondo, la ciencia de la nutrición ha madurado. Los investigadores han descubierto cómo los alimentos procesados anulan las señales del cuerpo para la saciedad y la nutrición y aumentan el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras enfermedades crónicas.

Pero esto no significa que los estadounidenses vayan a ver una nueva legislación en el corto plazo. Si bien el gobierno de Donald Trump, y en particular el ala MAHA (sigla en inglés del movimiento “Hagamos a Estados Unidos saludable de nuevo”) de Robert F. Kennedy Jr., ha tenido mucho que decir sobre los alimentos ultraprocesados, toda esa charla no ha generado nuevas regulaciones sustanciales. Pero el problema es más profundo. “Desde hace 30 o 40 años la gente habla de la naturaleza tóxica del entorno alimentario, de cómo la industria alimentaria está contribuyendo a ello y de las políticas públicas que deberían implementarse, y casi no ha pasado nada”, dijo Kelly Brownell, investigador de salud pública de la Universidad de Duke.

Conozco muy de cerca este estancamiento. He escrito sobre enfermedades crónicas y alimentación durante más de una década. Cuando la gente pregunta cómo podemos arreglar el sistema alimentario, suelo responder con alguna versión de: “exige un cambio en todos los niveles que puedas (la escuela, el lugar de trabajo, la ciudad, el país)”. Pero, para ser sincera, la lucha a menudo se ha sentido inútil cuando pienso en el poder de cabildeo de la industria global de alimentos y bebidas de 10 billones de dólares.

Fue solo al profundizar en la historia de los litigios de salud pública cuando comencé a sentir algo de optimismo. Una y otra vez, grupos de abogados astutos interesados en la salud pública y la justicia social lucharon por protecciones que los legisladores no habían logrado brindar, mucho después de que se establecieran los daños de un producto. Los litigios obligaron a una regulación sustancial de los opioides. Ayudaron a reducir el uso de pintura con plomo y asbesto, e hicieron que la conducción de autos fuera más segura. Pero el uso de litigios más plenamente desarrollado para la salud pública involucra al cigarrillo.

Durante la mayor parte del siglo XX, el público estuvo inundado de publicidad de tabaco y humo de segunda mano en formas que hoy parecen absurdas. Los anuncios de revistas mostraban las marcas de cigarrillos favoritas de los médicos. El dibujo animado Joe Camel, un “chico cool”, aparecía en en vallas publicitarias y publicaciones para atraer a los niños. El humo llenaba los hospitales y los aviones.

A partir de la década de 1950, los denunciantes individuales se presentaron para demandar a las empresas tabacaleras. Estaba el trabajador de fábrica que fumaba dos cajetillas al día y que, al final, perdió un pulmón a causa del cáncer. Estaba la viuda que demandó por homicidio culposo en nombre de su difunto esposo, un fumador empedernido desde los 9 años. La industria se deshizo de este tipo de demandas a lo largo de la década de 1980. Pero, aunque los demandantes perdieron de forma abrumadora, como el historiador Allan Brandt detalló en The Cigarette Century, los casos se multiplicaron como una bola de nieve y llevaron a un descubrimiento de pruebas legales que pusieron a la vista documentos condenatorios de la industria.

Las empresas tabacaleras, que ajustaban con precisión los niveles de nicotina para fomentar la adicción y se dirigían a los “prefumadores” (también conocidos como niños), tenían registros que mostraban que sus productos causaban cáncer, mientras que sus ejecutivos afirmaban públicamente lo contrario. Los documentos que salieron a la luz en la fase de descubrimiento de pruebas no solo dejaron al descubierto el engaño y la hipocresía de la industria, sino que también desmintieron la afirmación de que fumar era una cuestión de responsabilidad personal. Y lo que es más importante, impulsaron litigios masivos por daños y perjuicios y dejaron a los gobiernos sin otra alternativa más que actuar.

En la década de 1990, los fiscales generales de los estados comenzaron a demandar a las empresas tabacaleras por una crisis de salud pública que, en gran medida, los contribuyentes terminaron pagando. El acuerdo global resultante restringió el mercadeo del tabaco y ordenó que las empresas pagaran miles de millones en daños a los estados. Los legisladores finalmente tuvieron las municiones políticas para restringir de manera significativa el tabaquismo. Limitaron el acceso a los productos de tabaco y aumentaron los impuestos a los cigarrillos. Las tasas de tabaquismo en adultos se han desplomado del 42 por ciento en 1965 al 9 por ciento en 2025.

La demanda de Bryce Martinez fue desestimada en un Tribunal Federal de Distrito el año pasado porque el juez, aunque “profundamente preocupado” por los efectos de los alimentos ultraprocesados en los niños, al final estuvo de acuerdo con la afirmación de los demandados de que no había evidencias suficientes para demostrar que productos específicos causaron las enfermedades de Martinez. (Los demandados, en su moción conjunta para desestimar el caso, también argumentaron que sus productos son seguros, están regulados a nivel federal y cumplen la ley).

En junio, el juez denegó la moción de Martinez de enmendar el caso con detalles adicionales. Sus abogados de la firma Morgan & Morgan afirman que planean apelar la desestimación y continuarán presentando demandas similares en todo el país. Mientras tanto, los otros casos siguen avanzando. Nada de esto será fácil.

Brandt, el historiador, me dijo hace poco que esperara más derrotas. Con el tabaco, hubo cientos de casos perdidos, y esos casos eran más simples porque solo requerían probar que un solo producto enfermó a alguien. Aun así, Brandt es optimista respecto a los litigios contra la industria alimentaria. Los estadounidenses se están volviendo “cada vez más escépticos, y de manera justificada, sobre que la industria esté actuando en torno a los alimentos a favor del interés del público”, dijo. Él cree que estamos entrando en la era de los juicios del tabaco, pero con las grandes empresas de la industria alimentaria.

Los expertos en derecho y en salud pública con los que hablé ven el mayor potencial en que las ciudades y los estados tomen medidas. En diciembre del año pasado, el fiscal de la ciudad de San Francisco anunció una demanda sin precedentes en nombre del pueblo de California contra las mismas 11 empresas alimentarias a las que Martinez demandó. Esa demanda alega que las empresas empeoraron una crisis de salud pública que afecta a un gran segmento de la población y que presiona los presupuestos de salud (se calcula que el costo de la diabetes por sí sola en California asciende a unos 47 millardos de dólares). Creo que otras jurisdicciones, que también se enfrentan a costos crecientes, deberían seguir su ejemplo con sus propias demandas.

Incluso si estos casos cobran fuerza y algunos se ganan, las grandes empresas de la industria alimentaria no desaparecerán. Pero litigios como el de Martinez podrían motivar a los legisladores a obligar a las empresas a actuar en interés del público, como lo planteó Brandt, fomentando la capacidad de decisión individual en lugar de erosionarla. Esto podría significar impuestos, etiquetas de advertencia y requisitos de reformulación para reducir el consumo de alimentos poco saludables, y —de manera fundamental— subsidios y un mejor acceso a opciones saludables.

Si las jurisdicciones presentan demandas, tal vez incluso aprendamos algunas cosas en la fase de descubrimiento de pruebas legales. ¿Qué saben los fabricantes de alimentos sobre el cerebro de los niños y sobre cómo atraerlos? ¿Qué saben sobre cómo incluir la cantidad justa de azúcar o la medida perfecta de textura crujiente para que la gente no pueda dejar de comer?

Da la casualidad de que ya conocemos algunos fragmentos a través de los documentos sobre el tabaco. Philip Morris compró Kraft en 1988 y, un poco antes, RJ Reynolds adquirió importantes marcas de alimentos y se fusionó con Nabisco. Los documentos del tabaco muestran que las tabacaleras aplicaron sus conocimientos sobre optimización de sabores, mercadeo juvenil y química del cerebro a los alimentos ultraprocesados para aumentar sus ganancias.

A diferencia de los primeros demandantes del tabaco, Martinez se enfermó cuando era niño. Lo hizo en un hogar donde él no compraba la comida, en un sistema alimentario que él no diseñó. Cuando salió del hospital tras su dolor de pecho hace unos años, regresó a la escuela y se enfrentó a una nueva realidad. Inyectarse insulina se sentía incómodo, cuenta, y provocaba que la gente le hiciera preguntas que no siempre quería responder.

Hoy controla sus enfermedades con un medicamento GLP-1, pero a sus 20 años está preocupado por el futuro. ¿Conseguirá un trabajo con un seguro médico que cubra sus facturas médicas? Cuando le pregunté qué deseaba haber sabido sobre la comida cuando era niño, dijo: “Al final, la comodidad tiene un precio”.

Eso aún puede estar poniendo demasiada carga en el consumidor. Parafraseo una pregunta que el excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos, David Kessler, hizo durante los juicios sobre el tabaco. ¿De quién es la elección que está impulsando la demanda de alimentos ultraprocesados en Estados Unidos? ¿Es una elección de los consumidores seguir consumiéndolos? ¿O de las empresas alimentarias para mantener la dependencia del público hacia ellos?

Julia Belluz es colaboradora de Opinión y cubre noticias sobre salud, nutrición y enfermedades crónicas.

domingo, 21 de junio de 2026

TODO TERMINÓ BIEN


El cierre de la crisis del hantavirus en España deja una lección para la ciencia: “La salud pública no tiene fronteras”
Este domingo marca el fin de la cuarentena de los españoles que viajaron a bordo del MV Hondius, mientras la crisis sanitaria deja nuevas evidencias sobre el hantavirus e investigaciones en marcha.
David Noriega, 19.06.2026

Todo comenzó en una excursión por el fin del mundo a bordo de un crucero de lujo y terminará este domingo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado una cuarentena de 42 días para los pasajeros del buque MV Hondius, donde se detectó el brote de hantavirus que, al menos en España, puede darse por concluido este 21 de junio. De esa 'Odisea Atlántica', como la naviera llamó a la expedición, han quedado algunas lecciones y ha reforzado el convencimiento de los científicos de que “la salud pública no tiene fronteras”.

Desde que el pasado 2 de mayo se notificó el primer caso de hantavirus, la OMS intercambió cientos de notificaciones con diferentes países. Unas 800, en apenas veinte días, según los datos de la organización. Entre ellas, las negociaciones con España para que acogiera el crucero, varado frente a la costa de Cabo Verde, y desembarcara al pasaje, tocado anímicamente por la incertidumbre y el fallecimiento de tres personas que habían viajado en MV Hondius.


Una de las comunicaciones que cambió el curso de la crisis fue la carta que el director de la OMS, Tedros Adhanom, envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitar formalmente su apoyo en la operación, a última hora de la tarde del 5 de mayo.

Al margen del reconocimiento internacional a España por liderazgo en la gestión de la crisis —y las felicitaciones de las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo o el Papa León XIV, entre otros—, la evolución de la crisis sanitaria implicó “investigaciones epidemiológicas exhaustivas, aislamiento de casos y manejo clínico, evacuaciones médicas, pruebas de laboratorio, rastreo internacional de contactos y medidas de cuarentena y vigilancia”, explican a elDiario.es fuentes de la OMS.

Desde ese 2 de mayo, cuando se notificó el primer caso confirmado y falleció la tercera y última víctima del brote, las autoridades sanitarias realizaron un seguimiento exhaustivo de más de 600 contactos. En España, el grueso del trabajo se desarrolló en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde se internaron para hacer cuarentena los 14 conciudadanos que viajaban en el crucero de lujo.

Dos de esas personas dieron positivo en hantavirus y fueron trasladadas a unidades de aislamiento de alto nivel del hospital militar. La primera superó la enfermedad y fue dada de alta a principios de junio. Sanidad informó que el segundo paciente había recibido el alta este martes. Era el último pasajero del buque que permanecía hospitalizado, porque al resto se les permitió finalizar la cuarentena en sus domicilios a partir del fin de semana del 6 y 7 de junio.


Este domingo marca el fin del seguimiento a los pasajeros del barco en España, pero deja abierta la vía de la colaboración para investigar los efectos del virus hantavirus de la cepa Andes en el cuerpo humano. “Es una ocasión espectacular para ver cómo responde el organismo de cada individuo a nivel inmunitario”, explica la doctora Anabel Negredo, del Centro Nacional de Microbiología (CNM), donde se han analizado todas y cada una de las pruebas PCR que se han realizado en este país.

El brote a bordo del crucero ha aportado nuevas evidencias sobre la transmisión entre humanos, indican los expertos consultados, de la cepa andina del hantavirus. Era algo que ya se sabía, pero los nuevos casos aportan “más información”, apunta el presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eduardo Satué.

La OMS ha puesto en marcha una “iniciativa mundial coordinada sobre brotes, en la que participan 21 países, con el fin de coordinar y optimizar los esfuerzos de investigación sobre el virus Andes”, indican desde la organización. Esto permitirá mejorar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el manejo de la enfermedad, con una letalidad cercana al 30% y sin tratamiento, también en las zonas de donde es endémico, como Argentina, Uruguay o Chile.

En ese proyecto participa España que analizará la respuesta inmunológica e inflamatoria de los casos de hantavirus diagnosticados en el Centro Nacional de Microbiología. “Esto permitirá ver cómo responde cada individuo a la presencia de la infección sobre la que, al ser tan minoritaria, apenas se conoce su reacción”, explica Negredo.

El CNM trabaja también en analizar las secuencias genéticas de los distintos pacientes, a la búsqueda de alguna característica común. “Lo estamos evaluando y todavía no tenemos una confirmación, porque a algunos países les falta esa secuenciación del genoma, pero si la tuvieran, entonces tendríamos que identificar esa característica y con qué está relacionada: la facilidad de saltar de roedor a humanos, de transmisión, entre humanos...”, señala.

El laboratorio de Negredo en el Centro Nacional de Microbiología se encarga de estudiar y anticiparse a las enfermedades víricas emergentes y las transmitidas por vectores o zoonosis —es decir, por animales, en este caso roedores—. “Detectar virus que no circulan en nuestro país y sabemos que pueden aparecer”, resume la doctora. Esto les permite contar con un arsenal de pruebas diagnósticas, de las que carecen los hospitales. “No tiene sentido que un hospital tenga un kit de diagnóstico para ébola, cuyo mantenimiento cuesta 2.000 euros, cuando quizá no tenga ningún caso nunca”, pone como ejemplo.

“Esta situación nos ha hecho más conscientes de la necesidad de tener métodos diagnósticos para esos patógenos poco frecuentes”, continúa Negredo, que explica que el CNM disponía de PCR para hantavirus, como parte de ese trabajo de previsión, que tuvo que verificar con material biológico facilitado por la OMS: “Eso facilitó mucho asegurarnos de que la metodología que habíamos desarrollado funcionaba”.


Para Satué, la otra lección aprendida que deja el hantavirus es la “necesidad de reforzar las herramientas de coordinación entre administraciones”. A su juicio, la Agencia Estatal de Salud pública, aprobada pero pendiente de desarrollar, debería estar ya operativa para “facilitar el trabajo conjunto cuando ocurran alertas como esta”. Durante los momentos de más incertidumbre, la gestión terminó desembocando en un choque político, con el presidente canario Fernando Clavijo oponiéndose a la llegada del barco a Canarias.

“Las cuestiones de salud pública generan mucha alarma, fundamentada o no. Así que las respuestas no se basan realmente en los datos que tenemos”, considera el experto, que apuesta por “tener protocolizado cómo intervenir en determinadas situaciones, las medidas de protección y los recursos que se van a destinar, en lugar de decidirlo en el momento”. “Por eso es importante que exista la Agencia Estatal, capaz de anticiparse y preparar protocolos de contingencia”, insiste, porque “ningún plan sobrevive a la batalla, pero no puedes ir a la batalla sin un plan”.

domingo, 19 de abril de 2026

ACELERADOR, PERO NO DE PARTÍCULAS


Relacionarse con personas tóxicas (sobre todo en la familia o el trabajo) acelera el envejecimiento
Un estudio desarrolla cómo los vínculos negativos se asocian con mayores niveles de inflamación, depresión, ansiedad y carga de enfermedades crónicas.
Adrián Cordellat, 16.04.2026

El protagonista de El aniversario (Anagrama), la premiada novela del escritor italiano Andrea Bajani, decide separarse de sus padres, cortar toda comunicación con ellos y poner tierra de por medio, para alejarse del malestar que le produce esta relación, marcada irremediablemente por el totalitarismo y la violencia persistente ―física y emocional― ejercidas por su progenitor. Sin pretenderlo, con ese distanciamiento que busca proteger su salud emocional, ese hombre adulto está comprando también papeletas para vivir más y mejor.

Eso, al menos, es lo que apuntan los resultados de un estudio reciente, publicado en la revista PNAS, que ha concluido que los vínculos negativos en la red social cercana de una persona (aquellos que te hacen la vida más difícil de forma habitual) están asociados con un envejecimiento biológico más rápido. En concreto, los autores de la investigación descubrieron que cada persona tóxica adicional se relacionaba con un ritmo de envejecimiento modestamente más acelerado y con aproximadamente nueve meses más de edad biológica, además de con mayores niveles de inflamación, depresión, ansiedad y carga de enfermedades crónicas.

Hasta ahora, se había estudiado mucho la relación entre la soledad no deseada y el envejecimiento acelerado. Sin embargo, para Byungkyu Lee, profesor del departamento de Sociología de la Universidad de Nueva York y autor principal del estudio, estos hallazgos sirven para desplazar la atención desde los beneficios de las relaciones de apoyo hacia los costes para la salud de las relaciones tóxicas. “Gran parte de la literatura científica se ha centrado en el apoyo social como un factor protector, pero nuestros resultados sugieren que los vínculos negativos también pueden integrarse biológicamente, especialmente cuando implican a personas que son centrales en la vida cotidiana”, explica a EL PAÍS.

Para Consuelo Borrás, líder del grupo de investigación MiniAging del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA y autora de 100 años no es nada (La esfera de los libros, 2026) los resultados de la investigación son “sólidos” y esta viene a reivindicar la importancia de las relaciones sociales como pilar de envejecimiento saludable, tan importante como la alimentación, el ejercicio o el sueño. “Lo que hace especialmente valioso este trabajo es que mide el envejecimiento biológico con relojes epigenéticos basados en la metilación del ADN. Es el primer estudio en cuantificar con esta precisión el efecto específico de las relaciones tóxicas sobre el envejecimiento biológico”, argumenta.

El estrés como motor de envejecimiento

En 2009, la bioquímica australiana Elizabeth Helen Blackburn recibió el Premio Nobel de Medicina (compartido con Carol Greider y Jack Szostak) por el descubrimiento de la telomerasa, una enzima que añade ADN a los extremos de los cromosomas (telómeros), protegiéndolos de la degradación durante la división celular, y que juega un papel fundamental en el envejecimiento celular y el desarrollo del cáncer. Cinco años antes, como recuerda José Viña, catedrático de Fisiología de la Universitat de València, Blackburn había liderado una investigación que demostraba cómo el estrés vital percibido aceleraba el acortamiento de los telómeros. Ese mecanismo, precisamente, según el autor de La ciencia de la longevidad (Sinequanon, 2025), es el que se podría esconder tras esta relación entre personas tóxicas y envejecimiento acelerado.

Su opinión la comparte Byungkyu Lee, que apunta a que las relaciones difíciles pueden generar una tensión repetida y un desgaste emocional que mantienen activados los sistemas de respuesta al estrés del cuerpo a lo largo del tiempo. “Cuando esto ocurre de forma repetida, puede afectar a la inflamación, la función inmunitaria, el sueño y otros sistemas fisiológicos estrechamente relacionados con el envejecimiento”, subraya el investigador.

Una reflexión que secunda también Consuelo Borrás, que destaca que ese estrés sostenido promueve un estado de inflamación sistémica de bajo grado, el conocido como inflammaging, que es uno de los sellos distintivos del envejecimiento. “El propio estudio encuentra niveles más elevados de proteína C reactiva en personas con más relaciones tóxicas, una inflamación crónica que altera los patrones de metilación del ADN y deja una huella molecular detectable en nuestro epigenoma”, añade.

Lo curioso de los resultados del estudio es que los familiares cercanos tóxicos (el padre, la madre, el hermano, los hijos o el cuñado) o los no familiares tóxicos como jefes o compañeros de trabajo, muestran un impacto sobre la edad biológica que, sin embargo, no manifiesta una pareja tóxica. Para Borrás, una posible explicación a esta aparente contradicción se encuentra en las relaciones en sí. De una pareja tóxica, te puedes separar. Sin embargo, es más difícil divorciarse de unos padres, de unos hijos o de un jefe. “La relación conflictiva con un familiar es más crónica, más difícil de evitar y, sobre todo, más ambivalente, al combinar la obligación emocional y el vínculo afectivo con el conflicto. El estudio muestra precisamente que las relaciones ambivalentes son más dañinas que las exclusivamente negativas. Esa combinación de proximidad obligada y tensión sostenida parece generar un estrés particularmente tóxico”, argumenta.

Para Byungkyu Lee, por su parte, otra explicación podría encontrarse en el hecho de que las relaciones de pareja suelen combinar interacciones negativas y positivas de maneras diferentes a otros vínculos. “Un cónyuge que te genera problemas también suele ser alguien con quien compartes rutinas diarias, recursos e intimidad emocional, lo que puede compensar el patrón que observamos”, sugiere.

Esa compensación del impacto causado por personas tóxicas, coinciden todos los expertos consultados, también se puede conseguir con una buena red de relaciones positivas y con unos buenos vínculos de apoyo. “Nuestros hallazgos sugieren que el equilibrio global de la red social de una persona importa, por lo que contar con un círculo más amplio de personas de apoyo puede ayudar a compensar parte de la tensión generada por personas conflictivas”, sostiene Byungkyu Lee.

“Se sabe que el apoyo social positivo reduce los niveles de estrés y modula la respuesta inflamatoria, es decir, actúa sobre las mismas vías biológicas que las relaciones tóxicas, pero en dirección opuesta”, añade por su parte Consuelo Borrás, para quien, si no se puede escapar de una relación tóxica, “es fundamental invertir en fortalecer relaciones positivas”. También, apunta José Viña, en aprender a gestionar emocionalmente el estrés: “Si puede, aléjese de esa persona tóxica. Y si no se puede alejar porque, por ejemplo, es su padre, no se enfade e intente controlar el estrés”.

En lo que también coinciden los investigadores es en la importancia de no caer en el tremendismo. Los resultados de este estudio no pueden sintetizarse, por ejemplo, en un “mejor solo que mal acompañado”. Y es que la soledad no deseada, recuerdan, es un factor de riesgo bien establecido para el envejecimiento acelerado, la demencia, la enfermedad cardiovascular y la mortalidad prematura. “Lo que sí nos dice este estudio es que no vale cualquier compañía. Una red pequeña pero positiva puede ser mucho más protectora que una red grande plagada de relaciones tóxicas. Ni la soledad ni la mala compañía son buenas; lo que protege es la calidad del vínculo, no su mera existencia”, concluye Consuelo Borrás.

sábado, 14 de febrero de 2026

AHS: NYC


Termino de ver la temporada 11 de American Horror Story: NYC. Esta vez el ley motiv de la serie es la epidemia del SIDA en una ciudad concreta, Nueva York, y la absoluta desidia de las autoridades por encontrar una cura. El antes llamado "cáncer homosexual" era un castigo divino y por tanto no se les hizo ningún caso a los contagiados, que morían y morían y volvían a morir sin remisión. Nada que ver con lo que fue posteriormente, casi 50 años después, la vacuna del COVID, que batió todos los récords en su creación.
La serie es muy dura.
Estos son sólo algunas cifras ilustrativas.

jueves, 29 de enero de 2026

EUTANASIA


Primero la Ley, luego la noticia.
En España, la eutanasia está regulada y avalada por la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia. La ley entró en vigor el 25 de junio de 2021, convirtiendo a España en uno de los pocos países del mundo en regular la eutanasia como una prestación incluida en el sistema público de salud. Reconoce el derecho de determinadas personas a solicitar y recibir ayuda médica para morir, siempre que se cumplan una serie de requisitos muy estrictos, entre ellos:
- Sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante.
- Que exista sufrimiento físico o psíquico constante e intolerable.
- Que la solicitud sea voluntaria, informada y reiterada.
- Que el proceso sea evaluado y autorizado por varios profesionales sanitarios y por una Comisión de Garantía y Evaluación de la comunidad autónoma.

Según la Ley, puede solicitarla una persona que cumpla todos estos requisitos:
- Ser mayor de edad y capaz legalmente.
- Tener nacionalidad española, residencia legal en España o certificado de empadronamiento (mínimo 12 meses).
- Padecer: una enfermedad grave e incurable, o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante.
- Sufrir de forma constante e intolerable, sin posibilidad razonable de mejora.
- Hacer la solicitud libre, voluntaria, informada y sin presiones.
También puede solicitarse mediante documento de voluntades anticipadas si la persona ya no puede expresarse.

La ley reconoce la objeción de conciencia del personal sanitario, pero el sistema debe garantizar que el paciente sea atendido por otros profesionales.

Eutanasia vs. Cuidados paliativos

Cuidados paliativos: buscan aliviar el dolor y el sufrimiento, no provocar la muerte. Se aplican siempre, incluso aunque se solicite la eutanasia. Son un derecho independiente.
Eutanasia: implica una acción médica directa para provocar la muerte, a petición del paciente. Solo se aplica cuando el sufrimiento es considerado irreversible e intolerable, y el paciente así lo decide. 
No son excluyentes: una persona puede recibir paliativos y aun así solicitar la eutanasia.

El Supremo avala la eutanasia de Noelia y tumba el recurso del padre para impedirlo
El alto tribunal señala que la prestación de ayuda a morir concedida a la joven, de 24 años, ya ha sido ratificada en dos sentencias; Abogados Cristianos anuncia que acudirá al Constitucional.
Liliana Ochoa y Jesús García Bueno, 29.01.2025

El Tribunal Supremo ha avalado la eutanasia de Noelia, la joven parapléjica de 24 años cuyo padre se opone a que reciba la prestación de ayuda a morir. Así lo ha hecho al no admitir el recurso que presentó el progenitor contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ratificó la decisión de un juzgado de Barcelona, según consta en un auto al que ha tenido acceso EL PAÍS. Los magistrados han recordado que la joven es mayor de edad y está autorizada por la Comisión de Evaluación de Cataluña desde el verano de 2024. Abogados Cristianos, en nombre del padre, ha anunciado que llevará el caso ante el Tribunal Constitucional.

El Supremo concluye que el recurso del padre de Noelia carece manifiestamente de “interés casacional objetivo para la formación de jurisprudencia”; es decir, descartan entrar a analizar de fondo la sentencia que dictó el TSJ catalán. Se limitan a inadmitir la queja planteada. Contra la decisión del alto tribunal no cabe recurso alguno, por lo que el asunto ya no tiene más recorrido en lo que se denomina la justicia ordinaria. Solo se puede acudir ante el Constitucional, pero para alegar que durante el proceso en los tribunales se ha vulnerado algún derecho fundamental del padre, que es quien ha peleado el caso.

En 10 páginas, los magistrados explican que el progenitor de Noelia pretendía que el Supremo revocase la decisión de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña de autorizar la eutanasia de su hija. Y sostienen que esta pretensión ya fue examinada tanto por un juzgado de Barcelona como por el Tribunal Superior de la comunidad autónoma, “habiendo llegado ambas a la conclusión” de que el padre “no había conseguido desvirtuar la concurrencia de todos los elementos necesarios para aprobar la eutanasia” de su hija.

En este sentido, recuerdan que el Supremo no es una tercera instancia en la que se pueda evaluar “un recurso ordinario más” para repasar la prueba que ya examinaron los tribunales anteriores. Su misión, insisten, es generar una “jurisprudencia uniforme”, algo que en este caso no es necesario porque tanto el juzgado de Barcelona como el TSJ catalán comparten el mismo criterio: avalan la eutanasia de Noelia.

A Noelia le fue concedida la prestación por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña —el órgano que vela por la correcta aplicación de la ley de eutanasia en esa comunidad— en julio de 2024. El padre acudió al juzgado y logró que este suspendiera, de forma cautelar, la aplicación de la eutanasia. Ahora, con la decisión del Supremo, esas medidas cautelares decaen de forma automática.

Pero eso no significa que la joven, que permanece ingresada en un centro sociosanitario cercano a Barcelona, vaya a poder recibir la muerte digna de inmediato. El juzgado tiene que recibir formalmente la resolución del Supremo, algo que podría demorarse unos días, y después comunicar al órgano de la Generalitat que ya no hay ningún obstáculo legal para fijar una nueva fecha para la eutanasia. Está por ver si, dado el tiempo transcurrido (más de un año y medio), Noelia podría ser objeto de una nueva evaluación para comprobar cuál es su estado actual.

Abogados Cristianos, mientras tanto, ya ha anunciado que recurrirá al Tribunal Constitucional, que solamente reactivará las cautelares si lo ordena de manera expresa, algo que fuentes consultadas ven improbable que ocurra. La entidad católica no se rinde en su lucha por mantener a Noelia con vida contra su voluntad. “Nos ponemos en el lugar de esos padres y no podemos rendirnos. Si es necesario acudiremos a Estrasburgo”, ha afirmado su presidenta, Polonia Castellanos, en un comunicado. La entidad critica una decisión “en la línea que sigue últimamente el Supremo de inadmitir de plano todas las cuestiones contrarias a la ideología del Gobierno, a favor de la vida, la familia o la libertad religiosa”.

El Supremo ha descartado entrar en el fondo del caso Noelia, pero sí lo hará en otro caso similar: el de Francesc Augé, que también ha visto paralizada la eutanasia que le fue concedida por la oposición de su padre. Pese a que su derecho a morir también ha sido avalado en los tribunales, en este caso ha sido la Generalitat la que ha recurrido ante el alto tribunal para que aclare si, en el caso de la eutanasia, una tercera persona, aunque sea un familiar directo, está o no legitimado para intervenir en un derecho fundamental.

jueves, 23 de octubre de 2025

EL COLOR ROSA O CÓMO HEMOS CAMBIADO


Posiblemente recordarán conmigo la emoción de salir el domingo por la mañana al kiosco cercano a comprar EL PAÍS que venía con suplemento. Yo me daba un paseo a la Rambla, me hacía con el periódico y la revista y me sentaba un buen rato en el Kiosco La Paz a leer y a tomar café conversando con los amigos recurrentes que habían tenido la misma idea. 
Con la llegada de Internet y la supremacía de las noticias online la cosa ha cambiado tanto que ya ni la reconocemos. Los periódicos son ahora una extensión de las redes sociales, una suerte de Instagram, X o Facebook, donde conviven en la misma "página" la noticia del hundimiento de una narcolancha en el Caribe con la enésima crónica rosa de las memorias de Isabel Preysler. Hoy, sin ir más lejos, aparece esta señora nada más entrar en EL PAÍS por partida doble.
Nosotros, lectores comprometidos con la actualidad que cuenta, pasamos de largo ante tal notición, ¡las cartas de amor entre Vargas Llosa y la doña en cuestión! Sin desperdicio. Con más razón si la siguiente revelación nos muestra lo que acontece alrededor de los tristemente novedosos cribados del cáncer o, mejor, la falta de estos.
Siempre me he preguntado cómo las mujeres pueden votar a la ultraderecha y ahora lo hago respecto a la derecha, sin ir más lejos. Cuando la política -la mala política- es capaz de anteponer sus intereses a la salud esto empieza a ser preocupante. 
No pierdo la esperanza de ver a las mujeres conservadoras abrir los ojos ante tanta falta de empatía con aquellas que han sufrido un cáncer y que han leído con estupor lo acontecido en Andalucía estos últimos meses. Yo soy muy crítico con el PSOE porque es el partido que nos gobierna ahora y discrepo en muchas ocasiones con sus decisiones, como creo que es sano; la última vez con su vergonzosa abstención en la votación de quitar la protección "cultural" a la tauromaquia, o mejor dicho abrir el debate para hacerlo. Pero lo soy más con la oposición ciega y errática. la actitud de las comunidades gobernadas por el PP ante este asunto del cáncer es, cuando menos, vergonzosa. Obviamente jamás le desearía un cáncer ni a mi mayor enemigo*, pero ¿cambiarán estas personas si les llegara una desgracia como ésta?   
Triste panorama éste, para no variar. 
 
*No sé si he contado anteriormente que, en una ocasión hace años, ya trabajando como Arquitecto Municipal, me cayó del cielo un expediente desagradable por lo sensible del asunto. Se trataba de una casa-cueva a la que, durante un temporal, de había caído encima una piedra de tales dimensiones que prácticamente había sepultado la vivienda. Ésta, segunda o tercera residencia, por lo que supe después, estaba afortunadamente vacía durante las lluvias torrenciales. El protocolo, que dirían los cursos ahora, consistía en visitar la vivienda, entrar si fuese posible, observar la realidad constructiva, tomar fotografías y hacer un informe técnico convenientemente concluido para que la Administración, en este caso el Ayuntamiento, tomara medidas. Así fue. Nos acercamos un aparejador y yo, entramos más o menos, tomamos fotos y redactamos el informe que no podía concluir sino con el precinto de la "vivienda" por peligrosidad y ruina inminente, si no recuerdo mal. La dueña, una señora de cierta edad con la que, hasta ese momento tenía una relación buena, al leer el informe notificado por los cauces normales -supongo que sería por carta, han pasado muchos años ya-, me llamó por teléfono para desearme, textualmente, "un cáncer terminal muy doloroso". Yo le agradecí sus palabras y colgué sobre la marcha.
Por ahora, que yo sepa, no se han cumplido sus augurios. 
Presuntos Implicados, *Cómo hemos cambiado. 
 
Bochornosa conjura de silencio
El pacto de las autonomías del PP para negar al Ministerio de Sanidad sus datos de cribados del cáncer es un desdén hacia la ciudadanía.
EL PAÍS, editorial. 23.10.2025
https://elpais.com/opinion/2025-10-23/bochornosa-conjura-de-silencio.html

Resulta lamentable tener que recordar que determinadas cuestiones —entre las que la salud de los ciudadanos ocupa un lugar preeminente— no pueden estar sujetas a la lucha partidista, por muy honda que sea la polarización política y muy ferviente que resulte el afán de un partido por llegar al Gobierno. O por mantenerse en él. Más aún si hablamos de una enfermedad como el cáncer, en la que la evaluación precoz supone un factor clave. Cuando hace tres semanas estalló el escándalo de los cribados de cáncer de mama en Andalucía, el Ministerio de Sanidad se dirigió a todas las comunidades autónomas para que le remitiesen sus datos de los programas de cribado de los cánceres de mama, cérvix y colorrectal, los tres principales que se realizan en España. Resulta indignante que el PP haya consensuado con sus autonomías negarse a enviarlos.

La petición ministerial está cargada de lógica para dimensionar la situación de estos programas en toda España tras conocer el fallo de la sanidad andaluza, que ha sumido en la angustia a miles de mujeres no solo en esa comunidad. Pero mientras Andalucía defiende convocar el Consejo Interterritorial de Salud —donde se sientan el Gobierno central y los Ejecutivos regionales— para analizar el estado de la cuestión en todos los territorios, otras autonomías populares han armado con su dirección nacional una conjura de silencio. Los programas de cribado salvan vidas porque permiten la detección temprana de un tumor, pero de nada sirven si las afectadas no lo saben.

La dirección del PP, comenzando por su presidente, debería explicar cómo se compatibilizan sus proclamas de transparencia y sus constantes exigencias en igual sentido a cualquier institución que no dependa de su partido con esta premeditada coordinación por la opacidad. La sanidad es una competencia autonómica, y si los populares no tienen nada que esconder, en su mano está demostrarlo. Resultan pueriles las explicaciones de algunas comunidades de que no tienen listos sus sistemas informáticos para remitir los datos solicitados. Pero lo inadmisible es el tono empleado por gobiernos como el madrileño pretextando que no los facilita para que Sanidad y su ministra, Mónica García, no “los utilice a su antojo”. El Ejecutivo de Ayuso actúa como si la información del estado de salud de los madrileños fuese de su propiedad.

Unas 2.000 andaluzas —como sus familias y allegados— siguen presas del miedo y aguardan una explicación completa que todavía no han recibido. Las disculpas que pidió el presidente regional, Juan Manuel Moreno, y la asunción de responsabilidad que supuso la dimisión de su consejera de Sanidad pierden parte de su valor ante la actitud de sus compañeros de formación. Ningún ciudadano debería verse obligado a vivir con temor por falta de información o por el retraso innecesario en el resultado de una prueba médica.

Si algo reclaman los ciudadanos a sus instituciones, y en especial a las sanitarias, es credibilidad y transparencia. Feijóo debería tenerlo presente si un día quiere ser presidente del Gobierno. Y no calificar de oportunista o de partidista cualquier reclamación que cuestione la gestión de los suyos en las múltiples instituciones donde, legítimamente, gobiernan gracias al voto de ciudadanos a los que ahora parecen desdeñar. La enfermedad no tiene color político. Tampoco la salud debería tenerlo.

lunes, 7 de julio de 2025

FÉMUR FRACTURADO


El hueso roto: cuando se nos olvidó cuidarnos
No podemos parar para descansar, recuperarnos y curarnos del todo. Nos vemos obligados a ir a trabajar enfermos, medicados y con la exigencia de producir a perpetuidad.
Sabina Urraca, 07.07.2025

Lo habrás leído muchas veces: cuando le preguntaron a la antropóloga estadounidense Margaret Mead cuál creía que era el primer signo de civilización de la humanidad, ella respondió que un hueso humano encontrado en una excavación. Un fémur fracturado que mostraba signos de curación. El fémur soldado evidenciaba que alguien se quedó junto al accidentado, que lo cuidó. Y, lo más importante, que hubo tiempo de espera. Que esa persona pudo convalecer. Convalecer, ese verbo que creemos malo, pero que no sólo es bueno, sino fundamental.

La reflexión de Mead ha sido usada habitualmente por políticos que hablaban de sanidad pública y salud mental. Pues claro. Es bonita y ofrece una visión dulcificada de la civilización. Frente a esta dulzura, brota el recuerdo: hace 10 años trabajaba en una empresa a dos horas en transporte público de mi casa; la hora de entrada era segura y estricta, la de salida incierta y azarosa (nueve de la noche, tres de la mañana; nunca se sabía). Mi único ocio semanal era hacerme el táper del día siguiente. Con este ritmo de vida, caía enferma de anginas cada poco tiempo. Iba al médico, este me mandaba antibióticos, seguía trabajando medio recuperada y a las pocas semanas volvía a caer. Una de las veces le dije: “¿Y no me podrías dar una baja? Porque pudiendo descansar podría recuperarme sin tomar nada”. Me miró como si estuviese loca. “Pero mujer, ¿para qué quieres estar metida en la cama sintiéndote mal? Si te tomas esto, en día y medio ya vas que chutas”. Recuerdo salir del centro de salud llena de estupor.

“Si mañana sigues así, ve al médico” es una frase recurrente, la oímos constantemente. Pero a veces ese “seguir así” es un simple resfriado. Queremos magia rápida para vencer males que a veces sólo requieren detenerse un poco. El problema de raíz, claro está, es que muy poca gente puede detener la vida para curarse de veras. Y, en ocasiones, este no poder parar es la raíz de problemas aún mayores que ese simple resfriado del inicio.

Desde hace unos años, si me pidieran un tema para una película de terror, no dudaría: “bacterias multirresistentes”. Cada vez que leo algo sobre el asunto, siento que se abre un abismo a los pies de todos. Las bacterias multirresistentes son bichos que, a fuerza de toma de antibióticos, se han hecho invencibles. En resumen: un monstruo alimentado por su contrincante. Rocío Álvarez Marín, infectóloga, asegura que las infecciones por bacterias multirresistentes están muy relacionadas con nuestro modo de vida: “Cuando no existían los antibióticos, el tratamiento de infecciones graves se basaba fundamentalmente en los cuidados. Es decir, se facilitaba de alguna manera que el cuerpo estuviera en las mejores condiciones para afrontar por sí mismo la infección”. Era el de entonces un enfoque colectivo. Obviamente, esto en muchos casos era insuficiente, y la gente se moría de infecciones que hoy son muy fáciles de tratar. Pero Álvarez Marín explica que desde que aparecieron los antibióticos, de alguna forma se cambió ese enfoque colectivo a un enfoque individual.

Cada vez se alcanzan en todos los campos de la medicina logros que alargan la vida, pero que también aumentan el riesgo de las infecciones, y las infecciones son cada vez por bacterias más resistentes, lo que provoca que se usen antibióticos de mayor espectro, generándose un círculo vicioso en el que cada vez hay más pacientes con infecciones para las que ya no hay medicamento mágico. “Por eso” —insiste Álvarez Marín­— “la especie humana tiene que comportarse colectivamente de manera racional y coordinada. Y para esto hay que evitar poner en el ecosistema (y cualquier cuerpo forma parte de él) un solo gramo de antibiótico que no sea necesario”.

Por supuesto, esta actuación colectiva coordinada entra en conflicto con algunos intereses individuales. La causa de que se utilicen antibióticos en exceso, tanto en el hospital como en los centros de salud, proviene de cuestiones que se alejan de la ciencia. Álvarez Marín explica que una de las razones es el miedo al error y sus consecuencias: “Si sólo podemos ver al paciente una vez y tenemos cinco minutos de consulta, es más fácil que se tomen decisiones que son ‘proteccionistas’, porque no disponemos de otra herramienta para asegurar resultados”. También pone atención en el conflicto con los objetivos que exige la autoridad: “Si trabajamos en un sistema de salud que nos está penalizando por dar bajas médicas o derivar a consultas hospitalarias, vamos a tender también a abordar los problemas con otras medidas más drásticas”.

Desde su visión de infectóloga, Rocío Álvarez Marín detecta también una visión muy “medicamento-céntrica” en la formación médica: “Hay un esquema de pensamiento de: un problema, una pastilla”. Este paradigma quimicocéntrico, tremendamente eficaz para algunas cosas, en otros casos supone una mala praxis. Y cuando hablamos de infecciones podríamos también hablar de salud mental. También, por supuesto, existe la expectativa del paciente de recibir una solución química, una salvación rápida. Y sería candoroso obviar los intereses comerciales que hay de por medio. En resumen: los profesionales sanitarios trabajan en un mundo turbocapitalista, con las exigencias que le son propias. Y los pacientes habitamos en el mismo turbocapitalismo: cuando tenemos infecciones leves no podemos permitirnos parar. Todos estos factores han generado una distorsión de nuestra idea de enfermedad, contemplándola como algo inadmisible que debe ser erradicado instantáneamente, aunque esto vaya en detrimento de nuestra salud.

¿Y cómo responde una sociedad que va a toda prisa y exige prisa cuando la enfermedad no es curable? Clara López, desarrolladora del proyecto Mesa Camilla (“una investigación sobre la mesa, el descanso y la tullidez”, reza en su página), que convive con cuatro enfermedades crónicas y una discapacidad que ahora mismo está en un 67%, siente el cansancio del entorno ante sus enfermedades. “Cuando actualizo a alguien sobre mi enfermedad, selecciono muy bien con quién lo hago, porque me encuentro con esta irritación ante la vulnerabilidad cronificada. Es una especie de presión para que te cures. Y no te vas a curar. Supongo que soy un recordatorio de la fragilidad propia”, explica. Y una de las cuestiones con las que conecta esta incomodidad del mundo ante su situación tiene que ver precisamente con la productividad y esa exigencia turbocapitalista de tener que estar presente en la vida tal y como se espera que estemos: incansables, invencibles, perpetuamente productivos.

Frente a esta visión, a la imagen publicitaria de alguien tomándose una pastilla contra la gripe y pasando del decaimiento a la sonrisa y la hiperproductividad, le asoma un reverso oscuro. Y en cambio, la idea de alguien pudiendo convalecer, cuidándose y descansando, brilla con una luz más amable.

Frente a esta problemática que ha calado en nuestro sistema de pensamiento, distorsionando el acto de convalecer, sólo se me ocurre un activismo leve, quizás estúpido: desde ahora, cuando alguien nos diga: “Estoy con un trancazo terrible en casa”, en lugar del clásico (que ahora me resulta espeluznante): “¡Cúrate rápido! ¡Ve al médico a que te mande algo!”, podríamos decirle: “Cuídate y que te cuiden. Descansa. Y si necesitas algo, avisa”. Quizás así, poco a poco, a ese fémur que pudo curarse hace miles de años se le vayan limando unas astillas que le han ido brotando sin que nos demos cuenta.

martes, 3 de junio de 2025

CABALLOS DE TROYA


Claves de la gran cita de la oncología mundial: ‘caballos de Troya’ y un análisis de sangre para guiar el futuro del paciente

El congreso de la Sociedad Americana de Oncología apuesta por optimizar la inmunoterapia y otras terapias avanzadas para mejorar la supervivencia en el cáncer.
Daniel Mediavilla / Jessica Mouzo, 03.06.2025
https://elpais.com/salud-y-bienestar/2025-06-03/claves-de-la-gran-cita-de-la-oncologia-mundial-caballos-de-troya-y-un-analisis-de-sangre-para-guiar-el-futuro-del-paciente.html

Ya han pasado tres lustros desde aquella icónica edición del congreso de la Sociedad Americana de Oncología (ASCO, por sus siglas en inglés) en la que la oncología mundial abrió las puertas a la revolucionaria inmunoterapia: un fármaco (el ipilimumab) lograba mejorar la supervivencia en melanoma metastásico y virar el pronóstico de un grupo de pacientes hasta entonces desahuciado. La ciencia había logrado espolear al propio sistema inmune para que combatiese las células tumorales y entraba en una nueva era en la lucha contra el cáncer. Fue el punto de partida de una revolución que todavía sigue en marcha y que, tal y como se demostró este fin de semana en una nueva edición de ASCO, está lejos de haber tocado techo. La medicina personalizada manda y la inmunoterapia es uno de los grandes arietes contra el cáncer.

La última gran cita de la oncología mundial ha dejado claro que la estrategia de espabilar al ejército defensivo del organismo para que combata a las células malignas todavía tiene mucho recorrido. Sobre todo, en combinación con otros tratamientos, en fases más tempranas de la enfermedad o afinando cada vez más el perfil de pacientes que se beneficiará. “Lo que estamos viendo es que aplicar la innovación de las terapias dirigidas y la inmunoterapia en momentos más tempranos nos permite curar a más pacientes”, cuenta desde Chicago (donde se celebra ASCO) Ernest Nadal, director de Investigación del Instituto Catalán de Oncología.

Los oncólogos apuestan por optimizar cada vez más los tratamientos de inmunoterapia consolidados, que por ahora solo funcionan en alrededor del 25% de los pacientes con cáncer, a la vez que tiran de ingenio para diseñar nuevas estrategias con las que penetrar en los tumores que se resisten. En este sentido, nuevos estudios apuntalan el potencial de los llamados caballos de Troya, que llevan los fármacos hasta las células malignas; o de los fármacos biespecíficos, que presenta a los linfocitos y a las células tumorales para facilitar su destrucción.

Estas son algunas de las claves que ha dejado el congreso científico más importante para la oncología:
 
Progresos en tumores de pulmón con mal pronóstico

Pese a los avances en algunos tipos de cáncer de pulmón, hay otros que aún tienen pocas opciones. El cáncer de pulmón de células pequeñas (o microcítico) es el tipo más agresivo entre estos tumores y representa un 15% de casos. Casi siempre está asociado al tabaco, se detecta en fases avanzadas y es muy difícil de tratar. La mediana de supervivencia no supera los 13 meses y el número de pacientes que sobreviven a largo plazo es menor del 10%.

Ayer lunes, un equipo liderado por Luis Paz-Ares, jefe del servicio de Oncología Clínica del Hospital 12 de octubre de Madrid, presentó en Chicago los resultados de un ensayo fase III que ofrece una opción terapéutica a estos pacientes. En el estudio con 660 personas, los pacientes recibieron la terapia estándar de inicio, y después, si respondían, se les aplicaba una terapia de mantenimiento para prolongar la supervivencia. En el ensayo IMforte, se comparó un grupo que recibió atezolizumab, una inmunoterapia, con otro que, además del atezolizumab, recibió lurbinectedina, un producto creado a partir de un organismo marino que se alimenta de plancton y detritus.

“La lurbinectedina aumenta la eficacia de la inmunoterapia porque es capaz de inducir un contexto inmune más respondedor, el tumor se hace más inmunogénico y responde mejor a la inmunoterapia” explica Paz-Ares. Esta combinación como terapia de mantenimiento hizo que el riesgo de muerte se redujese en un 27% a lo largo de los 15 meses de seguimiento del estudio. “De cada cuatro muertes evitas una, y cuando haya un seguimiento a más largo plazo, podremos ver si hay alguna curación”, señala el responsable del estudio, que se ha publicado en la revista The Lancet y ha sido financiado por la farmacéutica Roche.

Ernest Nadal, que no ha participado en esta investigación, considera que estudios como este “son superrelevantes” porque se dirigen a un tipo de tumor con un pronóstico muy desfavorable y con escasas alternativas terapéuticas. El investigador, de hecho, recuerda que también se ha presentado en este subgrupo de cáncer pulmonar otra investigación en la que se suma a la quimioterapia tradicional un fármaco biespecífico, que aproxima los linfocitos a las células tumorales y los activa para que mate a estas células malignas.

Los CAR-T buscan su hueco en los tumores sólidos

Dentro de esa revolución de las inmunoterapias, ha habido una que ha virado el pronóstico de un puñado de tumores hematológicos: es la terapia celular CAR-T, que consiste en extraer linfocitos T del paciente —un tipo de células inmunes que se encargan de la defensa del organismo—, modificarlos en el laboratorio para hacerlos más efectivos y devolverlos al enfermo para que puedan combatir mejor el tumor. En este ASCO, se han visto intentos de ir más allá del cáncer de la sangre y cruzar la frontera pendiente hacia los tumores sólidos.

Un estudio en fase 2 presentado en el congreso y publicado en The Lancet reveló que los pacientes con un tipo de cáncer gástrico tratados con la terapia CAR-T vivieron, de media, un 40% más que aquellos tratados con el abordaje terapéutico tradicional para esos casos: casi ocho meses frente a los 5,5 de las personas que recibieron el tratamiento estándar. Otra ensayo en fase 1 presentado en ASCO también mostró resultados “alentadores”, según sus autores, en glioblastoma, un tumor cerebral con muy mal pronóstico.

Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), que no ha participado en ninguna de esas investigaciones, sintetiza la complejidad de trasladar los CAR-T a tumores sólidos: “Encontrar un antígeno [un señuelo en la superficie del tumor que le sirve al sistema inmune para identificar cuáles son las células malignas] es más difícil porque los tumores sólidos son más heterogéneos y también hay menos antígenos que se encuentren solo en las células malignas”.

La biopsia líquida guía el futuro del paciente oncológico

La ciencia ha avanzado en la detección de huellas moleculares —biomarcadores— que dan mucha información del tumor y permiten, incluso, adelantarse en la toma de decisiones sobre un tratamiento o el pronóstico de los pacientes. “El diagnóstico molecular del cáncer es otra área emergente y tener un mayor conocimiento molecular del tumor nos ayudará a seleccionar mejor el tratamiento o a los pacientes. Lo que deja este congreso es que el mundo del diagnóstico molecular está empezando a casar con el mundo terapéutico”, sintetiza Aleix Prat, jefe de Oncología del Hospital Clínic de Barcelona.

Una muestra de ello, cuenta el médico, es el estudio SERENA-6, presentado en el congreso y publicado en The New England Journal of Medicine. En esta investigación, los científicos probaron la biopsia líquida —una técnica que detecta trazas biológicas del tumor en sangre— en pacientes con un tipo de cáncer de mama metastásico para detectar y tratar resistencias al tratamiento antes de que la enfermedad progresase.

El ensayo siguió a pacientes con cáncer de mama avanzado con receptores hormonales positivos. Este tipo de pacientes reciben en primer lugar tratamientos hormonales, como inhibidores de aromatasa, hasta que dejan de funcionar y se decide cuál es el siguiente paso. Normalmente, esa decisión se toma con técnicas de diagnóstico por imagen, pero en el caso de este ensayo se realizó con biopsia líquida. “La imagen es una foto de lo que pasó hace tiempo y la sangre de lo que pasa ahora, y eso es un cambio conceptualmente muy importante”, dice Emilio Alba, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, uno de los hospitales que, bajo el liderato de Javier Pascual, han participado en el ensayo.

La biopsia se utilizó para identificar las mutaciones que producen la resistencia a los tratamientos hormonales antes de que fuesen visibles en las imágenes. El cambio del inhibidor de aromatasa por camizestrant, un fármaco oral que supera las resistencias, redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 56%, pero el estudio se ha presentado demasiado pronto como para saber si eso se traducirá en una mejora de la supervivencia global.

“La biopsia líquida nos da información para cambiar el tratamiento antes de que la paciente progrese. Nos permite avanzarnos”, explica Prat, que no ha participado en el estudio. En la misma línea, Nadal califica esta investigación de “disruptiva”: “En vez de esperar a que la enfermedad progrese radiológicamente, se sigue al paciente con biopsia líquida y se cambia el tratamiento en base a la información que da la sangre, no al TAC. La biopsia líquida te permite ganar tiempo”, valora.
 
‘Caballos de Troya’ y otras terapias avanzadas para acorralar al cáncer

Elena Garralda, directora de la Unidad de Investigación de Terapia Molecular del Cáncer del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia (VHIO), recuerda aquel año 2010 de la explosión de la inmunoterapia: “Fue la primera revolución porque entendimos la capacidad de la inmunoterapia para generar respuestas duraderas. Ahora estamos intentando expandir ese beneficio porque todos los tumores tienden, de una manera u otra, a escaparse del sistema inmune, pero solo hemos encontrado cómo revertir esa evasión en un porcentaje pequeño de pacientes”, contextualiza. Garralda asegura que el ASCO de este año ha ahondado en el desarrollo de nuevas tecnologías, como los fármacos biespecíficos o los inmunoconjugados, que son esos caballos de Troya tan prometedores.

En los nuevos tratamientos para los distintos tipos de cáncer de mama presentados en ASCO, una de las tendencias es, precisamente, la aplicación en fases más tempranas de la enfermedad de los caballos de Troya, una conjugación de un fármaco dirigido que lleva al lugar deseado un potente quimioterápico para destruir el tumor. “Tenemos que empezar a pensar que cuando el cáncer de mama hace metástasis, los caballos de Troya van a ser los tratamientos que se posicionen en primer lugar”, dice desde Chicago Javier Cortés director del Centro Internacional de Cáncer de Mama, IBCC, de Barcelona.

Uno de los ensayos que presentaron los resultados de este tipo de fármacos fue Destiny-Breast09. El estudio evaluó la combinación del caballo de Troya trastuzumab-deruxtecan con pertuzumab, un inhibidor de la proteína Her2, que produce un crecimiento acelerado del tumor. La combinación del conjugado y pertuzumab redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 44% en comparación con el estándar de atención actual.

Otra presentación con una herramienta similar es la que se hizo con el estudio Ascent-04. En este caso se probó la combinación sacituzumab govitecán, un caballo de Troya con un mecanismo parecido al anterior y pembrolizumab, una inmunoterapia, como tratamiento de primera línea en pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado con expresión de PD-L1. El estudio mostró una reducción del 35% en el riesgo de progresión o muerte en comparación con el tratamiento estándar de quimioterapia más pembrolizumab.

Ernest Nadal desliza que las quimioterapias dirigidas al tumor a través de este tipo de estrategias “permiten dar dosis más altas de quimioterapia localizada y eso explica la eficacia más alta en algunos tumores”, pero también matiza que “no siempre se logran eficacias arrolladoras”. El médico destaca también la aparición de biespecíficos y “triespecíficos”, que presenta al linfocito a uno o varios marcadores del tumor. “Se está trabajando en nuevas modalidades más avanzadas de inmunoterapia, dirigidas contra varios antígenos del tumor”.

lunes, 3 de febrero de 2025

90 DÍAS Y 90 NOCHES

El músico y corredor Charles Costa en uno de los tramos del Sendero de la Cresta del Pacífico.
CHARLES COSTA MEDIA

Charles Costa, músico y corredor: “Correr hacia un horizonte en constante cambio es una forma espectacular de vivir”
Desde su apartamento en Londres, el cantante cuenta cómo recorrió el Sendero de la Cresta del Pacífico en 90 maratones distribuidos en 90 días y su objetivo: recaudar dinero para luchar por la salud mental.
Andrea Insa Marco, 27.01.2025

El cantante de folk-pop Charles Costa (Londres, 39 años), anteriormente conocido como King Charles, quería contar una historia: cómo corrió 90 maratones en 90 días. Cómo recorrió 3.800 kilómetros. Y cómo, en el proceso, recaudó 165.000 libras (198.532 euros al cambio actual) para luchar por la salud mental y la prevención del suicidio.

“Queridos, ha llegado el momento de cerrar el capítulo de King Charles y comenzar uno nuevo como Charles Costa. Es el momento de emprender un nuevo viaje con nueva música [su álbum, llamado Charles Costa, salió a la venta el pasado 24 de enero de 2025]. Nunca he estado más emocionado de embarcarme en una nueva aventura”. Con estas palabras, anunciaba el pasado mes de mayo en su cuenta de Instagram que iba a recorrer, en 90 maratones distribuidos a lo largo de 90 días, el Sendero de la Cresta del Pacífico, de Canadá a México. A los pocos días de finalizar su viaje, se conecta desde su apartamento en Londres para contarle a EL PAÍS su particular expedición.

Pregunta. ¿Cómo definiría la aventura?
Respuesta. Una experiencia avasallante y abrumadora con paisajes extraordinarios.

P. En su opinión, ¿este viaje puede inspirar a otras personas?
R. Sí, eso creo. Y animo a la gente a que lo realice. Pero tienen un reto enorme por delante, porque puede parecer demasiado complicado o demasiado grande (y lo es). Pero, si pones tu mente en ello, puedes lograr cosas sorprendentes.

P.¿Qué le diría a alguien antes de hacer este reto?
R. No necesitas hacerlo... rápido. Es tan hermoso, tan maravilloso que merece la pena ir despacio, disfrutando de cada momento. Hazlo despacio, eso es lo que recomendaría.

P. ¿Llegó al límite en algún momento?
R. Sí, en dos ocasiones. La primera fue cuando, a mitad del camino, estaba en las montañas, donde apenas dormía, y un día, después de recorrer casi 70 kilómetros, tomé mucho café y tuve un caffeine crash (golpe de cafeína, en español). Suena como algo mínimo, pero me destrozó por completo. Y la segunda vez fue en medio del desierto, durante una ola de calor, mi cuerpo dejó de funcionar y era incapaz de retener agua. Mi equipo me trasladó al hospital y, por recomendación médica, tuve que tomarme un par de días libres. En esos momentos pensé que el viaje había terminado para mí. Pero lo logré gracias a que los últimos 10 días hice, en pleno desierto, 60 kilómetros diarios para acabar a tiempo. Siempre tuve mucha confianza en mí mismo.

Foto promocional de Charles Costa por el lanzamiento de su nuevo álbum.Nick Ilott

P. ¿Por qué decidió embarcarse en esta expedición?
R. Adoro las carreras de larga distancia y los grandes retos. Y quería combinar esto con un propósito. Lo logré cuando encontré dos organizaciones benéficas: The Jed Foundation (EE UU) y James’ Place UK, que trabajan en prevención del suicidio. Ambas ofrecen un servicio de vida porque salvan a personas que se están ahogando cuando ellas mismas no pueden hacer nada. Es increíble lo que hacen y con 90 maratones en 90 días quería recaudar dinero para ellas y concienciar a la gente.

P. ¿Cómo le ha desafiado este maratón?
R. Ha sido una completa separación de mi vida normal. Todo era diferente, pero si te zambulles en una misión, en cualquiera, completamente, puedes lograr cualquier cosa. Incluso a ti mismo te sorprende lo rápido que puedes adaptarte y lo lejos que llegas.

P. ¿Considera que ha sido un viaje de reinvención?
R. Sí. Me he reiniciado, he vuelto como una persona nueva. Cuando todas las comodidades de mi vida urbana se desvanecieron, me conecté con mis necesidades más básicas y simples. Básicamente, me reinicié. Todo era supervivencia, no comodidad.

P. Este maratón, ¿le ha recompensado de alguna manera?
R. Me ha dado un gran logro, muy simple y muy satisfactorio, antes de llegar a los 40. Cada día necesitaba llegar de A a B. Y mi objetivo era conseguir comida y agua potable. Nada más.


P. ¿Qué lugar le dejó marcado?
R. Alrededor del atardecer, estaba cruzando, sin prisa, la frontera entre Oregón y California (Estados Unidos). En un momento, cuando alcancé la cima de la montaña, miré hacia el lado de California. El cielo rosado y el horizonte eran parte de una vista descomunal. No he visto nada más hermoso en mi vida. Era una especie de cielo.

P. ¿Alguna persona que conoció le dejó una impresión imborrable?
R. Conocí a un hombre sin hogar y fue un encuentro precioso, realmente maravilloso. Estaba en una ciudad llamada Sisters, en Oregón, y estuve hablando con él sobre las organizaciones benéficas para las que estaba recaudando fondos, sobre cómo ayudan, cómo salvan vidas. Y este hombre, que no tenía nada, nada, me dio un dólar para la causa. Es el dinero más preciado de la campaña porque significaba tanto para él y, aun así, me lo dio. Y recuerdo que pensé: es lo más maravilloso del mundo.

P. ¿Recuerda qué sintió el primer día? ¿Y el último?
R. El primer día solo podía pensar que tenía toda una misión en la montaña delante de mí. Estaba emocionado, lleno de energía y relajado. Y el último día, simplemente, quería recuperar mi cuerpo. Estaba exhausto, abrumado por la experiencia y desesperado por llegar a la línea de la meta donde me esperaba mi familia.

P. ¿Es esta la vida que predijo hace años?
R. No, no, no. Sin embargo, cuando vi por primera vez Forrest Gump descubrí que detrás de correr largas distancias había una libertad inherente. Me costó un poco encontrar eso, pero lo logré. Para mí, correr es, básicamente, encontrar la libertad. Y correr hacia un horizonte en constante cambio es una forma espectacular de vivir.