lunes, 1 de noviembre de 2021

SOMBRAS, NADA MÁS

 
Termino de ver la miniserie "Misa de medianoche", descolocado aún por este cambio de hora que todo lo oscurece. La serie, floja pero entretenida, le da una complicada vuelta de tuerca al fanatismo, al proselitismo religioso. O estás conmigo o contra mi, no hay otro camino. Al otro lado de la espiritualidad, desde mi zona grisácea, escrutaba todo aquello que en la serie se decía, una de cal y una de arena, para darme cuenta, otra vez más, de lo alejado que estoy de algunas de las supuestas verdades absolutas de este mundo, de esta época en la que vivimos, o más bien sobrevivimos. Culto al dinero, en vez de a la salud y al amor.
Todo el poder de la clorofila atraviesa los ventanales de mi salón para saber que me queda todo un día por delante, que únicamente me resta tachar tres tareas de mi lista del fin de semana -los más complicados, sí, pero tres de 9-. Un día soleado de noviembre, el primero, que me recuerda lo rápido que se me ha pasado este año. Ávido por olvidar el 2020, éste ha corrido un maratón con mascarilla  para llevarnos a un incierto nuevo año. Pasaremos primero por unas Navidades "normales", seguro tumultuosas, que nos dirán que cualquier tiempo pasado fue peor y que ya no hay necesidad ninguna de ir en busca del tiempo perdido. Si el año pasado fue atroz y en éste vislumbro el principio del camino del samurai, aún con tantas tristres pérdidas, el próximo ha de ser sublime.
Soñar es gratis.

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