viernes, 1 de mayo de 2026
GANÁNDOSE LA LUZ
Rafael Alberti
EL PAÍS, 04.04.1976
Solamente tres veces en mi vida he visto llegar a León Felipe. Y siempre, venía desde muy lejos, porque aquel grande justiciero poeta, al igual que el grito que él amó, parecía venir desde un mundo lejano. O de la profundidad que ni él, quizá, conociera, pero que lo disparaba veloz hacia nosotros, como una arrebatada, una candente flecha silbadora. La primera vez fue en Madrid. Aquella confiada España de los primeros años de la República. Allí lo saludamos. Allí lo quisimos. Allí, puede decirse, lo conocimos. Y allí, también, una noche le dijimos adiós. Porque el poeta caminante, siguiendo ese destino suyo que creyérase siempre fue el éxodo, se alejaba nuevamente.
Así que en aquella noche junto a él, estaban todos los poetas de España, y con ellos Pablo Neruda. ¿Recuerdas, León, a García Lorca? ¿Recuerdas, León, a Miguel Hernández? Y, aunque en presencia no, también se hallaba con nosotros esa noche don Antonio Machado.
La segunda vez, yo, vi llegar esta segunda vez a León Felipe a otro Madrid muy diferente. Aquel Madrid ya de los aires desoladores por las calles. Al Madrid desventurado de las noches sin fin bombardeadas y las grandes albas heroicas, serenas, impasibles.
Venía también León desde muy lejos. Con un sencillo «goodbye, Panamá», el poeta se había despedido de la cátedra de literatura, en uno de los breves descansos de su vida, que en la Universidad de aquel país desempeñaba.
Y entonces fue cuando, de pronto, sintió un estirón de las raíces que nunca se habían desgajado. Pisó León otra vez tierra de España. ¡Y Federico ya no estaba! Había, no se sabe en qué sitio, quizá un pobre nido, una piedra perdida, un tallo matinal, manchado con su sangre.
Verdadera uña y carne, llegó León a Madrid para poner también su vida de español al tablero, para empaparse y confundirse con el corazón derramado de sus hermanos y sentir arrancársele por primera vez, desde las cuevas de sus entrañas, ese tremendo grito justiciero, ese clamor por la justicia que desde aquellos días lo empujó y lo acosó y lo desasosegó, llevándolo de un lado para otro como un león rugiente. Como un león que fuera conciencia de los olvidadizos, de los agazapados, de los tibios, de los enfriados, de todos aquellos que no creen, como él pensaba, en la redención del hombre por las lágrimas.
Era el poeta acusador porque para algo él vio, él tocó la España muerta, con sus ojos, porque para algo se pasó aquel otoño en el paseo del Prado, contando muertos. Contando muertos por las plazas y parques, contando niños muertos en los hospitales, contando muertos en los carros de las ambulancias, en los hoteles, en los tranvías, en él Metro. En las mañanas lívidas, en las noches negras, sin alumbrado y sin estrellas.
La tercera vez encontré a León Felipe en Buenos Aires, y al cabo de unos años de no verlo, pero de oírlo, sin embargo. Y no era únicamente Federico, sino Antonio y Miguel, los que no estaban. Cuando los españoles del éxodo nos encontramos, y más cuando uno de ellos se llama León Felipe, es como si chocaran, si se unieran pedazos de tierra vagabundos, trozos vivientes de una entraña lanzados a lo alto, dispersos por una mala tromba.
Allí me tropezaba con España. Allí chocaba. Allí me daba contra alguien muy vivo, muy sangrante, muy desesperado, muy animoso.
Venía ganándose la luz mientras ya otros se habían ganado definitivamente la sombra. Nos afirmó entonces León cómo el cielo le hizo que él fuera Jonás, tal vez fuera Job, nadie, o el viento.
No sé. Pero yo, que le conocí bien, os digo aquí:
¡Era un ángel, un niño, un hombre! Uno de los hombres más puros. Uno de los poetas más buenos de España.
▬
Vencidos
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
Y ahora ociosa y abollada
va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero,
sin peto y sin espaldar…
va cargado de amargura…
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar…
va cargado de amargura…
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar…
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
va cargado de amargura…
va, vencido, el caballero
de retorno a su lugar.
Cuántas veces, Don Quijote,
por esa misma llanura
en horas de desaliento
así te miro pasar…
y cuántas veces te grito:
Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame
a ser contigo pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
♫
Paco Ibáñez, *Como tú.
Joan Manuel Serrat, *Vencidos.
HUMOR, REMEDIO INFALIBLE
Escuchado en una cena (yo estaba en ella): ¡A ver cuándo el Gobierno declara ilegal que lleguen inmigrantes a España! Sobre la mesa una focaccia para picar, una calzone, una lasaña de ternera y una hamburguesa.
¡Feliz víspera del 1º de mayo!, pensé, pero opté por comer y callar, cobarde que es uno cuando tiene hambre. Por cierto, lo mío era la calzone sin jamón.
¡PAREN ESTO YA!
Días taurinos del niño, descuentos o escuelas para menores tratan de fomentar una afición a la tauromaquia cada vez más exígua: PP y Vox compiten para utilizar políticamente un espectáculo al que han asignado el estatus de “manifestación de la españolidad”.
Raúl Rejón, 30.04.2026
Dinero público para buscarle clientes a un espectáculo en decadencia. Quizá una persona muy aficionada a Instagram podría hacerse a la idea de que, de un tiempo a esta parte, hay hordas de personas, en especial jóvenes, acudiendo en masa a ver corridas de toros. El relato está ahí, pero la realidad de los datos dice lo contrario: cada vez va menos gente a las plazas. Y el porcentaje de españoles que reniega de la tauromaquia se mantiene firme, por encima del 75%.
Este viernes, primero de mayo, la organización taurina Chenel y Oro —con la colaboración de la Comunidad de Madrid— organiza el denominado 'Día del niño en Las Ventas'. Un evento pensado para menores de 16 años. “Gimkana infantil” hasta los 12 y “toreo de salón” para el resto, dice el programa. Es un intento más por revertir el desinterés mayoritario y progresivo que generan los toros en España: tratar de que los más jóvenes miren con buenos ojos las corridas.
“Hay una estrategia clara de introducción de los menores en la tauromaquia de una forma paralela o parecida a lo que ocurre con la caza”, cuenta el portavoz de la Fundación Franz Weber, Rubén Pérez. Ambas actividades comparten practicantes envejecidos, falta de renovación y caída sostenida de aficionados. “No parece muy lógico que un menor vaya a ver violencia explicita sobre animales, pero ahora se hace pasar como algo normal”, señala.
En este sentido, el Comité de Derechos del Niño de la ONU ha expresado en su informe sobre España 2026 su “preocupación por que los niños sigan presenciando la violencia y muerte de los participantes durante las fiestas taurinas”. También ha recomendado recientemente que “se establezca la edad mínima de 18 años para participar en eventos, festivales y escuelas taurinas sin excepción”. El Comité reitera que debería informarse de “los efectos negativos que tiene en los niños, incluidos los espectadores, la violencia asociada a las corridas de toros”.
Mensajes en vano: la Fundación Franz Weber contabilizó más de 400 espectáculos en 2024 en los que se “impulsó el acceso de niños”. En la Comunitat Valenciana, un menor de 15 años sufrió una cornada grave durante unos bous al carrer en agosto de aquel año. No fue el único y eso que el reglamento de la Generalitat impide la participación a menores de 16 años.
Para el curso siguiente, Rubén Pérez calcula que “pueden ser el doble porque prácticamente todas las ferias a partir de un tamaño medio —no hace falta que sea San Isidro o Sevilla— incluyen promociones para menores. Desde descuentos fuertes a la gratuidad para los más pequeños”, avisa.
No es solo descuentos en taquillas. Diferentes escuelas taurinas están orientadas a menores. Inclusos se han organizado campus específicamente publicitados “para niños y niñas de 8 a 14 años”. El partido animalista PACMA denunció en enero pasado que, en Madrid, las clases prácticas de los alumnos a partir de 14 años eran “espectáculos donde los animales son heridos y matados en presencia de público”.
La Junta de Andalucía de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) ha llegado a decir que “lo mismo que no se puede prohibir el acceso de menores a museos, tampoco se puede prohibir el acceso a la tauromaquia” y a asegurar que las corridas “pueden generar en el menor una conciencia ecológica y de empatía con el entorno animal”.
“Hay una especie de negacionismo y competencia entre PP y Vox para ver quién es más taurino”, concluye Rubén Pérez.
Porque, “efectivamente, hay una conversión de la tauromaquia en una guerra cultural por parte de PP y VOX,”, explica a elDiario.es el catedrático de la Universidad de València, Joaquim Rius, que señala que ocurre desde hace tiempo. Y “paradójicamente”, subraya el investigador, esta guerra se da “cuando la afición a la tauromaquia es cada vez menor y más circunscrita a un perfil muy minoritario”.
La decadencia en cifras
¿Cuánto menor? Alrededor de un 20% menos en 10 años. Los que acudieron a un espectáculo han caído de 3,2 millones en 2014 a 2,5 en 2024, según la 'Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España'. Si en 2014 el 9,5% de la población acudió a algún espectáculo taurino, en 2024 fue el 8%. Pero si se especifican las corridas de toros, el descenso ha sido desde un 6,9% a un 5,9%.
Lógicamente, si hay menos afición, hay menos espectáculos. En 2007 se celebraron 953 corridas de toros en España. En 2024 fueron 376, según las estadísticas del Ministerio de Cultura. Es un 40% menos. A eso se le une el rechazo de gran parte de la población a las corridas de toros: las encuestas de la Fundación BBVA sobre “las percepciones de la naturaleza y los animales” muestran que un 75% de los ciudadanos ve inaceptable el uso de animales en estos espectáculos taurinos.
Así que la promoción entre menores de los toros por parte de gobiernos autonómicos, ayuntamientos o diputaciones provinciales —como el 'Día del niño en Las Ventas' de este 1 de mayo— es un salvavidas público a una actividad en decadencia a la que, especialmente los partidos de la derecha, han asignado el estatus de “manifestación de la españolidad”, según describe el catedrático Rius en un recentísimo estudio que investiga el paso de la tauromaquia de “práctica cultural a guerra cultural”.
Así, la tauromaquia ha conseguido algunas victorias a pesar de su declive. Una es “el posicionamiento de cierta parte de la intelectualidad española y de la derecha nacionalista y extrema derecha (PP y Vox) a favor de la tauromaquia como herramienta política”, según describe el investigador.
Aunque el Partido Popular comenzó a usar los toros como herramienta política —impulsó en 2013 la declaración por ley de la tauromaquia como Bien de Interés Cultural que, a la luz de los datos, ha servido más para esta batalla cultural que para impulsar la afición—, la cosa se “ha radicalizado con la irrupción del partido de extrema derecha VOX”. Sus políticas han servido para “presentar la tauromaquia, que consideran como inherentemente española, como víctima de una conspiración”, según las explicaciones de Joaquim Rius.
Construcción de enemigos más que fomento
Esta lucha que es al mismo tiempo competencia entre ambas formaciones políticas es constante. Sin ir más lejos, el presidente andaluz Moreno Bonilla presentaba la I Estrategia Andaluza de Tauromaquia el pasado 15 de abril, en vísperas de las elecciones autonómicas. Pocos días después, este lunes, el Senado aprobó una moción presentada por Vox para “proteger el toro de lidia” y “promover el turismo del toro bravo”. El PP tuvo que votar a favor.
Ese mismo día se entregaba en el Antiguo Salón de Sesiones de la Cámara Alta el ahora llamado premio nacional de tauromaquia, promovido por el Senado, actualmente con mayoría absoluta del PP, la fundación Toro de Lidia y algunas comunidades autónomas. Este premio se organizó tras la decisión del Ministerio de Cultura de suprimir el galardón oficial.
El catedrático Joaquim Rius concluye en su investigación que, en gran medida, “la tauromaquia ha dejado de ser una práctica cultural para pasar a ser esencialmente una batalla cultural, en la que su finalidad es más la construcción de enemigos políticos que el fomento de la práctica”.
Si te interesa el tema, así como saber más de la traición del PSOE al respecto, y no te importa ver fotos muy desagradables de corridas de toros, puedes entrar en este link.
TIEMPOS MODERNOS
De 'Ladrón de bicicletas' a 'Tiempos modernos': el retrato de la clase trabajadora en el cine
El cine se ha ocupado de los movimientos obreros y de las condiciones de los trabajadores desde sus inicios, aunque todavía queda escuchar estas historias desde una voz propia.
Begoña Piña, 30.04.2026
Hasta la muerte del fascista Benito Mussolini, la pobreza y la delincuencia estaban prohibidas en el cine italiano. Sobrevivían con comedias blancas rodadas en los estudios de Cinecittà, fundada de hecho por el dictador. A partir de 1945, la reacción a esos años de oscuridad fue extraordinaria, nació el neorrealismo italiano y revolucionó el cine mundial. Se rodaron algunas obras maestras y entre ellas, Ladrón de bicicletas, el tristísimo retrato de la pobreza y la desesperación de un hombre sin trabajo.
"Vives y sufres". En tres palabras, el personaje principal de este drama, Antonio Ricci (interpretado por Lamberto Maggiorani), explicaba la amarga realidad de millones de obreros pobres en el mundo. Vittorio de Sica ganó el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA y unos cuantos premios más, pero, sobre todo, rindió un magnífico tributo a todos los trabajadores de la historia, de entonces y de hoy. Nunca quedará vieja esta inmensa película.
Siempre Ken Loach
Cierto que desde aquellos años las condiciones laborales han mejorado sustancialmente en buena parte del mundo, pero cierto es también que el capitalismo feroz va ganando la partida y ahogando a los obreros cada día un poco más en la precariedad y la angustia. Podría escribirse la historia de este progreso y también de esta regresión, viendo las películas de Ken Loach, uno de los artistas más firmemente comprometidos con la clase obrera de la historia.
El cineasta británico ha explorado los avances del capitalismo y sus consecuencias en la calidad de vida de las personas, la deshumanización de los entornos laborales, la agresiva codicia de los empresarios, la condición de marginalidad de los inmigrantes… pero también los movimientos de solidaridad y el activismo.
Por Riff-Raff, Lloviendo piedras, Pan y rosas, La cuadrilla, En un mundo libre, Buscando a Eric; Yo, Daniel Blake; Sorry, We Missed You, El viejo roble… desfilan mineros, parados, inmigrantes, obreros ferroviarios y de la construcción, limpiadoras, carteros… y ellos son los héroes.
"El sistema de explotación ha llegado a la perfección, el obrero obligado a explotarse a sí mismo", sentenciaba en 2019, en una entrevista con Público, a propósito del estreno de Sorry, We Missed You, coescrita con su cómplice habitual, el guionista Paul Laverty. Entonces, se lamentaba Loach de que la solidaridad hubiera "muerto como cimiento social" y decía: "Hoy el desempleo es menor que hace unos años, pero se ha incrementado ese tipo de trabajo que no te permite vivir. Millones de personas conocen esta historia".
Cineastas de clase obrera
El cine ha sido, sigue siéndolo, territorio de las clases altas. La voz de cineastas de clase trabajadora apenas se ha escuchado en más de 130 años. Y, aunque esta revolución ha comenzado tímidamente, todavía las historias las cuentan los otros. Aun así, en el cine hay unos cuantos títulos imprescindibles que se han aventurado en el mundo de los obreros. La primera proyección pública de la historia, en 1895, estaba protagonizada por trabajadores, Salida de los obreros de la fábrica, de Louis Lumière (1895), y desde muy pronto, cineastas como Sergei M. Eisenstein o Charles Chaplin se ocuparon también de ello.
El primero, en 1925, rodó La huelga, su debut en el largometraje, donde denunciaba la represión contra los trabajadores que protestaban por sus condiciones y la connivencia de los empresarios con las fuerzas policiales. Y, por supuesto, Chaplin hizo Tiempos modernos (1936), genial retrato de la alienación de los trabajadores.
Todavía hoy se discute si fue justo el Oscar que ¡Qué verde era mi valle!, maravilloso melodrama de John Ford, le arrebató a Ciudadano Kane, de Orson Welles. El debate podría ser eterno, pero lo que es indiscutible es el alma y la humanidad inmensa que había en la película ganadora. Una familia de mineros de gales, en la que la confianza de los hijos por la unión sindical los enfrentaba a su padre, un buen hombre trabajador, narrada desde el recuerdo del miembro más joven. "Yo hacía las pequeñas tareas que podía mientras mi padre y mis hermanos se limpiaban el polvo de carbón de la espalda. La mayoría saldría de ellos, pero en algunos se quedarían de por vida. Es la insignia honorífica del minero del carbón".
Mineros en huelga eran también los protagonistas de Germinal (Claude Berri, 1993), con Gérard Depardieu encabezando el reparto, como hizo años antes en Novecento (1976), al lado de De Niro, donde Bernardo Bertolucci hacía un retrato de la Italia fascista, del enfrentamiento de clases y de la lucha del movimiento obrero desde la historia de amistad del hijo de un terrateniente y el de un bracero.
Un campesino y el hijo de la marquesa eran los amigos de la hermosísima Lazzaro feliz, historia de unos desheredados y de un hombre esencialmente bueno, atrapados en un mundo ajeno a su tiempo, de reglas feudales, de explotación y pobreza. Alice Rohrwacher ganó el premio del guion en Cannes con esta historia, un relato que contiene ecos de Fellini, de Ermanno Olmi, de Visconti…
Otros retratos de los trabajadores han ido ocupando espacios en el cine. Los lunes al sol, El buen patrón, Mundo grúa, El precio de la ambición (Glengarry Glen Ross), The Full Monty, Norma Rae, Recursos humanos, Símbolo de fuerza (F.I.S.T.)… imposible referirse a todos ellos, a los que, además, hay que ir sumando cada año nuevas películas y esperando la pronta llegada de las genuinas voces obreras al cine.
1º DE MAYO, DÍA DEL TRABAJO
Un empleado debería trabajar un siglo para ganar lo que cobra en un año el máximo directivo de una gran empresa en España
Un informe publicado por la ONG Oxfam Intermón y la Confederación Sindical Internacional denuncia que la remuneración de los altos directivos crece 20 veces más rápido que la de las personas trabajadoras.
Jorge Otero, 01.05.2026
Primero de mayo. Hay poco que celebrar en el Día Internacional de los Trabajadores: la creciente desigualdad salarial sigue siendo una triste realidad en todo el mundo. Un informe de la ONG Oxfam Intermón y de la Confederación Sindical Internacional (CSI) publicado este viernes da fe de que la brecha salarial entre los altos directivos de las grandes multinacionales y las personas que trabajan en esas mismas empresas se ensancha año tras año.
La principal conclusión de dicho informe así lo refleja: los directores generales de las mayores empresas del mundo registraron un aumento salarial del 11% en términos reales en 2025, mientras que el salario real de la persona trabajadora promedio apenas creció un 0,5% el año pasado. La remuneración de los máximos ejecutivos creció 20 veces más rápido que la de las personas trabajadoras el año pasado.
El estudio ha analizado 1.500 grandes empresas de 33 países con datos disponibles sobre la remuneración de sus máximos ejecutivos. En 2025, el director general de una gran empresa ganó de media 8,4 millones de dólares en salario y bonificaciones, frente a los 7,6 millones que obtuvo en 2024. A este ritmo, una persona trabajadora promedio necesitaría 490 años para ganar lo mismo.
En España, la situación no es muy diferente, según este informe. "En la remuneración media de los directores generales de las 12 mayores empresas aumentó un 16% en el último año, en contraste con el 3,6% de aumento en términos reales del sueldo medio de las personas trabajadoras desde 2019", afirma el texto.
El informe también certifica que en 2025, en España, "los directores generales de esas empresas ganaron 98 veces el sueldo medio del país, lo que significa que una persona trabajadora con un sueldo promedio tendría que trabajar prácticamente un siglo entero para ganar lo que uno de esos altos directivos gana en un solo año".
En la misma línea, esta ONG advierte que en España la brecha salarial ha aumentado en los últimos años, al tiempo que también ha crecido la concentración de la riqueza.
La riqueza de los multimillonarios españoles aumentó un 29,5% en el último año y a día de hoy equivale al 13,8% del PIB. En 2026 habrá 44 multimillonarios en España, nueve más que en 2025. En contraste, según datos del Banco de España, entre finales de 2022 y finales de 2024, la riqueza neta media de los hogares aumentó un 3%.
Con todo, lo más preocupante es que la creciente distancia entre los salarios de la alta dirección y el salario promedio de las personas trabajadoras de esa misma empresa refleja una tendencia estructural en todo el mundo. "La remuneración de los altos directivos de las grandes empresas alcanzan unas dimensiones desorbitadas, muy alejadas de lo que gana el común de las personas para costearse los gastos vitales", señala a este respecto Miguel Alba, responsable de Desigualdad y Sector Privado de Oxfam Intermón.
Desde 2019, los salarios reales de las personas trabajadoras han caído un 12% en todo el mundo, lo que equivale a haber trabajado 108 días sin paga entre 2019 y 2025 (31 días gratis solo el año pasado). Mientras tanto, la remuneración de los máximos directivos de las grandes empresas mundiales ha pasado de una media de 5,5 millones de dólares (4,69 millones de euros) en 2019 a 8,4 millones de dólares (7,16 millones de euros) en 2025, un aumento del 54% en términos reales.
Además, por si esto fuera poco, el análisis de la CSI y Oxfam Intermón sobre las participaciones accionariales revela que los superricos están recibiendo importantes pagos de las empresas que controlan. Cerca de 1.000 milmillonarios cuyas carteras de inversión fueron identificadas, recibieron colectivamente 79.000 millones de dólares en dividendos en 2025, lo que equivale a unos 2.500 dólares por segundo. El milmillonario promedio ganó más en dividendos en menos de dos horas que lo que la persona trabajadora promedio ganó en salario en todo un año.
Oxfam Intermón concluye que es necesario que los gobiernos limiten la remuneración de los altos directivos de las grandes empresas y que graven de manera justa a los superricos. También deben garantizar que los salarios mínimos se actualicen según la inflación para poder asegurar una vida digna de los trabajadores.
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