sábado, 4 de febrero de 2023

JARA (Y SEDAL)

 

Disfrutaba del primer café en el bar del pueblo donde trabajo mientras hablaba con el camarero, amigo ya después de muchos años, y un anónimo sentado junto a mí. No recuerdo el devenir de la conversación, intuyo que derivó en esto tras una noticia en la radio (en el bar, a esas horas, escuchan a Carlos Herrera), pero el desconocido acabó sentenciando: con esto de los animales se están pasando. No era cuestión de debatir nada a las 5 de la madrugada, así que contesté limitándome a asentir ligeramente, a veces es mejor tener tranquilidad que tener razón. Cierto es que no sólo no estaba de acuerdo con aquella afirmación gratuita -cualquier ley de protección a lo que sea es siempre mejor que ninguna ley-, sino que en mi pueblo los cazadores tienen mucho poder y este tema está a flor de piel (poder=votos).
Un paso es un paso, menos es nada, pero habrá que seguir luchando para que a los perros de caza, esos mismos que aparecen perdidos por el monte, escuálidos, o ahorcados en un pino, se les proteja igualmente. Un "deporte" que mata no es un deporte, es puro maltrato animal. Y, ya que estamos, ¡no a la tauromaquia!
Feliz sábado.

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