lunes, 25 de marzo de 2024

SEMANA DE TRES DÍAS


La Semana Santa siempre dio para mucho, para ser pío, playero, dormilón, lector, montañero, vago. Empieza esta semana coja tres un domingo por la tarde azaroso y aeroportuario. Pero, como a mal tiempo buena cara, dicen los sabios, aguanté pacientemente las casi dos horas de retraso de mi vuelo, sin explicación alguna -salvo el consabido "casusas operacionales" de la azafata al pedir disculpas dentro del avión, que es lo mismo que nada- para terminar llagando a casa casi a las 10 de la noche, medio dormido. Cena frugal, conversación familiar y a la cama.
10° en La Esperanza, escandalosos en el bar de la COPE, cafecito raudo y a la oficina ídem. Vistazo rápido por El País online y al tajo. Estos días previos a vacaciones, donde mucha gente se toma la semana entera, me gustan, viene menos gente al Ayuntamiento, de manera que reduzco la atención al ciudadano y puedo adelantar trabajo. Y como la mitad del personal municipal está también de campo y playa, se respira buen ambiente dentro; es aún temprano, por lo que ignoro qué me voy a encontrar en mi despacho.
Leo en el periódico, además de los nuevos horrores en Moscú y los viejos en Gaza y Ucrania, que el BBVA ha ganado más de 400 millones de euros de beneficio por esas razones económicas que entiendo poco. El banco gana millones y yo, despistado, si oso ir a un cajero de ellos, me soplan (eufemismo por robar) 3€ de comisión por sacar mi dinero. Igual esta es una de las razones de sus ganancias, a saber.
Volviendo al horror, los del ISIS conocían perfectamente la reacción que iba a tener Putin tras el atentado, atacar con más fuerza a Kiev porque "algo habrán tenido que ver", de manera que son doblemente hp, por terroristas y por saber la respuesta y silbar la marcha fúnebre de Berlioz tan felices. Igual que HAMAS, que perpetran el terrible acto terrorista en Israel a sabiendas de la rección del loco Netanyahu, para colocar después a la población civil como escudo humano.
Tema casa, y cambio de tema. NVA sigue su andanza a buen ritmo, pero sabido es que el que espera desespera y más cuando el dicho es colofón de ¡en obras te verás! Terminadas las obras sólo resta abrir cajas y colocar las piezas que, otrora conformando Villa Augusta, habrán de hacerlo ahora con Nueva Villa Augusta*. Nos costó este fin de semana tomar la decisión de colocar una u otra mesa de comedor y finalmente optamos por aquella ligeramente más pequeña porque, no nos vamos a engañar a estas alturas en que está todo el pescado vendido, la casa es la que es, ni más ni menos; bueno, más menos que más. Esta SS la protagonista será LA CAJA, cualquiera de las decenas que nos faltan por abrir: libros, cuadros, ropa, cocina... Y si cumplen los carpinteros, el miércoles colocarán la encimera -el poyo, como prefiero llamarlo-.
Mi cita de hoy con la piscina se debe posponer -me duele un oído ligeramente-, así que pasaré por La Laguna a ver una casa rápido y a casa después porque he de enviarle a mi socia y amiga un proyecto que acabamos de terminar.
New Radicals, *You get what you give.

*PD. El periplo casero habrá pasado así por Villa Titanic (antes, a la altura de Prince, antes conocida por "la casa de mi abuela"), Pin y Pon, Villa Agusta y voilà, la última, esperemos, Nueva Villa Augusta.

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