martes, 27 de febrero de 2024

OBRAS (3 COLORES, 3)


"En obras te veré", reza la maldición, y parte de verdad tiene. ¿Quién no ha tenido esa sensación de que nunca terminan? Para un arquitecto, hacer una obra en su casa resulta, quizá, rizar el rizo, nunca está nada como uno lo imagina; los remates no terminan de ser perfectos, esto o aquello que no encaja, hasta que finalmente uno acaba enamorado de su obra, como debe ser. No se cumple el refrán y en casa del herrero...
Los planos tienen un error, le da un voto de confianza al arquitecto y ¡zas!, aparece un pilar en medio del cuarto de baño, justo donde no tenía que estar. ¿Qué hacer? a) reducir el baño colocando la pared absorbiendo el pilar o b) aprovecharlo como pieza central y cambiar la distribución  sin que mengüe el espacio interior.
Opción b), el pilar se queda, que sea lo que dios quiera. 


Agarro un papel que veo en la mesa y garabateo un pequeño esquema con lo que puede quedar una vez tomada, en consenso, la decisión más arriesgada. Cambiamos el lavabo de lugar y aprovechamos el nuevo espacio creado tras la columna para colocar una losa de hormigón donde se apoyará el lavabo con un espejo completo en el fondo. Los colores ya estaban elegidos de antemano, una pequeña variación del esquema general: blanco en paredes y techos y madera en el suelo. En esta ocasión se utiliza el alicatado para dividir los espacios, a un lado el lavabo-espejo y en el contrario la ducha.
Ya sólo resta colocar los accesorios y algún remate final que no revelaré. ¿No dicen que una imagen vale más que mil palabras? El cuarto de baño, finalmente, será mi declaración de amor a esta obra.
¿Las lámparas del techo? Sello de la casa.
Ya falta menos.


Billie Eilish, *Lovely.

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