sábado, 15 de febrero de 2014

DIMITIR

Primero que nada busquemos en el diccionario de la Real Academia el significado exacto del verbo DIMITIR. De él dice:

dimitir.
(Del lat. dimittĕre).
1. tr. Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc. U. m. c. intr.

Me pregunto por qué en España cuesta tanto dimitir, ¿no debería esto formar parte de algo normal en la política? si lo hago bien sigo, si meto la pata dimito y tan fresco. No sé  qué debe ocurrir exactamente para que un político -por ejemplo un Ministro, que está en la cúspide de la pirámide del establisment- dimita. De lo ocurrido en Ceuta esta semana, con la muerte de tantos pobres diablos intentando entrar en España para buscar una vida mejor y encontrándose con una lluvia de pelotas de goma, nadie es responsable, o al menos eso es lo que nos hacen creer. Ahora son todo explicaciones, que si la ley dice esto, que si lo otro, pero el caso es que han muerto 15 personas. ¿Que tienen que decir a estos tantos emigrantes españoles a Venezuela, Cuba, Argentina, donde allí los recibían con los brazos abiertos?, ¿se imaginan una batería de guardias en el puerto recibiéndolos con disparos de pelotas de goma? Ya sabemos que aquí no dimite nadie, ¿para qué? siempre está en la boca la dichosa frase de "el pueblo nos ha dado la mayoría" o "cuento con el apoyo del pueblo" o "el presidente me apoya" y perlas como esa. En Estados Unidos, o en la misma Europa, ministros dimiten por haber copiado en un examen hace mil años, o por contratar a una trabajadora sin contrato, etc., etc. etc. En España ni por muertos, ni por cochazos regalados, ni por supuestos contratos en diferidos o fiestas con confetis de 2000€ dimite nadie, ¿para qué si nunca pasa nada después?
Aún así, con la capacidad de asombrarme por los actos del género humano casi perdida, me asombra la actuación del Ministro del Interior o del mandamás de la Guardia Civil (no de los propios guardias, que cumplen con su trabajo y, como casi todos nosotros, son unos mandados), que entre golpe de pecho y misa diaria se dedican a estos menesteres tan poco cristianos.
Pero esto es lo que hay, desgraciadamente. Y mientras Europa clama por justicia, en los periódicos, en los medios; ¿pasará algo? Ya sabemos la respuesta.

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