domingo, 16 de octubre de 2016

NOCHES SIN DORMIR

04:41am, una noche agradable, 16°, las perras duermen, yo no. Después de que me despertara por segunda vez el desagradable zumbido de un mosquito -parece mentira cómo nos despierta este insignificante insecto y no el camión de la basura o un avión-, echo mano al libro que tengo sobre la mesa de noche, esta vez la Antología Poética de Miguel Hernández, leo un poco y decido levantarme. Bajo a la cocina, abro la puerta del jardín para que las perritas salgan a abonar el césped, me hago un café -es muy pronto para comer, no tengo hambre-, y subo al despacho. A lo lejos veo una farola encendida, el resto duerme, no hay ni siquiera coches en la calle. Otra noche sin dormir, no cabe duda; enciendo el ordenador y me siento a dibujar, ¿qué otra cosa puedo hacer?