viernes, 10 de diciembre de 2010

EL DÍA QUE NACÍ YO

Corría el año 1963, exactamente el sábado 21 de septiembre. El periódico "La Vanguardia" había sido obligado, después de la Guerra Civil Española, a cambiar su nombre por el de "La Vanguardia Española". Esta es la portada del periódico del día que nací yo.

JOYAS DE LA NATURALEZA

¡SONRÍE!

LEALTAD


Hay que creer en los buenos amigos, en ellos y a ellos, y además darles el beneficio de la duda. ¿No leemos los periódicos o vemos las noticias en la televisión y hasta podemos llegar a creer lo que nos cuentan? ¿cómo entonces no vamos a creer a la gente que queremos? Todo es relativo, lo que nos pasa o lo que pasa a nuestro alrededor. Después de unos días la concepción de las cosas varía, se pierde interés por las noticias, el pasado se difumina... ¿y qué queda? pues los amigos; los buenos. Ya se sabe: quien tiene un amigo tiene un tesoro.

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

CABECERAS

KITS


NEW YORK, NEW YORK

VIVIENDAS EN EL SOBRADILLO

Como cada viernes me dispuse a visitar la obra que dirijo en El Sobradillo, un barrio de Santa Cruz de Tenerife. Ya comenté alguna vez que el proyecto es de hace ya algunos años y, por obra y gracia de la crisis, se paró y han vuelto a comenzar las obras en el año que termina. Por fin acabamos la estructura y el edificio, poco a poco, va tomando forma. Ocupa una manzana completa pero con la particularidad, desafortunada, de diferentes pendientes en sus lados y la obligatoriedad de chaflanes en las esquinas y el cumplimiento con la accesibilidad en todos los portales, lo que ha dificultado en gran medida la ubicación de las cajas de escalera. A su vez la solución de los dos garajes ha sido, sin duda, la dificultad mayor de todo el edificio, debido a la gran pendiente de las calles, a los accesos a las diferentes plataformas del garaje, a la cantidad de pilares debido a los saltos, etc. La rampa de acceso a éste, colocada justo en el centro del conjunto, se resuelve sin cubierta y con una losas con gran vuelo que enmarcan la rampa central. Los coches quedan ocultos una vez en sus plazas de aparcamiento y sólo se ven durante sus maniobras de acceso. Las losas de hormigón armado suponen el elemento configurador del gran patio interior/ garaje descubierto y son en éstas donde se observan claramente los saltos en la estructura del edificio. Es tanta la complejidad de la estructura que perfectamente podría darse una clase de construcción durante la obra.





EL SCHINDLER ESPAÑOL

Televisión Española rueda "El ángel de Budapest"
Francis Lorenzo protagoniza la hazaña del diplomático Ángel Sanz Briz, el «Schindler español». La cadena pública filma en tierras húngaras esta serie histórica
CARMEN ANIORTE
Día 10/12/2010. MADRID

El pasado 9 de noviembre, comenzó en la capital húngara el rodaje de «El ángel de Budapest». Se trata —siguiendo la estela de las producciones que en estos momentos aguardan en la parrilla de salida— de una miniserie o película para televisión (dividida en dos episodios) ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Francis Lorenzo, Ana Fernández, Manuel de Blas y Anna Allen, entre otros, forman parte del elenco de actores que van a recrear la hazaña —desconocida para muchos— del diplomático aragonés Ángel Sanz Briz, un héroe que salvó a más de 5.000 judíos de los campos de exterminio en 1944.
Un gran reparto de actores: «El ángel de Budapest» está dirigida por Luis Oliveros conocido por títulos como «Pata negra» o «El secuestro de Anabel», mientras que el guión,basado en el libro del periodista Diego Carcedo —ex corresponsal de TVE española— «Un español frente al Holocausto», lo firma Ángel Aranda Lamas. El rodaje de cinco semanas de duración finalizará en Budapest el próximo 16 de diciembre. Francis Lorenzo —el malvado comisario de «Águila Roja»— es el encargado de meterse en las hechuras del diplomático español Ángel Sanz Briz, protagonista de esta historia y considerado «el Schindler español». El actor —fiel a su profesionalidad— se ha implicado de lleno en su papel y asegura que es un personaje del que todo el mundo debe conocer su existencia «ayuda a reflexionar y que la gente conozca a los auténticos héroes». Anna Allen («Cuéntame cómo pasó» y «Acusados») será su esposa en esta miniserie.
Por su parte, Ana Fernández («Solas») dará vida a la señora Tourné, empleada judía en la embajada española en Budapest, y Manuel de Blas («El internado» y «Cuéntame»),, es el diplomático español, Miguel Ángel Muguiro. Además, cuentan con la colaboración del actor italiano, Aldo Sebastianelli («Un franco, 14 pesetas») que recrea la figura de Giorgio Perlasca, importante colaborador en la labor humanitaria desarrollada por Ángel Sanz Briz en el complicado Budapest ocupado por las fuerzas nazis.
Se da la circunstancia de que a lo largo de la miniserie, diversos personajes ficticios se van a entremezclar con otros que fueron protagonistas reales de esta terrible —y aleccionadora historia—, como, el encargado alemán de la terrible «Solución final» en Hungría, Adolf Eichmann.

SALVEMOS EL CLIMA

jueves, 9 de diciembre de 2010

SIN PUDOR


Me envían un artículo de Arturo Pérez Reverte, tan políticamente incorrecto como siempre, publicado en "El Semanal" del 14 de abril de 2010. Disfrútenlo.

SIN PUDOR

"Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola".

EUGENE BALLET COMPANY: OTRA VERSIÓN DEL CASCANUECES


(Thanks Laura!)

Clara dreams of her Nutcracker Prince, Giant mice appear from the fireplace and the comic Mouse King enters on a pirate ship. Skaters dance in a dreamy winter wonderland and Clara takes a magical trip in a balloon to the Sugar Plum Fairy's enchanted Land of Sweets. There's nothing like The Nutcracker! The Eugene Ballet Company is joined on stage by ballet students from Eugene Ballet Academy and around the region.

PROLOGUE
Herr Drosselmeyer, a well-known toy maker in the town of Kleindorf, prepares to depart for the Stahlbaum’s annual Christmas party. His nephew, Hans, assists in the shop serving last minute customers and packing boxes. Drosselmeyer puts the finishing touches to a Nutcracker doll, a gift for the Stahlbaum’s daughter, Clara. Meanwhile, out in the street two families are on their way to the party. At the Stahlbaum’s home the children’s governess helps an excited Clara dress for the Christmas party. Clara receives a fan from her parents as she is now becoming a young woman. Fritz, her younger brother, bursts into the bedroom. He is very excited about his Christmas gift, a hobbyhorse. Drosselmeyer and Hans are on their way to the Stahlbaum party.
ACT I
The Christmas Party
At the Stahlbaum Christmas party the children are given gifts from underneath the tree. Herr Drosselmeyer and Hans arrive in the midst of the festivities. It becomes clear that Hans admires Clara. However, Fritz keeps pestering them. He does not understand that both Hans and Clara are growing up. Drosselmeyer performs some magic tricks to entertain the children. Clara gives Hans a Christmas gift of a scarf. Then, two mysterious boxes arrive. Each box contains two large mechanical dolls created by Herr Drosselmeyer to entertain the children. After the dolls have been put away, Drosselmeyer gives a nutcracker to Clara, Fritz becomes jealous. He snatches the nutcracker from Clara and breaks it. Clara is upset, but Hans comforts her as Drosselmeyer mends the nutcracker doll. It is time to go home and Hans gives Clara her first kiss as he prepares to depart.
The Dream
Clara goes to bed with her nutcracker tucked under her arm. She “wakes” to discover her bed is being spun by two large mice in the living room. They chase Clara out of her bed and around the room. As Clara tries to escape, the room transforms into a Mouse Kingdom before her eyes. Clara runs to the clock where she hides her nutcracker inside the casement. Mice appear from everywhere and chase her until she falls in front of the clock. The clock explodes and turns into a sentry box with a life-size Nutcracker inside. The mice drag Clara away from him as the Mouse King arrives in a pirate ship. Clara is hauled on board by the nasty rodent while The Nutcracker calls on his troops to fight the mice and rescue Clara. A terrific battle ensues between The Mouse King and The Nutcracker. Just as The Mouse King is about to kill The Nutcracker, Clara hits the Mouse King with her slipper.
The Winter Land
Clara finds herself alone in a winter scene except for The Nutcracker lying where he fell. She runs to him and shakes him. She begins to cry, believing he is dead. He stirs and rises up. Clara sees that he is Hans, Drosselmeyer’s nephew, dressed as a handsome soldier. Hans takes her hand and they begin to dance. A carousel pony arrives to take them on their journey. Clara climbs onto the pony led by Hans. As they travel across the frozen lake, they have a wonderful time watching the friendly skaters.
ACT II
The Kingdom of Sweets
Hans takes Clara to the Kingdom of Sweets, her reward for saving The Nutcracker Soldier from the Mouse King. When they arrive, they are greeted by the Sugar Plum Fairy and her Cavalier. The Cavalier gives Hans a gift for coming to Clara’s rescue. Clara is entertained with a festival of dances in her honor. Dancers from Spain, Arabia, China and Russia perform for her. Hans rises and invites Clara to join a group of beautiful women in a waltz. The Sugar Plum Fairy and her Cavalier dance a grand pas de deux just for Clara. All the magical characters join in a final dance. Clara’s mind races as the dancers whirl about her. Suddenly, she wakes to find herself sitting in her bed clutching her nutcracker doll. To her surprise Clara sees that her little nutcracker doll is now wearing a cloak - and she wonders…was it really a dream?

El Cascanueces (en ruso: Щелкунчик, Shchelkúnchik) Op. 71 es un cuento de hadas-ballet en dos actos y tres escenas de Piotr Ilich Chaikovski (1840–1893), compuesto en 1891–1892. Chaikovski puso música a la adaptación de Alejandro Dumas (padre) del cuento El cascanueces y el rey de los ratones, de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (puesta en escena por Marius Petipa y encargado por el director de los Teatros Imperiales Iván Vsevolozhski en 1891). En los países occidentales El cascanueces se ha convertido quizá en el más popular de todos los ballets, principalmente representado en Navidad.
Chaikovski hizo una selección de ocho de los números del ballet antes de su estreno en diciembre de 1892, formando La suite de El cascanueces Op. 71a, concebida para tocar en concierto. La suite se tocó bajo la dirección del compositor el 19 de marzo de 1892, con ocasión de una reunión de la sucursal de San Petersburgo de la Sociedad Musical.[1] La suite se volvió popular desde entonces, aunque el ballet completo no logró su gran popularidad hasta los años 1960.
Entre otras cosas, la música de El cascanueces se conoce por su uso de la celesta, un instrumento que el compositor ya había empleado en su balada sinfónica mucho menos conocida, El Voivoda (estrenada en 1891). Aunque se conoce como el instrumento solista presentado en el acto II de la Danza del Hada de Azúcar, la celesta se emplea en otras partes del mismo acto.

CARICATURAS

CLINT EASTWOOD
CHRISTOPHER WALKEN

BOSTON BALLET


‘Nutcracker’ Nation: Yes We Can!
By ALASTAIR MACAULAY
Published: December 8, 2010

Snow lay in piles on the sidewalks in Salt Lake City, where I saw “The Nutcracker” danced in a theater that was two years old when Diaghilev’s Ballets Russes appeared there in 1917 and that was once a vaudeville house. In Houston the next day the temperature was around 65, and “The Nutcracker” was being staged in a grand 1980s opera house next to a bayou.
In my attempt to see some two dozen productions of “The Nutcracker” from coast to coast this season, I had already seen, among others, one at Rosecliff, a 1902 mansion with a heart-shape staircase in Newport, R.I.; another in a small playhouse on the Lower East Side of Manhattan; and a third in the 1928 Boston Opera House.
As “Nutcracker” tourism this has all been gorgeous. But why does this ballet proliferate across the States more than anywhere else on the planet? What’s American here? Well, three of the versions I’ve seen have been relocated to this country. The heroine of “Nutcracker at Rosecliff” is Tess Oelrich; the Oelrichs are the original owners of Rosecliff. Act I of Washington Ballet’s production occurs in a Georgetown mansion, with Miss Liberty and John Paul Jones among Drosselmeyer’s dancing dolls. In the battle a rat version of George III fights a Nutcracker version of George Washington. That all feels like a gimmick, with too many bright ideas not well enough fitted to the music. But Act II, which is set beside a dream version of the Potomac — with female cherry blossoms dancing the Waltz of the Flowers — becomes sensuously expansive. (The company’s orchestra was playing Christmas carols outside the Warner Theater: a gentle protest against the use of taped music.)
More audacious — though far more raw in dance quality and production values — is “Nutcracker in the Lower” at the Abrons Arts Center on the Lower East Side of Manhattan. It runs from ballet to hip-hop, the cast is the most racially varied I’ve seen yet in a “Nutcracker” (when did anyone last see a group of black women on point in a mixed-race production?), and the emphasis is firmly multicultural.
This ballet is often staged as a little girl’s dream, but here that fantasy is unusually poignant. Clara’s father is dead, her mother works as a maid to a vain aunt, and it’s unlikely that Clara will grow up to find America a land of plenty. But in her dream, Spanish dancing (two types), belly dancing, Russian sword dancing and big ballet all coexist brightly, and the Sugar Plum Fairy is her mother, partnered by her dead father. (The pas de deux is a formal classical-tutu affair, but also more of a love duet than I’ve seen, with the dancers often locking eyes and pausing to embrace.)
The least American version so far has also been the least interesting: Ben Stevenson’s at the Houston Ballet. Here the women dance demurely, with polite Margot Fonteyn arm positions and sweetly flowing lines. Yet the characterizations of the heroine, Clara, and her brother, Fritz, are more “Me! Me! Me!” than anywhere else. In no other production have I known boys to be given toy rifles for Christmas. Clara seems merrily untroubled by the way the Nutcracker Prince seems to love her, then dump her first for the Snow Queen and then for the Sugar Plum Fairy. He’s always saying, “You must meet my wife.” And each of his wives says to Clara, “You’re my new best friend — but hands off him.”
It’s Balanchine’s version (which I saw at New York City Ballet but is also danced by companies from Miami to Oregon) that covers the greatest distance. Though his children start in Nuremberg, they travel to zones that are charged with New World speed, energy, off-balance stretch, rhythmic complexity and brilliance of sheer yes-we-can technical efficiency.
Most of these “Nutcrackers,” Balanchine’s included, place great faith in innocence as something idyllic and important. Boston Ballet, Washington Ballet and Ballet West in Salt Lake City all put vast numbers of children onstage, as does Balanchine: 83 in Boston (and a dancing bear too); and at Roseclif, the children outnumbered the adults (27 youngsters to 9 men and women). Everybody knows this makes good commercial sense: families come to see their children. But I believe American audiences love to watch children and innocence in general; Europeans are quicker to proclaim them tedious.
“How can you stand it?” people ask about my project, unaware of how individual most “Nutcrackers” are and apparently oblivious to the staggering internal diversity of Tchaikovsky’s score. Certainly there’s one bad way in which most “Nutcrackers” become much of a muchness. Too many recycle ballet clichés; the Boston and Washington Ballets are worst in this regard. How many men and women spin on one leg in the same evening? How many men do circuits of the same jumps or jump up repeatedly on the spot, legs spread wide, to touch their toes? How many times do we see the same few flashy lifts?
None of the national dances in Act II have been authentic. (How could they be, set to Tchaikovsky? Ballet West’s Arabian Dance — a very “Arabian Nights” little story — actually reveals the structure of the music better than Balanchine’s female solo to the same item.) Stereotypes certainly occur; yet most of these pseudo-ethnic dances beam with a positive American energy; several of them rightly bring the house down. Where some are regrettable is in padding them out with corny ballet tricks. Never mind ethnic (or Tchaikovsky’s) diversity, let’s make our Chinese and Russian men do the same pirouettes and jumps as our Nutcracker Prince and Sugar Plum cavalier! Let’s give the Snow Queen and the Arabian woman the same upside-down overhead acrobatic lifts!
In one exquisite — but unacknowledged — respect, most of these “Nutcrackers” are hard to tell apart. Only the Joffrey production admits that it is based on the old 1940 Ballet Russe de Monte Carlo production; the others give credit only to their own house choreographers. But much of the same Sugar Plum choreography is danced by the Colorado Ballet, Moving Island Company in Rhode Island, Boston Ballet, Washington Ballet and Houston Ballet. (That’s just to name a few; the Royal Ballet and other companies in Europe also use this choreography.) It probably all derives from the Monte Carlo version, and in the case of the adagio and ballerina solo, parts of it surely go back to the 1892 St. Petersburg original, choreographed by Lev Ivanov.
One moment in the adagio is, thrillingly, like no other in 19th-century ballet. Running to her cavalier’s arms, the Sugar Plum Fairy arrives on point with her back to us, like a closed flower: her arms raised above her head like a halo, her other leg extended high to the side. Then, keeping that leg where it is, she twists sideways and plunges her torso and an arm down (arabesque penchée croisée), as if peeling the flower open to our view. Then she returns to the vertical, but now arches back, as if stretching petals luxuriantly wide.
You can read this image as sexual, as floral or purely as a display of drastic academic contrasts. Her descent matches one of the great descending scales in Tchaikovsky’s music. I never tire of watching — and hearing — this happen.

ERIC ZENER

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE... Y NECESARIO


RIEGA LA FAMILIA ANTES DE COMER


http://blogs.elpais.com/el-comidista/2010/12/preparacion-comidas-cenas-navidad.html#more
Los 12 mandamientos para no enloquecer ni arruinarse con las comidas de Navidad
Por: Mikel López Iturriaga

Te tiemblan las piernas. Sientes náuseas. La ansiedad te paraliza. Es la Navidad que se acerca, y con ella el estrés de comprar comida para montones de personas, prepararla, servirla, que todo salga a la altura de las fechas y no arruinarte en el intento. Tranquilidad: todos los que participamos cada año en los procesos culinarios navideños hemos sufrido los mismos ataques de pánico. Seguir estos 12 mandamientos te ayudará a elevar el nivel gastronómico, y a la vez reducirá significativamente los niveles de gasto, irritación y nerviosismo.
1. Planifica con antelación
Para alcanzar el éxito en las comidas navideñas y que no salgan por un ojo de la cara y dos o tres riñones hay un mandamiento básico: decidir qué vamos a comer lo antes posible. Cuanto antes cerremos los menús a cal y canto y sepamos qué cosas hay que comprar y preparar, más tareas podremos hacer con antelación, mejor las podremos repartir entre los miembros de la familia y menor será el estrés de los días navideños propiamente dichos. Y además, ahorraremos dinero.
La planificación tiene unos enemigos intrínsecos, a los yo que yo denomino "radicales libres". Me refiero a esos familiares, generalmente madres ansiosas o padres a su pedo, que insisten en torpedear cualquier proyecto con cambios o platos añadidos de última hora. Tras muchos años lidiando con una madre y una tía muy bienintencionadas, pero radicales libres furiosas especialistas en dar al traste con cualquier plan, os aconsejo derivarlos a los aperitivos y a los postres para que se explayen. No cedáis ni medio milímetro en los platos principales, bajo amenaza de largaros a Cayo Coco la siguiente Navidad.
2. Encarga lo que puedas
Una vez cerrado el menú, conviene encargar lo antes posible los ingredientes principales de carne, pescado o marisco de los platos: es la mejor manera de garantizar al 100% ese carré de cordero increíble o ese besugo estratosférico. Los pedidos previos, aceptados en estas fechas por gran parte de los puestos de los mercados, las tiendas y los supermercados, nos aseguran un buen producto preparado según nuestras intenciones culinarias, y nos evitan ausencias desagradables de última hora que nos fuercen a cambiar el menú.
3. Congela sin temor
No es noticia que a los señores que ponen los precios se les va la bola en Navidad, sobre todo en los productos frescos. Una manera de ahorrar es comprar con antelación los alimentos que se puedan congelar sin que su calidad merme. Es el caso de las carnes: envueltas en papel de cocina y después en plástico (si ya se tiene una envasadora al vacío es para nota), se pueden meter al congelador y sacarlas tranquilamente un par de días antes a la nevera.
Con los pescados, el asunto es un poco más peliagudo, porque por desgracia no saben igual después de congelados. Eso sí, podemos reducir al mínimo ese cambio con periodos cortos de congelación, envoltorios adecuados (los mismos que los de la carne), descongelaciones lentas en la nevera y preparaciones en las que no se note tanto el efecto del frío.
4. Elige platos de temporada
¿Cuál es la mejor forma de que nuestras facturas en comida se disparen? Pretender comer en en estas fechas verduras, frutas o pescados frescos que no son propios de la época invernal. Así que sé inteligente y dí sí a las alcachofas, las acelgas, la coliflor, la lechuga, las naranjas, las manzanas, la piña, el bacalao, el besugo, el mero o los salmonetes, y no al tomate, la berenjena, los espárragos, los melocotones, las fresas, el atún, el lenguado o el rape. Y por supuesto, un gran SÍ al marisco, que para eso diciembre es un mes con erre.
5. Apuesta por la humildad y la simplicidad
Uno de los mayores errores que se cometen en estas fechas es pensar que si no comes algo carísimo y/o complicadísimo de hacer no estás celebrando la Navidad como se merece. Repítete a ti mismo mil veces: no quiero ser una Carmen Lomana de la cocina, los platos emperifollados y liosos ya no se llevan, y unos ingredientes humildes, combinados en una receta correcta, pueden ser mil veces más satisfactorios para mí y para mi familia que unos lujosos.
Elige fórmulas sencillas que tengan alguna técnica o ingrediente distinto de alta calidad que los saque de la rutina, porque ése es el camino más corto hacia el triunfo. Ejemplos a bote pronto: una crema de calabaza con unas gambas de primera de guarnición, una ensalada de espinacas cocidas y setas con un salmón ahumado salvaje, o una buena pularda de corral rellena de higos secos y trufa.
6. Evita preparaciones de última hora
Cuantas menos cosas tengas que hacer en el último momento, mejor. En términos prácticos, esto se traduce en preferir los platos fríos, los asados y los guisos a los salteados, los fritos y la plancha. No ocurre nada porque haya un platillo que necesite un toque final justo antes de pasar a la mesa. Pero uno. Piensa que en las comidas navideñas suele haber muchos comensales, y si te lías con florituras lo más probable es que no salgan bien o que el personal se las termine tomando medio frías.
7. No te vuelvas loco con qué van a comer los niños
Según los expertos, la Navidad genera en los críos un estado de excitación similar al producido por el consumo de cinco gramos de cocaína en una hora. Esto significa que necesitan comer mucho menos que lo normal, y que con que piquen un par de entremeses y se forren a postres y a dulces es más que suficiente. Obvia los caprichosos gustos infantiles en el resto del menú, porque no hacerlo te llevará a una espiral de pesadilla que no conduce a nada. Y déjales levantarse de la mesa e irse a jugar en cuanto empiecen a dar la pelmada.
8. No te vuelvas loco con que todo guste a todo el mundo
No pasa nada porque Pepita no coma alcachofas y Pedrito no pruebe el pescado. Navidad es igual a sobreabundancia de comida, y que algún miembro de la familia se tenga que saltar un plato no es ningún drama. Ya tomará otras cosas. Eso sí, no te pases con ingredientes demasiado éxóticos que puedan causar un rechazo generalizado: los experimentos con carne y pescado crudo, algas o bichos extraños los dejas para tu cumple, que pones lo que te da la gana y punto.
9. Modera las cantidades
El atiborramiento es el peor mal de la Navidad. Sólo hay una sensación peor que la de sentirse como un cachalote inflado de comida después de un banquete, y es la de llegar al segundo y a los postres sin ganas y no poder disfrutarlos. Lo mejor es ir de menos a más: aperitivos variados pero escasos, entrante ligero, segundo abundante por si hay algún tragón y postres también abundantes pero no pesados. Trata de superar el horror vacui que nos ataca siempre en estas fechas: a la pregunta "¿habrá suficiente?" contesta "sí" por principio.
10. No te sientas culpable si compras algo hecho
No, no eres lo peor si compras algún plato preparado en un sitio de confianza. Hacerlo nos puede liberar de parte de la presión y dejarnos tiempo para centrarnos al máximo en el resto del menú. Eso sí, no hay nada más triste que una cena o una comida navideña encargada en su totalidad: cocinar un poco para los demás, aunque sean cosas muy sencillas, es una muestra de amor.
11. Riega la familia antes de comer
Puede que "cóctel de bienvenida" sea la expresión más moña de la historia después de vernissage. Pero es justamente lo que tienes que dar a la familia antes de comer si quieres que reine la diversión. Una dosis moderada de alcohol no sólo lubrica las relaciones, sino que predispone a los comensales para disfrutar con más alegría de la comida y perdonar posibles errores. Insisto, una dosis moderada: no hay nada más lamentable que sentarse cocido a una mesa.
12. Sé consciente en todo momento de que la comida no es lo más importante
Relájate y reprime la Bree Van de Kamp que llevas dentro: el mundo no se acaba porque la fiesta gastronómica no sea absolutamente perfecta. Date por satisfecho con acertar con unas cuantas cosas y tómate a risa cualquier fracaso. Lo fundamental en Navidad es pasar un rato agradable con los tuyos en un ambiente de paz y armonía. Lo dicen los curas y los cursis, y tienen razón.

PLAGA INCURABLE

Cultura / 7/12/2010 (20:04 h.)
DISCURSO DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA
Vargas Llosa arremete contra la ''plaga incurable'' del nacionalismo
MADRID. - EUROPA PRESS

El escritor subraya que las patrias "no son las banderas ni los himnos, sino un puñado de personas y lugares que pueblan nuestros recuerdos".
El escritor Mario Vargas Llosa leyó este martes en la Academia Sueca el discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura. En su intervención, el hispano-peruano criticó al nacionalismo, "que ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia".
En esta misma línea, Vargas Llosa ha subrayado que las patrias "no son las banderas ni los himnos, sino un puñado de personas y lugares que pueblan nuestros recuerdos". "Ojalá que los nacionalismos, plaga incurable del mundo moderno y también en España, no estropeen esta historia feliz".
Asimismo, ha reconocido que "detesta" toda forma de "nacionalismo, ideología -o, más bien, religión- provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas, pues convierte en valor supremo, en privilegio moral y ontológico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento".
En un discurso, titulado Elogio de la lectura y la ficción, el Nobel de Literatura subrayó el papel de la lectura y los libros en su vida, desde que con cinco años aprendió a leer en Cochabamba (Bolivia). "Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida", ha confesado Vargas Llosa.
Asimismo, el autor rindió homenaje a sus grandes maestros de las Letras, entre quienes citó a Flaubert, Faulkner, Cervantes, Dickens, Tolstoi o Thomas Mann.
Siguiendo en el ámbito político, Vargas Llosa denunció el poder de las dictaduras y aseguró que deben ser combatidas "sin contemplaciones, por todos los medios a nuestro alcance, incluidas las sanciones económicas".
En esta misma línea, lamentó el papel de los gobiernos democráticos que se muestran "complacientes" con los verdugos en las dictaduras, en vez solidarizarse con quienes se enfrentan a ellas como las Damas de Blanco en Cuba, los resistentes venezolanos, o Aung San Suu Kyi y Liu Xiaobo.
Asimismo, ha declarado que padecemos "menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudo democracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua".
El Nobel de Literatura también ha tenido palabras de elogio para España y ha destacado que sin España "jamás hubiera llegado a esta tribuna". "Quiero a España tanto como al Perú y mi deuda con ella es tan grande como el agradecimiento que le tengo".
Asimismo, subrayó su amor por Patricia, y con voz emocionada recordó cómo ella todavía soporta sus "manías, neurosis y rabietas" "que me ayudan a escribir".
Igualmente, destacó su pasión por los libros, que fueron siempre "su salvación y su refugio" y donde vivir era "exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz".
En esta misma línea, ha confesado que siempre que se ha sentido "abatido o golpeado, a orillas de la desesperación", entregarse en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador "ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa".
"Nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los años construyendo una historia, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacenó de alguna experiencia vivida, que se volvió un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germinó luego en un proyecto", ha declarado Mario Vargas Llosa.
Por todo ello ha subrayado que la ficción "es más que un entretenimiento". "Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo".
"Porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños", ha alegado el Nobel.
"Tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible", concluyó el Nobel.

¿EL FIN DE LA DIPLOMACIA CLÁSICA?


Por lo menos, una amenaza grave. A partir de ahora, será más difícil construir y reforzar relaciones internacionales.
WOLFGANG ISCHINGER
Día 08/12/2010 - 05.45h
http://www.abc.es/20101208/internacional/diplomacia-201012080444.html

¿Por qué están los diplomáticos tan horrorizados por lo que el ministro de Exteriores italiano ha denominado el 11-S de la diplomacia?
En primer lugar, las filtraciones de comunicaciones diplomáticas secretas o confidenciales —ya sean a través de palomas, cartas selladas, telegramas clásicos o mensajes de correo electrónico codificados— son tan antiguas como la diplomacia en sí. Las filtraciones se producen constantemente: pueden deberse a los conflictos entre los distintos organismos de un Gobierno, a una oposición deseosa de derrocar un Gobierno, a un Gobierno que pretende amenazar o debilitar a un adversario, a un individuo exageradamente ambicioso...
Algunas filtraciones son inofensivas, otras son letales, y algunas han llegado incluso a provocar una guerra. Pero todas las filtraciones dañan o destruyen la confianza, de un modo u otro. Y la confianza es el bien más preciado en la diplomacia. Esa es la razón por la que la continua publicación por parte de Wikileaks de cientos de miles de telegramas diplomáticos estadounidenses pone en peligro a toda la especie. Hace peligrar el negocio de la diplomacia.
En segundo lugar, la mayoría de las filtraciones tienden a producirse en democracias. Sería una auténtica sorpresa que la siguiente carga que Wikileaks vierta en internet contenga comunicaciones filtradas por un funcionario gubernamental chino o iraní. Los regímenes autocráticos son víctimas menos frecuentes de filtraciones provenientes de sus propias estructuras gubernamentales. Por tanto, las sociedades abiertas tienden a estar en relativa desventaja frente a los países menos democráticos en lo que respecta a la consecución de objetivos de política exterior sin que se vean afectados por filtraciones. No cabe duda: el ejercicio de la diplomacia estadounidense se ha visto gravemente perjudicado por el material diplomático filtrado.
¿Y qué hay de la transparencia gubernamental? ¿Qué hay de la libertad de información como derecho civil?
Sí, en las democracias los gobiernos deben rendir cuentas. Pero el derecho de los ciudadanos a saber se refiere fundamentalmente a las políticas de su propio Gobierno.
En tercer lugar, construir y reforzar las relaciones internacionales será más difícil a causa del tráfico de información como el de Wikileaks. Las fuentes se secarán, los embajadores solo podrán escuchar lo que sus interlocutores locales quieran leer en el periódico y a los diplomáticos les será menos fácil acceder a la información que valga la pena proteger. Aún peor, la transmisión de información entre organismos del mismo Gobierno se reducirá, las embajadas podrían verse privadas de cierto tipo de información por miedo a las filtraciones y los embajadores verse excluidos de algunas reuniones de sus superiores.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

UNOS DÍAS DE RELAX

¡Vaya semanita! Aunque hoy sea sólo miércoles me refiero a la última semana, literalmente, mis últimos 7 días. Hemos estado en el estudio plantando una nueva semillita que quién sabe si al final germinará, y para los tiempos que corren sería una verdadera alegría. Ya se sabe que el cerebro es débil ante la tentación de ser como la lechera del cuento, así que intento tener los pies sobre el suelo, ser realista y simplemente cruzar los dedos para que todo salga bien. Terminaré mañana un pequeño proyecto de un cuarto bajo tierra que albergará un grupo electrógeno y después me pienso tomar unos días de relax absoluto, con sobredosis de lectura y amores perrunos. Me apetece estar en casita, leyendo y con mis perras rondándome. Ya llegará el lunes y tendré que volver a la carga...

SIN PALABRAS

By Glenn Jones.

ADIDAS VS. NIKE





RULETA RUSA


Todos conocen la ruleta rusa, es un juego letal donde se carga una bala en el tambor de un revolver, para que luego cada participante apoye el arma en su sien y apriete el gatillo para ver si sobrevive a su turno. Basado en este, Ruleta Rusa 2 trata de imitar este juego usando un globo y un revolver de juguete que tiene una aguja, el cuál no matará a nadie pero si te pegará un susto enorme.

http://elnegroentanga.blogspot.com/2009/04/el-juego-de-la-ruleta-rusa-2.html

TEA PARTY

HUMOR, REMEDIO INFALIBLE

EMOCIÓN EN EL NOBEL

Vargas Llosa, flamante ganador del Premio Nobel de literatura de esta año, peruano nacionalizado español, acudió a Estocolmo con toda su familia y se emocionó como un niño al hablar de su mujer durante su discurso de aceptación. ¿No son bonitas estas cosas? A mi me gustan.

martes, 7 de diciembre de 2010

SOBRE LOS CONTROLADORES VI

Esto de escribir y recopilar información sobre el problema de los controladores, del Gobierno, de la alerta, de los militares y toda esta parafernalia me está trayendo consecuencias. He discutido con mis amigos, con mi hermano, con mi colega del Ayuntamiento (bueno, en este caso ha sido una discusión constructiva)... Salirse de la línea cuando todo el mundo está de acuerdo no es plato de buen sabor, ni siquiera cuando se hace de abogado del diablo; llevar la contraria puede ser un sano ejercicio cuando parece que sólo hay una versión, cosa que no suele ser cierta casi nunca. Pero bueno, así es la vida y si hablas puedes equivocarte y crear más polémica que si permaneces con la boca cerrada. A mi me cuesta estar callado hasta debajo del agua, según me dicen. Y aunque sólo sea por lealtad a mis amigos que lo pasan mal valdría la pena esta pequeña lucha para que se conozcan ambas caras de la moneda. Es gracioso, ya hasta me han dicho que tengo un blog dedicado a los controladores aéreos. En fin...
Ronda por Internet otro artículo muy interesante pues da otra vuelta de tuerca al asunto. Creo que vale la pena que lo adjunte. Aquí va:

¿Y si todos hicieran como los controladores?
http://laboro-spain.blogspot.com/

Hay pánico a que cunda el ejemplo. Que el Gobierno haya decretado el Estado de Alarma es la mejor prueba de ello. Nunca se había decretado este estado dentro de la actual presunta democracia, ni en los peores tiempos de ETA, ni en el 11M, ni nunca; lo acaban de estrenar para lo que realmente temen de verdad: una movilización.
Aquí lo que les importa de verdad no es que los controladores aéreos sean o no unos «privilegiados». Lo que les jode es que están unidos. Cada vez que hacen una movilización de las suyas, con bajas falsas o huelga correctamente convocada o a la japonesa o como sea, se juegan su puesto de trabajo. La gente dice «¡que los despidan!». Pues sí señor, que los despidan, pero los tendrán que despedir a todos o casi todos, porque están unidos. Claro... no se puede despedir a todos de un día para otro porque habría gravísimos perjuicios para lo que ellos llaman «el país». Los mismos perjuicios que sufriría cualquier empresa si de un día para otro despidiera a toda su plantilla. Por eso su miedo auténtico es que dentro de este contexto de crisis pudiera cundir el ejemplo de los controladores, sobre todo si la crisis no hubiera hecho más que empezar. Que alguno piense que si el «método controlador» o el «método piloto» funciona contra los grandes también funcionaria el «método camionero» contra los menos grandes.
¿Qué pasaría si mañana se pusieran de baja o no trabajaran porque no les saliera de los güitos TODOS los camioneros de España? ¿Y los limpiadores? ¿Y los conductores de autobuses? ¿Y los dependientes del comercio? ¿Y los profesores? ¿Y los médicos? ¿Y los vigilantes y guardas jurados? ¿Y los informáticos? ¿Y los electricistas? Todos ellos realizan funciones de las que dependen servicios esenciales. ¿Tienen privilegios intolerables? ¿Los militarizarían también? ¿Sería sedición? ¿Pondrían a un Coronel en cada Corte Inglés? ¿Qué pasaría si los movilizados estuvieran unidos como los controladores? ¿Los pueden despedir a todos? Eso es lo que de verdad quieren impedir empezando por los controladores. Que todo siga más o menos como está es el único y verdadero objetivo esencial que están persiguiendo en esta crisis. No hay que mirar el dedo, sino la Luna a la que señala. No hay que ver los árboles, sino el bosque.
La única forma que han tenido de vencer, de momento, a los controladores ha sido la militarización, es decir la amenaza directa con penas de prisión. Como en los buenos tiempos. ¿No se supone que trabajar en España es libre? ¿No se supone que si no trabajas te despiden y ya está? ¿No se les llena la boca cada día con aquello de que la puerta está ahí? ¿Es que va a ser obligatorio trabajar en España bajo sus condiciones? ¿Va a estar prohibido sacar el dinero del banco, como ya pasó en el corralito de Argentina? ¿Hasta dónde van a llegar? Que nadie dude que van a llegar hasta donde haga falta. ¿Exagerado? Hace 48 horas parecía una película de Harrison Ford que el Gobierno militarizara los aeropuertos y que en España se volviera a hablar de delito de sedición; ojo, presuntamente cometido no por militares ni policías... sino por trabajadores.
¿Tienen razón los controladores en sus reivindicaciones y en sus métodos? Qué más da. Eso no es lo importante. Hay que ver más allá y darse cuenta de durante los próximos meses nos vamos a jugar cosas mucho más importantes y ésta movilización actual está siendo muy significativa respecto a contra quién se está jugando realmente y hasta dónde están dispuestos a llegar. Por cierto que de las razones de la movilización de los controladores no se habla en los medios, no sea que más de uno piense que a lo mejor tienen razón. No sea que más de uno piense, en líneas generales. Eso sí, se dice que el partido del Barça lo han tenido que cambiar de fecha. Eso es muchísimo más importante. De hecho, cada vez que se habla de una huelga en los medios jamás se explican las razones de la misma y no siempre son huelgas de «privilegiados» sino que también se silencian los motivos de las huelgas de los servicios municipales de limpieza o de los conductores del Metro.
¿Cuándo es «salvaje» una huelga o movilización? ¿Cuando jode de verdad y puede funcionar? Por lo visto hay que movilizarse sin molestar al patrón ni a los clientes ni a los proveedores. Movilicémonos repartiendo besos en la boca o tocando el pito durante 15 minutos en la puerta de la sede patronal más próxima. Cuando se haya ido el periodista que hace la foto, nos vamos. Eso es una movilización civilizada.
Por supuesto se utiliza el antiguo y bien conocido truco de azuzar a unos trabajadores contra otros. Hoy eran miles los declaraciones de afectados por las suspensiones de vuelos. Cualquiera que se haya intentado meter en actividades sindicales dentro de una gran empresa habrá pasado por la experiencia de que los «jefes» empiecen a decir a la plantilla que por culpa de los sindicalistas va a haber despidos. De hecho, a la mayor parte de los trabajadores ni siquiera hace falta decirles nada. Si huelen sindicalismo del bueno reaccionan en contra inmediatamente. Pues esto es lo mismo, pero dentro de una gran empresa que se llama España en la que casi todos trabajan pero sólo unos pocos se llevan los dividendos.
Es gracioso oír hablar de los «intolerables privilegios» de los controladores. ¿Cómo que intolerables? ¿Esos privilegios no están en alguna normativa que alguien ha firmado? ¿Hay leyes o convenios vigentes intolerables? ¿Por qué son intolerables los sueldos de los controladores pero no lo son los sueldos de muchos banqueros, cargos políticos y dirigentes de grandes empresas, que son muy superiores en muchísimos casos?

JOYAS DE LA NATURALEZA