miércoles, 15 de julio de 2026

FERNANDE


Alemania devolverá a una familia judía un busto de Picasso expoliado por el nazismo
Los herederos del marchante judío Alfred Flechtheim recuperarán la escultura de bronce ‘Fernande’ gracias a una nueva base jurídica que abre “una nueva era en la restitución” del arte incautado.
AGENCIAS. EL PAÍS, 15.07.2026

El Gobierno del estado federado alemán de Baviera devolverá a los herederos del marchante de arte judío Alfred Flechtheim el busto de bronce Fernande, realizado por Pablo Picasso en 1906. Lo harán después de revisar el caso a la luz del nuevo marco de evaluación del Tribunal de Arbitraje sobre bienes expoliados por el nazismo, que ha permitido reconsiderar decisiones adoptadas con anterioridad, según ha informado el Ministerio de Ciencia y Arte alemán en un comunicado.

El ministro bávaro de Ciencia y Arte, Markus Blume, ha asegurado que el nuevo catálogo de criterios del tribunal “crea las bases jurídicas para la devolución” de obras expoliadas. “Con el inicio de este sistema de arbitraje ha comenzado una nueva era en la restitución del arte expoliado por el nazismo, que va mucho más allá de la vía judicial”, ha afirmado Blume. Según ha explicado el ministro, el nuevo sistema regula por primera vez cuestiones que hasta ahora carecían de una interpretación clara, entre ellas el tratamiento de la propiedad entregada como garantía de una deuda, un aspecto que ha resultado determinante en el caso de la obra de Picasso.

Las autoridades consideran probable que el marchante hubiera cedido la escultura a un banco como garantía, pero que, tras verse obligado a huir al exilio por la persecución nazi, ya no pudiera saldar la deuda ni recuperar la pieza, por lo que terminó perdiéndola.

Los herederos de Alfred Flechtheim habían solicitado la restitución de la escultura en 2022, aunque la petición fue rechazada en 2024 de acuerdo con los criterios entonces vigentes y en consonancia con una recomendación de la comisión asesora sobre bienes culturales perdidos a causa de la persecución nazi. Sin embargo, la entrada en vigor del nuevo marco de evaluación ha permitido abrir el expediente y concluir que procede la restitución de la obra. “En el presente caso, cabe suponer que Alfred Flechtheim debe considerarse propietario de la escultura incluso después del 30 de enero de 1933″, señala el Gobierno bávaro.

Además, Blume ha subrayado que esta revisión permitirá a los museos bávaros y alemanes reexaminar otros casos complejos de expolio nazi sobre una base jurídica “mas amplia y sólida”.


La historia de Alfred Flechtheim es una de las más representativas y trágicas del expolio cultural perpetrado por el régimen nazi. Flechtheim no solo fue un gran coleccionista, sino también el marchante de arte moderno más influyente de la República de Weimar, clave para consolidar las carreras de gigantes como Pablo Picasso, Paul Klee y Max Beckmann en Alemania. 

El auge y el imperio del arte
Flechtheim, hijo de un comerciante de grano judío, fundó un imperio de galerías en ciudades como Düsseldorf, Berlín, Colonia y Fráncfort. Era famoso por su carisma, sus fiestas vanguardistas y por editar la influyente revista cultural Der Querschnitt. Su colección privada albergaba obras maestras del cubismo y el expresionismo. 

El inicio de la persecución (1933)
Con el ascenso de Adolf Hitler al poder en enero de 1933, la vida de Flechtheim se desmoronó de inmediato: Ataques de las SA: Grupos paramilitares nazis boicotearon y asaltaron sus subastas, tachando su catálogo de "arte degenerado" y a él de "judío del arte". 
Arianización forzosa: Fue despojado de sus galerías. Su antiguo socio comercial, cercano al régimen nazi, tomó el control de su negocio. 

El destino del busto de "Fernande"
Para intentar salvar sus activos y sobrevivir económicamente, Flechtheim utilizó parte de sus obras de arte como garantía comercial (aval) ante un banco antes de huir de Alemania. Debido a la persecución, se vio obligado al exilio y jamás pudo regresar a liquidar la deuda o reclamar sus propiedades. El busto de Fernande quedó atrapado en este vacío legal, cambiando de manos en el mercado internacional hasta ser comprado por las Colecciones Estatales de Pintura de Baviera en 1964. 

Un trágico final para la familia
Flechtheim huyó primero a París y luego a Londres. En la capital británica vivió sumido en la pobreza absoluta. Desesperado, llegó a escribir al MoMA de Nueva York ofreciendo su última pieza por una fracción de su valor real. Murió en la miseria en marzo de 1937, tras sufrir una infección derivada de una herida. La tragedia familiar no terminó ahí. Su esposa, Betti Goldschmidt, quien se había quedado en Berlín, se suicidó en 1941 ingiriendo veneno justo antes de ser deportada a un campo de concentración. Su sobrina y su suegra corrieron la misma suerte en 1942 para evitar la captura nazi. 

El giro legal y la restitución definitiva
Durante décadas, los herederos de Flechtheim (representados por los descendientes de su sobrino) lucharon judicialmente contra el estado de Baviera para recuperar sus obras. En 2024, el gobierno alemán todavía rechazaba la devolución del busto argumentando que la transferencia bancaria original no contaba formalmente como "robo" tradicional. Sin embargo, la aprobación de un nuevo marco de evaluación legal en Alemania cambió las reglas de juego. Esta normativa establece que si un ciudadano judío perseguido dejó arte en un banco como garantía y el exilio le impidió recuperarlo, se considera legalmente un expolio nazi. Gracias a esto, el busto de Picasso ha sido devuelto a su familia tras más de 90 años de injusticia.

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